Comercio valenciano

Como primer punto señalar, la necesidad de relación del comercio con el acondicionamiento de las infraestructuras de caminos y portuarias, además de la capacidad de obtención de recursos y el marco geográfico. Estos condicionantes, no solo permitieron la unión del Reino con el interior peninsular, sino que también pudo unir a todas las regiones mediterráneas, e incluso atlánticas.

En cuanto a la red de caminos no hay mucha información, pero sí que sabemos que la ruta más importante es la que une Madrid con Valencia pasando por Albacete. El resto de caminos se presentaban con más irregularidades debido a la orografía del territorio, y en peores condiciones. Sin embargo, esto no fue un problema mayor, ya que se generaron grupos de muleros y carreteros tanto en Valencia como en Alicante, para el transporte de mercancías. Estaban organizados de forma semejante al gremio y cobraban un costo suplementario. Hay noticias de la regulación de estas asociaciones que se llevaron a cabo desde las autorías municipales, como una en un municipio de Alicante en 1565 que prohibía entregar la carga a los carruajes castellanos que no hubieran transportado trigo para el consumo urbano de la ciudad.

Mapa de parte del antiguo Reino de Valencia , Abraham Orfelius-1584

Mapa de parte del antiguo Reino de Valencia , Abraham Orfelius-1584

Por otra parte, la infraestructura portuaria tuvo que enfrentarse a los grandes puertos catalanes y de Cartagena. Esto se debe sobre todo a la deficiencia geográfica, es decir, la orografía no permitía mantener un puerto de alto nivel. En el siglo XVI, se encontraba un simple embarcadero de madera que en la mayoría de los casos no se podía usar. Se realizaron varios proyectos para su mejora pero ninguno consiguió funcionar.

El Archivo del Reino conserva gran cantidad de información relativa al comercio, pero solo un pequeño porcentaje ha sido hasta ahora estudiado, a pesar de que es una de las más completas del mediterráneo.

Se conocen los impuestos por el comercio de mercancías gracias a los libros del “Peaje del Mar”, aunque no se han llegado a estudiar de manera exhaustiva. Por otro lado, encontramos los trabajos de varios investigadores (como Emilia Salvador y Álvaro Castillo), que permiten conocer el tráfico de la importación durante la época foral. En la primera mitad del siglo XVI se observa una crecida donde no influyeron las germanías.

Pero a mediados de siglo se produjo una crisis que desvió el comercio a Cataluña y Mallorca. Pocos años después, la crisis desapareció y hubo un momento de gran expansión llegando a duplicar las embarcaciones y ampliando a su vez las relaciones comerciales con el Mediterráneo oriental y el Atlántico.

En relación a los productos que se comerciaban, podemos encontrar como productos más importantes los textiles y el pescado salado, siendo este último de gran importancia ya que constituía la mayor parte del comercio gracias a su gran popularidad. De los textiles, sobre todo de la lana castellana, se conoce menos ya que no se han realizado estudios en profundidad.

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