Humanistas en Valencia

Muchos humanistas, tanto del siglo XV como del XVI, se veían obligados a depender de un mecenas para poder desarrollar sus trabajos intelectuales, y a su vez estaban ligados a los príncipes y gobernantes para mantener su trabajo. Esta relación entre los humanistas y los mecenas, no consistía solo en poder subsistir, sino que también garantizaba la difusión del pensamiento. Con ello, el mecenas ganaba prestigio y esplendor a sus casas.

Sin embargo, en la ciudad de Valencia, este concepto es algo que no se llevó de la misma manera que en Italia, siendo así casos excepcionales. En este caso dependían de la universidad, los ambientes eclesiásticos o la corte tanto virreinal como nobiliaria. Otros se vieron obligados a salir de la ciudad a otros países de Europa o a la corte pontificia para poder desarrollar su trabajo. Solo unos pocos llegaron a establecer una estrecha relación con la corte imperial.

Escudo de armas del Ducado de Gandía de los Borja.

Escudo de armas del Ducado de Gandía de los Borja.

Uno de los mecenazgos más importantes será el nobiliario, representado por familias como los Borja o los Cenete. Esto se debe a que ninguna otra entidad se dispuso a ayudar al trabajo intelectual de estos humanistas valencianos, ayudas que podrían haber motivado un mayor dinamismo en los trabajos. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XVI, esta situación cambió ya que muchas de estas casas nobiliarias no tuvieron continuación en su mecenazgo, lo que llevó al fracaso de los humanistas en Valencia.

Algunos de estos intelectuales consiguieron mantener una relación duradera con las cortes reales, como pueden ser Juan Martín Población, Honorato Juan y Fabrique Furió Ceriol. Juan Martín Población, llegó a conseguir un acomodo cortesano tras una época de cierto nomadismo. Honorato Juan mantuvo un gran vínculo con la corte imperial, imposible de comparar a la relación de otros humanistas con la corte imperial. Fabrique Furió Ceriol tuvo que abandonar Valencia para poder conformar sus obras a lo largo de diversos países europeos, hasta que finalmente obtuvo el apoyo de la corte hasta la muerte del emperador.

Los humanistas valencianos, durante la primera mitad del siglo XVI estaban ligados a

Guerrero del palacio de los Centelles, s. XVI. Escudo con motivo heráldico de la familia.

Guerrero del palacio de los Centelles, s. XVI. Escudo con motivo heráldico de la familia.

la Universidad, pero al querer publicar sus obras, necesitaron de la ayuda de nobles valencianos, es aquí donde entra el papel de las cortes locales. Para ello, dedicaban sus obras a los mecenas, quienes les correspondían con una ayuda económica o protección. Sin embargo, algunas de las ocasiones se desarrollaban en fraudes a pesar de las dedicatorias. Algunas de estas cortes nobiliarias que ayudaron mediante un mecenazgo cultural fueron los Centelles de Oliva, los Borja de Gandía o los Duques de Segorbe.

Este mecenazgo conlleva la publicación de las obras intelectuales de estos humanistas, y que en ocasiones destacarían por la ausencia de reflexiones sociales o de pensamiento en sus obras. Pero eso no quita valor, ni afecta al mecenazgo, aunque solo fuera aportado de forma exclusivo en Valencia por unas pocas casas nobiliarias. Además, hay que destacar el gran papel difusor de algunas de estas obras, ya que englobaban una gran tarea de traducción de otros trabajos.

Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *