Joaquín De Juan

Blog de Joaquín De Juan

Misión jUAquin 5: Guardería y Escuela Infantil en la UA

<>

En mi anterior “Misión” introducía el tema de la Paridad Académica y animaba a que nos pusieramos las pilas para romper, de una vez por todas, el techo de cristal de las mujeres de la Universidad de Alicante (UA). Lucía Artaázcoz, experta de la Agencia de Salud Pública de Barcelona afirmaba hace algunos meses, en la Universidad de Navarra que la conciliación de la vida laboral y familiar provoca en la mujer trastornos crónicos, peor estado de salud mental y menor número de horas de sueño y ejercicio físico. <>Esto es tan solo un pequeño boton de muestra. Todos sabemos las dificultades que el personal femenino universitario debe arrostrar para poder llevar adelante su carrera profesional. Todos sabemos también lo que supone tomar la decisión de tener descendencia, especialmente para la mujer. Pienso que una medida importante, pues así lo indican los datos aportados por la Plataforma Escuela Infantil ¡Ya! de la Universidad de Alicante, sería poner al servicio de la Comunidad Universitaria una Guardería y Escuela Infantil ¡ya!.

Este parece ser un buen momento ya que nos encontramos ante unas inminentes elecciones a Rector.

Misión jUAquin 4: Paridad académica

Según denunció UGT-Madrid, el pasado día 3 de julio, en el ámbito de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid, en El Escorial, aunque las mujeres representan aproximadamente el 60% de la población estudiantil matriculada en las universidades españolas, tan solo un 13% son catedráticas, un 15% investigadoras del CSIC y un 27% personal de los departamentos de I+D de las empresas. Sin entrar, de momento, en el análisis de los diferentes factores que determinan esta situación de segregación, la principal consecuencia que debemos extraer de esos datos, es la necesidad de que las universidades pongan en marcha politicas eficaces y claras para conseguir la Paridad Académica que equilibre los porcentajes comentados.

Por otra parte tenemos, cada vez más, ejemplos que demuestran que conseguir la paridad no es tan dificil. Así, en Andalucia, debido a un plan establecido entre las universidades y la Junta, el indice de mujeres que ocupan cargos directivos, ha aumentado considerablemente, llegando en algunos casos hasta el 50%. En este sentido, el equipo rectoral de la Universidad de Jaén está constituido a partes iguales por hombres y mujeres. En cuanto al acceso de la mujer al cargo de Rectora, aunque la cosa esta más negra, sin embargo la Universidad de Malaga cuenta desde hace tres años con la primera rectora andaluza.

Tambien allende nuestras fronteras, cuecen habas. En EEUU las mujeres representan una cuarta parte del total de presidentes/as (equivalentes, mas o menos, a nuestros rectores/as) de universidades. Así estan las cosas. Es hora de que nos pongamos las pilas. Seguiremos con este tema.

Misión jUAquin 3: Por una Universidad menos burocrática

En los últimos tiempos, la Universidad se ha convertido en una institución obsesionada por la organización y el control, aderezada con una mentalidad que empieza a rayar en lo que Theodor W. Adorno describia como “mentalidad autoritaria“.

Para reflexionar sobre este tema, hace unas semanas escribi un articulo en el diario Información de Alicante con el titulo de ¿Universidad procusteana vs Multiversidad?. Dejo aquí un documento que corresponde a dicho articulo, por si alguien quiere reflexionar sobre el tema. Se admiten críticas, comentarios y sugerencias.

Muchas gracias

Misión jUAquin 2: Por una evaluación racional de la docencia

La puesta en marcha del denominado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), está produciendo una actividad febril entre los “responsables” de la educación universitaria. Dejando para otro momento el análisis crítico de este fenómeno y con independencia de sus hipotéticas bondades, lo cierto es que se esta abordando sin el más mínimo sentido crítico.

En el caso concreto de la evaluación de la docencia y del profesorado, el grado de fanatismo con el que se esta abordando este tema y la falta de rigor, tanto científico como de gestión, de algunos interlocutores, produce rubor .

Dado que estamos en un momento crítico (puesta en marcha de la maquinaria evaluadora de la ANECA), dado que de todos estos movimientos dependerá el futuro profesional y económico del profesorado y dado, también, que me gusta predicar con el ejemplo, propongo una lista de reflexiones sobre este tema. La lista corresponde al Cuadro 6 del siguiente articulo:

Joaquín De Juan Herrero et al. (2007). Buenas prácticas en la evaluación de la docencia y del profesorado universitario. En: La multidimensionalidad de la Educación Universitaria. M.A. Martínez Ruiz y V. Carrasco Embuena (Eds.). Redes de investigación Docente-Espacio Europeo de Enseñanza Superior. Editorial Marfil. (En prensa). Evaluación Docencia

Adjunto el citado articulo en formato pdf (Evaluación Docencia), para los que quieran profundizar (Agradeceré cualquier tipo de crítica y sugerencias).

Cuadro 6: Algunas recomendaciones y criterios a tener en cuenta en la evaluación de la docencia y del profesorado

(1) En cualquier proceso de evaluación de la docencia debe separarse, muy claramente, si se trata de la evaluación de un profesor o del proceso docente, estableciendo si la evaluación es sumativa, formativa o diagnóstica.

(2) La evaluación sancionadora del profesorado deberá realizarse de forma específica para ese objetivo y separada de la evaluación de la actividad docente (asignatura, curso, departamento, centro, etc.)

(3) La evaluación del profesorado, especialmente la sancionadora, deberá estar anunciada mucho antes del comienzo del curso (al final del anterior), con unos objetivos claros y estableciendo exactamente qué efectos profesionales y económicos tendrá sobre el profesor.

(4) Los cuestionarios para la evaluación sancionadora del profesorado, cualquiera que sea el encuestado (alumnos, colegas, etc.) deben estar construidos con preguntas genéricas y con un número pequeño (no más de 12), significativamente menor (Ver un ejemplo en De Juan et al., 1991, en la página 32 del Teaching Evaluation Handbook de la Universidad de Cornell o en la página web de la Universidad de Sydney) que el utilizado para la evaluación de la docencia.

(5) Para la evaluación sancionadora del profesorado, los cuestionarios dirigidos a los alumnos serán aplicados, al menos, al 80% de los alumnos matriculados y siempre que el profesor hubiera impartido un alto porcentaje del curso, por ejemplo 2/3 (66%). Si el profesor no ha realizado ninguna evaluación de esos alumnos, no se introducirán preguntas sobre la misma.

(6) El informe de evaluación del profesor será el resultado de la aplicación de varios métodos de evaluación (triangulación), por lo tanto, nunca serán expresados los resultados como una mera etiqueta. Será un informe descriptivo que recoja, bien argumentados y motivados, todos los aspectos detectados.

(7) Toda evaluación sancionadora del profesorado deberá ir acompañada del derecho a la correspondiente apelación frente a los resultados de la evaluación con la finalidad de corregirlos y ser reevaluado.

(8) De la recomendación anterior se deriva que el sistema de evaluación sancionador del profesor, deberá estar diseñado de tal suerte que en un determinado periodo pueda resarcirse de cualquier valoración con la que no esté de acuerdo y tener la oportunidad de que su informe de evaluación se el deseado.

(9) Ningún informe de evaluación sancionadora será valido sin que previamente se hayan hecho públicos sus objetivos y establecido con exactitud y claridad el alcance y los efectos administrativos, profesionales y económicos que tendrá sobre el profesor o sobre las unidades docentes.

(10) Los instrumentos utilizados para la evaluación (encuestas, diseño de instrumentos, observaciones, registros, etc.) deberán ser realizados por profesionales de la evaluación, con experiencia demostrada. El nombre de los autores de los materiales y de los profesionales será público.

(11) La organización del proceso evaluador correrá a cargo de un equipo de profesionales con experiencia demostrada que podrá ser externo o interno a la Universidad. Los nombres de los miembros del equipo evaluador será público. En caso de que el equipo sea interno, su actuación será absolutamente independiente de los órganos de gobierno.

(12) En el proceso evaluador, el equipo de evaluación dispondrá del correspondiente apoyo de expertos en trabajo social, psicología, educación, salud y de otros profesionales para actuar correctamente sobre los aspectos humanos del proceso evaluador.

(13) La evaluación diagnóstica de la actividad docente (asignatura, curso, departamento, centro, etc.) deberá realizarse de forma específica para ese objetivo y separada de la evaluación sancionadora del profesorado.

(14) La evaluación diagnóstica de la actividad docente (asignatura, curso, departamento, centro, etc.) será el resultado de la aplicación de varios métodos de evaluación (triangulación) no solo basada en cuestionarios dirigidos a los alumnos.

(15) Para la evaluación diagnóstica de la actividad docente (asignatura, curso, departamento, centro, etc.) no es necesario evaluar masivamente todas las asignaturas de la Universidad, ni a todos los alumnos de una materia. Bastaría con realizar muestreos selectivos tanto de materias como de alumnos.

(16) Tanto en la evaluación diagnóstica de la actividad docente y de la evaluación sancionadora del profesorado sería interesante recabar, al mismo tiempo, información sobre la dificultad intrínseca de la asignatura o materia evaluada, así como de su importancia/pertinencia para la formación del alumno (sobre la importancia/pertinencia de las materias ver De Juan, 1996; De Juan et al, 1988 y De Juan et al., 1989).

(17) Tanto en la evaluación diagnóstica de la de la docencia y de la evaluación sancionadora del profesorado, sería interesante recabar, en los cuestionarios, información (anónima) sobre el rendimiento académico previo del alumno.

(18) Dado que el mejor predictor de una conducta es la conducta previa del sujeto (Pelechano, 1977), en la evaluación sancionadora del profesorado deberían establecerse diferentes niveles de actuación de los mismos dependiendo de su experiencia docente y según las necesidades de acreditación. Un buen profesor es difícil que modifique mucho su calidad docente. Por lo tanto parece poco pertinente “acribillar” a encuestas, año tras año, materia tras materia, a un mismo profesor. Por tanto otros posibles cambios deben valorarse por otros medios.

(19) Los resultados de la evaluación deberían ser públicos, al menos las valoraciones promedio de los departamentos y de los centros, mientras el profesorado y los evaluadores introyecten una actitud de confianza mutua, basada precisamente en el uso de un Código de Buenas Practicas, honesto, flexible, realmente consensuado y destinado a mejorar a las personas y a la institución en todos los aspectos incluidos los factores humanos.

Misión jUAquin 1: Recuperar la autoestima del profesorado

La burocratización excesiva de la vida académica está produciendo diferentes efectos sobre el profesorado, algunos de los cuales son deletereos, tales como miedo y perdida de la autoestima. A continuación propongo una lista de consideraciones para la reflexión:

(1) El profesor es un profesional altamente cualificado, al tiempo que trabajador del conocimiento*, cuyas funciones deben tener amplia autonomía, la misma que reclamamos a la propia institución.

(2) Los profesores son profesionales confiables y honestos, y su actividad versátil mas que automática y rígida.

(3) El profesor no es un dispensador de conocimientos, más bien es un gestor del conocimiento, por consiguiente no debe ser considerado como una maquina**

(4) La docencia debe ser entendida como una actividad, creativa y flexible, mediante la cual se recibe, crea, elaborara y transmite conocimiento. Este último, debe ser entendido mas como un proceso que como un objeto inmutable.

(5) El conocimiento debe ser conseguido por el alumno mas que recibido del profesor, éste debe facilitarle el proceso al alumno con su experiencia, habilidades y con gran flexibilidad.

(6) La gestión del conocimiento, por parte del profesor, debe ser una actividad abierta, flexible y creativa, antes que una rígida base de datos (días, horarios, aulas, etc.) sometida al arbitrio de la burocracia y de los administradores de la misma.

(7) Los contenidos de la docencia (planes de estudio, programas, etc.) no deben ser entendidos como sinónimos, ni equivalentes, de conocimientos. Tan solo son indicadores de cómo aprender y conseguir aquellos.

(8) Los medios docentes y las TICS son, como su nombre indica, medios y deben ser empleados al arbitrio del profesor y nunca bajo la presión de las encuestas de evaluación.

(9) Las aulas son el mal menor de los contextos, en los que se pueden realizar actividades docentes. No son templos herméticos a los que se asiste de manera automática. Laboratorios, hospitales, fabricas, bibliotecas, teatros, juzgados y hasta el propio césped pueden ser mejores entornos.

(10) Las Buenas Prácticas en la evaluación de la docencia y del profesorado*** deben ser introducidas en la comunidad universitaria. Es poco ético evaluar la calidad de la docencia del profesorado con métodos, instrumentos y procedimientos de mala calidad.

_______

* Basándonos en Davenport (2006) podemos decir, de una forma simplificada, que “Los trabajadores del conocimiento tienen niveles elevados de conocimiento experto, educación o experiencia, y el propósito principal de sus trabajos implica la creación, la distribución o la aplicación de conocimiento”. Ver el Cuadro adjunto, tomado de Davenport, T.H. (2006). Recomendaciones para conseguir resultados de los trabajadores del Conocimiento. Harvard Business School Press. Barcelona: Ediciones Deusto.
** En la página 40 del Teaching Evaluation Handbook de la Universidad Cornell, se dice que “… teachers are human no machines”.

*** Ver el artículo: Joaquín De Juan Herrero et al. (2007). Buenas prácticas en la evaluación de la docencia y del profesorado universitario. En: La multidimensionalidad de la Educación Universitaria. M.A. Martínez Ruiz y V. Carrasco Embuena (Eds.). Redes de investigación Docente-Espacio Europeo de Enseñanza Superior. Editorial Marfil. (http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/12384)