¿Te sientes tan mal que has llegado a pensar en … el suicidio?

El fantasma del suicidio ha dejado de ser exclusivo de los países nórdicos, en España ya se supera en número de muertes por suicidio a las provocadas por los accidentes de tráfico.

Es una lacra que afecta a todos, los suicidas, las familias, los amigos, el trabajo y a la sociedad en general. Parece que dos terceras partes de las personas con depresión grave, son más proclives a tener ideaciones suicidas e intentos de quitarse la vida. Los varones consuman los intentos más que las mujeres, aunque éstas lo intentan más veces. Incluso, sus familias, serán más proclives al suicidio que otras familias. Es la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 25 años de edad.

La depresión, los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, la violencia, las sensaciones de pérdida y diversos entornos culturales y sociales constituyen importantes factores de riesgo de suicidio, según la OMS.

Incluso algunos participantes y staff de realitys televisivos de países como Corea, Francia o Estados Unidos de América, se han suicidado tras su participación en ellos. Desde jueces de cortes supremas, como en Guatemala, a yonquis de un suburbio de Madrid. Afecta a todas las clases sociales, en todas las naciones.

Las cifras y los entornos en los que el suicidio está presente, son espeluznantes.

UN MILLÓN DE PERSONAS EN EL MUNDO MUEREN CADA AÑO POR ESTA CAUSA

En la Universidad, el riesgo también existe:

  • Cuando los resultados académicos no acompañan.
  • Cuando no te sientes integrado con los compañeros de clase (Accede a Apoyo Estudiantes en UACloudCV).
  • Cuando sientes que lo que estudias es un sufrimiento constante.
  • Cuando percibes que un compañero está sumamente entristecido.
  • Si sientes que la vida no merece la plena, que nadie puede ayudarte, que nada va a cambiar y que la única manera de acabar con el sufrimiento y con los problemas es dejar de vivir …
  • Cuando te sientes abandonado, triste, deprimido Accede a Apoyo Estudiantes en UACloudCV, hundido, sin fuerzas, con cambios bruscos de humor, falta de interés por la vida, con trastornos del sueño y tienes deseos de morir …
  • Cuando sientes que los compañeros te acosan, te maltratan, incluso en las redes sociales.
  • Cuando los conflictos en tu familia son insoportables.
  • Si te refugias en las drogas o en la bebida.
  • Si estás elaborando un plan de dónde, cuándo y cómo suicidarte y no puedes apartar la idea de tu mente.

Si te sucede algo parecido o conoces a alguien que se encuentre en una situación difícil y eres estudiante de la Universidad de Alicante, accede a la Oficina Virtual del CAE y explora las posibilidades de hablar con un psicólogo en persona o virtualmente y conoce tu forma de afrontar la situación a través de diversos cuestionarios que ponemos a tu disposición.

Pero, ante todo,

¡ NO ESTÁS SOLO/A !

LLAMA

al 112,

al Teléfono de la Esperanza 965 13 11 22 (Alicante),

acude a urgencias de un Hospital cercano

“El suicidio no es más que una solución ETERNA para lo que a menudo no es más que un problema TEMPORAL” Shneidman, 1985

  1. Pon en marcha un PLAN DE SEGURIDAD
  2. Pide ayuda a un profesional
  3. Acude a alguien de tu confianza, no tengas vergüenza.
  4. Déjate ayudar

Actúa:

  • No estás sólo, no mantengas el secreto. Busca a alguien que te de confianza.
  • Busca la compañía de quien te aprecie y te sientas a gusto
  • Los problemas sí pueden resolverse
  • Tus sentimientos son temporales, NO ETERNOS
  • Hay más soluciones, solo que no se te ocurren ahora !
  • No cedas ante los impulsos, cuenta hasta 100 y luego hasta 1000 y luego hasta 10.000 … hasta que se pasen
  • Busca razones para vivir, las cosas que te han hecho superar momentos difíciles
  • Si en otras ocasiones los has superado … AHORA también !!!

 

Pensamientos preocupantes

Entender los pensamientos preocupantes

Los pensamientos preocupantes tienen unas características particulares. Suelen adoptar la forma de preguntas que empiezan con “¿Y si…” y tienden a ser negativos en vez de positivos.

Ejemplos de este tipo de pensamientos son:

“¿Y si no sé que decir?” o “¿Y si suspendo el examen?”

Además, los pensamientos preocupantes tienden a empeorar hasta el punto de que la persona pasa a esperar no sólo cosas malas, sino la peor cosa posible. Y tienden a manifestarse en los momentos más inoportunos: en clase, cuando vamos a estudiar, cuando nos acostamos, …

Cuando una persona con pensamientos preocupantes, irracionales, piensa en la posibilidad de que el profesor le pregunte en clase, lo más probable es que le venga a la mente pensamientos del tipo:

 

“¿Y si contesto mal?” o “¿Y si me equivoco?” o “¿Y si hago el ridículo?”

También puede tener pensamientos como:

“No puedo hacerlo. Es demasiado difícil y me impone demasiado. Meteré la pata. Lo haré mal.”

A menudo, el lenguaje interno todavía empeora más la ansiedad y perpetúa el patrón de evitación de las situaciones temidas. Los principales mensajes que la gente con fobia social se envía a sí misma son:

“Me da demasiado miedo” y “No lo puedo afrontar”

Los psicoterapeutas pueden ayudar a las personas que tienen este problema a identificar y examinar esos pensamientos. Por ejemplo, un estudiante a quien le preocupa que el profesor le pregunte en clase, puede analizar qué probabilidades tiene de dar una respuesta incorrecta. Si se da cuenta de que suele saberse la respuesta, será bastante improbable que se equivoque.

El examen de esos pensamientos conlleva valorar la validez y la polaridad de los mismos. La validez hace referencia a saber si son pensamientos relacionados directamente con la situación que se está considerando, si son relevantes para lo que estamos tratando. La polaridad hace referencia a su valencia positiva, negativa o neutra, es decir si nos ayudan a resolver la situación (polaridad positiva), si no nos ayudan (polaridad negativa) o si no afectan (neutra).

Seguidamente, el terapeuta puede trabajar con el estudiante sobre cómo afrontar la situación en el caso de que efectivamente dé una respuesta incorrecta y cómo sustituir los pensamientos de preocupación por otros de calma y tranquilidad cuando tenga que afrontar situaciones sociales estresantes.

Por ejemplo, se puede imaginar qué le diría a un amigo que necesita que lo tranquilicen, y aprender a decírselo a sí mismo.

De ahí, en adelante, el trabajo más importante continua con la búsqueda de pensamientos positivos que sustituyan a los negativos y a los neutros. Han de ser creidos por cada persona y por tanto, han de trabajarse y asumirse por cada uno, porque a fin de cuentas, actuamos siguiendo nuestras creencias.

Si la situación se cronifica y extiende peligrosamente a diversos ámbitos se llega a hablar de fobia social. A veces se utilizan unos medicamentos que ayudan a regular los niveles de serotonina (una sustancia química presente en el cerebro que ayuda a trasmitir mensajes eléctricos relacionados con el estado de ánimo). Pero nunca se debe automedicar uno mismo. Los medicamentos se han de tomar bajo prescripción médica siempre. Incluso los que parecen inocuos.

¿Cómo te las ingenias tú para manejar los pensamientos negativos? ¿Cuáles son las estrategias que mejor te funcionan?

Anímate a dejarnos tus impresiones en los comentarios.