Jornales y salarios de funcionarios, agricultores y mujeres

Funcionarios. Eran aquellos oficios que intervenían en la dirección, el gobierno y la administración de la ciudad. Para poder exponer los jornales de estos empleos, es necesario formalizar agrupaciones.

En primer lugar, encontramos los altos cargos. Aquí encontramos al virrey y el capitán general, quienes cobraban altos salarios cada dos meses durante el siglo XVI. De la misma forma encontramos al “Portantveus” de general gobernador. En esta primera agrupación, también se engloban a todos aquellos trabajadores que sirven a los altos cargos y que en situaciones de responsabilidad trabajarían en la sección administrativa del Reino.

En cuanto a los cargos y empleados municipales y por otro lado, los encargados del abastecimiento,  formaban una plantilla fija, y cuyo salario y trabajo provenía de la Ciudad. Los salarios son fijos y en contadas ocasiones varían. Los salarios anuales más elevados los encontramos entre el grupo de abogados y notarios. Entre los más bajos, encontramos al procurador y síndico de la Corte. Por su parte, los encargados del abastecimiento debían controlar las entradas y salidas de los productos mediante el cobro de tasas.

Finalmente, encontramos otro tipo de empleos  tales como los encargados de mantener limpias las casa de las ciudad además de la basura acumulada, los trabajos realizados a extramuros como son las guardias, y otros empleos oficiales como puede ser el de pregonero y trompeta de la ciudad.

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Trabajadores del campo y afines. Los trabajos de campo que mayor ingresos producían, eran las huertas y los arrozales, y en menor medida la vid. Para conseguir el trabajo, los jornaleros se reunían en lugares determinados de la ciudad donde acudían los propietarios agrícolas a contratarlos. En el siglo XVI, este lugar hacía referencia principalmente a la plaza de la Seo, la actual Plaza de la Virgen que da a la Puerta de los Apóstoles.

Esta forma de trabajo venía a realizarse en forma de jornada diaria entre los meses de octubre y marzo, ambos incluidos, y el resto de meses con un horario más reducido: de seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Si el trabajo se terminaba antes de acabar la jornada, se le asignaba un nuevo trabajo, ya que si no se perdía el jornal.

Sin embargo, no todos los salarios tienen el mismo valor, por lo que podemos encontrar distintas formas de pago:

–          Jornal: mediante cobro estipulado.

–          Jornal y comida.

–          A destajo: se asigna un precio por unidad de extensión si se habla de trabajos de tierra, y por viajes si el trabajo era de limpieza o preparación de vasijas.

–          “Estatgers” (encargado): cantidad global (por año o meses), teniendo en cuéntala edad, el estado de salud, y la cantidad de trabajadores.

Como último apartado, señalar el trabajo del sexo femenino. Está claro que las mujeres trabajaban a jornal en los oficios propios de su sexo. Estos oficios comprendías trabajos en las instituciones sociales que dependían de la ciudad y también en los mercados como vendedoras.

En cuanto al trabajo doméstico, éste estaba regulado mediante una serie de normas, y podemos distinguir tres modalidades:

–          Esclavas

–          Criadas o muchachas de servicio

–          Doncellas de cámara, para el servicio social de los señores.

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Las criadas sí que cobraban salario, y en los contratos se señalaban además los honorarios y el tiempo de servicio. Las esclavas, no está claro si cobraban un salario, y las doncellas de cámara parece que cobraban en forma de objetos o mediante el cobro de sus gastos por parte de los señores. Este jornal, también ampliado a los  hombres dedicados al servicio doméstico, dependía de la edad  y los años de servicio.

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