Empezamos siendo un poco agoreros pero así entramos mejor en materia y nos ponemos las pilas. De nada sirve tener el mejor huerto del mundo, con las mejores semillas o plántulas para cultivar, con el mejor clima del mundo y la zona con menos propensión a plagas y enfermedades si tenemos un suelo malo. ¿Qué quiere decir un suelo malo? Bueno, hay muchas formas de evaluar un suelo como bueno o malo. Vamos a verlas:
El pH de un suelo
El pH condiciona enormemente la calidad de un suelo hasta tal punto que puede hacer incultivable cualquier planta. Este se mueve entre ácido o básico y cada planta tiene un pH específico por el que se mueve. Salirse de ese rango supone una pérdida de rendimiento y en definitiva mayores problemas a medio y largo plazo. Corregirlo no es fácil pues como sabéis, el suelo tiene una gran capacidad tampón. ¿Esto qué significa? Pues que tendrá un suelo, de por sí, tiene resistencia a cambiar su pH natural, de forma que hay que añadir muchísimos correctores minerales para llegar a un cambio.
La estructura del suelo
La estructura del suelo es lo que más está relacionado con el drenaje. Hay distintos materiales de los que está formado un suelo, ya sea arena, arcilla o limo, que prácticamente es una mezcla de los dos. A parte también está la materia orgánica que tiene un suelo (que en la mayoría de los casos o por lo menos en España es insuficiente) y los posibles guijarros, rocas o gravas.
La mejor estructura del suelo no la eliges tu si no la planta que cultives. Hay determinados cultivos que se adaptan mejor a condiciones de suelo con arena o bien con arcilla, así que eso tendrás que estudiarlo detenidamente.
El drenaje
Llegamos a la parte por la cual hemos desarrollado esta entrada y se la dedicamos al drenaje. La corrección de las variables anteriores deja de tener sentido cuando el drenaje es malo, y formará parte de la vida cotidiana del horticultor.
Eso sí, hay que saber que un drenaje malo no siempre deja encharcado un suelo, también puede asimilarlo tan rápido que las plantas no puedan aprovechar el agua de riego o de la lluvia. En definitiva, un mal drenaje es un mal huerto.
Mejorar el drenaje de tu huerto
Una tierra con materia orgánica mejorará el suelo enormemente, Dada la gran porosidad que tiene cualquier elemento orgánico como estiércol, compost o vermicompost, conseguirá o bien retener el agua para suelos con un drenaje excesivo o bien precipitarla con mejor resultado en caso de drenaje lento.
Si hay mal drenaje, un síntoma puede ser que el suelo se encuentra demasiado compactado, por lo que un consejo sería airear el suelo, de forma manual o bien con ayuda de maquinaria agrícola, en cuyo caso, a mayor profundidad de aireación mejor resultado.

El uso de tubos o tuberías es un método extendido para mejorar el drenaje de tu huerto. El agua que queda en el suelo se percola por los agujeros de las tuberías hasta una zona concreta de tu huerto, de forma que esa agua muerta no produce asfixia o queda retenida, con los consiguientes problemas.
Si queremos mejorar un terreno con drenaje excesivo, podemos observar si nuestro huerto tiene demasiado contenido en arenas o gravas, lo cual hace que el agua precipite con demasiada rapidez al suelo. Una solución es la incorporación a tu huerto de una capa de arcilla, cuya capacidad de retención de agua es mayor que los materiales anteriores.
En definitiva, una buena idea antes de identificar un problema de excesivo drenaje o todo lo contrario es conocer la estructura de nuestro suelo, buscando la clase de suelo que tienes en tu huerto. ¡Cuídalo, porque un huerto te producirá muchas satisfacciones.
¡Un saludo! El huerto del abuelo.