Universidad Española: A nivel de bachiller

En el siguiente vídeo se critica al sistema educativo español, especialmente a la universidad, al considerar que ha perdido calidad debido a la masificación y a la falta de responsabilidad institucional. Benito Arruñada, profesor de la Universidad Pompeu Fabra y autor de La culpa es nuestra, sostiene que, aunque existen departamentos y facultades competentes, el nivel medio de los graduados universitarios españoles es bajo en comparación con otros países europeos, según estudios internacionales sobre competencias en matemáticas, habilidades verbales y resolución de problemas.

Se argumenta que la expansión masiva de la universidad ha reducido su calidad hasta el punto de desvirtuar su función original. Esta masificación no solo afecta a la universidad, sino también a otros servicios públicos, como la justicia. El principal problema identificado es la existencia de “autonomía sin responsabilidad”: las universidades reciben financiación garantizada sin mecanismos eficaces de evaluación o rendición de cuentas, lo que favorece la disminución de la calidad y el crecimiento burocrático.

Benito también sugiere que el sistema universitario responde más a los intereses internos de la propia estructura universitaria que a las necesidades formativas de los estudiantes. Sin embargo, se reconoce que gran parte de la sociedad ha apoyado este modelo masificado. Aun así, Benito considera que cada vez más ciudadanos perciben la pérdida de valor de los títulos universitarios, lo que explicaría el crecimiento de las universidades privadas, vistas por parte de la población como una alternativa con mayor rendimiento o calidad.

https://www.youtube.com/watch?v=pkCZ9PbaBz0

Los estudiantes ya no asisten a las clases presenciales (2)

En Los universitarios culpan a los profesores del absentismo en las aulas: “Si la presencialidad se limita a leer diapositivas que ya tenemos, el sistema falla” (El Mundo, 08/05/2026) se aborda el debate creciente sobre la baja asistencia a clase en las universidades españolas. Mientras algunos responsables universitarios atribuyen el problema a la falta de compromiso del alumnado, los estudiantes, representados por la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP), sostienen que la causa principal es un modelo educativo desactualizado y poco adaptado a la realidad actual.

Los estudiantes defienden que la digitalización ha cambiado la forma de aprender y consideran que muchas clases presenciales, centradas únicamente en exposiciones magistrales o lectura de diapositivas, ya no aportan valor añadido. Según ellos, la falta de innovación docente y la rigidez de los horarios desincentivan la asistencia.

Además, señalan factores económicos y sociales como el aumento del coste de vida, los alquileres elevados y la necesidad de compaginar estudios con trabajos precarios. También destacan el impacto de la salud mental, mencionando problemas de ansiedad, depresión y agotamiento derivados de sistemas de evaluación excesivamente exigentes.

El artículo cita un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona que muestra altos niveles de absentismo desde la pandemia de COVID-19. Aunque algunos decanos han criticado públicamente la actitud del alumnado, los estudiantes responden que el problema refleja una crisis estructural del modelo universitario más que una falta de interés.

Como soluciones, proponen metodologías más dinámicas y participativas, mayor flexibilidad académica, opciones de conciliación para estudiantes trabajadores y sistemas de evaluación más adaptados, permitiendo elegir entre evaluación continua y final.

Los estudiantes ya no asisten a las clases presenciales

En La deserción silenciosa de los universitarios: “Ir a clase me parece una pérdida de tiempo” (El País, 26/04/2026) se describe el creciente problema del absentismo en las universidades, donde un porcentaje significativo de estudiantes asiste poco o nada a clase, alcanzando hasta un 60% de inasistencia en algunas asignaturas según un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Esta tendencia, acentuada tras la pandemia, responde a múltiples factores.

Entre las principales causas destacan el tiempo y las dificultades de transporte, especialmente en universidades alejadas, así como metodologías docentes percibidas como poco dinámicas o anticuadas. Muchos estudiantes consideran que algunas clases no aportan valor, especialmente cuando se limitan a la exposición de contenidos que pueden estudiarse de forma autónoma. Esto lleva a priorizar solo aquellas asignaturas que resultan más interesantes o útiles.

El problema es transversal a distintas titulaciones y cursos, y se manifiesta desde el inicio del semestre. Aunque algunos docentes intentan fomentar la participación, reconocen que la asistencia sigue disminuyendo. Además, el contexto post-COVID ha reforzado la idea de que es posible aprender sin presencialidad.

No existe una solución única, pero se apunta a la necesidad de mejorar la orientación previa de los estudiantes, alinear expectativas y fomentar metodologías más participativas y relevantes. También se subraya la importancia de la responsabilidad individual del alumnado y el valor añadido de la asistencia presencial para un aprendizaje más profundo. En definitiva, el absentismo responde a una combinación de factores estructurales, pedagógicos y motivacionales que requieren un enfoque integral.

Los más de 400 comentarios existentes en el momento de escribir esta entrada muestran el interés que suscita este tema.