Ataques y sistemas de fortificación en las Marinas.

Piratería y fortificación en las costas de Alicante en Época Moderna


Martes, enero 4th, 2011

Piratería en el Mediterráneo en Época Moderna.

A diferencia de la piratería que tuvo lugar en la Baja Edad Media, el protagonismo del viejo “oficio” pirata, coincidiendo con la entrada en la Edad Moderna, va a pasar a formar parte de una sola civilización: los turcos.

Los turcos ejercían una gran presión a Europa tanto por mar como por tierra. El Mediterráneo se convierte desde entonces en un gran lago otomano. Desde mediados del s. XV hasta el primer cuarto del XVI la piratería estará controlada únicamente por los turcos, aunque coexistirá con la piratería norteafricana. En torno a éste tema, la historiografía de la época, mediante los cronistas conteporáneos, digamos que fue poco cuidadosa a la hora de atribuir ataques piratas a turcos o a berberíscos indistintamente; ésto dificulta muchas veces la investigación.

Lo que si es cierto es que corrían buenos tiempos para el Imperio turco: además de la habilidad para sacar adelante la organización del Imperio; la conquista, en 1516, de Egipto, supuso la incorporación de todos los reinos árabes y beréberes del norte de África al Imperio turco de mano de Arouj, el primero de los Barbarroja. Ésta sería la primera vez que los piratas se apoderaban de un gran reino y desde ese momento, los piratas de Argel realizarán las tareas sucias a los turcos.

Ésta fecha, la de 1516, todavía encerrará más datos cruciales, como es la muerte del rey Fernando El Católico y el posterior ascenso al trono de Carlos I de España. Carlos I, se convirtió en V y en emperador prácticamente de medio mundo. El estado en que se encontraba la política internacional entre los europeos también favoreció al éxito turco. El miedo que conllevaba el que se hiciera efectiva la idea imperial de Carlos V llevó a Francisco I de Francia a aliarse con los turcos para enfrentarse a él. Hasta en tres escenarios distintos tuvo que enfrentarse Carlos V ante los piratas.

Además, como sabemos, durante el reinado de Carlos V, en Valencia tendrá lugar el conflicto de las Germanías, causado además de por el descontento de la política y la coyuntura económica, por el malestar provocado por unos ataques piratas a los que la España de Carlos V no ponía fin.

Será el siguiente monarca español quien parará los pies a los turcos, Felipe II, con el Papa y Venecia, en la Batalla de Lepanto, pero las incursiones desde Argel y Túnez continuarán asolando las costas levantinas: Felipe II había recibido una herencia envenenada.

Felipe III todavía se encontró con éste problema, y tras varios intentos de intervención, optó por la expulsión de los moriscos en 1609. Éstos moriscos expulsados del Reino de Valencia se asentaron en el litoral africano. Los ataques piratas en la costa española es cierto que se verán reducidos, y aunque no terminarán aquí, el siglo XVIII será la decadencia de la piratería berberisca por las costas del Levante español.

No será hasta 1830 cuando se ponga fin a la piratería berberisca, cuando 130 navíos y más de 30.000 soldados franceses entraron en Argel poniendo fin a casi seis siglos de piratería argelina.

Jueves, diciembre 23rd, 2010

Estudio de la fortificación de las costas del “reyno” entre el reinado de Carlos V y Felipe II.

Al contrario que Carlos I de España, Felipe II intentará regir los destinos del Imperio desde el Alcázar, desde aquí: “(…) vino Orde del Rey Felipe II que en toda ella (la costa de nuestro reino) se edificasen torres fuertes donde estuviesen guardas perpetuas que descrubriesen y diesen avisos con fuegos y ahumadas, de si andaban conrsarios (…)“.

Como sabemos, el duque de Maqueda sería el encargado de diseñar en los últimos años de Carlos V éstas torres, pero no sería hasta los inicios del reinado de Felipe II cuando se pondría en marcha la construcción de éstas: “1557 siendo Virrey de Valencia don Bernardino de Cárdenas, duque de Maqueda (…) viendo el mucho daño y rebatos que daban los moros por las costas (…) mandó (…) labrar las torres de la costa de este reyno (…) Son aquestas torres más de 25″.

Felipe II encargaría al ingeniero italiano Juan Bautista Antonielli el reconocimiento de torres y fortalezas para que realizase un informe de lo que necesitaban para su restauración. Antonielli recomendó la fortificación de algunos castillos, la construcción de nuevas torres y la construcción del “Fort de Bèrnia”.

Aunque no todas la torres fueron construidas en la misma época, aparece una verdadera cadena defensiva en la costa del “reyno”.



En éste estudios me centraré en la fortificación, de sur a norte, desde el sur de la Serra Gelada hasta las inmediaciones de la Serra de Bèrnia.

La primera construcción que nos encontramos es la Torre Aguiló. Ésta torre tiene un enorme valor histórico al tratarse de una torre de planta cuadrada, de las más antiguas del sistema renacentista de defensa del Reino de Valencia y que se construyeron en tiempos de Felipe II El Prudente. La mayoría de torres eran de planta circular, que son las que sustituyeron a las de planta cuadrada hacia mediados del siglo XVI.

Ilustración 1: Torre de Aguiló


Siguiendo la costa, encontramos el término de la Serra Gelada de Benidorm, y aparece aquí una torre que sin duda se trata de laTorre de “Les Caletes” o “Punta del Cavall”. Se trata de una torre almenara de planta circular y morfología troncónica, cuya base mide aproximádamente ocho metros de diámetro. Está construida totalmente en mampostería enfoscada en mortero de cal, lo cual le daría un aspecto blanquecino, tal vez con carácter disuasorio. Es maciza, y sobre ella se encontraría un lugar donde se reguardasen los vigilantes que guarnecían la costa.

Ilustración 2: Torre “Les Caletes”o “Punta del Cavall”



Siguiendo en la misma Serra Gelada, pero en la lado más oriental, nos encontramos otra construcción, se trata de la “Torre Bombarda”. Se halla en la Punta Bombarda y encuentra en muy mal estado. El emplazamiento de ésta torre es magnífico y un gran punto estratégico para la vigilancia de las costas tanto de la Bahía de Altea como las de la Bahía de Benidorm.

Siguiendo la bahía encontramos el pueblo de Altea y una vez pasado el enclave, encontramos un accidente geográfico de gran interés: la desembocadura del rio Algar, la cual era un gran punto estratégico que permitía a los marinos que lo conocía hacer aguada y aprovisionarse así de una gran cantidad de agua dulce a los navíos que fondeasen en sus proximidades.

Ilustración 3: Torre Bombarda

Es conveniente nombrar ésto, porque hay que tener muy presente las dificultades que existían en la navegación: un buen maríno era aquel que conocía buenos enclaves donde hacer aguada.

La siguiente construcción que por su posición nos encontramos en el mapa es la ya desaparecida “Torre Cap Negret”.

Estuvo situada en el extremo del cabo del mismo nombre. Su construcción se proyectó en 1554 por la ordenanza del Duque de Maqueda, sin embargo su levantamiento no se produjo hasta finales del siglo XVI y comienzos del XVII.

Hoy no se encuentra vestigio alguno de la construcción.

Si continuamos recorriendo la costa, a cierta distancia nos encontramos de nuevo con otra torre: la “torre de la Galera”. Al igual que ocurre con las demás, está ubicada en la cima de un promontorio.

Sabemos que la torre era de planta circular y estaba construida de mampostería irregular, aparejada con mortero y cal. Fue obra del ingeniero italiano Giovanni Baptista Antonelli, quien sería responsable de las construcción de muchas de las torres vigía y fortalezas que galardonaban la costa del Reino de Valencia como veremos a continuación.

En la actualidad se encuentra muy alterada y bajo propiedad privada tras haberla adquirido en el pasado siglo XX. Su propietario la ha reutilizado como parte de su vivendia recontruyéndola, pero ha sido por ésto por lo que ha perdido su valor histórico real con esta reconstrucción.

Es aquí donde chocamos con las inmediaciones de la Serra de Bèrnia, una montaña que separa Altea de Calpe, encontramos el “Fort de Bèrnia”.

En la parte más suave de la empinada montaña, en la ladera sur, se contruyó el “Fort de Bèrnia”.

En el Llibre de memòries delRegne de València se dice textualmente: “a 15 del mes d’abril del any 1562 se começa a fundar en la Serra de Berniça una gran fortaleza para deffensió de los moros enemichs de nostra santa Fe Católica”.

El fuerte contaba con 8.000 metros cuadrados, con fosos con puentes elevadizos, Iglesia, casa del alcayde, el veedor, el alférez, el capellán, y artillero; aposentos de los soldados de la galera o enfermería, carnicería, horno, almacénes de pólvora, de harina, de pescado (importantísimo en los meses de cuaresma), de legumbres, de vino y de artillería.

El fuerte, una vez fueron expulsados los moriscos, por Real Carta fechada el 10 de noviembre de 1612 en Valladolid, ordenó Felipe III que se desmantelara el “fort de Bèrnia”.

Ilustración 6: Fort de Bèrnia


Prosiguiendo la ruta hacia Este, dejando atrás la bahía de Altea nos encontramos, en el macizo montañoso del Mascarat, la torre del mismo nombre: “Torre del Mascarat”. Ésta torre se levantó sobre el solar y con los materiales del antiguo Castillo de Calpe (siglos XII-XIV) del que todavía se observan los restos de la base de los lienzos de muralla y de los aljibes excavados en la roca. Está situada a una altura de más de 250 metros sobre el nivel del mar, desde allí controlaba la bahía de Calpe y el antiguo camino real que discurría por las gargantas del Mascarat.

Miércoles, diciembre 1st, 2010

Piratas. Entre historia y leyenda.

Desde ésta entrada se pretende que los visitantes aporten historias de piratas que se cuenten en los pueblos y las zonas de la provincia que unas centurias atrás fueron testigo de ataques e incursiones piratas; relatos que se sitúen entre la historia y la leyenda, ésta última tan característica de los piratas.

Martes, noviembre 9th, 2010

Antecedentes. La piratería en el Mediterráneo durante la Baja Edad Media.

Dese la Antigüedad, el Mediterráneo ha sido testigo de actos de piratería y barbarie por todas sus costas, pero será en la Baja Edad Media cuando las costas levantinas españolas y especialmente, las costas alicantinas, se convertirán en un verdadero nido de piratas.

En la Baja Edad Media se va a dar una “piratería en alternancia”; así lo señala Manuel Martínez López en su libro Piratas y corsarios en las costas de Alicante.

Catalanes, valencianos, alicantinos, musulmanes (Granadinos y africanos), genoveses, portugueses, etc; todos van a llevar actos de piratería en el mar Mediterráneo.

La Corona de Aragón será la primera en llevar a cabo éstos actos de piratería y lo hará en las costas del norte de África por medio de piratas catalanes y valencianos.

Con la intención de neutralizar los posibles salidas musulmanas que tuvieran como objetivo herir al reciente Reino de Valencia, salieron las primeras expediciones catalanas hacia el norte de África. A ésta causa, además de la intención expansionista del Reino de Valencia, se sumaron de muy buena gana los intereses de los mercaderes catalanes, quiénes veían en éstas salidas hacia el norte de África una vía para ampliar su mercado en el sur del Mediterráneo.

Podríamos destacar entre los célebres corsarios catalanes, a Bernat d’en Sarrià, a quien conocemos por haber sido señor de Callosa d’en Sarrià. Bernat actuó al servicio de Pedro III, participó con éste en la expedición a África y más tarde actuaría también al servicio de Jaime II.

Por otra parte, corsarios valencianos fueron enviados a las costas granadinas y al estrecho de Gibraltar con el mismo pretexto: con la intención de neutralizar posibles ataques musulmanes o levantamientos.

Como reacción a éstos ataques, musulmanes del Reino Nazarí de Granada y berberiscos del norte de África azotarán nuestras costas (aún más si cabe). Lo hacían desde finales del s. XIII, pero será sobre todo a partir del XIV y del XV cuando la balanza empezará a inclinarse a favor de éstos piratas.

En éste contexto y en éstas circunstancias en las que la Corona permitía éstos actos de piratería, nos encontramos ante una piratería disfrazada muchas veces con “patente de corso” y, con la aparición de un nuevo tipo de piratas con una dedicación mixta: se trata de marineros que alternarán su actividad comercial o pesquera con una piratería de bajo pillaje.

Éstos corsarios alicantinos surgieron  en los puertos más importantes: el de Alicante, Denia, Villajoyosa y de Orihuela.

Será en éstos momentos cuando, individuos de toda clase y de prácticamente todos los grandes enclaves marítimos del Mediterráneo, se lanzarán a la mar con intenciones poco honradas y cuyas acciones sembrarán el pánico tanto en alta mar como en las costas de todo el Mediterráneo.

Alicante en éstos momentos, a comienzos del siglo XV, se convertirá en un zoco donde no solo alicantinos se dedicarían a la venta de su pillaje y sus cautivos, sino que piratas de todas partes acudirán al puerto alicantino para hacer negocio.

Miércoles, noviembre 3rd, 2010

Blog:

El blog se ha creado con un carácter participativo y con la intención de que los visitantes    puedan formar parte de él comentanto o añadiendo información.

Desde ésta página se podrá interactuar en las distintas entradas que se irán colgando en el  blog a partir de comentarios o aportando información.

Jueves, octubre 21st, 2010

El contexto mediterráneo..

El Mediterráneo ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de las comunidades no solo circunmediterráneas, sino de todo el mundo.

El inicio de la navegación por el Mediterráneo se les atribuye a los cretenses y los egipcios. Pioneros en lanzarse al mar, pero ¿Por qué lo hicieron?

El objetivo de las primeras navegaciones en el Mediterráneo es totalmente económico. Encontrar metales preciosos y productos inexistentes en los lugares de origen de los navegantes son las principales causas o motivaciones de éstos primeros largos viajes marítimos.

Un ejemplo claro de comunidades que pusiera en práctica éste tipo de viajes lo encontramos en los fenicios o los cartagineses, que establecieron un eficaz sistema de colonias por el Mediterráneo que les permitió mejorar y aumentar su comercio por todo el Mediterráneo.

El interés económico va a estar siempre presente. El hombre de la baja Edad Media se va a nutrir de todas las noticias y los relatos que viajeros anteriores fueron recopilando. Son éstas noticias las que, por su gran viveza y reflejo de las percepciones de viajeros anteriores, tomarán los navegantes de la Edad Media para guiar sus aventuras marítimas.

(Atlás catalán, 1375-1380)