Dentro de la región valenciana existía una zona partidaria de Felipe d’Anjou, comprendiendo la parte noroeste de la actual provincia de alicante, que abarca de lleno a nuestra villa. En algún recóndito cajón del archivo municipal o en algún otro lugar quizás se encuentre la causa intima que movió a Ibi a discrepar sobre el resto de la región. Sobre esto, Gascón Pelegrí en su libro “La región valenciana en la guerra de sucesión” dice: ningún pueblo del reino se opuso más tenazmente a los sediciosos del archiduque que Bañeres. Pueblo pequeño en vecinos y grande en merecimientos, acordó en consejo celebrado bajo la presidencia de Don Raimundo Casamayor capitán de infantería que dirigía la defensa que aunque toda España se perdiese, el pueblo seria siempre leal a Felipe V. Desprecio en 28 de Diciembre de 1705 las amenazas de Francisco de Ávila y más tarde a las de Basset, que tenía en su poder a la mujer y a la suegra del citado capitán, y después a las del brigadier ingles Ricardo Georges…”. Para asegurar mejor Bañeres su decidida resolución, ya que tenía pocos vecinos y medios, decidieron hacer liga de hermandad con las villas de la Hoya de Castalla (Castalla, Onil, Tibi e Ibi).
Más quizás no fue solo este pueblo el que solicito ayuda a Ibi y su comarca. Las fuerzas del Archiduque pretendían en 1706 apoderarse de Jijona (fiel a Felipe V) y dicha localidad para hacer frente solicito ayuda a Villena. Los pueblos de la comarca entre Jijona y Villena, realistas, es de suponer que prestasen su ayuda. A la hora de la lucha las tropas del Austria fueron vencidas. Cuando termino la guerra de sucesión, Felipe V premio la lealtad a los jijonencos, y según la orden expedida en el Buen Retiro el 20 de junio de 1708, entre otros muchos privilegios, se declara a Jijona cabeza de partido, estando bajo su jurisdicción los pueblos de la Hoya de Castalla. Hacia 1706 tuvo la comandancia militar de nuestra comandancia el Coronel de infantería Don Pedro Corbí.
La batalla cumbre para los realistas fue, como dijimos, la batalla de Almansa, ganada el 25 de Abril de 1707, día de San Marcos. Mandaba las tropas por parte del pretendiente francés, el Duque de Brewick, Jacobo Flitz, ingles, nacido en 1670, hijo del que luego sería Rey de Inglaterra Jacobo II. Como emigrado paso a servir a la corona de Francia. En 1706 elevado a Mariscal, fue mandado por vez primera a pelear en España en esta contienda, de la cual salió victorioso. Después de la batalla se dedico a recorrer distintos lugares de la región. En un escrito de Dña. Aurora Pérez Caballero, publicado en Inquietud (quincenario local), nos refiere que el citado Brewick paso por Ibi y que en recuerdo de la magnífica hospitalidad prestada dejo en “una antigua mansión histórica, cuyos dueños aun la conservan” (Familia de los Pérez, en la plaza de la Iglesia), su alabarda, que es un arma de la época.
Terminada la guerra de sucesión, el rey Felipe concedió privilegios a todos los pueblos que defendieron su causa. Fueron, justamente, ricos en recompensa Jijona y Bañeres. En la Real cedula de 20 de Junio de 1708, se le concede a Ibi el titulo de Noble y potestad para añadir en el escudo de armas alguna señal que manifieste su fidelidad. El perro que se encuentra en su escudo de armas tiene este origen y muy probablemente la divisa del emblema que dice: “Ibi, regii patrimoni”, pues nunca estuvo Ibi más ligado a causa Real.
La batalla de Almansa hizo que en tierras valencianas se hiciese celebre el refrán “cuan el mal ve de Almansa, a tots alcança”. Felipe V suprimió al Reino los Fueros y concesiones de que gozaba desde Jaime I el Conquistador.
Dos o tres mese después de esta acción bélica tan sonada, tuvo lugar, según escribe un autor alcoyano, la visita en aquel campo de batalla de la princesa de Ursinos, dama extranjera que en ocasiones influyó en las decisiones del primer Borbón. Leemos “estando la princesa en la ciudad de Villena emprendió su marcha hacia Alcoy acompañada de su azafata Magdalena de Puigdollers, por el camino de la Ermita de S. Antonio, pasando por Biar e Ibi”.
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