La tiranía de la evaluación docente

En La tiranía de las encuestas de evaluación docente en la Universidad:

La decisión sobre si evaluar a las personas en las organizaciones o cómo hacerlo es una de las cuestiones más importantes para éstas, no sólo por si el método elegido nos permite realmente evaluar el trabajo de la gente, sino también por los efectos que dicha forma de evaluar tienen en su comportamiento. En este artículo de opinión analizamos la evaluación de la docencia del profesorado universitario dada la creciente importancia que está tomando.

 

Las universidades españolas no pueden pagar la factura de la luz

En Las universidades sufren la subida del precio de la luz y limitan horarios y aperturas de edificios:

La escalada de los precios energéticos llega a la Universidad. Algunos campus públicos han empezado a recortar servicios que ofrecen habitualmente, como los lugares para estudiar, para reducir el impacto que el coste energético está produciendo en sus siempre depauperadas finanzas.

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Ha sucedido ya, al menos, en las Universidades de Burgos, Extremadura, Zaragoza y Murcia. El campus de la capital aragonesa llegó a advertir a su alumnado de que se abrigase bien ante el previsible frío que podrían pasar en las aulas con el corte de la calefacción previsto. La Universidad del País Vasco también amagó con prohibir el uso de cafeteras, microondas y radiadores eléctricos a su personal docente y administrativo para ahorrar en la factura energética, así como adelantar el apagado de la calefacción, pero tuvo que dar marcha atrás ante las quejas que provocó la situación en algunas facultades cuando la temperatura cayó a 16 grados la semana pasada.

La universidad española publica mucho, ¿pero es aprovechable lo que publica?

En Investigar en la Universidad para no sacarle partido: España es el 11º país en literatura científica y 30º en innovación:

En la Universidad española se investiga mucho, o al menos se publica mucho, pero esa investigación no tiene demasiado recorrido después. La transferencia del conocimiento que se genera en los campus no sale a la sociedad civil, normalmente a través de convenios con empresas, según explica la Fundación CYD en su informe La contribución de las universidades españolas al desarrollo, presentado este miércoles.

“Los resultados obtenidos en indicadores tales como spin-off, patentes y de transferencia son inferiores a la capacidad potencial que se infiere de la excelencia investigadora”, explica el texto. “Teniendo un gran éxito en investigación, esta no da los frutos que se esperan”, añade Martí Parellada, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y coautor del informe, que sin embargo contextualiza: “Sucede en toda la Europa continental”.

El estudio pone cifras a su afirmación. En primer lugar, destacan los autores, llama la atención la disparidad entre producción científica y nivel de innovación del país. España ocupa el 11º puesto a nivel mundial en número de trabajos científicos publicados, por delante de países como Corea del Sur o Suecia, con 480.315 documentos entre 2015 y 2019, lo que supone el 3,39% a nivel mundial. Dicho de otra manera, uno de cada 33 estudios científicos publicados en alguna revista especializada en todo el mundo en ese periodo de tiempo se hizo en España. Sin embargo, el país está en el puesto 30º en el Global Innovation Index o el 16º en el ránking europeo de innovación.

 

Ser universidad será más difícil

En El Gobierno retirará la categoría de universidad a los centros que no cumplan unos mínimos de investigación y docencia:

El Gobierno va a endurecer los requisitos para crear –y mantener– universidades. Aunque la norma que ultima el Ministerio de Universidades que dirige Manuel Castells aplicará a todos los centros, el foco se pone en que los campus privados tengan “más calidad”, tal y como ha declarado el ministro en reiteradas ocasiones, y para ello les obligará a dedicar más recursos a la docencia universitaria más básica (los estudios de grado) frente a los posgrados o la formación continua, a realizar una oferta académica variada y a dedicar una parte de su presupuesto a la investigación. Los centros tendrán cinco años para cumplir unos requisitos mínimos si son de nuevo cuño o para adaptarse a ellos si ya existen. En caso de no cumplir, no serán acreditados o perderán el permiso para ejercer, según figura en un Real Decreto (RD) que ha elaborado el Ministerio de Universidades.

El nuevo texto legislativo, al que ha tenido acceso elDiario.es, sustituirá al que está actualmente en vigor, aprobado en 2015 por José Ignacio Wert como ministro de Educación (entonces ambas carteras estaban juntas), que era más laxo con los criterios y que provocaba las críticas de los rectores de la universidad pública porque permitía la creación de centros de dudosa calidad y muy centrados en captar alumnos (la investigación difícilmente retorna la inversión), según su entender. La nueva normativa llega justo cuando Madrid acaba de aprobar un nuevo centro privado contra el criterio del Consejo de Universidades de la región –lo mismo que sucedió cuando el anterior presidente, Ángel Garrido, aprobó los últimos tres centros– y ya tiene el doble de universidades de iniciativa particular (12) que públicas (6). Galicia también está a punto de validar su primera universidad privada. En España habrá, cuando estas dos sean una realidad, 39 centros privados por 50 públicos.

Cambios en el modelo de carrera académica en la universidad española

En Universidades planea un vuelco en los campus: pondrá coto a los falsos asociados y habrá catedráticos no funcionarios:

El Ministerio de Universidades planea dar un gran vuelco en la organización de los campus públicos. Los aspirantes a un puesto fijo de profesor tendrán una vía alternativa a la de funcionario, la del contrato laboral indefinido, si sale adelante la propuesta plasmada en un borrador de Estatuto del Personal Docente e Investigador (PDI) redactada por el ministerio y a la que ha tenido acceso EL PAÍS. El proyecto, que requiere la reforma de la ley de Universidades, crea las figuras de profesor titular y catedrático contratado con las mismas condiciones y requisitos de entrada que sus homólogos funcionarios, consolidando y fortaleciendo una doble vía de acceso laboral a la Universidad sobre la que se lleva largo tiempo discutiendo. Ya la propuso, sin éxito, hace algo más de un lustro el comité de expertos del ministro de Educación del PP José Ignacio Wert, y los campus públicos de Cataluña y el País Vasco llevan años experimentando con esta vía de acceso no funcionarial.

Cada vez más universidad privada

En La universidad privada se hace cada vez más hueco en la educación superior española:

Los datos del Ministerio de Universidades revelan que el número de personas matriculadas en instituciones privadas para estudios de grado ha aumentado en un 22% con respecto al curso 2015-2016, un crecimiento mucho más acusado en el caso de másteres. Expertos y estudiantes alertan de las desigualdades sociales que genera una mayor presencia de la universidad privada.

 

Si no nos preparamos, es que somos tontos de remate

Muy buena la entrevista realizada a Albert Sangrà que podemos leer en Albert Sangrà: “La mayor angustia de alumnos, familias y docentes es que desconocíamos lo que se nos venía encima”.

Algunos extractos:

Si nos encontramos en una situación en la que nos dicen que mañana no se puede ir a clase, tengo que tener una solución preparada, y si no puedo ir a la escuela, a lo mejor no es híbrida. Es necesario desarrollar una buena solución online, no un parche, como hemos intentado poner hasta ahora, con muy buena voluntad. Claro que tendríamos que dar un enorme reconocimiento a todos los profesores y profesoras, y a los directores y directoras de centros, que durante ese periodo han hecho lo posible (y más) para dar servicio a todos los alumnos y alumnas; pero eso no significa que fuera lo mejor: es lo que era posible y viable en esos momentos y condiciones.

Ahora es diferente, porque lo podemos ver venir. Por eso, si no nos preparamos para otra eventualidad semejante, es que somos tontos de remate. Hay que hablar de cómo tiene que ser una educación online de calidad, que nos permita alcanzar resultados parejos e incluso superiores a lo presencial.

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Hay quien piensa que la docencia en línea requiere menos trabajo, pero es justo al revés. Y si alguien tiene que gestionar a la vez un entorno virtual y presencial, su carga de trabajo va a ser muy alta.

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Las familias y la sociedad a veces no se dan cuenta del tiempo que implica trabajar como docente; no es solo las horas físicas delante de los alumnos, sino todas aquellas de programación para que luego todo funcione como es debido. En un entorno online, eso es todavía más exigente y necesario.