El premio al esfuerzo

Lucía Cobarro ejemplifica que el esfuerzo, la constancia y la determinación son las mejores armas para afrontar los estudios.

Su nota: la más alta de la Selectividad 2012, un 9,975 y un lema “El esfuerzo se recompensa”

Podemos tomarla como ejemplo de trabajo pues comenta: “Me cuesta mucho ver las cosas y no considero que tengo una facilidad especial, solamente en el esfuerzo está la clave”.

Si seguimos su ejemplo y trabajamos con un plan de estudio que incluye momentos para el ocio, tiempo libre y aficiones, lograremos sus mismos resultados.

Cómo estudiar

“Existen cuatro maneras de perder el tiempo: No hacer nada, no hacer lo que debe hacerse, hacerlo mal, hacerlo mal a propósito” Voltaire

Conócete a ti mismo y averigua si pierdes el tiempo al estilo de Voltaire realizando un cuestionario de Hábitos de Estudio (en la Oficina Virtual del CAE, para estudiantes de la Universidad de Alicante)

La preparación

La preparación es la clave del éxito de los estudiantes y de los profesionales en su puesto de trabajo.

  • La preparación consiste en seguir una planificación del trabajo, del estudio en nuestro caso. La planificación reside en confeccionar horarios de trabajo semanales y cuatrimestrales, incluyendo horario de clases, de prácticas, de trabajo en equipo, de trabajo individual y de ocio y tiempo libre.
  • La planificación nos ayuda a controlar el proceso de estudiar una asignatura pero también nos sirve como motivación cuando observamos los progresos y nos reforzamos a través de premios por el trabajo realizado.

Ahora bien, como cualquier hábito, precisa de fuerza de voluntad y de puesta en práctica de lo planificado.

  • Una vez hecha la planficación, la llevaremos a la práctica desde el mismo comienzo del curso, del cuatrimestre, para probar, mediante el ensayo y el error, la bondad de nuestro plan. Si después observamos, mediante evaluaciones de nuestro progreso, que la planificación necesita reajustarse, todavía estaremos a tiempo de hacer cambios.

¿Pero cómo estudio la tarde de hoy, por ejemplo?

Vigila el lugar donde estudias y las condiciones físicas, así como los distractores ambientales y personales. Acude a la biblioteca si en casa no dispones de un sitio que reuna las condiciones mínimas.

Necesitamos estar concentrados mentalmente, pero relajados físicamente. Mantendremos una postura activa en la silla y los materiales de trabajo a nuestro alcance.

Sigue un método, como el de Miguel Salas Parrilla (1999:70), ELSER3

  • Exploración: Cuando eres capaz de seleccionar una revista en el quiosco de prensa de un vistazo, estás utilizando la exploración. Consiste en ojear, vagar libremente, velozmente, a través de los textos para formarte una visión de conjunto.
  • Lectura: la lectura de exploración es distinta de la lectura de comprensión o de la lectura de localización. Debemos aprender a realizar diferentes tipos de velocidad lectora dependiendo del grado de comprensión que busquemos. Siempre, eso sí, intentando diferenciar las ideas principales en cada párrafo que leamos.
  • Subrayado: Es destacar lo importante. Normalmente se subraya en la segunda o tercera lectura de un texto pues cuando tenemos la referencia clara de lo que es importante y lo que es accesorio. Existen múltiples estilos de subrayado. Lo fundamental es conseguir claridad, limpieza y capturar nuestra atención al subrayar.
  • Esquema: Una vez detectado lo importante, es posible unificarlo en un esquema de llaves, cuadro sinóptico, mápa de conceptos, mapa mental, etc.. El esquema es la esencia de la materia que ha de saberse siguiendo un orden jerárquico. Podemos darle la forma que más nos ayude a recordar el material, bien a través de mapas, gráficos, dibujos, etc.
  • Resumen: Es expresar con nuestras propias palabras, siguiendo el esquema previo, todo el contenido, en orden y concienzudamente. Cuantas más veces lo hagamos, más ejemplos de exámenes estaremos haciendo.
  • Recuerdo: La memoria humana ha de ejercitarse como cuando nos entrenamos para unas olimpiadas deportivas. Nos planificamos a largo plazo el trabajo porque la memoria a largo plazo obtiene mejores rendimientos si se trabaja a menudo, diariamente, más que en sesiones maratonianas en la víspera de los exámenes.
  • Repaso: Como la práctica de la memoria humana da mejores resultados en sesiones breves, planificaremos repasos de los esquemas que hemos ido confeccionando tan a menudo como sea posible. Planificar los repasos es el trabajo más complicado porque aumenta el número de temas y asignaturas conforme avanza el curso, pero tranquilos, porque después de los primeros repasos, los siguientes, requieren de mucho menos tiempo.

Además, de seguir un método de trabajo como el expuesto, es conveniente relacionarse con compañeros que obtienen buenos resultados, que están motivados por sus estudios, que tienen claro lo que quieren ser en la vida, que nos ayudan a resolver problemas y que se orientan al trabajo.

Finalmente, aún trabajando así, podemos obtener resultados adversos. Tendremos en cuenta que a cada persona le lleva un tiempo “personal” asimilar una materia, es posible que necesitemos más de una convocatoria para superar una asignatura. No es nada catastrófico. Seguramente, hemos pasado por alto aspectos importantes o hemos malentendido algunas cuestiones que conviene repasar concienzudamente.

Nuestra actitud ha de ser de confianza, frente a las adversidades también, que con el trabajo llega la recompensa. Seguro

Miedo ante las evaluaciones

El miedo, la ansiedad ante las evaluaciones y los exámenes se puede convertir en un verdadero problema cuando una persona se estresa tanto al hacer un examen que no puede controlar los nervios y se bloquea, se queda en blanco y no es capaz de contestar o ni siquiera de entrar al aula.

Tened presente que los tres factores más destacados que determinan el resultado que se obtiene en las evaluaciones son: la preparación, el autocontrol y la propia realización.

Por tanto vigila los siguientes aspectos:

  1. Utiliza un poco de estrés a tu favor. El estrés es el mecanismo de aviso de tu cuerpo -es una señal que te ayuda a prepararte para algo importante que está punto de suceder. Utilízalo en tu propio beneficio: en vez de reaccionar ante el estrés amedrentándote, lamentándote o quejándote del examen con tus amigos, adopta un enfoque activo. Deja que el estrés te recuerde que debes prepararte bien el examen con antelación. Lo más probable es qué así evites que el estrés te domine. Después de todo, a nadie le estresan pensamientos sobre lo bien que le puede ir un examen.
  2. Pide ayuda. A pesar de que cierta dosis de ansiedad ante los exámenes puede ser positiva, una dosis excesiva es otro cantar. Si, cuando te reparten el examen, te pones tan nervioso que se te queda la mente en blanco y se te olvida una materia que te sabías, probablemente necesitas ayuda para controlar el nivel de ansiedad ante los exámenes. Tu profesor, tu tutor o el psicólogo del CAE pueden ser importantes fuentes de información, a quienes puedes acudir si sueles padecer ansiedad ante los exámenes.
  3. Prepárate bien el examen. Algunos alumnos creen que lo único que necesitan para aprenderse la materia y hacer bien los exámenes es asistir a clase. Pero para aprenderse una materia hace falta mucho más que intentar absorber toda la información en clase. Por eso son tan importantes los buenos hábitos de estudio y las buenas técnicas de estudio– y por eso ninguna “empollada” la noche antes del examen permite obtener el nivel de comprensión más profundo que se consigue estudiando regularmente.
  4. Muchos estudiantes comprueban que su ansiedad ante los exámenes disminuye cuando empiezan a estudiar mejor o más regularmente. Tiene sentido – cuanto mejor te sepas la materia, más seguro te sentirás y esperarás hacerlo mejor. Si esperas hacerlo bien, estarás más relajado mientras haces el examen después de los primeros momentos de nerviosismo.
  5. Controla tus pensamientos. Si el hecho de esperar hacer bien un examen te puede ayudar a relajarte, ¿qué ocurrirá cuando esperes hacerlo mal? Fíjate en cualquier mensaje negativo que te puedes estar enviando a ti mismo, ya que ese tipo de mensajes pueden contribuir a tu ansiedad.
  6. Si te das cuenta de que estás teniendo pensamientos negativos (“No se me dan bien los exámenes” o “Si suspendo este examen, lo tengo fatal”), sustitúyelos por pensamientos positivos. Por descontado, no los sustituyas por mensajes positivos que no sean realistas, sino por mensajes prácticos y verdaderos, como: “He estudiado y me sé la materia, de modo que estoy preparado para hacerlo lo mejor que puedo”. (Ni que decir tiene que, si no has estudiado, ¡este mensaje no te ayudará mucho!)
  7. Acepta tus errores. Otra cosa que puedes hacer es intentar relativizar los errores que cometas – sobre todo si eres muy perfeccionista y tiendes a ser muy crítico contigo mismo. Todo el mundo comete errores, y tal vez hayas oído en boca de tus profesores o entrenadores que los errores son “oportunidades de aprendizaje”. Aprender a tolerar los errores sin importancia – como el problema que hiciste mal en el examen sorpresa de matemáticas – es una facultad muy valiosa.
  8. Cuídate. También te puede ayudar el hecho de aprender formas de tranquilizarte y de centrarte cuando estás tenso o ansioso. A algunas personas les bastará con aprender técnicas de respiración y relajación (ver entrada sobre la práctica de la Relajación). Si practicas regularmente los ejercicios de respiración (cuando no estés estresado), tu cuerpo aprenderá a ver esos ejercicios como una señal para relajarse. Y, por descontado, cuidando de tu salud – por ejemplo, durmiendo lo suficiente, haciendo ejercicio físico y comiendo de forma saludable – ayudarás a tu mente a rendir al máximo.
  9. Todo aprendizaje requiere tiempo y práctica, y aprender a superar la ansiedad ante los exámenes no es diferente.

Aunque no es algo que vaya a desparecer de la noche a la mañana, el hecho de afrontar y aprender a controlar la ansiedad ante los exámenes te ayudará a aprender a controlar el estrés, lo que te será de gran ayuda en muchas otras situaciones, aparte de los exámenes.

De todos modos, puedes consultar las siguientes claves para hacer unos buenos exámenes

Cómo preparar un exámen

Claves para hacer un buen examen

Antes del examen

  1. Llevar al día el estudio de la materia: repasar, reforzar, afianzar
  2. Adecuar el estudio al tipo de examen: test, dearrollo, oral, práctico
  3. Conocer el sistema de evaluación y puntuación de la prueba
  4. Elaborar una lista del material necesario: bolígrafo, calculadora, pilas, goma de borrar, lienzos, reglas, atril, documento de identificación
  5. Llegar al lugar del examen descansado y con tiempo: intenta situarte donde habitualmente te pones
  6. Eludir a compañeros nerviosos y recordar pensamientos positivos

En el examen

  1. Leer atentamente el examen y seguir todas las instrucciones
  2. Distribuir y controlar el tiempo: borrador inicial, respuesta, repaso final
  3. Responder con precisión, ajustando la respuesta a lo que se solicita: céntrate primero en las respuestas que mejor domines para tener confianza y seguridad y luego de las más difíciles
  4. Ante un bloqueo, la tranquilidad ayuda a recordar, también reescribir la pregunta en un papel en sucio, indicando las posibles opciones de respuesta
  5. Cuidar el contenido – estructura, caligrafía, ortografía, gramática – recuerda que no estás escribiendo un sms en el móvil ni en messenger
  6. Atender a la presentación, claridad y limpieza que faciliten la corrección
  7. Evitar extenderse demasiado en alguna pregunta y restar tiempo al resto
  8. Procurar no dejar preguntas sin contestar: poner un esquema, algunas ideas básicas
  9. Revisar las respuestas antes de entregar el examen

Después del examen

Si tenemos otros, es mejor centrarnos en los siguientes que andar comprobando resultados del que se acaba de realizar.

Control de la ansiedad ante los exámenes

El profesor Joaquín Álvarez de la Universidad de Almería pone a nuestra disposición un “Programa Autoaplicado para el Control de la Ansiedad ante los Exámenes” en versión online.

Además de explicarnos las razones por las que nos ponemos nerviosos, nos da la oportunidad de Autoevaluarnos, de forma orientativa.

En el caso de obtener resultados que indiquen posibles interferencias en tu rendimiento, te aconsejamos que hagas una visita a los psicólogos del CAE para valorar mejor las áreas que puedes mejorar.