Las visitas del Virrey de Valéncia Francisco de Sandoval y Rojas a Ibi y Alcoy

En 1597 Ibi vivió un acontecimiento que su recuerdo llegaría hasta nuestros días: la visita de Don Francisco Sandoval y Rojas, Marques de Denia, Duque de Lerma, Gentilhombre de Felipe II, futuro valido de Felipe III y Virrey efectivo desde el 28 de Junio de 1595 para el Reino de Valencia. El Virrey ya conocía Ibi, pues en su desplazamiento, pues en su desplazamiento de Orihuela a Alcoy de Noviembre de 1595 había pasado por la villa. El recibimiento, reglado por el protocolo, solemne. Días antes ya se había desplazado un representante de las autoridades de la vila para concertar la visita y besar la ma al Virrey. Los caminos de entrada de la comitiva fueron debidamente acondicionados y no faltaron bailes ni lanzamientos de cohetes de Castalla durante su entrada. Durante su estancia no faltaron los obsequios a su persona: carnes, gallinas galls de la India, confituras y bebidas como la hidromiel refrescadas con una carga de nieve de Carrascal.

El 5 de Mayo de 1597, nuevamente las autoridades de Alcoy recibían un correo del Virrey avisando de su inminente llegada de paso hacia Alicante. La preocupación principal estaba en la costa. (…) Per la alteració que i avia en lo regne de la armada dels anglesos y per guardarse dels moros, el 20 de ese mismo mes remitía una carta a las autoridades de Ibi avisando de su llegada y de su estancia para la noche de ese día en la universidad. El Consell de Ibi determinó que los gastos que ocasionasen  el Virrey, el Conde de Grecia que lo acompañaba, el sequito de ambos y los de la compañía de soldados de su escolta corriesen de cuenta de la universidad. El acontecimiento era extraordinario.

Tal como anunciaba la carta, el 20 de Mayo de 1597 Don Francisco de Sandoval y Rojas, Marques de Denia, llegaba a Ibi. El recibimiento dispensado era el que marcaba el protocolo: El Justicia, los jurados y el mustasaff saldrías a recibirle a caballo, una vez realizado el encuentro y haberle besado la mano, se colocarían el Virrey entre el jurat en cap y el segón, el tercer jurado y el justicia flanquearían a Don Felip Tallada, asesor del Virrey y juez de la Real Audiencia, posteriormente miembro del Consejo Superior de Aragón, que era en esta ocasión quien le acompañaba, continuando los otros jurados con los oficiales de la comitiva.

El Virrey y su sequito deslumbraron a los ibenses. Cabalgaduras enjaezadas con brillantes arreos, armas relucientes, dalmáticas bordadas en oro, gorgueras de largos encajes, jubones de mangas acuchilladas… el espectáculo era impresionante para aquella gente acostumbrada tan solo a sayos y camisas. Para gozo y deleite de toda aquella gente las autoridades prepararon el espectáculo que más fama tenía en todo el contorno: los bailes dels chics de Ibi.


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