Los estudiantes ya no asisten a las clases presenciales (2)

En Los universitarios culpan a los profesores del absentismo en las aulas: “Si la presencialidad se limita a leer diapositivas que ya tenemos, el sistema falla” (El Mundo, 08/05/2026) se aborda el debate creciente sobre la baja asistencia a clase en las universidades españolas. Mientras algunos responsables universitarios atribuyen el problema a la falta de compromiso del alumnado, los estudiantes, representados por la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP), sostienen que la causa principal es un modelo educativo desactualizado y poco adaptado a la realidad actual.

Los estudiantes defienden que la digitalización ha cambiado la forma de aprender y consideran que muchas clases presenciales, centradas únicamente en exposiciones magistrales o lectura de diapositivas, ya no aportan valor añadido. Según ellos, la falta de innovación docente y la rigidez de los horarios desincentivan la asistencia.

Además, señalan factores económicos y sociales como el aumento del coste de vida, los alquileres elevados y la necesidad de compaginar estudios con trabajos precarios. También destacan el impacto de la salud mental, mencionando problemas de ansiedad, depresión y agotamiento derivados de sistemas de evaluación excesivamente exigentes.

El artículo cita un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona que muestra altos niveles de absentismo desde la pandemia de COVID-19. Aunque algunos decanos han criticado públicamente la actitud del alumnado, los estudiantes responden que el problema refleja una crisis estructural del modelo universitario más que una falta de interés.

Como soluciones, proponen metodologías más dinámicas y participativas, mayor flexibilidad académica, opciones de conciliación para estudiantes trabajadores y sistemas de evaluación más adaptados, permitiendo elegir entre evaluación continua y final.

Los estudiantes ya no asisten a las clases presenciales

En La deserción silenciosa de los universitarios: “Ir a clase me parece una pérdida de tiempo” (El País, 26/04/2026) se describe el creciente problema del absentismo en las universidades, donde un porcentaje significativo de estudiantes asiste poco o nada a clase, alcanzando hasta un 60% de inasistencia en algunas asignaturas según un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Esta tendencia, acentuada tras la pandemia, responde a múltiples factores.

Entre las principales causas destacan el tiempo y las dificultades de transporte, especialmente en universidades alejadas, así como metodologías docentes percibidas como poco dinámicas o anticuadas. Muchos estudiantes consideran que algunas clases no aportan valor, especialmente cuando se limitan a la exposición de contenidos que pueden estudiarse de forma autónoma. Esto lleva a priorizar solo aquellas asignaturas que resultan más interesantes o útiles.

El problema es transversal a distintas titulaciones y cursos, y se manifiesta desde el inicio del semestre. Aunque algunos docentes intentan fomentar la participación, reconocen que la asistencia sigue disminuyendo. Además, el contexto post-COVID ha reforzado la idea de que es posible aprender sin presencialidad.

No existe una solución única, pero se apunta a la necesidad de mejorar la orientación previa de los estudiantes, alinear expectativas y fomentar metodologías más participativas y relevantes. También se subraya la importancia de la responsabilidad individual del alumnado y el valor añadido de la asistencia presencial para un aprendizaje más profundo. En definitiva, el absentismo responde a una combinación de factores estructurales, pedagógicos y motivacionales que requieren un enfoque integral.

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La IA permite copiar en exámenes de universidad con una facilidad nunca vista

“No podemos hacer nada”: la IA permite copiar en exámenes de universidad con una facilidad nunca vista, El País (18/12/2025):

En un aula de un examen del grado de informática de la Universidad de Salamanca el profesor Javier Blanco se paseaba por los pasillos con unos auriculares. “Me mosqueaba un poco”, pensaba el alumno Víctor Funcia mientras lo miraba, “ese señor aquí escuchando la radio mientras nosotros hacemos el examen”. Pero Blanco no escuchaba ninguna emisora. Estaba intentando captar una señal muy concreta de radio. Y de repente ocurrió: “Me pegó un pico de adrenalina”, recuerda Blanco.

Alguien estaba dictando las respuestas del examen por teléfono y un estudiante en el aula las estaba escuchando con un auricular. Blanco conectó la señal a un altavoz y toda la clase escuchó las respuestas. Ningún presunto culpable se inmutó. El auricular no se podía ver a simple vista: era un nanopinganillo como la cabeza de un clavo que cabe dentro de la oreja, junto al tímpano. Es tan pequeño que para sacarlo requiere un imán. No había una persona con esos pinganillos, sino tres, que solo aparecieron más tarde.

Los presupuestos que se manejan en las universidades en Estados Unidos

En El Gobierno de EE UU congela 2.200 millones de dólares en subvenciones a Harvard tras el plante de la universidad podemos leer:

A diferencia de Columbia, que accedió a la primera andanada de exigencias de la Administración republicana para recuperar la financiación federal, la Universidad de Harvard se ha plantado este lunes ante las demandas de la Casa Blanca, y eso que se juega mucho más que su par (400 millones) en el pulso: la institución de Cambridge (Massachusetts) puede ver congelados 9.000 millones de dólares en subvenciones y contratos federales si no se pliega a las imposiciones de Washington. Pocas horas después del plante de Harvard, el Gobierno ha cumplido su amenaza y congelado 2.200 millones de dólares de subvenciones plurianuales y un contrato de 60 millones, según el denominado Grupo de Trabajo Conjunto para combatir el antisemitismo, la fuerza de choque de la Administración republicana en los campus.

[…]

La Administración republicana estudiaba la retirada de 256 millones de dólares en contratos federales para Harvard, y otros 8.700 millones de dólares en lo que describió como “compromisos de subvenciones plurianuales”, la partida de la que se descontarán los 2.200 millones.

Esas cantidades que se manejan, para una única universidad norteamericana son increíbles. Esos 9.000 millones de dólares fácilmente puede ser el presupuesto anual de todas las universidades públicas españolas.

Nuevo reglamento disciplinario de la Universidad de Burgos

La UBU expulsará por los plagios y las novatadas, Diario de Burgos (23/05/2024):

El Gobierno central aprobó en febrero de 2022 la Ley de Convivencia Universitaria, que sustituye a un desfasado y anticuado decreto que data de 1954. Las instituciones académicas tienen que adaptarse a esta nueva normativa y es por ello que la UBU ya ha elaborado el borrador del Reglamento de Régimen Disciplinario del Estudiantado del campus, que en estos momentos se encuentra en exposición pública antes de su aprobación definitiva por parte del Consejo de Gobierno. Entre las principales novedades que recoge el documento figura que, por primera vez, se contemplan de forma específica conductas inapropiadas como las novatadas, los plagios y el fraude académico sobre títulos, así como las sanciones que pueden acarrear.

Fernando Maestre, de la Universidad de Alicante, se va a Arabia Saudí

En Arabia Saudí ficha al científico español Fernando Maestre, uno de los más citados del mundo (El País, 09/02/2024):

“No puedo más con la burocracia, las dificultades del día a día, la falta de personal estable, la necesidad de pedir proyectos de financiación continuamente y el papeleo absurdo”, critica. El investigador ha pedido una excedencia de cinco años en la Universidad de Alicante para mudarse con su familia a la península arábiga.

El sistema no funciona

En Los profesores con mejor expediente, ante las malas notas en PISA: “El sistema no funciona, penaliza el conocimiento y el esfuerzo” (El Mundo):

700 premios Fin de Carrera piden un cambio en el modelo educativo: “A la universidad llegan personas que no entienden lo que leen”

«La lectura y la escritura están en el punto de mira. Con la excusa de no dejar a nadie atrás, se ha encubierto una bajada de nivel. Se han sustituido los saberes por las competencias y la clase magistral está amenazada. Se está sobredimensionando el papel de la tecnología y hay una necesidad de innovar por innovar, aunque esto no signifique una mejora para los alumnos». Quien habla es Carmen González, profesora de Lingüística de 28 años en la Universidad de Salamanca.

[…]

Y los profesores están cansados. Del tamaño del aula. De los cambios legales. De la falta de medios. De que no se mida la efectividad de las innovaciones. De tener que asistir a cursos de formación sobre cosas que no les sirven para nada. No entienden por qué cada vez tienen que hacer más tareas burocráticas que les restan tiempo para preparar bien las clases, ni tampoco por qué, «si se ha visto que hay cosas que funcionan, no se sigue su ejemplo».

La universidad, hoy: “Los profes son mulas y los decanos creen dirigir la General Motors”

En La universidad, hoy: “Los profes son mulas y los decanos creen dirigir la General Motors” (El Confidencial):

El decano de una gran universidad asiática acababa de terminar su discurso, en el que había elogiado extensamente su instituto de tecnología de última generación y la reciente escuela de negocios que había inaugurado. A su lado había dos jóvenes fornidos, que lucían trajes negros bajo cuyas formas se adivinaban armas de fuego. Terry Eagleton, profesor de Literatura en la Universidad de Lancaster, debía cerrar la intervención, y según cuenta en un artículo publicado en ‘The Chronicle of Higher Education’, se le ocurrió cerrar su intervención mencionando un detalle que suele pasar desapercibido en muchas instituciones educativas de Occidente, como es la inexistencia de estudios críticos de cualquier tipo en el campus. Eagleton asegura que el decano le miró perplejo y replicó en tono rígido: “Tomamos nota de su comentario”. Acto seguido, extrajo de su bolsillo un objeto tecnológico de última generación y escribió unas cuantas palabras en coreano que podrían ser traducidas, aventura irónicamente Eagleton, como “Matadle”.