Se entiende por insaculación la antigua forma de designar por sorteo los cargos municipales. Consistía en ser extraídas de un saco o bolsa unas bolas horadadas todas del mismo tamaño (en el caso de Ibi se especifica que sean de cera), cada una de las cuales contenía un papel con el nombre y apellidos de cada una de las personas que se consideraban adecuadas para el ejercicio de los indicados cargos.
Este procedimiento fue empleado en la Corona de Aragón desde el siglo XV y se usó hasta el XVIII, siendo introducido por Alfonso el Magnánimo (1416-48) a fin de superar las pugnas entre las facciones locales que se disputaban el poder.
Ejecutaba la elección un niño no mayor de 10 años quien extraía los nombres de los diferentes cargos municipales (justicia, jurados, mustasaf…). Para optar a ellos había que reunir una serie de requisitos:
– No tener litigios pendientes con la corporación ni ser deudores del municipio.
– No podía ocupar un cargo quien lo hubiera hecho con anterioridad.
– Quedaban excluidos los miembros del cuerpo eclesiástico, los judíos y mudéjares.
– Habían de poseer rentas suficientes para responder con ellas por los errores cometidos en su gestión.
– Los cargos eran incompatibles si en ese momento se ejercía un oficio real o señorial, asi como con los arrendatarios de los derechos reales o los de la villa.
En el caso de Ibi existe un reglamento para el proceso de insaculación fechado en Valencia el 9 de diciembre de 1583 que recoge entre otras las siguientes normativas:
Deberían hacerse dos bolsas. Una para extraer los nombres que ocuparan los cargos de justicia, jurat en cap y mustasaf, denominado “saco mayor”, y la otra para elegir el segundo y tener jurat y al cequier, conocida como saco menor”. Se considera que el número óptimo de jurados es el de tres. Dichos cargos serán ocupados por las personas elegidas durante tres años. Para evitar fraudes los sacos con bolas serán guardados en una caja con tres llaves y tres cerraduras distintas. Una la tendrá el justicia, otra el jurat en cap y la tercera el mustasaf.
Con la llegada al trono de Felipe V se transformara la organización municipal introduciéndose un mayor control real y permitiéndose, sobretodo hasta mediados del siglo XVIII, la compra y venta de los cargos municipales, pudiendo adquirirse en muchos casos o perpetuidad y con la posibilidad de ser hereditarios, con lo cual y según crónica de Sacristán Martínez: “no se prestaba utilidad alguna en la gestión administrativa, al mismo tiempo que consumían sus recursos con el pago de sueldos completamente inútiles para el provecho común. Los regidores satisfechos con su distinción honorifica y con el rédito que percibían por el capital empleado en la adquisición, ni se cuidaban de la residencia ni de la defensa de los intereses populares que estaban a su cargo y cuya dirección les correspondía con arreglo a las leyes”.
9 de diciembre de 1583
Don Francisco de Moncada, Capitán General de Valencia, en nombre del Rey Felipe II, decreta el reglamento sobre la elección de los oficiales de la universidad de Ibi.
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