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Orihuela, Alicante (II) – Portada de la Anunciación, Catedral

 Paseando la vista por el muro, este dispositivo arquitectónico y escultórico surge discreto, pero sorprendente; no es difícil detenerse a contemplar esta pausa en el monótono discurso de los toscos sillarejos.

Puerta de la Anunciación, Catedral de Orihuela

Puerta de la Anunciación, Catedral de Orihuela

Tras las rejerías tan interesantes que ya vimos, el segundo conjunto artístico del siglo XVI que nos resulta de interés del complejo catedralicio de Orihuela es el de la Portada de la Anunciación.

Ubicada en la fachada norte, se trata de una puerta de estilo renacentista, proyectada, según algunas fuentes, por un tal Juan Inglés; según otras, parece que con más fundamento, por Jerónimo Quijano. Sin duda destaca por ser un gran ejemplo de Renacimiento inserto en un marco tan sólido y compacto como el de la fábrica medieval de la catedral. Paseando la vista por el muro, este dispositivo arquitectónico y escultórico surge discreto, pero sorprendente; no es difícil detenerse a contemplar esta pausa en el monótono discurso de los toscos sillarejos.

Pausa serena y elegante, sobria pero coqueta, es esta puerta. A pesar de componerse como un clásico arco de triunfo, más que triunfal, la puerta se yergue humilde. La misma humildad con que la Virgen María, en la enjuta derecha, recibe la gracia divina y el anuncio del ángel, en la enjuta izquierda. Ambas figuras poseen un tratamiento escultórico bellísimo. Con suma delicadeza aparece también un angelillo atlante, que sosteniendo el peso de una ménsula y del mismo arco por ser su dovela clave, porta unas guirnaldas absolutamente clásicas y con que pequeños angelotes juguetean en toda la rosca del semicírculo.

Puerta de la Anunciación (detalle)

A los lados de este arco se disponen sendas semicolumnas corintias pareadas, que descansan sobre un zócalo liso; entre ellas, aparecen dos hornacinas vacías, como esperando la presencia de una imagen digna de tal marco. Los capiteles sostienen un entablamento cuyo friso se encuentra ricamente labrado con grutescos de una buenísima factura, que representan a otros angelillos  jugando con roleos clásicos.

De tan humilde, sobria y serena, esta puerta no exige ni una mirada. Pero a aquel que se la regala, mucho le devuelve ella.

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