DIFERENTES CARGOS EN LA ADMINISTRACIÓN ONTINYENTINA:

La  administración ontinyentina,  durante la época austracista, estaba compuesta por diferentes cargos, que desempeñaban una específica función, pudiéndose solapar sus funciones con diferentes ámbitos de la política de la villa del Clariano.  A continuación  les desglosaremos cuáles eran los más importantes.

En primer lugar tenemos que hablar del  justicia, un oficial  que en nombre del rey, juzgaba en primera instancia todo tipo de delitos. En las causas judiciales era ayudado por un asesor, un escribano y algunos lugartenientes, participando en la insaculación, es decir, en la admisión de nuevos aspirantes a los oficios municipales. La figura del justicia experimentará un cambio al aplicarse los decretos de nueva planta, durante la época borbónica, pasando a llamarse alcalde.

Luego, por otra parte también estaba el cargo de racional, el cual  tenía una serie de funciones que se circunscribían al control de la contabilidad  y era el encargado de confeccionar la ceda o la lista de datos a los cargos municipales.

También estaba el síndico, que era un oficial  cuya misión consistía en recibir las quejas de los vecinos, defendiendo los intereses del ayuntamiento y junto con el racional supervisaba las cuentas municipales.

Además, es importante destacar la figura del escribano, que era quien controlaba el archivo y redactaba los documentos municipales. Su nombramiento era efectuado por el consejo, pero era el monarca el encargado de confirmar la elección.

Por otra parte, estaba el consejo general, conformado en un principio para defender los intereses del pueblo llano, pero poco a poco se decantó más hacia la defensa de los intereses oligárquicos  debido a una serie de actos como la disminución del número de sus miembros, siendo el primero organismo en desaparecer cuando la villa del Clariano cayó en manos borbónicas. Entre sus competencias estaba la aplicación de nuevas sisas y la fijación de las existentes,  la aprobación de nuevos censales, el nombramiento de los síndicos, la incorporación de nuevos oficios y ocupaciones pagadas por el común municipal, la autorización de las fechas o los gastos superiores a 40 libras que el consejo particular no estaba capacitado de conceder, declaraba las festividades oficiales, nombraba a los santos patronos y una serie de actividades más, pero en definitiva, la importancia que tenía este consejo, es que era el órgano básico de funcionamiento del municipio.

Por último estaba el cargo de mustaçaf, que tenia una serie de competencias que se circunscribían al control del comercio y hostales, la sanidad pública y la reglamentación de las actividades menestrales, cargo que desapareció con la llegada de los Borbones durante la década del 1700.

Para finalizar  con este apartado, cabe destacar la mención de los jurados y el consejo particular, que eran unos organismos que elegían a las personas oportunas para servir en las ocupaciones que el ayuntamiento pagaba de las claverías, desde la enseñanza, la sanidad, asistencia social, guardia y custodia  o los patronatos eclesiásticos hasta llegar a incluir actividades administrativas y burocráticas.


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