Tecnología

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Desde hace unos meses hemos dado el salto a Moodle 2.x. En el curso de experto que dirijo (http://www.proweb.ua.es) dejamos que los alumnos de ediciones anteriores puedan acceder a los siguientes cursos, para poder descargarse material, pero sin poder participar en foros, entregar tareas, etc. También se puede querer que un profesor pueda ver el curso, pero no queremos que, por ejemplo, pueda evaluar. Esto lo solucionábamos con los roles ocultos en la asignación, pero en Moodle 2.x ha desaparecido esa opción. En Moodle 2.x hay una clara diferencia entre enrolment (matriculación, son participantes en el curso) y la asignación de roles (un usuario puede hacer determinadas cosas en un curso, pero no participa).

Me empeñé en intentar hacerlo con una nueva característica, las cohortes, pero no era el camino. Por fin he podido solucionarlo. Detallo el proceso.

Hay que crear un nuevo rol, por ejemplo, ex-alumno. Para ello, vamos a Administración del sitio->Usuarios->Permisos->Definir roles. Podemos crear un nuevo rol, pero lo mejor es duplicar uno ya existente. Yo creé un rol nuevo a partir del ya existente Estudiante. Una vez creado lo editamos y le cambiamos el valor de la propiedad moodle/course:view a permitir. Ya tenemos creado el rol que permitirá al ex-alumno ver los todos los cursos del sitio.

Ahora tenemos que añadir usuarios al nuevo rol. Vamos a Administración del sitio->Usuarios->Permisos->Asignar roles globales. Pinchamos sobre el rol que queramos editar y asignamos el rol a los usuarios que queramos.

Ya lo tenemos. Los alumnos asignados a este rol ya pueden acceder a todos los cursos y no aparecerán en la lista de participantes. Fácil, pero me ha costado :-).

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Desde hace algún tiempo he abandonado el paquete de Microsoft Office. Me he pasado por un lado al OpenOffice y por otro al paquete iWorks de Apple. La primera ventaja que tiene OpenOffice es que maneja un formato de fichero abierto. Un fichero (ya sea de presentación, de hoja de cálculo, de texto, etc.) está comprimido con ZIP. Se puede descomprimir y podemos ver el contenido. Pone las imágenes por un lado y el contenido está en un fichero XML, que se puede editar.

En unos apuntes que estamos creando entre varios profesores, hemos optado por el OpenOffice, que no tiene nada que envidiar al Office. El texto lo hemos dividido por capítulos que están en ficheros separados (para que cada uno modifique el suyo sin interrumpir al resto) y hemos creado un documento maestro para juntarlo todo e ir cambiando el formato desde un único sitio. Es un poco “delicado” puesto que algunas cosas no funcionan del todo, pero lo bueno del software libre es que siempre alguien se ha tropezado con tu problema antes y ha dado la solución.

Hemos insertado cientos de imágenes y en el texto hay referencias cruzadas a ellas. Cual fue nuestra sorpresa cuando repartimos estos apuntes y las referencias cruzadas no coincidían con la imagen a la que se hacía referencia. Este fin de semana me propuse solucionar el tema. Con un poco de búsqueda, descubrí que el problema estaba documentado desde el 2003!!! y todavía no le habían dado solución. Buf, un sudor frío me recorrió el cuerpo: ¿tendría que volver al Office? No ha sido necesario.

Lo primero que he tenido que hacer es numerar las imágenes con el número de capítulo, seguido con el número secuencial de la imagen dentro de ese capítulo (1.1, 1.2, …, 2.1, 2.2,…). Como no lo teníamos hecho desde un principio, no encontraba la manera de hacerlo. La solución fue tan sencilla como insertar una imagen en el documento maestro, ponerle título (botón derecho sobre la imagen), pinchar en Opciones y seleccionar el nivel 1 en la opción “Numeración de títulos por capítulos”. Automáticamente se numeraron todas las imágenes así. Si no lo hace, se puede pinchar dos veces sobre el número de la imagen que terminamos de insertar y pinchamos en la flecha de la derecha de Numeración por capítulos.

Sin embargo, las referencias cruzadas siguen sin estar bien. Para solucionarlo, he seguido el proceso descrito en este foro de OpenOffice. Solución posible por el carácter abierto del formato usado. Abriendo cada uno de los ficheros independientes que están incluidos en el fichero maestro y aplicando el cambio descrito, he conseguido solucionar el tema. Bravo, OpenOffice, la solución no es perfecta, pero es una solución grandiosa.

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DropBox

Dropbox es un sistema de almacenamiento de ficheros en la nube. ¿Que qué significa esto? Pues muy sencillo: te das de alta (es gratuito, pero necesitas que te inviten) y tienes 2GB de almacenamiento. Te descargas su software y se queda residente en nuestro sistema operativo (funciona con Windows, Linux, Mac y móviles), le decimos qué carpeta será la que usemos para Dropbox y a funcionar. Desde ese momento, cualquier cosa que dejemos en esa carpeta, será subida a la web de Dropbox. Cuando modifiquemos un fichero dentro de la carpeta Dropbox, el programa residente se encargará de “subirlo” a la nube. No nos tenemos que molestar en hacerlo nosotros.

¿Y qué ventajas tiene? Lo primero es una copia de seguridad de nuestros archivos. Lo segundo, que desde la página web de Dropbox, con nuestro usuario y contraseña, podemos descargar/subir cualquier fichero en esa carpeta, desde cualquier sitio lejos de nuestro ordenador. Lo tercero, sincronización entre ordenadores (y sin tener el mismo sistema operativo!!). Yo tengo casi todos los datos del ordenador de mi despacho sincronizados con el portátil, de tal manera, que aunque esta mañana he estado trabajando con varias cosas en el de sobremesa, esta tarde tendré exactamente lo mismo en mi portátil (y sin necesidad de tener que controlar qué he cambiado). Sólo tengo que esperar a que Dropbox suba/baje lo que haya cambiado. Cuarta ventaja: trabajo en grupo. Puedes compartir una carpeta con otros usuarios de Dropbox. Lo que cambie cada uno de ellos, se verá reflejado en el resto del grupo. El único problema es si dos personas editan a la vez el mismo documento, aunque te avisa si hay algún tipo de conflicto (te crea ficheros adicionales con dichos conflictos). Y la última ventaja, el compartir públicamente información. Dispones de dos carpetas, Public y Photos que te permiten compartir con todo el mundo documentos y fotos. Cuando dejas un documento en Public (por ejemplo, un informe que pesa 500MB y no puedes enviar por correo), se crea una dirección que es pública. Puedes enviar dicha dirección a una persona para que la descargue.

Yo he comprado la versión de 50Gb, que me cuesta 70€/año. Estoy muy satisfecho (aunque llevo ya 40GB ocupados y no he incluidos mis fotos!). Hay otra opción que te permite guardar versiones de tus ficheros (por si has cambiado algo y te das cuenta que lo has hecho mal). En general, me parece una buena herramienta y he mejorado mi productividad con Dropbox. Ah, y si invitas a alguien y este acepta, te regalan 500MB adicionales, hasta los 16GB.

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Yo fui uno de los que no tuvo móvil hasta hace apenas 6 años. Me negaba, por un cierto sentimiento de rebelión hacia el márketing radical que nos quería imponer la necesidad de ciertas cosas que muchas veces son innecesarias. Me parecía alucinante que jóvenes con 14 años tuvieran teléfono móvil. Pero tuve que rendirme por necesidad. Necesidad de usarlo en ciertas ocasiones: viajes, trabajo, contacto con la familia, etc. Sí que usaba reproductor de música, puesto que me gusta y me acompaña en mis salidas con la bicicleta, cuando corro, o simplemente cuando voy paseando solo. Cuando vi el iPhone me pareció una idea genial: ya no tenía que llevar dos aparatos, el móvil y el reproductor de música, sino que con un aparato lo tenía todo. Incluso algunas de las aplicaciones del iPhone me servían en mi trabajo (productividad, predicción del tiempo, poder tener acceso a Internet en cualquier sitio, enseñar mis fotos, sincronización de agenda y muchas más).

Y ahora llega el iPad. Cuando lo vi anunciado pensé: dónde lo puedo usar? Como un teléfono: imposible. Para trabajar con él: le falta un teclado y ya tengo el portátil. Para ver películas: prefiero la tele o el portátil en su caso. Para jugar: las video consolas lo superan con creces y son mucho más baratas y con mejores prestaciones (la Play3, por ejemplo, con un lector de BlueRay). Para leer libros: prefiero leer libros (suelo comprar muchos y me sigue gustando ese vínculo que se crea con el libro conforme lo vas leyendo, viendo cuánto te falta para terminar). Para navegar por Internet: uso el portátil o el iPhone.

Ahora he tenido dos iPads en mis manos. Sí, tiene algunas aplicaciones interesantes, como las del iPhone. Pero sigo sin encontrar su utilidad, salvo esa creciente actitud de los Apple Fanboys para diferenciarse del resto de mortales y pensar que el poseer un aparato de Apple los hace más “cool” (sin acritud, eh!). Lo primero que no me gustó fue al intentar escribir. Tienes que sujetarlo con una mano y es lo suficientemente grande para que sea incómodo. Un teclado como el del iPhone pero que no permite escribir de manera rápida (con una sola mano, claro). Nos pasó que al intentar escribir, de manera natural se giraba el iPad hasta que el giroscopio detectaba un cambio y giraba la pantalla. Nos lo hizo varias veces. Luego es complicado de llevar: no te cabe en el bolsillo, por supuesto. No le puedes conectar ningún dispositivo USB y tienes que pagar “otra” tarifa para la conexión 3G.

Resumiendo: no me lo voy a comprar. Muy caro, sólo se tiene que comparar una Play3 por menos de 300€ y los casi 500€ del iPad. Y por más vueltas que le doy no le encuentro la utilidad ni cuándo lo voy a usar. Creo que mi siguiente adquisición será un ordenador con lector de BluRay que tendré conectado a la televisión y en el que podré navegar por Internet (idea de mi amigo Fran!).

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Compañías telefónicas, temblad! El Skype para el iPhone ha llegado. Skype es un software de VoIP (Voz sobre IP, es decir, hablar por teléfono usando Internet) que te permite tanto llamar a números de teléfono de todo el mundo, como llamar a otros usuarios Skype (en este último caso puedes usar la cámara y mantener una vídeoconferencia). Lo hemos estado usando mucho aquí en Australia para hablar con la familia y amigos. También tiene otra característica y es que por 3€/mes, tienes tarifa plana para teléfonos fijos en un país, incluso te dan un número de teléfono del país que elijas para que te puedan llamar directamente al ordenador.

Recientemente leí que Skype iba a sacar una aplicación para el iPhone y el iPod Touch. Pues ya está aquí. Hoy me lo instalé (es gratuito), pero ya me advertía que con una versión del firmware del iPhone inferior a la 2.2 no funcionaba bien. Yo tenía la 2.1 y, efectivamente, no funcionaba bien. Vamos, que no funcionaba. Me ha costado media hora actualizarme a la versión 2.2.1 (jailbreakando) y ahora me funciona a las mil maravillas. Gracias Skype!

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