El justicia civil, el justicia criminal y el almotacén en la ciudad de Valencia.

Para los cargos de justicia civil, justicia criminal y almotacén desde el reinado de Carlos V hasta la insaculación en 1633 estos cargos se elegían a partir de un listado de candidatos propuestos, en el cual debía haber tanto caballeros como ciudadanos, de las cuales debían extraerse tres nombres para estos tres cargos para cada una de las parroquias de la ciudad.

El justicia civil

Al justicia civil le competía atender todas las demandas presentadas dentro de su jurisdicción y amparar a aquellos damnificados en sus personas, bienes o derechos. En especial se encargaba del calificado como derecho de familia, donde se incluían las cuestiones relacionadas con el matrimonio, como contrato civil, y en cuanto a su disolución, asuntos de patria potestad, emancipación, tutela de los menores e inhábiles, así como las cuestiones relativas a testamentos y derechos de sucesión.

Entre los justicias civiles de la ciudad de Valencia destacan un largo número de familias a lo largo del siglo XVI dentro de estas listas de candidatos de la que hablábamos, destacando especialmente las de los Catalá, Beneyto, Cruïlles o Dassio entre muchas otras.

El justicia criminal

Entre sus tareas se encontraban la vigilancia en materia de censales, violarios y deudores, defensa de la salud pública mediante la aplicación de medidas sanitarias (especialmente en tiempos de epidemias), también en lo referente al vertido de basuras en las calles, inspección sobre el almacenamiento de mercancías peligrosas y el ejercicio ilegal de la medicina. Además era el encargado de la jurisdicción de temas de naturaleza sexual, mendicidad y era el encargado del orden público, siendo el represor de los delitos de orden públicos y contra la propiedad.  De nuevo destacan en el ejercicio de este cargo familias como los Beneyto, Dassio o los Catalá.

El Almotacén

Era una magistratura muy importante desde el punto de vista social y económico en la ciudad de Valencia, ya que era el encargado de la inspección de los mercados, siendo una autentica cabeza de la policía urbana que actuaba como inspector de pesos y medidas. También tenía atribuciones en materia de higiene dado que era el inspector anual de los boticarios, se encargaba así mismo de la verificación del buen estado de los alimentos y debía velar por la honestidad mercantil mediante el control de los espacios de venta y los precios en los mismos. Citar entre las familias más repetidas en estos cargos a la de los Catalá, los Beneyto, que ya veíamos destacar en los cargos de justicia civil y criminal, y a la de los Roca.

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