Las visitas de inspección en época de Carlos V

Carlos V

Carlos V

Las visitas en la ciudad de Valencia se inician ya en tiempos de los Reyes Católicos, desde 1482, cuando surge la imposibilidad de hacer frente a la deuda pública de la ciudad y tras la agudización de la crisis financiera en 1503, cuando Fernando decide enviar allí a hombres como Juan Tort o Luis Joan para que investigaran exhaustivamente las finanzas y exigieran informes de todas acerca de todas las claverías (arrendamiento de la recaudación de determinados impuestos a un particular).

El principal objetivo de la primera visita de inspección a la ciudad de Valencia durante el reinado de Carlos V fue el deseo tras las Germanías de apartar de los principales cargos de gobierno a los denominados agermanados. Por ello en 1523 se envió al mestre racional Nicolás Benet Alpont para que destituyese a aquellos que lo mereciese y nombrase en su lugar nuevos cargos.

pedro de la gasca

Pedro de la Gasca

Pese a que hubo demandas por parte de los síndicos de la ciudad para que se celebrasen nuevas visitas, demandadas en las Cortes de 1528 y 1533 por los síndicos de la ciudad, no sería hasta 1543 cuando se retomaran las visitas de la mano de Pedro de la Gasca y la comisión dirigida por Granulles, mestre racional del Reino de Valencia. El principal logro de esta inspección fue el descubrimiento de numerosos deudores a la ciudad así como importantes desfalcos en la Taula de Canvis.

La siguiente inspección de la que ha quedado constancia es la de Miguel Puig desde 1547, obispo de Elna, nombrado por el rey a petición de la propia ciudad ante las dificultades de la ya mencionada Taula de Canvis y para hacer pagar a los deudores con la ciudad. El Obispo elaboró su Memorial de las sentencias promulgadas por el obispo de Elna, juez de residencia en el reyno de Valencia a instancias del procurador fiscal y otros en 1548 en cuyas sentencias se veían afectados numerosos miembros de la oligarquía local que, asustados, pidieron al rey que cesara la visita.

Pero, frente a las demandas de la oligarquía local, el obispo de Elna solo abandonó Valencia cuando fue requerido para otra misión por Carlos V llegando a la ciudad a mediados de 1553 para sustituirle Hernán Pérez. La labor que el rey pidió al nuevo visitador no era tarea sencilla, dado que debía en primer lugar dar cuenta al monarca de cuál era la situación de la Taula de Canvis, como se administraba el trigo y la carne, como se gastaban las rentas de murs y valls, como se gestionaban la recaudación de los censales y llevar a cabo tantas otras tareas como él considerara necesarias. Se le instaba además a realizar una inspección específica sobre el racional y de cómo gestionaba el cobro de las claverías o si había percibido dinero de estos arrendamientos, dado que había llegado a odio a noticias de la corte que estas claverías eran arrendadas muchas veces por algunos oficiales, lo cual no estaba permitido, que utilizaban nombres falsos.

Esta visita sabemos que se prolongó por poco tiempo, ya que en 1555 sucedió a Hernán Pérez como visitador de la ciudad de Valencia Don Diego de Cardona. De esta visita apenas tenemos información, ni siquiera sabemos cuándo concluyó. Solamente hay constancia de una carta de los jurados de la ciudad al todavía príncipe Felipe, futuro rey, denunciando que Don Diego les acusó de no desempeñar correctamente sus oficios.

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