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Valencia (III) – Renacimiento en la Catedral

La Catedral de Valencia confiere identidad a su entorno y lo transforma de un modo sorprendente.

Vista meridional de la Catedral de Valencia

Vista meridional de la Catedral de Valencia

La Iglesia Catedral-Basílica Metropolitana de la Asunción de Nuestra Señora de Valencia es uno de los templos más importantes de todo el Levante español, no sólo por su condición de catedral, sino por el amplísimo patrimonio que atesora entre sus muros y al impacto arquitectónico que produce en el centro mismo de la ciudad. Suele decirse, en muchas ocasiones, que las ciudades tienen una serie de espacios o emblemas que alcanzan la categoría de entidades imprescindibles; el conjunto arquitectónico de la Catedral de Valencia es uno de ellos. Confiere identidad a su entorno y lo transforma de un modo sorprendente.

Este templo, como otros muchos, no tuvo una construcción rápida y por lo tanto, se desarrolló en diversos siglos, recibiendo influencias de varios estilos. Si bien la construcción en sí es gótica, hay trazas románicas, renacentistas y barrocas.

La "obra nova" de la Catedral de Valencia

La “obra nova” de la Catedral de Valencia junto a la puerta de los apóstoles, de estilo gótico

Del renacimiento, que es lo que intentamos destacar en este blog, citaremos dos obras principales: las pinturas del retablo mayor, de Fernando de los Llanos y Fernando Yáñez de la Almedina; y la Obra nova, una tribuna de tres pisos de estilo renacentista y que conecta la catedral con la basílica de la Virgen de los Desamparados.

Como decimos, la Obra Nova es una galería o tribuna de estilo renacentista con arcadas abiertas en sus dos pisos superiores. Su construcción se inició el 1566, bajo la dirección del arquitecto Miquel Porcar y del carpintero y tallista Gaspar Gregori. El piso inferior, macizo, presenta arcos ciegos separados por pilastras. El primer piso cuenta con una arcada abierta cuyos vanos se separan por pilastras jónicas, mientras que el segundo se conforma por medio de una arcada soportada por cortas y estrechas columnas también jónicas.

Esta tribuna estaba destinada a que los canónigos de la catedral pudiesen contemplar los espectáculos públicos que se desarrollaban en la plaza, tales como procesiones o ejecuciones públicas. Esto último es algo realmente macabro. Hoy nos preguntamos cómo podía la gente asistir con ilusión a contemplar la ejecución pública de un individuo. Desde la arcada superior de esta obra nova, que se eleva volátil, como intentando despegarse de los sólidos pisos inferiores, mirarían los canónigos los horrores de un ajusticiamiento que, con seguridad, tenía muy poco de justo.

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