COMERCIO, SAL Y PESCA EN EL CAP DE CERVER

Tras la conquista del reino de Murcia por Jaime II, y la incorporación definitiva de estas comarcas meridionales alicantinas al reino de Valencia en la sentencia arbitral de Torrellas y Elche, Jaime II buscaba la fidelidad de sus nuevos súbditos, los oriolanos y la promoción económica de la comarca mediante el comercio marítimo. Para ello se concedieron algunos privilegios con el objetivo de  desarrollar el puerto del Cap de Cerver.

Jaime II concedió un privilegio el 13 de marzo de 1310, en él declaraba francos a todos los mercaderes que acudieran al Cap de Cerver.    Los mercaderes quedaban exentos de cualquier crimen o deuda, siempre y cuando pagasen en efectivo las deudas requeridas, mediante fianzas, y no sacaran productos prohibidos.

Juan I en 1389 construyó una albufera o pesquería en las salinas del Cap de Cerver.

A principios del s. XV, Martín el Humano para impulsar el comercio oriolano, también concedió un privilegio concediendo un salvoconducto que los declaraba francos de todos sus delitos y deudas, excepto en los casos de bandolerismo, sodomía y herejía, si iban a comerciar al puerto del  Cap de Cerver.

El producto que más se comerciaba en el Cap de Cerver era el trigo ya que era abundante en la comarca de Orihuela, según Vilar Ramírez en 1404 se concertó una operación con Barcelona para la compra de 4000 cahices de trigo. Según un estudio realizado por Hinojosa Montalvo desde el Cap de Cerver desembarcaban mercancías con destino a Orihuela y su término, también se exportaban coses vedades (no se especifican qué productos eran excepto en un asiento en el que salieron del Cap de Cerver 60 cahíces de trigo), en otras anotaciones aparece que tenían que pagar unas cantidades de florines si querían comerciar con esos productos vedados, las cantidades iban desde 100 florines hasta 300. También se enviaba a Orihuela por vía marítima diversidad de productos como: cofres, cofrecitos, acero, adargas, hojas de pino, cencerros, hilo de alambre, cardas, mesas, arquibancos, ollas de cobre, bacinete (pieza de la armadura antigua, que cubría la cabeza a modo de yelmo), estribos de jinete, freno, anillitas, etc., en general armamento y herramientas, aunque en pequeñas cantidades.

También fueron muy importantes las salinas, puesto que la riqueza salinera del litoral oriolano perdura hasta el presente, las salinas del Cap de Cerver eran propiedad del municipio de Orihuela. Para el comercio de la sal también se concedió un privilegio por parte de Martín el Humano en marzo de 1400, por el cual todas las embarcaciones que acudieran al puerto del Cap de Cerver a cargar sal gozaban de licencia y guiaje real. Para exportar sal se tenía que tener una licencia para ello.

En los siglos medievales tuvieron gran protagonismo las torres costeras  ya que defendían el puerto oriolano en el término de la actual Torrevieja, con el fin de prevenir y servir de mural de contención a los desembarcos y ataques de piratas, corsarios y no sólo de ellos ya que también se dio el caso de ataques cristianos de corsarios que venían de la cercana Cartagena, nido de piratas por estas fechas. Fue con Jaime II con quien se levantó una torre en el Cap de Cerver junto a las salinas, con recintos interiores para almacenaje, al servicio del municipio de la Corona.

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