Medios nuevos

La posibilidad de disponer de nuevos medios de acción, es un factor importante de los progresos realizados. En primer lugar, la importancia de los medios monetarios, que había empezado a finales del siglo XV, fue frenada por la falta de moneda en metálico, provocando además la puesta en explotación de viejas minas, la búsqueda de yacimientos argentíferos en Europa central y el deseo de rodear el Islam africano para llegar al oro de Sudán. Sin embargo la escasez del metal amarillo se benefició de una sobretasa que amplía la relación de los dos metales monetarios, el oro y la plata. Este cambio se ve producido gracias a la apaarición de los descubrimientos, las conquistas y la explotación de América.

Igualmente, debemos tener en cuenta los medios técnicos, procedentes de finales de siglo XV (la imprenta, métodos de la metalurgia, fabricación de vidrio blanco, construcción naval), que hacen que sea ya en el siglo XVI la vulgarización de estas técnicas.

Finalmente, hay que contar la acción del Estado entre los nuevos medios de la economía en expansión. Existen unos precedentes medievales a este intervencionismo, pero en el siglo XVI ve el nacimiento, todavía tímido de una política económica orientada a aumentar el poder a casa del aumento de la riqueza económica. El panorama de entonces queda dominado por algunas ideas simples: la necesidad de conservar oro y la plata en el país, el deseo de aumentar las manufacturas y la voluntad de evitar las compras de artículos de lujo en el exterior.

En concreto, si bien los factores de expansión económica fueron diversos y útiles, no tuvieron carácter revolucionario. El principal motor fue el aumento de la demanda, originado sobre todo, por el crecimiento demográfico, para así transformar profundamente el modo de la producción tanto agrícola, ganadero y artesanal.

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