Me imagino que, justo ahora, una reflexión como ésta puede provocar polémica. Mi intención es plantear una visión alternativa a la que ocupa todos los espacios e intentar introducir algo de perspectiva en el debate.
Mi visión de la profesión informática:
- Buenos profesionales, innovadores, informados, que están al día y aplican de forma crítica la última tecnología.
- Emprendedores que lanzan nuevas empresas y nuevos servicios.
- Asociaciones profesionales activas que ofrecen apoyo (cursos on-line, libros, foros, seminarios) a socios que se apuntan libremente a ellas.
- Empresas que valoran el trabajo de los informáticos, que les pagan como se merecen, que valoran y colaboran en la formación.
- Proyectos de calidad, que se terminan a tiempo, que cumplen con las expectativas de los clientes y que pueden ser modificados y reutilizados sin mucho sufrimiento.
- Usuarios satisfechos de las aplicaciones que hemos desarrollado.
- Escuelas e institutos con profesores que enseñan que la informática es algo más que aplicaciones. Que puede ayudar a desarrollar capacidades intelectuales de los chicos de la misma forma que las matemáticas o la física.
- Universidades que ofrecen másteres variados, específicos y de calidad y que compiten entre ellas para dar la mejor formación.
- Estudiantes motivados por aprender y por hacer cosas nuevas.
¿Se avanzará hacia esta visión obteniendo atribuciones profesionales? ¿Teniendo colegios profesionales a los que, obligatoriamente, debo apuntarme y pagarles un tanto por cierto de los proyectos que desarrollo? ¿Teniendo unas “fichas” que obligan a las universidades a convertir las Ingenierías Técnicas en grados y la Ingeniería Informática en un máster único con obligación de ser cursado para poder ejercer las atribuciones?
Sinceramente, no veo cómo unas atribuciones y un colegio profesional van a mejorar la profesión. Pienso que son elementos anacrónicos que sirven fundamentalmente para proteger los privilegios de unos pocos y no para hacer avanzar la sociedad en su conjunto.
Hay que volver a leer el artículo “Las ingenierías y el espacio europeo de educación superior” que Benjamín Suarez y Domingo Docampo publicaron hace más de un año en El País. Ya lo recomendé en su momento en este blog. Ahora lo podemos releer con la decepción de saber el resultado del partido: Bolonia va a existir para todos menos para los ingenieros.
Termino con una idea positiva: la profesión será lo que sean sus profesionales, independientemente de que tengamos atribuciones o no. Escribamos artículos, aparezcamos en los medios, montemos congresos y charlas. Hay muchos que lo vienen haciendo (y muy bien) desde hace bastantes años. Aprendamos de ellos. Yes, we can!