Tercer libro de Albert Espinosa. Voy a descansar un tiempo de este autor. No es que me esté cansando, pero necesito leer otras cosas. Este libro es algo distinto de los anteriores. Una trama medio ciencia ficción, muy interesante, quizá le podría haber sacado más punta (mi gusto por este género quizá me traiciona :-)). Me ha enganchado y me lo he leído en pocos días.

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Segundo libro de Albert Espinosa. Me ha gustado mucho. Sobre todo el final, me ha emocionado y me ha hecho recordar incluso la relación con mi padre. Es de los pocos libros que si te preguntan “¿de qué va?” no sabrías qué responder. Sentimientos, traumas de infancia, reencontrarse a uno mismo, etc.

Cada vez me gusta más este autor. Seguiré leyendo libros suyos.

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Conozco personalmente al autor de este libro, Antonio Cárceles. Cuando me comentó que lo había publicado, corrimos rápidamente a comprarlo. Me ha costado leerlo, porque los acontecimientos de los últimos meses me han desbordado, pero por fin lo he terminado.
No es un libro de auto-ayuda, aunque sí que intenta ayudarnos a la búsqueda más importante de nuestras vidas: la felicidad. Todos los conceptos que explica son sumamente obvios, pero dichos conceptos suelen ser obviados por la inmensa mayoría de la gente. Todavía recuerdo ciertas situaciones que me han sucedido en el pasado que se reflejan en el libro. Por ejemplo, ante una comida familiar donde un plato (un arroz, por ejemplo) no era de mi agrado, mi comentario “a mí no me gusta” solía ser reprendido diciendo “pero está bueno, no digas que está malo”. Mi sorpresa ante esta situación era mayúscula: yo no estaba diciendo que estuviera mala la comida, decía que a mí no me gustaba. Subjetividad frente a objetividad. Me sentía como un bicho raro, porque todo el mundo se volvía contra mí: “con el esmero y el cariño que te han hecho esta comida, la cocinera va a pensar que no cocina bien”. Con el tiempo me di cuenta que no era mi problema, más bien al contrario, la subjetividad campa a sus anchas por el mundo. En este sentido, cuando intentas aplicar objetividad en tu vida (una de las claves de la felicidad) te encuentras con grandes problemas (familiares, personales, amistad, trabajo, etc.). El pensamiento único (las cosas tienen que ser así, sólo hay una manera de hacer las cosas) es un problema de la sociedad actual en la que vivimos. Siempre he luchado contra eso, basta que alguien me diga que hay que hacer algo de una determinada manera para que yo haga la contraria (si la veo correcta, eso sí) o que trace un camino distinto si pienso que ese camino me puede llevar al objetivo que persigo. Por este comportamiento me suelen llamar terco (o “caborro” :-)), pero yo intento trazar mis propios caminos, independientemente de los ya establecidos. No siempre es así, claro está, algunas veces sigo el camino ya trazado.
Volviendo al libro, me ha gustado mucho. A pesar de conocer casi todas los temas planteados en él, siempre viene bien refrescarlos, es un camino duro el camino hacia la felicidad. Hay que trabajarlo todos los días de tu vida, cada hora, cada minuto, cada segundo. Otra de las cosas que más me han gustado es el tratamiento de la percepción. En este punto, también hace tiempo que me di cuenta que cada persona tiene su propio percepción de las cosas, pero mucho gente no se da cuenta. Un ejemplo, ante un grupo de amigos, alguna vez he comentado: “esa persona me cae fatal, no la soporto” y las reacciones: “pero si es muy majo, pero si es adorable, no digas eso, que esa persona vale mucho”. Buf, otra vez con “el arroz a mí no me gusta”. Cada persona tiene su propia percepción de todo, hay tantas percepciones como personas y, diría más, tantas percepciones como personas y momentos, ya que la percepción va cambiando en todo momento y lo que te gusta ahora puede no gustarte dentro de un segundo o al revés. Luego están las personas que no tienen percepción propia, sino que su vida es guiada por lo que hacen o dicen otras personas (que ven como referentes). De esos conozco a unos cuantos, desgraciadamente, personas que son infelices y desprestigian al resto porque se creen superiores o en posesión de la “verdad”.
Tres cosas adicionales que he extraído del libro. La primera, la vida es un escenario y en él somos meros actores (traducción libre de un texto de Shakespeare). Todo lo que nos rodea son escenarios. La segunda: no existe el 100% de nada, todo es relativo. Todos somos valientes y cobardes, buenos y malos. Hay que lidiar con eso, muchas cosas son posibles, pero tenemos que ser capaces de cognitivamente estimar la probabilidad de que esas cosas sucedan. Una mala estimación de esa probabilidad nos puede llevar a la infelicidad. La última: no tenemos que obsesionarnos con nada, plantearse objetivos está bien, poner nuestro empeño en alcanzarlos también, pero desmoralizarnos por no obtenerlos no es bueno.
Quiero agradecer a Antonio la publicación de este libro. Y darle la enhorabuena. Aunque sé que a él estos agradecimientos no le van a hacer pensar que su libro es mejor. No le hace falta.

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Nuestra primera visita a Francia. Tenía que ir para concretar un convenio entre la Universidad Jean Monnet y la de Alicante, para un máster conjunto. Además, tenía que dar unas pocas clases y entablar relaciones de investigación con un grupo de esta Universidad.

La ciudad de St. Etienne está a unos 60kms de Lyon. El viaje fue largo, porque volamos por Madrid, luego tren hasta Lyon, tren hasta St. Etienne y, por último, tranvía hasta la residencia donde nos alojábamos. Muy cansados, pero con ganas de conocer la ciudad. Con tanto trabajo que tuve que hacer, apenas tuve tiempo de hacer mucho turismo, pero lo que vimos nos gustó mucho. Ciudad muy tranquila, no demasiado grande, la gente muy agradable. De hecho, este aspecto fue una cosa que nos sorprendió mucho: todo el mundo nos pareció encantador, nos ayudaron en todo (no hablábamos nada de francés y nos pudimos hacer entender, medio en inglés, medio en español). Nos faltó por ver las minas (se puede descender a las galerías). Este ciudad tuvo una importante industria minera. De hecho, algunas montañas que bordean la ciudad son los restos del material extraído de las minas.

Los alrededores de St. Etienne son espectaculares. Visitamos una ruta en coche que llega a St. Victor, un pequeño pueblo rodeado de castillos, con un embalse rodeado de montañas, que nos hizo sentirnos en un viaje al pasado. Uno se podía imaginar cómo sería la vida allí hace varios siglos. De allí nos adentramos al parque nacional de Pilat, todavía con nieve de una reciente nevada. Desde lo alto de una montaña pudimos ver los Alpes, que distaban unos 300kms de donde estábamos. Qué más podíamos pedir!

El último día lo pasamos en Lyon. Es la segunda ciudad más grande de Francia y fue capital de Francia. Nos encantó. Esta ciudad esconde muchos secretos. El que más me gustó fue unos pasadizos para entrar a casas particulares, que pueden ser visitados. La ciudad está construida alrededor de dos ríos, uno de ellos muy caudaloso. Todo lo vimos muy rápido, pero como tenemos que regresar…

No quiero terminar este post sin agradecer a las personas con las que estuve trabajando allí: Marc, Leonor, Eliza y Amorie. Hicieron que nos sintiéramos muy a gusto. A pesar de tener mucho trabajo, nunca pierden su sonrisa y siempre sacan un momento para, fuera del trabajo, ahondar en las relaciones personales. Agradecidos estamos!

 

St. Etienne

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El jueves santo amaneció soleado, con una temperatura de unos 24 grados. Apetecía irse a la montaña y dicho y hecho. Ya hemos ido algunas veces al pico emblemático del Puig Campana. Cerca de Finestrat, es la cumbre más dura de la provincia de Alicante: 1000 metros de desnivel en poco más de 7 kilómetros. Exigente y dura. Nos planteamos hacer la vuelta, que tampoco se queda corta en su dureza: 600 metros de desnivel y cuatro horas andando, unos 12 kilómetros. Pensamos en hacer cumbre, pero estoy en muy baja forma y no podía con mi alma. Nuestro Capu nos siguió en todo momento, pero el pobre se peló las patas por las rocas.

Este ruta es fantástica, las vistas de la costa son espectaculares. La lástima son los incendios de otros años, que ha despoblado toda la ladera y apenas queda bosque por el que andar.

Vuelta Puig Campana 2013

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No elegimos un buen día para hacer una ruta. Los vientos de casi 100km/hora hacían que la ruta fuera dura. Además, salimos con muy poco tiempo (queríamos comer en un restaurante) y todo se complicó. El sábado nos pusimos la ropa y con Pepe y Rosa nos fuimos a Polop, un pueblo de Alicante desde donde se pueden realizar varias rutas. Nuestra intención era hacer una toma de contacto con esta zona, que no la conocemos.

Hay una ruta que parte desde el mismo Polop y que sube al pico del Ponoch. Pero es demasiado larga. Mi recomendación es ir con el coche hasta un mirador justo antes de la Casa de Dios. Mucha gente sube en coche para hacer escalada en la zona. Desde ese mirador, se pueden hacer varias rutas, circulares, subidas a pico, larga distancia, etc. Nosotros dejamos el coche bajo y subimos andando. El primer tramo es muy empinado y con suelo de hormigón. Mis piernas se resintieron, mis gemelos parecían querer salirse de mi pierna. Una vez en el mirador, empieza un camino sin asfaltar, con varias casas y que lleva al collado del Llamp. Ahí nos dirigimos. No teníamos mucho tiempo, así que casi sin descansar fuimos para arriba. Los almendros estaban en flor y el paisaje nos hacía disfrutar de la ruta.

El último tramo de la subida al collado es bastante duro y yo no tenía buenas sensaciones. Mucha hambre, demasiado sudor (y eso que hacía frío). Al final tuvimos que parar porque me dio una “pájara” y nos tocó regresar (quedaban pocos minutos para llegar al collado).

Comimos en La Nucía. Un restaurante, Unoom, con una comida buenísima y unas vistas impresionantes de Polop.

CasiPonoch

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Continuando con nuestra renovada afición al senderismo, el día 2 de enero nos pusimos en marcha a una nueva ruta. Buscando rutas, encontré esta, que va desde el Xorret del Catí hasta el Alt de Guixop (PRV-31 http://www.cma.gva.es/areas/montes/viasverdes/vias/prsl/alicante/PR031.PDF). Nos lo propusimos por tener una duración de dos horas y no parecer demasiado exigente. Se empieza desde la puerta del hotel Xorret del Catí. Desde ahí, parte la ruta y enseguida empieza la subida. No paras de subir hasta el Guixop. La mayor parte del recorrido se hace entre árboles, por lo que no se disfruta de paisaje, pero vamos, hacer eso en Alicante ya de por sí es una gozada. Hay un carrascal por el que se transcurre y que hace agradable la subida. De repente, se sale a un claro y sólo eso ya merece la pena. Las vistas son espectaculares, mejores que la silla del Cid.

Por un lado (oeste) teníamos el Cid, impresionante. Por el este, el Maigmó (de hecho, la ruta que desde el Xorret va al Maigmó se puede hacer por esta misma ruta). En el norte se puede contemplar Tibi y, por el sur, lo más espectacular. Había una completa visibilidad, vimos hasta el Mar Menor!!! Santa Pola, sus salinas, Torrevieja y sus salinas, la manga y el Mar Menor, las islas Hormigas… Impresionante.

En esta ruta hay que tener cuidado en la bajada: no está demasiado bien señalizada. Mejor dicho, las señales están desapareciendo y te puedes perder. De hecho, nosotros nos confundimos y tuvimos que retroceder unos metros. En la bajada se llega a la cueva de Mossén Francés. Una gran cueva que imagino se usaría como refugio. Nuestro Capu subió y ni se enteró. Lo estamos entrenando bien!!

Xorret del Catí – Alt de Guixop

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Hemos subido La silla del Cid. Parece una montaña más, pero para mí es una de las mejores de la provincia de Alicante. Por las vistas, por la dureza, por el propio camino. Se puede subir por dos sitios: saliendo desde Petrer o bien desde Rabosa (el sendero completo parte del Xoret del Catí). Nosotros optamos por salir del Rincón Bello (Racó Xolí). Es un poco más corto que desde Rabosa, pero fue una buena elección: terminamos agotados.

Yo dividiría esta ruta en tres partes. La primera es una pedazo subida de unos 20 minutos extenuante. El problema es que al salir desde el Rincón Bello apenas habíamos calentado y cuando terminamos esta subida estábamos mareados, con ganas de volvernos. Pero el sacrificio tiene su recompensa.

La segunda parte nos lleva por el sendero del Contador, espectacular. Es un camino estrecho, al principio prácticamente plano, lo que nos permitió recuperar fuerzas. Vas pegado a un precipicio y las vistas no tienen precio. Luego sigues subiendo, pero mucho más suave. Puedes ir admirando el paisaje: Alicante no es una provincia donde abunden los bosques, pero aquí sí que se puede disfrutar.

Nos cruzamos con un grupo que bajaba y ya nos advirtió: cuidado con la última parte! Jolín, y tanto. La última subida me destrozó. Incluso el perro subía más rápido que yo. Son unos 10 minutos, pero muy inclinados y con una senda mal marcada, mucha roca. Por fin habíamos llegado a la cumbre.

Cuando pude recuperarme las vistas me dejaron impresionado. Elda/Petrer por un lado, Sax, Alicante, el Maigmó, incluso se veía el Puig Campana. Comimos algo y par abajo. Llegamos agotados al Rincón Bello. Nos dolían las piernas por la bajada (más que por la subida!). Total, cuatro horas entre ida y vuelta, pero muy felices de haber terminado una cumbre que desde hacía mucho tiempo queríamos hacer.

http://www.cma.gva.es/areas/montes/viasverdes/vias/prsl/alicante/PR029.PDF

 

Silla del Cid

 

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Este fin de semana hemos hecho dos cosas impresionantes. La primera es ir a un hotel que es un auténtico placer, el Hotel Alahuar en Benimaurell http://www.hotelalahuar.com/ Reservamos una junior suite con jacuzzi y media pensión. Una gozada para escapar en pareja.

Pero lo mejor es la ruta que hicimos. La conocida como la Catedral del Senderismo (ficha técnica), exigente por lo larga que es, pero un auténtico placer para quien le guste el senderismo. No voy a comentar la ruta, porque ya existen muchos blogs que hablan de ella, comentaré nuestras sensaciones al hacerla.

No estábamos seguros si hacerla o no, porque amaneció lluvioso. Pero nos lanzamos a la aventura con el plan: si vemos que llueve mucho, nos volvemos. Salimos de Benimaurell y enseguida empezamos a bajar. Llegamos al cruce con Fleix donde empiezan los escalones. Por cierto, más de 6000 escalones, yo quise contarlos pero cuando estábamos llegando casi al final me desconté y quise volver para empezar de nuevo… 🙂 Según bajas empiezas a ver el barranco del infierno. Esto nos preocupaba, porque hacía una semana que había muerto una persona allí. Pero vamos, estaba seco y esta ruta sólo lo cruza en dos puntos, así que si va con agua, se regresa y au.

Al terminar la bajada y llegar al barranco te quedas maravillado. Tiene unos 10 metros de ancho y ves marcas de agua de hasta 3 metros. La verdad es que verlo con agua debe de ser impresionante. Y nada, a subir. La subida es ligera, no muy exigente, además con escalones, pero es larga. Cuando llegas arriba (en Juvees d’Enmig) estás listo para bajar de nuevo. Se vuelve al mismo barranco, pero por otro sitio. En la bajada se ve perfectamente una parte del barranco que me parece brutal: dos paredes de 200 metros de altura cierran el barranco. Imagino que será uno de los sitios más peligrosos.

Tocaba empezar a subir otra vez. Esta es la parte peor señalizada de todas. Hay que fijarse mucho y la subida no es tan fácil como las anteriores. Pero al poco tiempo el camino se vuelve más transitable, justo cuando se empieza a bajar de nuevo. Las fuerzas ya empezaban a flaquear (cuatro horas de ruta) cuando empezamos a subir otra vez (la última, menos mal). Esta última subida nos costó. Parecía que el final no llegaba nunca. Pero llegó. Nos esperaba un buen descanso y una buena cena en el hotel. Casi 5 horas de ruta (sin parar), pero con las mejores sensaciones posibles.

 

La Catedral del Senderismo

 

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Estos días me he estado peleando con Java para conseguir una cosa. Resulta que en JavaVis (una herramienta para procesamiento de visión artificial desarrollada por nuestro grupo de investigación) tenemos una opción que nos pareció muy buena: si quieres añadir un algoritmo a la librería, simplemente dicho algoritmo se escribe en una clase que hereda de una clase abstracta y se deja en un determinado directorio. Dicho directorio se encuentra dentro de la estructura de paquetes de la librería. Por ejemplo, si el paquete es javavis.jip2d.functions todos los algoritmos forman parte de este paquete.

Esto que tiene de ventaja: podemos cargar de manera dinámica los algoritmos, no es necesario que el usuario especifique en ningún sitio que hay una nueva función o que alguna existente ha cambiado de nombre. Esto simplifica mucho la tarea para el usuario. Pero claro, ¿cómo cargar de manera dinámica esas clases? Muy sencillo, usando reflection Con el método Class.forName(), pasándole un String con el nombre de la clase, carga de manera dinámica dicha clase. Lo que hacíamos hasta ahora era buscar dentro del directorio del paquete, por ejemplo, en javavis//jip2d//functions todos los ficheros con extensión .class y luego cargábamos con el Class.forName() la clase. Sencillo y eficaz, aunque un poco lento al tener que leer del sistema de ficheros.

Pero esto tiene un problema insalvable: si quieres que tu aplicación se distribuya como un único fichero jar, ya no vas a tener los directorios y entonces ya no vas a poder acceder a esas clases. La solución es seguir usando reflection, pero obteniendo las clases de un determinado paquete. La clase estándar de Java para reflection no permite hacer esto, por lo que tenemos que descargar una librería con nombre, tachán!, reflections http://code.google.com/p/reflections/ Añadimos esta librería a nuestro proyecto o lo incluimos en el classpath y a funcionar. Dejo aquí un trozo de código explicado para poder acceder a las clases dentro de un paquete.

Reflections reflections = new Reflections(“javavis.jip2d.functions”); // Por reflection obtenemos la lista de clases que se encuentran dentro de ese paquete.
Class<? extends JIPFunction> func; // Todas esas clases heredan de JIPFunction
Object[] funcList = ((HashSet)reflections.getSubTypesOf(JIPFunction.class)).toArray(); // Se obtiene un array con las clases.

for (int cont=0; cont<funcList.length; cont++) {
func = (Class<? extends JIPFunction>)funcList[cont]; // Se convierte la clase JIPFunction
JIPFunction jf = func.newInstance(); // Se obtiene una nueva instancia de la clase.
System.out.println(func.getName());  // Muestra el nombre de la clase (entero, con todos los paquetes)
}

 

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