En la sociedad navarra bajo-medieval y moderna coexistieron dos grupos marginados de distinto origen y carácter. Quizá con antecedentes en los apestados de época anterior y con la denominación de “gafos”, “cristianos (de San Lázaro)” y “mesiellos”, los agotes (término documentado desde mediados del siglo XV) constituyeron durante varias centurias una minoría menospreciada y con frecuencia oprimida; diseminados por diversos lugares de la geografía navarra, se fueron diluyendo poco a poco hasta las postreras reminiscencias del siglo XIX en bozate (Arizcun, valle del Baztán).
También para los últimos siglos medievales existe información de actuaciones represivas contra la brujería, cuyos focos más notables se centran en la Montaña, manifestándose con especial intensidad en el siglo XVI hasta el famoso auto de fe de Logroño (1610), excepcionalidad sin duda, pues los juicios solían ventilarse ante los tribunales privativos del reino
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