El negocio de los rankings internacionales de universidades

En El negocio de los rankings internacionales: así se forran gracias a la guerra entre universidades (El Mundo, 2/10/2019):

Los principales escalafones mundiales del sector financian su actividad cobrando por servicios de consultoría a los mismos centros académicos a los que después juzgan y evalúan.

[…]

Y es precisamente este tipo de productos, en los que también incurre THE (“ofrecemos estos servicios desde nuestra oficina de Hong Kong”, admite Baty) el que ha despertado recelos en las universidades españolas, porque interpretan que al ofrecerlos, los responsables de los principales rankings internacionales están actuando la vez como juez y parte, lo que consideran éticamente objetable.

Por expresarlo con una metáfora: ¿se entendería que la Guía Michelin cobrara a restaurantes de todo el mundo por asesorarles sobre cómo deben ser sus baños o cómo deben emplatar para conseguir una de sus reputadas estrellas? Y lo cierto es que QS, por ejemplo, también concede estrellas (QS Stars) a las universidades que compran sus consejos. Estrellas que después pueden lucir en su publicidad y documentación institucional como si fueran medallas en la solapa…

“DELEZNABLE”
“Es deleznable que el mismo que te juzga te venda servicios de consultoría para mejorar posiciones en su ranking”, afirma con contundencia Docampo, que se muestra partidario de utilizar la información estadística y reputacional que proporcionan estas empresas, pero denuncia las perversiones que está generando en los campus toda este mercadeo de reputaciones. “Algunos rectores compran la mejora de posiciones en los rankings como forma de defender y destacar los resultados de su gestión ante los claustros, pero no se dan cuenta de que en realidad le están haciendo un flaco favor a su universidad”, sostiene.

La universidad asfixiada gracias a la burocracia

En Así asfixia la burocracia a la Universidad española (El Mundo, 16/10/2019):

Papeles para todo. En la Universidad se ha impuesto la cultura del «todo por escrito», aunque en formato virtual. Y todo es mucho. El día a día de un profesor se ha convertido en una pesada carrera de trámites burocráticos, un auténtico ladrón de guante blanco que se lleva un preciado tiempo que debería dedicarse a la docencia y la investigación. Pero lo uno es condición necesaria para lo otro. Y así se asume con resignación la carga de introducir, hasta para las cosas más ínfimas, un sinfín de datos, formularios y documentos en una constelación de aplicaciones y programas informáticos, cada uno de ellos con sus propias exigencias, formatos, contraseñas y, en ocasiones, fallos de funcionamiento: los sistemas se cuelgan, faltan archivos o no se puede acceder a ellos.

Introducir los datos del proyecto docente, con su lista de competencias para información del alumno y operaciones que hay que repetir por cada grupo teórico; los horarios de los exámenes, detallados programas de prácticas, justificación de los gastos en proyectos de investigación, en los que a veces no basta con la factura y se tiene que explicar por escrito la finalidad de las compras. Órdenes de pago con sus correspondientes copias, liquidaciones de dietas con sus impresos y modelos, memorias justificativas; impresos para realizar estancias en centros extranjeros, comisiones de servicios, solicitudes de licencia de estudios, rellenar encuestas sobre el funcionamiento de los servicios universitarios, actualización de artículos y participación en congresos, certificados de impartición de conferencias y seminarios, introducción de datos del CV en diferentes formatos, ya sean para la Aneca (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), para la solicitud de sexenios, los complementos autonómicos, la habilitación, modelos en inglés, cartas y más cartas… Todo esto y mucho más compone el agotador suma y sigue en el día a día del universitario.

Tres meses para comprar un destornillador

En Un científico necesita tres meses para comprar un destornillador (El País, 16/10/2019):

La investigación científica de nuestro país está paralizada a causa de una burocracia desbordada. A la gestión económica de los fondos de investigación se le viene agregando una profilaxis asfixiante, sobrevenida quizá tras los innumerables casos de corrupción descubiertos en otros ámbitos de lo público. Nuestro sistema de ciencia, tecnología e innovación, el mismo que financia aquellos proyectos que considera más interesantes para nuestra sociedad, aboca al investigador a una absurda carrera de obstáculos administrativos en la que consume ingentes cantidades de esfuerzo y recursos.

La ANECA es necesaria, al menos mejor que el sistema anterior

En Catedráticos sin experiencia docente ni de gestión (eldiario.es, 06/09/2019):

El sistema actual de evaluación está plagado de problemas, sin duda. Pero debemos de recordar porqué se lanzó y cuál era el desierto que exigió a gritos algo similar a lo que tenemos con la ANECA. Y debemos también reconocer que la mayoría de esos problemas no proviene sino de la inercia del sistema anterior, el mismo que trataba de corregir, y que se puso rápidamente en movimiento para descafeinar cada incremento de exigencia que iba tratando de incorporar la Agencia. Y que reformar la ANECA o suprimirla no va a solucionar los tres principales problemas del sistema español de contratación del profesorado universitario: la burocratización, la incoherencia legislativa y la endogamia.

Poca inversión en España

En Toda la inversión española pública y privada en investigación equivale a la que hace Apple en un año (eldiario.es, 12/08/2019):

Están tan centrados en conseguir nuevos productos que han disparado la inversión en I+D un 15% en lo que va de año frente a los primeros nueve meses de 2018. Llevan gastados cerca de 11.000 millones de euros y se estima que acaben el año con un gasto en innovación de 14.400 millones, más de lo que destinó España a I+D+i en 2017, último año con datos cerrados (14.063 millones). Según datos provisionales de la Fundación Cotec, al año siguiente, 2018, se dedicaron en nuestro país 14.900 millones a investigación, una cifra ligeramente superior a la Apple.

[…]

En todo caso Apple, y por ende todas las empresas y administraciones públicas españolas sumadas, se quedará lejos de lo que invirtió Amazon en I+D en 2018: 23.000 millones de euros, según un informe de PwC. De acuerdo al último EU R&D Scorecard, un informe que elabora anualmente la Comisión Europea en el que registra la inversión global en I+D, le seguirían surcorena Samsung, con 13.400 millones de euros. Después la estadounidense Alphabet (13.300), la alemana Volkswagen (13.100), la estadounidense Microsoft (12.200) y la china Huawei (11.300). Mientras, Apple se situó en séptima posición con 9.300 millones de euros. Esto dejará de ser así tras la enorme apuesta por la I+D.

Publicada una nueva edición del ranking de Shanghai

En España mejora y sitúa 13 universidades entre las 500 mejores del mundo en el ‘ranking’ de Shanghái (El País, 15/08/2019):

El esperado ranking de universidades de Shanghái 2019, centrado en la excelencia investigadora y aguardado por los campus de todo el mundo con disimulado interés, se ha publicado este jueves. La influencia de esta clasificación —desmedida en opinión de muchos expertos— está fuera de toda duda, porque condiciona la política de los Gobiernos (los campus de excelencia españoles, por ejemplo) y determina la concesión de muchas becas. España tiene motivos para alegrarse, de forma moderada, porque 13 centros españoles se posicionan en esta ocasión entre los 500 mejores, frente a los 10 del pasado año. Desde que se creó el listado en 2003 —para elegir el destino de los científicos chinos becados en el extranjero—, solo ha alcanzado esta cifra en 2015.

Las universidades españolas:

38 universidades españolas están incluidas en el estudio
151-200

  • Barcelona

201-300

  • Autónoma de Barcelona
  • Complutense Madrid
  • Granada
  • Valencia

301-400

  • Autónoma de Madrid
  • Pompeu Fabra

401-500

  • Politécnica de Valencia
  • Oviedo
  • Sevilla
  • Islas Baleares
  • País Vasco
  • Zaragoza

501-600

  • Politécnica de Madrid
  • Jaume 1
  • Santiago de Compostela
  • Rovira i Virgili

601-700

  • Politécnica de Cataluña
  • Córdoba
  • Salamanca
  • Vigo

701-800

  • Rey Juan Carlos
  • Castilla-La Mancha
  • La Laguna
  • Lleida
  • Murcia
  • Navarra

801-900

  • Miguel Hernández / Elche
  • Pablo de Olavide
  • Alicante
  • Cantabria
  • Extremadura
  • Girona
  • Jaén
  • Málaga
  • Valladolid

901-1.000

  • Alcalá de Henares
  • Las Palmas de G. C.

Científicos de élite rechazados por la universidad española

En Científicos de élite rechazados por la universidad española (El País, 03/08/2019):

La ingeniera de telecomunicaciones Ivana Gasulla, nacida en Valencia en 1981, forma parte de la élite científica europea. Su equipo desarrolla una fibra óptica ultrarrápida para incrementar la velocidad de conexión a Internet. En enero de 2017, el Consejo Europeo de Investigación le concedió una de sus prestigiosas ayudas de dos millones de euros —una Consolidator Grant— para proseguir sus trabajos, cuando tenía solo 36 años. Sin embargo, en 2018, Gasulla solicitó ser acreditada como profesora titular de la universidad española y fue rechazada por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), el organismo encargado de garantizar la calidad del sistema universitario español.

Uno de los 25 científicos más citados de España es rechazado para ser catedrático

En Uno de los 25 científicos más citados de España es rechazado para ser catedrático (El País, 30/07/2019):

El físico Juan Antonio Aguilar figura en el puesto 22º de la clasificación del CSIC de los científicos más citados de España, por delante de referentes de la ciencia española, como el físico Ignacio Cirac o el bioquímico experto en oncología Mariano Barbacid. En 2012, Aguilar fue uno de los casi 3.000 firmantes de la investigación internacional que demostró la existencia del célebre bosón de Higgs, la partícula fundamental de la materia que ayuda a que el resto de partículas tenga masa. Sin embargo, pese a este currículum, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), adscrita al Ministerio de Ciencia, ha rechazado una y otra vez su solicitud para ser acreditado como catedrático. Aguilar explica que ya existe un término para los repudiados: los “anecados”. Su caso ha terminado en los tribunales.

El investigador, profesor titular de la Universidad de Granada, pidió en 2015 esta acreditación, que no implica obtener una plaza de catedrático, pero es imprescindible para optar a ella. Además de su colaboración en el Gran Colisionador de Hadrones, situado cerca de Ginebra (Suiza), Aguilar esgrimió varias decenas de investigaciones propias en busca de nuevas partículas fundamentales de la materia. Unos meses después, la comisión de la ANECA —compuesta por 11 catedráticos de otras disciplinas y solo uno de física— dictaminó que “el solicitante no alcanza el nivel requerido”.

Faltan profesores

En La universidad pública pierde un docente al día y la privada gana cuatro (Público, 09/07/2019):

La plantilla de personal docente e investigador de las universidades públicas arrastra un déficit de 1.610 personas desde 2011, mientras que en las privadas ha aumentado en 4.406: ello se traduce en un profesor menos cada día lectivo en las primeras, y cuatro más en las segundas.

Lo ha asegurado este martes la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) con datos de la estadística “Datos y Cifras del Sistema Universitario Español 2018-2019” (datos del curso 2016-17), del Ministerio de Educación, a la vez que ha denunciado que casi una cuarta parte de los profesores universitarios tienen que compaginar su labor con un contrato externo.

La universidad tiene menos dinero

En La Universidad sufre un recorte de 9.500 millones en ocho años (El País, 18/06/2019):

Las universidades públicas catalanas, que ocupan la parte alta en las clasificaciones académicas, han denunciado en un comunicado que su financiación es inferior a la de hace una década, “cosa que es insostenible”, y reclaman una revisión del modelo de financiación. Han perdido 1.023 millones de euros entre 2010 y 2017. Esa llamada de auxilio bien podría repetirse en casi todos los campus, porque el tijeretazo que sufrieron con la crisis está lejos de ser subsanado. En esos ocho años entre los 50 centros han dejado de percibir 9.498 millones, según datos del Ministerio de Educación. De forma que ha pasado de representar el 2,15% del gasto público al 1,6% en ese periodo. Las pensiones tienen cada vez más peso.