Las escenas de juicio son un motivo temático recurrente en las novelas helenísticas. En Quéreas y Calírroe asistimos a un pleito en Babilonia en el que actúa como juez el rey persa Artajerjes. Dionisio, esposo en segundas nupcias de Calírroe, acusa a Mitridates, sátrapa de Caria, de haber intentado seducir a su mujer atrayéndose su simpatía con la treta de una carta supuestamente firmada por Quéreas, a quien se daba por muerto. Para demostrar su inocencia Mitrídates hace que Quéreas aparezca ante el tribunal. Los protagonistas se vuelven así a encontrar después de su larga separación, y el proceso se complica. El asunto trasciende al pueblo y se debate incluso en mitad de la calle. Caritón reproduce con gran habilidad, introduciendo incluso matices sentimentales y legales diferentes en el posicionamiento según sexos, los argumentos que a favor y en contra de ambas uniones expresarían seguramente quienes escuchaban la obra en alguna reunión privada.

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El fragmento se prestó en su día a a un interesante debate en clase sobre el papel de la mujer en la novela griega. Ahora los alumnos lo han escogido para una pequeña recreación inspirada en los personajes y la trama de la obra, a modo de trabajo final para la asignatura. En ella los protagonistas masculinos de la novela cobran vida a través de unos textos creados para la ocasión. En su afán por recuperar a Calírroe, Quéreas y a Dionisio pronuncian sendos monólogos ante un juez implacable que trata de poner orden entre los hombres y mujeres de la plebe que toman partido por uno y otro acaloradamente. La heroína no aparece en escena, pero la escucharemos como voz en off en un emotivo flashback.

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