En la crónica de Martín de Viciana, se habla nuevamente, de Ibi. Es posible que estos datos tengan un mayor rigor histórico que los consignados en la crónica de Boix. Menciona “un sitio llamado Ibi, en el que hay dos castillos, el uno llamado Castillo Roig y el otro llamado Castillo Viejo”. Estos dos castillos, que estarían situados en los cerros que hoy ocupan las ermitas de San Miguel y Santa Lucia, confirmarían la función estratégica que les correspondía a Ibi, dada su situación cercana a la frontera castellano-aragonesa establecida en Biar por el tratado de Almizra. El Rey de Aragón Pedro IV, hace donación a su mujer, doña Sibila, de diversos lugares en el Reino de Valencia, entre los que se encontraba Ibi. Al subir al trono Juan I, declara inválidas estas donaciones, y los bienes quedan en manos de doña Violante, esposa de este último rey, si bien en noviembre de 1389, las dificultades económicas de la corte hacen que se vendan parte de estos bienes. Según Martín de Viciana, el lugar de Ibi fue comprado, finalmente, por la Universidad de Xixona en Agosto de 1490. En estos momentos Ibi tenía 12 casas.
Los datos históricos de que disponemos no nos permiten determinar la extensión determinada del núcleo antiguo de Ibi al que aluden estas noticias, sin embargo si es posible aventurar su emplazamiento ateniéndonos, por una parte, a las indicaciones que proporcionan las curvas de nivel, ya que es de suponer que el núcleo de la población seria erigido en el lugar más alto del terreno, y por otra parte, observando el trazado tortuoso de ciertas calles de la villa.
En el año 1564, según Viciana, Ibi cuenta con 200 vecinos, lo que supone un crecimiento considerable del núcleo medieval. A finales del siglo XVI se comienza la construcción de la iglesia parroquial, con lo que se inicia la expansión del núcleo urbano por la parte sur del emplazamiento medieval.
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