Miedo a hablar en público

El miedo a hablar en público es algo normal, casi todo el mundo lo siente, pero si se controla adecuadamente, es algo que se transforma en un punto a nuestro favor.

Para que ese temor no nos atenace, sigue estas pautas:

  1. Comienza gradualmente: primero con los miembros de tu familia, amistades, en casa, luego en el aula vacía, en el aula con gente, etc.
  2. Practica primero con quien te sientas más seguro y en los sitios que más confianza te den y luego avanza a las situaciones más difíciles.
  3. Practica a diario. Practica a diario. Practica a diario. Siete días a la semana. Aunque parezca que no avanzas.
  4. Practica sólo, sin acompañantes. Si la situación es muy temida, puede acompañarte alguien las primeras veces.
  5. Filtra tus pensamientos: Te ayudan y te interesan los que se centran en el beneficio que vas a obtener, la tarea que vas a realizar, lo que vas a contar. Felicítate por tus avances y date premios.
  6. Valora los pequeños logros y los grandes. TODOS. Para tí son un gran paso.
  7. La ansiedad no tiene porqué desaparecer completamente. Incluso un poco de ansiedad te puede beneficiar. Sirve de señal para tomar las cosas en serio y centrarse en lo que vas a decir.

Si con todo, sigues sintiendo que no puedes superar la situación, quizá te convenga contactar con los psicólogos del CAE.

Si estás interesado en mejorar tus habilidades oratorias en un seminario con un grupo reducido de compañeros en la U.A., ingresa en la Oficina Virtual y déjanos tu petición en una consulta on-line.

Artículo redactado por Domingo Martínez, Psicólogo del CAE

Consejos breves para elegir una Carrera Universitaria

Emociones – Asesoramiento Vocacional – Conducta Vocacional

Tres aspectos diferentes pero íntimamente relacionados en la situación de elegir estudios.

Las emociones

¿ Quién no se ha dejado llevar alguna vez por un impulso y ha elegido entre varias alternativas sin analizar en detalle las ventajas y desventajas de cada opción ?

Eso que parece tan natural en el ser humano, está dirigido en el fondo por nuestras emociones. Saber qué ropa me pongo hoy, qué calzado o qué voy a comer, tiene mucho que ver con nuestras emociones.

Entonces, si nuestras emociones dirigen a menudo nuestras acciones, nuestra conducta, ¿ cómo no tenerlas en cuenta a la hora de elegir la carrera que puede marcar nuestras vidas ?

Comprender la relación entre las preferencias personales, intereses, gustos y la carrera profesional es clave y puede facilitar varios aspectos en el proceso de toma de decisiones que es elegir la carrera adecuada para nosotros.

La Conducta Vocacional

El tiempo que dedicaba a Ciencias Naturales, a Matemáticas o a Dibujo en los estudios de primaria, secundaria o en mi tiempo libre es parte de mi conducta vocacional. Es lo que yo realmente hago, a lo que realmente dedico mi tiempo y mi esfuerzo.

Pues bien, si observo que a lo largo de esos años la mayoría de las veces me he inclinado hacia saber y comprender cómo funcionan las máquinas, cómo construirlas, cómo aplicarlas a la realidad, y compro revistas sobre máquinas, monto y desmonto máquinas, siempre que puedo busco experiencias con máquinas, entonces sabré que mi conducta vocacional se dirige hacia la rama de la Ciencia y la Tecnología. Esa es mi conducta vocacional.

El Asesoramiento Vocacional

El Asesoramiento Vocacional es, en palabras del profesor F. Rivas, “un proceso estructurado de ayuda técnica, solicitado por una persona que está en situación de incertidumbre, con el fin de lograr el mejor desarrollo vocacional, mediante la facilitación y clarificación de cuanta información relevante sea precisa y, tras la evaluación de sus propias experiencias y el contraste con el mundo laboral, pueda llegar a la toma de decisiones vocacionales realistas y eficaces”.

Es por tanto la labor que realizan orientadores como psicólogos, pedagogos y psicopedagogos para ayudar a tomar una decisión en la elección de carrera.

En definitiva, si logramos que nuestras emociones (intereses, gustos, hobbies) estén en sintonía con nuestra conducta, más sencilla será tomar la decisión de elegir la carrera que queremos estudiar.

Algunos consejos breves para elegir carrera

  1. Hacer una relación entre actitudes y aptitudes. Es primordial que nuestra elección venga cargada de un perfecto conocimiento de lo que nos gusta y de lo que somos capaces de hacer.
  2. Imaginarse ejerciendo la profesión cuando tenga cuarenta años y si la actividad a realizar va acorde con sus intereses y condiciones personales. ¿Te sientes a gusto y satisfecho?
  3. Considerar el salario que probablemente tendrá y si está contento con la respuesta. Por lo menos, un médico ganará más que un maestro, pero quizás esto no sea tan importante para el candidato porque la enseñanza lo hace feliz.
  4. Pensar en la oferta de empleo. A veces es necesario ser rigurosos e investigar si hay necesidad en el mercado laboral de la carrera que se piensa elegir. De nada sirve ser astronauta si donde se piensa vivir no hay actividad de ese tipo.
  5. Calcular los costos de la carrera. ¿Mi familia podrá pagar los gastos semestrales o anuales de materiales y libros que se requieren? ¿ Y el tiempo que me llevará ? Por ejemplo, los odontólogos y arquitectos gastan mucho dinero en relación con otras carreras universitarias.
  6. La institución debe ser la adecuada. Este es otro detalle importante. De repente nos encantaría ser abogados pero la carrera no está disponible en la universidad en la que podemos ingresar, o de repente hay varias opciones pero hay que estudiar cuál es la mejor en el área que nos gusta. La idea es formarnos como excelentes profesionales.
  7. La decisión que tomes no es inamovible ni irreversible. Probar, ensayar y rectificar es normal y natural; también en la elección de estudios. ¡ Uno no puede saber que no le gustan las ostras si no las prueba !

Cómo valorar todo esto en la práctica

Quizá te ayude a elegir hacer un cuadro de doble entrada, en el que en las columnas escribiremos los estudios/profesiones que nos gustan y en las filas los motivos, razones, valores o preferencias a los que nosotros damos más importancia en nuestra vida (p.e. ganar dinero, ayudar a los demás, tener estatus social, enseñar, investigar, ser creativo, hacer negocios, la salud, la tecnología, etc.) o que creemos que estarán presentes en los estudios/profesiones que hemos escrito anteriormente.

  1. Para hacer una valoración objetiva, escribimos primero los estudios/profesiones que más nos atraen
  2. En segundo lugar, los motivos o valores que tenemos hacia actividades que se desarrollan en las profesiones/estudios,
  3. En la columna Peso valoramos entre 1 y 5 la importancia de cada motivo o valor para nosotros (siendo 1 poca importancia y 5 una importancia máxima).
  4. Ahora corresponde asignar la presencia de cada valor o motivo que hemos escrito en cada estudio/profesión, si pensamos que es muy importante escribimos +2, si pensamos que no es importante en absoluto -2 (la escala va de +2 a -2)
  5. En cada celda, multiplicamos el valor de cada estudio por la presencia del motivo en ese estudio.
  6. El resultado final de cada estudio será la suma de las celdas en cada columna de la derecha de cada estudio/profesión.

 

Así podremos comparar con cierta objetividad la elección de uno u otro estudio según nuestras preferencias, gustos y valores.

 

Artículo redactado por Domingo Martínez, Psicólogo del CAE