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Hijos de un dios menor

Castigados sin cenar

Residentes del CAMPF, en la marcha por la Diversidad Funcional

Texto: Patricia Reguero Ríos
Imagen: Olmo González/Gente

Eran 500 (*), según la organización y 300 según la Policía Nacional. Entre ellos, siete caras conocidas, las de varios residentes del CAMPF, que llegaron, a trompicones, hasta la Plaza de Jacinto Benavente para pedir, en la I Marcha por la Diversidad Funcional, que se les escuche. “Nada sobre nosotros sin nosotros”, decía la pancarta de la cabecera de la manifestación. Se referían a la Ley de Dependencia, que olvida algunos puntos importantes, según este colectivo, convocado por el Foro de Vida Independiente.
Sin cena y en Metro
“Primero nos dijeron que podrían contratar un autobús, y luego que no”, contaban algunos de ellos. De las veinte personas que habían planeado ir a la marcha, más de la mitad se arrepintieron, ante la amenaza de quedarse sin cena y sin un asistente que les ayudara a acostarse en la noche del sábado. El resto cogió el metro en el El Carrascal. Al llegar a la Plaza de España, como en otras tantas ocasiones, sólo uno de los dos ascensores funcionaba. Y estaba al otro lado de la vía. Hasta allí llegaron prolongando su trayecto hasta Gregorio Marañón y dando la vuelta. Lo consiguieron. Con sus asistentes (o “asistontos”, como se definían ellos mismos) sudando, llegaron a la marcha, pancarta incluida.

Pero les quedaba la vuelta. “Hemos pedido una cena fría, pero nos han dicho que no podría ser”, contaban mientras sacaban sus bocatas. Con la cena resuelta, quedaba otro problema: el de acostarse. “Si no hay un cuidador para ayudarme, pasaré la noche en la silla”, decía Rosa María Fernández, que lleva 16 años en el centro leganense.

La dirección, por su parte, asegura no estar al tanto de la polémica. “En el centro hay una furgoneta que se puede utilizar de 8:00 a 15:00, de lunes a viernes”, cuenta, “si un residente quiere ir a donde sea está en su derecho, pero nosotros no podemos facilitar el transporte para una actividad que no organiza el centro” asegura el director, Eugenio San Juan.

(*)
Yo que también estuve en la Iª Marcha por la Visibilidad de la Diversidad Funcional y que, me la recorrí de arriba a abajo en varias ocasiones, pues quería hacer un reportaje gráfico, digo que, sobre la base del cálculo de 3 personas por m2., y 1 persona cuando está en silla de ruedas, al inicio de la manifestación desde la Plaza de Jacinto Benavente, estaríamos alrededor de 2000 personas. Hay que reconocer que, esperando a la incorpoaración de nuestros compañeros del CAMF de Leganés que tuvieron que realizar infinidad de peripecias hasta llegar, se demoró excesivamente la salida, con lo que una cantidad importante fue desperdigándose hasta llegar al final sobre las 700 personas.
No pretendo desautorizar ni a la organización ni a la Policía Nacional, pero estas fueron mis apreciaciones, coincidentes con otras personas que se basaban en criterios semejantes.

Teuladí

leganes@genteenmadrid.com


“Vivir con cien euros al mes”
Victoriano Quiñones, de 50 años y residente hace dos años en el Cam[p]f leganense, cuenta con humor las dificultades de vivir con cien euros al mes. Es lo que le queda, aproximadamente, tras pagar a la residencia en la que vive, el 75% de su pensión no contributiva, que es de unos 460 euros. <>. Al presidente del Gobierno le agradece cambiar la denominación de “disminuido” a “discapacitado” , en cualquier caso una acepción algo más acertada que la de <> como, explica, le describe un antiguo carné de identificació n. Pero le reprocha no haber cumplido las promesas que hizo en la visita al centro, el 3 de diciembre de 2005, recuerda con exactitud, cuando les prometió más personal para mejorar la vida de estos vecinos.
En cuanto a las quejas de algunos residentes sobre el personal y la dirección, cree que <>. Pasada la tormenta de la Marcha por la Diversidad Funcional, los residentes ya están en otra. Quieren visitar una exposición de pintura en Cáceres.”