Recursos consultados

A lo largo de estos dos últimos y laboriosos meses hemos consultado una gran variedad de recursos. Si bien el libro impreso y de biblioteca ha sido quizá la fuente de información más utilizada (creemos que, sin subestimar la innovación y aporte de utilidad que ha supuesto Internet, la lectura en papel impreso y el recorrido a pie por una biblioteca son experiencias más humanas y por tanto más satisfactorias), también los libros y las revistas digitales, especialmente estas últimas, nos han servido de gran ayuda.

A la hora de buscar los materiales que más tarde nos iban a servir («búsqueda bibliográfica»), hemos empleado dos estrategias: la más tradicional aunque más lenta de buscar uno mismo y sin apoyo de catálogos entre los pasillos de las bibliotecas, dejando que la vista se pose en los libros con los títulos más oportunos (este método tiene numerosas ventajas, entre ellas la posibilidad de tocar y hojear el libro allí mismo, así como ver qué libros, posiblemente relacionados, se encuentran en la misma estantería); y la estrategia, más empleada para este trabajo y sin duda más rápida, de rastrear desde un ordenador en bases de datos, repositorios, catálogos y bibliotecas digitales. A continuación listamos las fuentes de información consultadas más relevantes:

Al principio no fue fácil, hay que reconocerlo. En primer lugar tuvimos que establecer los límites temporales del llamado «siglo de las Luces» español, porque de otro modo no hubiéramos sabido en qué fechas teníamos que buscar. El libro La España de la Ilustración (1700-1833) nos vino como agua de mayo en ese sentido. Después fue todo un descubrimiento, por inesperado, el libro de Armando Alberola y compañía, Una historia con Luces y Sombras: Seminario Permanente de Historia de Alicante. Y digo inesperado porque en un primer momento no lo encontré en el catálogo de la UA, aunque estaba, sino ojeando en las estanterías de la biblioteca de Geografía (en ese momento, curiosamente, no estaba buscando autores ilustrados, sino materiales especiales como planos y dibujos antiguos de Alicante). Recuerdo que unos días antes, usando con más o menos acierto los operadores booleanos aprendidos en clase, tecleé en el buscador las palabras “Historia” and “Alicante”, y el libro, en efecto, apareció en la pantalla entre un total de cien, pero al no tener el registro bibliográfico un título relacionado con la Ilustración y carecer de descripción, lo descarté. A partir de ese libro, no obstante, solo tuvimos que tirar del hilo. Un libro nos llevaba a otro, como una cadena. Así, uno a uno fueron apareciendo los nombres de los novatores, ilustrados y eruditos alicantinos del siglo XVIII.

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