La crisis de 1374-1375

La imposición a todo el reino de la política económica que venía de la capital comportará un enfrentamiento estructural permanente que rara vez se puede ver en la documentación bajo-medieval, de épocas de bienestar o normalidad agrícola, cuando el grano abundaba y se podía adquirir a precios moderados. Pero ésta guerra constante se hacía especialmente virulenta en tiempos de escasez. Valencia hacía valer sus privilegios sobre los víveres delante de unas poblaciones que, bien por sufrir hambrunas también, o bien por querer colocar en un mercado más lucrativo sus excedentes , contrariaban una legislación que la capital consideraba vital para subsistir . En estos periodos la documentación se manifiesta especialmente rica y explícita respecto al problema, La producida durante la crisis de los años 1374-1375 nos ofrece datos de interés sobre la actitud de Xàtiva, paradigma en el que estaban la mayoría de los municipios del reino.

La primera referencia es una carta fechada el 29 de julio de 1374, en el que los jurados y “prohoms” de Valencia, después de haber informado a sus homólogos setabenses de la terribles escasez que sufren, se quejaban de que en Xàtiva se retenían a las personas que habían pasado con cargas de trigo destinadas a la ciudad de Valencia. Y los ediles de Valencia amenazaron a la ciudad de Xàtiva de emprender acciones para defender sus alimentos y sus intereses. Parece evidente, que la crisis, que castigaba también  a los habitantes de Xàtiva, había obligado a sus regidores a adoptar una medida bastante corriente en la Europa pre-industrial: la detención de mercaderes de pasada con prisiones destinadas a las grandes urbes, que estaban obligados a cederlas en la localidad.

 

Fotografía del castillo de Xàtiva.

Fotografía del castillo de Xàtiva.

 

Otro recurso habitual en tiempos de penuria era la prohibición de sacar alimentos de la cosecha propia fuera del término. Eso es lo que decide el consejo municipal de Xàtiva en un triángulo tan difícil, según se ve en una carta de los jurados de Valencia, datada el 21 de octubre del mismo año, en que protestaban contra los jurados setabenses porqué el padre Joan Pertusa no podía llevar a la capital del reino el cereal recolectado en su pueblo, San Joan pues estaba retenido en el término de Xàtiva. En la misiva insistían en la ilegalidad de la medida, contraria a los privilegios de Valencia, que garantizaba a sus habitantes plena libertad para portar grano de cualquier parte del reino, por ello, las autoridades locales no podían poner obstáculos. La gravedad del hecho era mayor en este caso  ya que se trataba de cereal perteneciente a la colecta de Pertusa. Unos meses después era Na Munyoça quien no podía llevar a Valencia los cereales de sus recolectas a causa de la inhibición de las autoridades setabenses pese a los requerimientos de sus corresponsales de la capital, que insistían en la ilegalidad del hecho.

Pero la disputa entre las dos ciudades no era originada solamente por el grano producido al termino de Xàtiva, sino también por el trigo castellano que se retenían, aunque iban destinados a Valencia. Hay una noticia de Enero de 1375, Mateu Carbonell, jurado de Valencia, se trasladará expresamente a Xàtiva para tratar este hecho con los ediles, y parece ser que con resultados satisfactorios. Pero, transcurridas unas semanas, tres mercaderes de la capital del reino que transportaban desde Castilla una importante cantidad de trigo para abastecer Valencia, rendían cuentas a los jurados de la confiscación de parte de la carga por orden de los setabenses. Un nuevo incidente, que les motivará a hacer la correspondiente carta de protesta, en que recordaban a las autoridades de Xàtiva la obligación de dejar pasar libremente por el término el grano destinado a Valencia e incluso permitir las negociaciones dentro de la ciudad.

 

Sobre Blanca Domínguez Martín