En la segunda mitad del siglo XVIII se produjo una crisis de grano y por lo tanto se hizo muy difícil el abastecimiento de la población. Además, la compra de grano también era complicada porque la gente que lo tenía no quería vender por intereses especulativos. Así, el 11 de julio se produce promulgación de la pragmática de libertad de comercio y abolición de las tasas de grano, lo que permitió el libre comercio entre los reinos. Pero para evitar la codicia permitiera abusar de esta concesión , fueron renovadas y confirmadas las leyes que prohibían los monopolios, los contratos ilícitos y los torpes lucros. Se introdujeron determinadas cautelas para controlar a los comerciantes, como la obligación de llevar libros de cuentas o la prohibición de crear cofradías. Así se intentaba facilitar el cumplimiento de la pragmática, para que el grano se almacenara en almacenes públicos y pudiesen socorrer a los pueblos de la comarca.
Otra preocupación del gobierno era el aumento de la superficie cultivable, lo que hizo que la población aumentase especialmente en la primera mitad del siglo. Pero el encarecimiento de la tierra subió los arrendamientos y disminuyeron los pequeños propietarios, con lo que siguió el privilegio de La Mesta. Por causa del terreno, el clima y la altura, que no permitía otro cultivo que el trigo, la cebada, avena o centeno. Y las técnicas de cultivo eran la rotación bienal o ” d´any i volta”, el sistema de rotación trienal (que era el más extendido), y el otro consistía en una ocmbinación de cultivos. En 1792 Cavanilles observó que en Ibi se habían introducido algunas mejoras en el campo, especialmente de manos de un industrioso labrador llamado Josef Alcaraz.
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