La escuela de primeras letras

Libros antiguosUn conjunto de factores políticos, religiosos y sociales favorecieron, en el siglo XVI y por primera vez en España, el nacimiento de una red de centros de primeras letras. Los historiadores y los sociólogos centran dos cambios fundamentales en el siglo XVI para la educación del niño. Por un lado, señalan cómo el individualismo renacentista llega también a éste, mediante el reconocimiento de su propia identidad dentro del ciclo vital humano. Por otro, afrimarán que la sociedad habrá de proporcionar al niño una vida específica y una institución docente apropiada con espacios cerrados para una culturización y socialización metódicas. Las antiguas escuelas de los monasterios, focos de atracción a los que acudían niños principales, los donados y otros externos, no ampliaron en el siglo XVI su acción docente. Ni los conventos de dominicos, franciscanos, agustinos o carmelitas, con una mayor proyección religiosa sobre ciudades y villas, atendieron , en términos generales y por esta época, las escuelas de niños. Sin embargo, la Compañía de Jesús, como congregación religiosa nacida en medio de la problemática religioso-política del siglo XVI, aceptó como una de sus máximas responsabilidades la educación de los niños y adolescentes, llegando a establecer escuelas de primeras letras.

La edad escolar del niño comenzaba por lo común a los siete años, pues era la edad de la discreción para al bien y para el mal. La categoría social del alumno era razón selectiva para asistir a la escuela pública o tener maestro privado. Por otra parte, la obligatoriedad de asistencia a clase para los niños no existía, si bien hay datos sobre la vigilancia que ejercían los alguaciles para urgir la asistencia a la escuela de los niños vagabundos o poriómanos, siempre sin llegar al rigor de los justicias de Mondiñedo, que castigaban con tres años de destierro a los padres que no llevaban sus hijos a la escuela.

La política del siglo XVI intentó reducir el alfabetismo en España realizando un programa de enseñanza asentándose en los cuatro pilares básicos de la educación para la época, siendo éstos: leer, escribir, contar y la doctrina religiosa.

 

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