Viaje a Ayers Rock

El fin de semana del 28 de febrero hicimos un viaje corto a Ayers Rock. Se encuentra en medio del desierto (la parte central de Australia es una zona semiárida) y está formado por un conjunto de montañas, la mayoría sagradas para los aborígenes. El viaje desde Sydney son unas 3 horas y media en avión. Cuando estábamos llegando, el avión empezó a sufrir muchas turbulencias, pero al final aterrizó bien.

Para visitar Ayers Rock hay dos opciones. La primera es ir directamente al aeropuerto de Ayers Rock y alojarse en el resort que está a unos pocos kilómetros del aeropuerto y de las zonas para visitar. Como es el único alojamiento que hay, es muy caro, más del doble que otros sitios turísticos (200$ mínimo la noche). El vuelo es tambié caro, porque sólo opera Qantas (400$ ida y vuelta desde Sydney). La segunda opción, que no tuvimos en cuenta, es volar hasta Alice Springs y luego coger excursiones para que te acerquen a Ayers Rock y hacer alguna noche allí. Alice Springs está a 500km de Ayers Rock, por lo que para llegar a Ayers Rock hay que coger alguna excursión hacia allí.

Nosotros nos alojamos en el Ayers Rock Resort. Al poco de llegar ya nos estaban esperando para nuestra primera actividad. Se trataba de la cena Sound of Silence. Te recogen un poco antes de que se oculte el sol y te llevan a mitad del desierto, en un montículo donde puedes ver el Uluru por un lado y por el otro las Olgas, por donde se ocultaba el sol. Nada más llegar nos dieron una compa de champañ de bienvenida y nos ofrecieron unos canapés de carne de canguro, cocodrilo y salmón. Estuvimos haciendo fotos hasta que el sol se ocultó. Nos pasaron a una zona con las mesas preparadas para cenar.

Compartimos mesa con una pareja de italianos, de unos 60 años. Hablaban un poco español y nada de inglés. También teníamos sentados en la mesa a 3 americanos, una pareja y su sobrino. Fue gracioso hacernos entender entre todos. La cena estuvo bien. Una sopa de calabaza con especias, un poco caliente y luego un bufet con carne y pescado, cocinado a la barbacoa. Volví a probar el canguro (no tenía ningún sabor especial para mí) y un cordero buenísimo. Todo servido con un vino que no estaba mal, pero que lo tenían a temperatura ambiente. Mientras cenábamos, alguien tocaba el dijeridoo.

Cuando terminamos de cenar nos explicaron las estrellas. Es mucho más fácil localizar el sur que el norte, y me sorprendió ver dos galaxias a simple vista. Nos contaron historias aborígenes y tomamos un oporto de postre.

Ayers Rock-Sound of silence

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