Configuración urbanística y poblacional de Valencia

Vista panorámica de Valencia en 1563 realizada por Anthonie van den Wjingarde.
Vista panorámica de Valencia en 1563 realizada por Anthonie van den Wjingarde.

Al hablar de urbanismo en Valencia debemos de hablar además de los estudios historiográficos de la toponimia callejera o de la arquitectura de la Ciudad, también de la distribución espacial de las diversas parroquias y del perfil socioeconómico e ideológico de los pobladores para comprender mejor la situación de la Valencia del siglo XVI.

Valencia en la época, ocupaba 141,75 Ha de superficie resultado de la ampliación de Pedro IV en 1356, ampliación que constituía el triple del espacio de la Valencia musulmana, distribuido el espacio en una subdivisión de 13 parroquias. Estas parroquias no solo tenían un sentido religioso, sino que se erigen en unidad para delimitar sectores urbanos para ejercer un control administrativo y recaudatorio de cada zona, aproximándose ya al modelo de ciudad conventual.

Plano parroquial de Valencia por Vicente Tosca
Plano parroquial de Valencia por Vicente Tosca

El origen de estas parroquias es diverso, algunas como Santa María, San Andrés o San Miguel fueron antiguas mezquitas reconvertidas, pero la mayoría de ellas fueron construcciones góticas de los siglos XIV y XV.

La ubicación de los oficios y profesiones valencianas en el siglo XVI siguió unos criterios bien delimitados en el orden urbano, en las Tachas podemos ver la localización de los gremios en parroquias concretas en los que cabe destacar sobre todo esa polarización urbanística socio-profesional.

Los mercaderes se ubicaban principalmente en San Martín, San Nicolás y San Andrés; los juristas en Santa María, los notarios en San Bartolomé y Santa María; los rentistas en San Martín, los libreros en San Andrés, hosteleros y tenderos en San Juan y Santa Catalina; la administración en Santo Tomás, San Martín y San Lorenzo.

Los artesanos vivían y desarrollaban su actividad fundamentalmente en 5 parroquias: Santa Catalina, San Martín, San Juan, Santo Tomás y San Miguel. La primera de ellas concentraba la mayor parte de los gremios del vestido (cinters, sombrerers, boneters, capussers, giponers, calceters, adreçadors) y de la piel (corretgers, blanquers, assanadors).

San Martín por otro lado agrupaba a una tipología gremial más heterogénea: al lado de la mayoría de los artesanos del textil de confección (texidors de lli, velluters, matalafers, sastres), reunía a otros del sector de la madera (carabaçers), del vestido (barreters, adressadors) y de otros ramos varios (flaquers, argenters, ferrers, carnicers, peixcadors) que se extendían también a la parroquia de San Andrés.

San Juan agrupaba a la mayoría de los gremios de la piel (aluders, blanquers, pellers), algunos textiles (carders, flaçaders) de la madera (fusters, capcers) y de la construcción (adoberia). Gran cantidad de perayres residían en esta zona de la parroquia aunque la cofradía la tenían en San Nicolás.

Santo Tomás reunía a los armers, guadamacilers y obrers de la vila, y San Miguel a los texedors de llana, tintorers y aluders. Mención especial la concentración de sabaters en San Lorenzo, traginers en Santa Cruz y de corders en San Esteban.


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