La universidad, hoy: “Los profes son mulas y los decanos creen dirigir la General Motors”

En La universidad, hoy: “Los profes son mulas y los decanos creen dirigir la General Motors” (El Confidencial):

El decano de una gran universidad asiática acababa de terminar su discurso, en el que había elogiado extensamente su instituto de tecnología de última generación y la reciente escuela de negocios que había inaugurado. A su lado había dos jóvenes fornidos, que lucían trajes negros bajo cuyas formas se adivinaban armas de fuego. Terry Eagleton, profesor de Literatura en la Universidad de Lancaster, debía cerrar la intervención, y según cuenta en un artículo publicado en ‘The Chronicle of Higher Education’, se le ocurrió cerrar su intervención mencionando un detalle que suele pasar desapercibido en muchas instituciones educativas de Occidente, como es la inexistencia de estudios críticos de cualquier tipo en el campus. Eagleton asegura que el decano le miró perplejo y replicó en tono rígido: “Tomamos nota de su comentario”. Acto seguido, extrajo de su bolsillo un objeto tecnológico de última generación y escribió unas cuantas palabras en coreano que podrían ser traducidas, aventura irónicamente Eagleton, como “Matadle”.

Algo pasa en la universidad y algunos sobran

En Algo pasa en la universidad y algunos sobran (La Vanguardia):

Lo lógico es que lo que pasa en Nueva York se quede en Nueva York. Pues esta vez no. La cuestión es que un reportaje publicado este miércoles en La Vanguardia sobre la historia de un profesor de la Universidad de Nueva York, privada, al que echaron porque sus alumnos se quejaron de que era muy duro y suspendía demasiado ha tenido un gran eco en España. Sobre todo en la conversación en las redes. No tanto por el caso en sí, sino por el debate que ha desencadenado (y destapado) entre profesores de nuestras universidades ¡públicas!

Los comentarios de este artículo escritos por sus lectores son muy interesantes.

Cinco universidades españolas se sitúan entre las 200 mejores del mundo

En Cinco universidades españolas se sitúan entre las 200 mejores del mundo (El Mundo):

Cinco universidades españolas -la de Barcelona, la Autónoma de Barcelona, la de Granada, Valencia y la Complutense de Madrid- figuran este año entre las 200 mejores del mundo en el “ranking” de Shanghái, considerada la clasificación más prestigiosa a nivel mundial de los campus universitarios.

El Academic Ranking of World Universities (ARWU), más conocido como la clasificación de Shanghái, se publica desde el año 2003 y lo actualiza cada año la Universidad Jiao Tong, situada en esa ciudad china. Los campus se ordenan uno a uno hasta el número cien y partir de ahí lo hacen por bloques.

La evolución del trabajo del profesor en la universidad

En El tiempo de los profesores universitarios:

Precisamente en estos días son legión quienes los felicitan por comenzar esas vacaciones imaginarias de tres o cuatro meses que, de acuerdo con el lugar común, se abren ante nosotros cuando terminan las clases. En realidad, incluso esta percepción del calendario académico ha quedado anticuada: en el empeño por hacer que las universidades se parezcan cada vez más a los institutos, son ya pocos los centros españoles que mantienen la vieja costumbre de empezar las clases a final de septiembre y terminarlas a final de mayo, siendo la norma subirse a la tarima a primeros de septiembre y hacer los exámenes de recuperación —aire acondicionado mediante— en pleno mes de julio.

Si los profesores de universidad solo impartiesen docencia, habría que aceptar con deportividad el amable reproche social. Pero no es el caso: lo que nos distingue del profesorado de la enseñanza media es el deber de investigar, tarea a la que en las últimas dos décadas se ha sumado el imperativo de gestionar burocráticamente los distintos aspectos de nuestra actividad. De ahí que con demasiada frecuencia el verano se dedique a aquello que animó a muchos a emprender la carrera académica: estudiar y escribir.

La tiranía de la evaluación docente

En La tiranía de las encuestas de evaluación docente en la Universidad:

La decisión sobre si evaluar a las personas en las organizaciones o cómo hacerlo es una de las cuestiones más importantes para éstas, no sólo por si el método elegido nos permite realmente evaluar el trabajo de la gente, sino también por los efectos que dicha forma de evaluar tienen en su comportamiento. En este artículo de opinión analizamos la evaluación de la docencia del profesorado universitario dada la creciente importancia que está tomando.

 

Las universidades españolas no pueden pagar la factura de la luz

En Las universidades sufren la subida del precio de la luz y limitan horarios y aperturas de edificios:

La escalada de los precios energéticos llega a la Universidad. Algunos campus públicos han empezado a recortar servicios que ofrecen habitualmente, como los lugares para estudiar, para reducir el impacto que el coste energético está produciendo en sus siempre depauperadas finanzas.

[…]

Ha sucedido ya, al menos, en las Universidades de Burgos, Extremadura, Zaragoza y Murcia. El campus de la capital aragonesa llegó a advertir a su alumnado de que se abrigase bien ante el previsible frío que podrían pasar en las aulas con el corte de la calefacción previsto. La Universidad del País Vasco también amagó con prohibir el uso de cafeteras, microondas y radiadores eléctricos a su personal docente y administrativo para ahorrar en la factura energética, así como adelantar el apagado de la calefacción, pero tuvo que dar marcha atrás ante las quejas que provocó la situación en algunas facultades cuando la temperatura cayó a 16 grados la semana pasada.

La universidad española publica mucho, ¿pero es aprovechable lo que publica?

En Investigar en la Universidad para no sacarle partido: España es el 11º país en literatura científica y 30º en innovación:

En la Universidad española se investiga mucho, o al menos se publica mucho, pero esa investigación no tiene demasiado recorrido después. La transferencia del conocimiento que se genera en los campus no sale a la sociedad civil, normalmente a través de convenios con empresas, según explica la Fundación CYD en su informe La contribución de las universidades españolas al desarrollo, presentado este miércoles.

“Los resultados obtenidos en indicadores tales como spin-off, patentes y de transferencia son inferiores a la capacidad potencial que se infiere de la excelencia investigadora”, explica el texto. “Teniendo un gran éxito en investigación, esta no da los frutos que se esperan”, añade Martí Parellada, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y coautor del informe, que sin embargo contextualiza: “Sucede en toda la Europa continental”.

El estudio pone cifras a su afirmación. En primer lugar, destacan los autores, llama la atención la disparidad entre producción científica y nivel de innovación del país. España ocupa el 11º puesto a nivel mundial en número de trabajos científicos publicados, por delante de países como Corea del Sur o Suecia, con 480.315 documentos entre 2015 y 2019, lo que supone el 3,39% a nivel mundial. Dicho de otra manera, uno de cada 33 estudios científicos publicados en alguna revista especializada en todo el mundo en ese periodo de tiempo se hizo en España. Sin embargo, el país está en el puesto 30º en el Global Innovation Index o el 16º en el ránking europeo de innovación.

 

Ser universidad será más difícil

En El Gobierno retirará la categoría de universidad a los centros que no cumplan unos mínimos de investigación y docencia:

El Gobierno va a endurecer los requisitos para crear –y mantener– universidades. Aunque la norma que ultima el Ministerio de Universidades que dirige Manuel Castells aplicará a todos los centros, el foco se pone en que los campus privados tengan “más calidad”, tal y como ha declarado el ministro en reiteradas ocasiones, y para ello les obligará a dedicar más recursos a la docencia universitaria más básica (los estudios de grado) frente a los posgrados o la formación continua, a realizar una oferta académica variada y a dedicar una parte de su presupuesto a la investigación. Los centros tendrán cinco años para cumplir unos requisitos mínimos si son de nuevo cuño o para adaptarse a ellos si ya existen. En caso de no cumplir, no serán acreditados o perderán el permiso para ejercer, según figura en un Real Decreto (RD) que ha elaborado el Ministerio de Universidades.

El nuevo texto legislativo, al que ha tenido acceso elDiario.es, sustituirá al que está actualmente en vigor, aprobado en 2015 por José Ignacio Wert como ministro de Educación (entonces ambas carteras estaban juntas), que era más laxo con los criterios y que provocaba las críticas de los rectores de la universidad pública porque permitía la creación de centros de dudosa calidad y muy centrados en captar alumnos (la investigación difícilmente retorna la inversión), según su entender. La nueva normativa llega justo cuando Madrid acaba de aprobar un nuevo centro privado contra el criterio del Consejo de Universidades de la región –lo mismo que sucedió cuando el anterior presidente, Ángel Garrido, aprobó los últimos tres centros– y ya tiene el doble de universidades de iniciativa particular (12) que públicas (6). Galicia también está a punto de validar su primera universidad privada. En España habrá, cuando estas dos sean una realidad, 39 centros privados por 50 públicos.