La Dislexia, esa vieja desconocida

Las evidencias científicas

La dislexia afecta al 10% de la población, unos 700 millones de personas.

Los expertos distinguen varios tipos de dislexia: la adquirida, producida tras un accidente cerebrovascular o un traumatismo craneoencefálico o tumor; y la dislexia evolutiva, que se manifiesta durante el desarrollo de la persona. Hoy en día hay, además, estudios que consideran que la dislexia evolutiva tiene un origen genético (Fuentes: ABC, El Mundo, El País).

Esta línea de investigación surge como esclarecedora y alentadora, aunque tiene sus detractores.

El neurocientífico Bart Boets de la Universidad de Lovaina y sus colegas presentaron recientemente sus resultados en la revista Science.

Empleando técnicas de alta resolución biológica han observado lo que pasa en las partes relevantes del cerebro mientras los disléxicos y los individuos del grupo de control procesan el lenguaje. Como casi toda facultad mental, la representación de los fonemas ocupa un lugar concreto e identificable en el córtex cerebral: por una vez donde cabría esperar, cerca de las orejas, y llamado córtex auditivo primario y secundario. La actividad cerebral allí se ha revelado tan robusta y precisa en los disléxicos como en los individuos del grupo de control. Hasta aquí la resonancia magnética funcional.

 

(Fuente: En el cerebro de un disléxico. Diario El País)

No se trata pues, de “pereza, distracción, vagancia, torpeza, inmadurez o falta de interés“. Se trata de una verdadera deficiencia cognitiva que impide le asociación normal entre los fonemas y los grafemas, base del lenguaje escrito humano.

Cuando un estudiante, ya a edad temprana, muestra signos de confusión de letras y sílabas, omisiones al escribir y falta de coordinación puede intuirse una dificultad del tipo de la Dislexia.

Sí, no se trata de “algo pasajero”, algo del tipo “cúrese esto UD. y vuelva cuando esté bien”.

La Dislexia en el Sistema Educativo Español

La atención a la Dislexia en el sistema educativo español está lejos de ser atendida como lo es en paises de nuestro entorno. Es habitual encontrar en las aulas, profesorado que desconoce las implicaciones de sufrir dislexia. Mientras, en Estados Unidos de América o en Gran Bretaña, la situación es bien distinta. Estos paises disponen de protocolos de detección eficaces que alertan e intervienen en la paliación de las dificultades que conlleva la dislexia.

Sin embargo, pocas universidades españolas tienen un protocolo de actuación y ayuda para estos estudiantes. Sobre todo el camino es arduo para los que se les ha detectado tarde este trastorno. “La universidad no está preparada para atender individualmente a estos alumnos“, reconoce la directora de la Oficina de Apoyo a Personas con Necesidades Especiales de la Universitat de les Illes Balears, Dolors Forteza (Fuente: Federación Española de Dislexia)

No son pocos los casos como el que se manifiesta en la Fundación Eduardo Punset:

Mi hijo tiene dislexia visual. Está estudiando ingeniería y tiene muchos problemas ya que a pesar de haber presentado informes de su discapacidad no tiene ayudas de ningún tipo ni apoyo a la hora de hacer exámenes.

Para ensombrecer más el panorama, ni la normativa universitaria es clarificadora al respecto ni el profesorado asume que las faltas de ortografía que muestran persistentemente algunos de sus estudiantes son debidas a una afectación neurológica permanente, sobrevenida o de origen genético.  Efectivamente, mientras que la Ley Orgánica de Educación (LOE), reconoce expresamente las necesidades del colectivo de personas con dislexia, la Universidad Española no se hace eco de ella. En la LOE se hizo mención específica a las DEA en el 2006, exigiendo en el Art. 71 y Art. 72, que las CC.AA. deben disponer de los medios y recursos necesarios “Para que todo el alumnado alcance el máximo desarrollo personal, intelectual, social y emocional”.

El abordaje de su problemática

Para cuando el estudiante llega a la universidad, seguramente no ha recibido un tratamiento adecuado ni un diagnóstico temprano. Pero, el profesorado tampoco sabe muy bien qué hacer con él.

Para abordar este trastorno de forma satisfactoria es imprescindible que se diagnostique de forma temprana. Iñaki Muñoz (Presidente y Embajador para Hispanoamérica de la Organización Internacional de las Dificultades Específicas de Aprendizaje, OIDEA, y presidente de la Asociación Dislexia y Familia, DISFAM) explica que “para evitar que el niño tenga secuelas emocionales como depresión, ansiedad, fobia escolar o trastornos del sueño y de la alimentación, es importante que familias y profesionales estén bien informados y actúen para saber qué está pasando” (Fuente: Dislexia, el desorden de las palabras. Agencia SINC)

Efectivamente, en algunos casos, la dislexia genera efectos socioemocionales y de atención que también deben tenerse en cuenta en la Universidad, actualmente. La no consideración del problema, ocasiona problemas emocionales y de comportamiento, como ansiedad, problemas de alimentación o de sueño y cambios de humor, que afectan gravemente al rendimiento académico.

Se dice que si Bill Gates hubiera estudiado en España, Microsoft jamás hubiera existido, porque es disléxico.

Disponemos de herramientas de detección

Como profesores podemos

  1. Realizar un tipo de adaptación curricular no significativa (ver Adaptaciones Curriculares en la U.A.), cumplirá con los mismos objetivos que el resto de compañeros, tendrá  los mismo contenidos, pero el acceso a estos, debe ser distinto, así que podemos resumir que esta adaptación será de tipo metodológico y de acceso
  2. Para facilitar el proceso educativo a quienes sufren dislexia, la tecnología aplicada a estos alumnos es un  campo importante para su apoyo en las aulas. Actualmente existen instrumentos como ClaroRead, un programa multisensorial que pone voz a textos escritos en más de 40 idiomas y que, “como todas las tecnologías que contribuyan a la mejor educación de los disléxicos, es un paso adelante”
  3. En los exámenes es conveniente explicarles las preguntas, darles más tiempo para contestar, permitirles utilizar recursos de apoyo y no penalizarles en exceso cuando cometan errores ortográficos.
  4. En algunos casos es necesario darles una guía para calcular el tiempo
  5. Recomendaciones de Dislecan (Asociación Canaria de Dislexia)
  6. ¿Qué herramientas son esenciales para que el alumnado con Dificultades Especificas de Aprendizaje, para poder acceder al contenido en igualdad de condiciones que el resto de compañer@s?
  • Ordenador
  • Ipad
  • Programas informáticos específicos
  • Lector
  • Corrector
  • Calculadora, tablas de multiplicar
  • Grabadora
  • Horarios visuales

Como afectado por la dislexia

Como familiar o persona interesada

¿Cómo se siente una persona con Dislexia?

 

Artículo redactado por Domingo Martínez, Psicólogo del CAE