¨La Valencia Medieval¨

Una breve descripción de la ciudad de Valencia durante la Edad Media

¨La Valencia Medieval¨ - Una breve descripción de la ciudad de Valencia durante la Edad Media

La comunidad judía

Tras la conquista de  Valencia a manos de Jaime primero, la ciudad estaba mayoritariamente habitada por musulmanes y en menor medida por cristianos y judíos.  Tanto a judíos como a musulmanes se les dará la opción de marcharse o quedarse en el reino de Valencia libremente, a los que deciden quedarse se les emplazara en lugares establecidos para ellos, denominados la judería para los judíos, y la morería para la población musulmana.

Por orden del rey, el 20 de octubre de 1244 se le concede a la población judía  el derecho a habitar en un barrio especifico (la judería) donde gozaran de numerosos privilegios  tanto económicos como religiosos. No se sabe con certeza si antes de la creación de la judería habitaban ya dentro de los límites de esta  judíos, pero se puede deducir por el número de confiscaciones de casas cristianas, que no era demasiado elevado para el tamaño del barrio,   que ya antes de la creación del barrio habitaban judíos en él.

A partir de la conquista comienza por parte de la corona una campaña de captación y atracción de esta población a la corona y a la ciudad de Valencia, otorgándoles numerosos privilegios y tierras. De esta manera gran cantidad de judíos comienzan a llegar a la ciudad provenientes del Magreb y de Marsella.

La comunidad judía, la cristiana y la musulmana  convivirán de manera pacífica dentro de los límites de la ciudad, ayudando a que la ciudad creciera a todos los niveles (económico, demográfico, cultural y social).

La judería Valenciana se encontraba dentro de los limites de la antigua muralla musulmana y  se extendía desde la  actual calle de la Paz hacia el portal de la Xarea, junto a la actual plaza de san Vicente, y de ahí  al inicio de la calle del Mar, cerca de la plaza del Carmen. En la parte norte del recinto de la judería se hallaban las instituciones judías y los edificios mas emblemáticos como la carnicería, los baños judíos y las sinagogas; que será el centro donde la comunidad judía haga sus celebraciones religiosas (circuncisión, bodas, bar-mitzsva) además de las políticas (asambleas, juntas de gobierno) y judiciales. El resto del recinto de la judería que corresponde con la zona sur estará dedicada a las viviendas de los judíos integrantes de la aljama valenciana. La judería valenciana experimentará varias ampliaciones en 1273 y 1390.

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Límites de la judería

Los problemas con la comunidad judía surgen en 1391 con el asalto a la judería (junto a numerosas juderías por toda Europa). Durante la procesión del santísimo y su paso cerca de los límites de la judería, unos niños judíos que jugaban por la calle no hicieron la reverencia necesaria establecida por los fueros,  algunos cristianos comenzaron a recriminar su actitud a los niños, estos,  atemorizados huyeron dentro de los límites de la judería perseguidos por ciudadanos cristianos. Ante esta situación las autoridades de la aljama judía optaron por cerrar las puertas de la judería. Un gran número de cristianos se concentra en las puertas de la judería recriminando esta actitud y difundiendo el bulo de que se estaba asesinando a los cristianos que habían quedado dentro de los límites de la judería. Las autoridades Valencianas deciden abrir las puertas y  los cristianos ilesos salen de la judería., pero el conflicto no había acabado y dentro de ese ambiente de tensión esa misma noche se produce un saqueo del barrio por parte de ciudadanos cristianos, incendiando algunas casas y robando numerosos bienes de la población judía, e incluso hiriendo a varios de ellos. Este suceso tuvo como consecuencia una dispersión de la población judía por la ciudad, la desaparición de la comunidad judía como tal (aljama), la conversión de un gran número de judíos, y la desaparición de la judería como tal.

 Son varios los motivos que la historiografía ha dado a este suceso; en primer lugar, se achaca lo sucedido a la presión que se ejercía sobre la población judía para que se convirtiesen al cristianismo. En segundo término, paralizada la tarea conquistadora por parte del reino la paz aparente que se había vivido años atrás comienza a derivar en problemas y tensiones sociales y la convivencia entre diferentes facciones religiosas comienza a agudizarse. El último motivo que se baraja es el deseo por parte de la población cristiana de robo y saqueo, ya que, ya en época medieval la palabra judío era sinónimo de dinero.

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Asalto a la judería

A pesar de los hechos ocurridos en el asalto a la judería y la desmembración de la aljama, la presencia judía en la ciudad de valencia no disminuyo y tampoco lo hizo su actividad económica. Desde la monarquía se condenó el  hecho y advierte que hay que reparar el daño ocasionado, se preocuparon por reactivar la actividad comercial judía e incluso de incrementarla, se tomaron numerosas medidas que favorecieron a los judíos y a su comercio, por lo que la actividad económica de la ciudad y de la población judía y conversa creció durante el siglo XV.

Cuando en 1492 se ejecuta la orden de expulsión de los judíos en la ciudad de Valencia la marcha de esta población se cree que no es demasiado numerosa, en primer lugar al haber desaparecido la aljama, la comunidad quedara dispersa por toda la ciudad durante el siglo XV, En segundo término fueron muy numerosas las conversiones de familias judías al cristianismo, pese a que continuaron con sus costumbres y su devoción judía

La comunidad musulmana

Tras la conquista de la ciudad en 1238 el estado feudal aragonés adoptó una política de tolerancia con respecto a los musulmanes, se tenía como objetivo preservar el potencial humano y económico que estos representaban. La comunidad musulmana fue obligada a adaptarse al régimen señorial de los vencedores. La mayoría de la comunidad estaba formada por pequeños propietarios y jornaleros agrícolas cuyas condiciones de vida son precarias.

El régimen señorial sobre el que se integran se caracteriza por dos tipos de propiedad: la alodial y la propiedad enfitéutica.  En el primer caso el propietario dispone de su bien sin ninguna limitación, debe, sin embargo, pagar la peíta (impuesto municipal) y el diezmo. En el segundo caso, la propiedad se divide entre el señor eminente y el enfiteuta; este último paga al señor eminente censos y prestaciones económicas diversas. Aunque los musulmanes poseían tierras alodiales tanto en tierras señoriales como de realengo, parece que la formula más utilizada es la enfitéutica, que predomina en todos los señoríos laicos y eclesiásticos. Por este motivo la comunidad musulmana va a pagar censos en metálico y especies.

Tras la conquista en el siglo XIII se prometió a la comunidad musulmana la libre circulación de bienes y de personas, en los siglos XIV  y XV esa promesa se había desvanecido. Con el fin  de conservar intacta su mano de obra, los señores prohíben a sus vasallos musulmanes abandonar los límites de su señorío sin la autorización de su Baile y garantizando con sus bienes su regreso. Están también obligados a utilizar los establecimientos señoriales; los molinos de aceite, de alheña, de arroz, de granos los hornos, las tabernas y las carnicerías. Todos estos monopolios señoriales se conocen como regalías, y son uno de los medios por de que disponen los señores para apropiarse de los excedentes de sus vasallos.

A simple vista puede parecer que la suerte del campesino musulmán era la misma que la del cristiano, pero en realidad se les exige más, a partir del siglo XIV se les impone unas prestaciones personales o trabajos que se conocen con el nombre de Çofras. En general se reclama a la aljama un día al mes de trabajo para efectuar talas de bosque, trabajos de labranza, de sirga y reparaciones.

A finales del siglo XIV y principio del siglo XV la población musulmana aun continua siendo numerosa, alrededor de 160000 habitantes en el reino de Valencia. La convivencia pacífica entre las diferentes etnias se va agudizando tanto la de mudéjares como judíos. Tras la conquista de Granada la población  musulmana será obligada a convertirse al cristianismo pasando ahora a denominarse moriscos.

La sociedad valenciana del siglo XV

La sociedad Valenciana del cuatrocientos experimenta un gran auge con una preponderancia del capitalismo artesanal-financiero,  donde las organizaciones gremiales participan de manera activa en la gestión pública de la ciudad. La ciudad en este siglo se convierte en un polo de atracción de para artesanos, comerciantes, labriegos y masas de población, tanto del reino como de otros estados de la corona de Aragón y del extranjero.

En cuanto al aspecto religioso, la diócesis de Valencia se desliga de la dependencia eclesiástica de Tarragona, y proporciona un santo, evangelizador y político, San Vicente Ferrer, y dos Papas a la Cristiandad: Calixto III y Alejandro VI.

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Culturalmente, florece el siglo de oro de las letras Valencianas, y se obtiene la concesión de la Bula Pontificea en 1500 para instituir la Universidad de Valentina.

El desarrollo de la sociedad Valenciana se manifestó a todos los niveles, con altos rendimientos en la agricultura, se potencia la artesanía, la menestralía impulsará el comercio, el mercantilismo crecerá notablemente, la economía atravesará un momento de apogeo y la banca privada crecerá e invertirá en numerosos negocios. Crecerá el gusto por la cultura y nuevas formas de vida presidirán muchas actividades sociales.

Gran parte del peso de la sociedad caía en manos de la burguesía, que después de haberse enriquecido a lo largo de los siglos precedentes, aspiraban a alcanzar privilegios y equipararse a la nobleza. Estas dos clases sociales ostentaban el poder político y se habían establecido como clase dominante.

En el cuatrocientos se acentúan los rasgos de las distintas clases sociales. Las diferentes crisis vividas en la ciudad en los siglos XIII y XIV influyeron en el desequilibrio de los diferentes estratos sociales.

El patriciado urbano que se posicionaba como la oligarquía local, estaba constituido por una minoría dentro  de la población de la urbe, se trata de una porción social de heterogénea procedencia y condición económico-social. Ostentan gran poder económico, social y político y participan en el gobierno  de la ciudad.

Los grandes comerciantes y grupos mercantiles y artesanales ocupan un espacio destacado y ostentan un gran poder convirtiéndose en una verdadera aristocracia.

La “ma mitjana”  de las capas urbanas se identifica con el estamento de los mercaderes , diferenciando a los grandes mercaderes , de alta posición económica, de los pequeños comerciantes, especie de tenderos menestrales.

Los  mercaderes procedentes de las capas inferiores,  marchantes, tenderos y marineros,  cuando ascendían económicamente no tardaban en tratar de ingresar en el patriciado urbano y adquirían consideración social.

Las clases urbanas inferiores estaban compuestas por artesanos y menestrales. Así como el patriciado y las clases medias representaban una pequeña porción de la población, los artesanos y menestrales representaban el 80% de la población urbana. Esta clase inferior  no era uniforme, sus integrantes poseían diferente condición social y posición económica.

Dentro de estas capas inferiores existieron diversos estratos;  fadrins, braceros, maçips, obreros, etc. Y en la parte más baja de estos estratos inferiores se encontraban los vagabundos, esclavos y mendigos.

En la sociedad Valenciana hay una interdependencia entre todos los sectores de población, estableciendo  una subordinación entre los diferentes estratos; servidores subordinados a los señores; artesanos a mercaderes, y estos a los patrones de embarcaciones; los soldados a sus oficiales o monarca; y por último artesanos, mercaderes y patrones dependían, en parte, de financieros o banqueros, cristianos y judíos.

La nobleza, caballeros y eclesiásticos se sirven de sus servidores para explotar sus bienes, al igual que lo hacia la enriquecida burguesía.

La clase artesanal se integraba dentro los gremios que regulaban la actividad trabajadora de la ciudad.

En el cuatrocientos la sociedad Valenciana era un  verdadero mosaico sociodemográfico formado por las distintas clases sociales y etnias. Pese a esto, la fusión de las diferentes etnias no dio homogeneidad a la sociedad, existían una marcada diferenciación sociopolítica y  racial. El estrato cristiano dominaba a sarracenos y judíos, discriminados por su religión, bases socioeconómicas y pautas de comportamiento, a lo que hay que añadir la propia voluntad de segregación de las minorías religiosas. Esta estratificación étnica y social impedía el mestizaje y la aculturación plena. La diferenciación entre sectores era clara,  pero convivían de manera pacífica en la ciudad de Valencia esclavos, siervos, labriegos, menestrales, artesanos, comerciantes, burgueses , religiosos, estamento de caballeros y la nobleza, con las comunidades sarracena y judía.

Se observa como a lo largo del siglo XIV y plenamente en el XV la base social valenciana pasa de ser militar a ser económica, con numerosa acumulación de capitales, hecho que no agrado a estamento eclesiástico, condenando el lucro excesivo provocado por las actividades mercantiles (San Vicente Ferrer condena este lucro producido por la actividad mercantil). Estos ataques a la clase mercantil era bien vista por el “poble menut” e incluso a la aristocracia terrateniente, viendo como su posición cambiaba dentro de la nueva coyuntura económica.

Los “ciudatans honrats” o burgueses “de ma major” constituían una oligarquía reducida (patriciado urbano) compuesta por industriales, ricos mercaderes, juristas, médicos, artistas y altos funcionarios. Se trata de un estamento culto y que amaba el lujo y la ostentación de riqueza.

En los albores de la economía industrial-capitalista, la pequeña nobleza y caballeros no se marginaron de las diferentes actividades mercantiles y comerciales, participaron como armadores de embarcaciones, patronos de naves, inversores, socios de comandas marítimas y miembros de sociedades comerciales de ámbito internacional.