La bola de Bolonia


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El término bola encierra para mi múltiples significados que van desde ese objeto esférico y pateado que los futbolistas utilizan para vaciar nuestras mentes, frente a la dura realidad, hasta el de Gaya que nos alberga y transporta a lo largo de una enorme elíptica, en la periferia de la Vía Láctea. Entre el balón de reglamento y las distancias siderales, la palabra bola también significa para mi, mentira y engaño.

 No hubiera escrito este articulo si no hubiera observado, triste y escandalizado, las brutales imágenes de corte franquista, de las fuerzas de orden público, apaleando violentamente a jóvenes universitarios de Barcelona cuyo delito era pedir explicaciones, como cualquier ciudadano de pleno derecho. No hubiera escrito estas palabras si no hubiera escuchado los argumento falaces y pusilánimes de un Rector incapaz de escuchar el grito de la juventud pidiendo dialogo. No hubiera escrito en estos términos, si tampoco hubiera oído, a una Ministra, henchida de publireports, convirtiendo en marginalidad los anhelos más puros de nuestra juventud universitaria.

 Bolonia es una maravillosa ciudad italiana y cronológicamente la primera Universidad europea y del mundo occidental. A partir de aquí todo lo que se dice de Bolonia son bolas, inexactitudes o estupideces que denigran tan importante nombre. Llamar al proceso de convergencia en el Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES) el “proceso de Bolonia” es ofender a tan ilustre nombre y esto por varias razones.

 En primer lugar porque la convergencia en el EEES tan solo es un proceso político, similar a la introducción del euro, para facilitar la movilidad de universitarios en el seno de la Comunidad Europea. Dicho de otro modo, no se está inventando la pólvora como algunos pretenden. Las competencias/objetivos, la enseñanza centrada en el estudiante, las nuevas metodologías, etc., etc., los que realmente estamos interesados en la docencia, lo conocemos y venimos practicando, desde los años 70, aquí y en Europa.

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 Desgraciadamente, en nuestro país y en especial en algunos lugares, este proceso ha caído en manos de obtusos e ignorantes burócratas, herederos de la Santa Inquisición y de las más excelsas “excelencias” del régimen anterior, capaces de convertir un proceso político en la más abstrusa de las tareas burocráticas. Del pensamiento de la Institución Libre de Enseñanza, hemos pasado a rellenar, a modo de chupatintas, infumables cuadriculas para convertir la sana y apasionante tarea de crear y difundir el conocimiento, en un intrincado mundo de números, con sus correspondientes decimales, denominados créditos ECTS.

 Por si esto fuera poco, el camino de la convergencia en el EEES está minado de decretos y contra-decretos, de resoluciones y contra-resoluciones y de reglamentos y contra-reglamentos (todo ello con la mínima transparencia posible) que cada equis meses, destruyen el trabajo realizado por universitarios emprendedores, sumiéndonos en un caos que hacia años que no se veía.

 El absurdo nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación (MCINN), responsable de que la Enseñanza Universitaria haya sido desgajada, durante casi un año, de su entorno natural, la educación, junto con la ANECA que recuerda más a la TIA de Mortadelo y Filemón que a una institución evaluadora de la calidad, están acreditando, junto a excelentes docentes, a elementos incontrolados, sin ningún tipo de formación e incapaces de dictar una clase coherente, sin insultar a alumnos y a colegas, de lo cual puedo dar fe. Todo ello sin el debido control público, o sea sin que los candidatos den la cara.

En fin, las actuaciones del rector de la Universitat de Barcelona, en el pasado mes de marzo, pusieron de manifiesto su incapacidad para afrontar una situación cuyo tratamiento nunca debió resolverse por la fuerza. Aquella actitud a lo único que ha contribuido es a destruir la poca credibilidad de aquellos que siguen hablando fanáticamente del proceso de Bolonia, sin hacer el menor esfuerzo por entender y explicar aquello de lo que hablan ya que al parecer, el proceso debe hacerse por bolas.

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