Convivencia entre cristianos y musulmanes

Los habitantes de Orihuela albergaban sentimientos contradictorios respecto a los musulmanes. Tenían todavía ese miedo en el cuerpo por ser territorio fronterizo (con Castilla, territorio musulmán y las morerías del Reino de Valencia), por lo que recelaban de ellos, pero al mismo tiempo necesitaban que se trasladasen a Orihuela para repoblar la ciudad y aumentar los ingresos (de comercio, agricultura, etc.) Necesitaban que los musulmanes viviesen en Orihuela porque tras la guerra de los dos Pedros solo quedaron un par de familias no cristianas y necesitaban mucha mano de obra para los trabajos agrícolas, para la huerta, por poner un ejemplo.

 

A ello habría que sumar que en el siglo XV había problemas con los musulmanes de las morerías de Crevillente y Elche, ya que se dieron varios episodios en los que iban a Orihuela, mataban a algunos cristianos, apresaban a otros, y poco podría hacer el gobernador de la ciudad porque no tenía autoridad para entrar en esas morerías para rescatar a los secuestrados y ajusticiar a los secuestradores.

 

De todas maneras los oriolanos tampoco eran unos santos, una vez consiguieron levantar una morería pocos años antes del 1450, ésta queda despoblada en unos cinco años después. Querían que se quedasen allí pero les imponían ciertas normas que atentaban contra ellos y sus creeencias, como por ejemplo, se les obligaba a musulmanes y judíos a arrodillarse y orar cada vez que las campanas de las iglesias sonasen. Era una forma de humillarlos diariamente.

 

La convivencia era difícil e incluso a veces imposible, ambos grupos no trataban al otro como se debería, con respeto, pero aún así pretendían utilizarse. Esto siguió así hasta que siglos después nos encontramos con las expulsiones de moriscos y judíos.

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