Científicos de élite rechazados por la universidad española

En Científicos de élite rechazados por la universidad española (El País, 03/08/2019):

La ingeniera de telecomunicaciones Ivana Gasulla, nacida en Valencia en 1981, forma parte de la élite científica europea. Su equipo desarrolla una fibra óptica ultrarrápida para incrementar la velocidad de conexión a Internet. En enero de 2017, el Consejo Europeo de Investigación le concedió una de sus prestigiosas ayudas de dos millones de euros —una Consolidator Grant— para proseguir sus trabajos, cuando tenía solo 36 años. Sin embargo, en 2018, Gasulla solicitó ser acreditada como profesora titular de la universidad española y fue rechazada por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), el organismo encargado de garantizar la calidad del sistema universitario español.

Uno de los 25 científicos más citados de España es rechazado para ser catedrático

En Uno de los 25 científicos más citados de España es rechazado para ser catedrático (El País, 30/07/2019):

El físico Juan Antonio Aguilar figura en el puesto 22º de la clasificación del CSIC de los científicos más citados de España, por delante de referentes de la ciencia española, como el físico Ignacio Cirac o el bioquímico experto en oncología Mariano Barbacid. En 2012, Aguilar fue uno de los casi 3.000 firmantes de la investigación internacional que demostró la existencia del célebre bosón de Higgs, la partícula fundamental de la materia que ayuda a que el resto de partículas tenga masa. Sin embargo, pese a este currículum, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), adscrita al Ministerio de Ciencia, ha rechazado una y otra vez su solicitud para ser acreditado como catedrático. Aguilar explica que ya existe un término para los repudiados: los “anecados”. Su caso ha terminado en los tribunales.

El investigador, profesor titular de la Universidad de Granada, pidió en 2015 esta acreditación, que no implica obtener una plaza de catedrático, pero es imprescindible para optar a ella. Además de su colaboración en el Gran Colisionador de Hadrones, situado cerca de Ginebra (Suiza), Aguilar esgrimió varias decenas de investigaciones propias en busca de nuevas partículas fundamentales de la materia. Unos meses después, la comisión de la ANECA —compuesta por 11 catedráticos de otras disciplinas y solo uno de física— dictaminó que “el solicitante no alcanza el nivel requerido”.

Faltan profesores

En La universidad pública pierde un docente al día y la privada gana cuatro (Público, 09/07/2019):

La plantilla de personal docente e investigador de las universidades públicas arrastra un déficit de 1.610 personas desde 2011, mientras que en las privadas ha aumentado en 4.406: ello se traduce en un profesor menos cada día lectivo en las primeras, y cuatro más en las segundas.

Lo ha asegurado este martes la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) con datos de la estadística “Datos y Cifras del Sistema Universitario Español 2018-2019” (datos del curso 2016-17), del Ministerio de Educación, a la vez que ha denunciado que casi una cuarta parte de los profesores universitarios tienen que compaginar su labor con un contrato externo.

La universidad tiene menos dinero

En La Universidad sufre un recorte de 9.500 millones en ocho años (El País, 18/06/2019):

Las universidades públicas catalanas, que ocupan la parte alta en las clasificaciones académicas, han denunciado en un comunicado que su financiación es inferior a la de hace una década, “cosa que es insostenible”, y reclaman una revisión del modelo de financiación. Han perdido 1.023 millones de euros entre 2010 y 2017. Esa llamada de auxilio bien podría repetirse en casi todos los campus, porque el tijeretazo que sufrieron con la crisis está lejos de ser subsanado. En esos ocho años entre los 50 centros han dejado de percibir 9.498 millones, según datos del Ministerio de Educación. De forma que ha pasado de representar el 2,15% del gasto público al 1,6% en ese periodo. Las pensiones tienen cada vez más peso.

Si te equivocas de tipo de letra, estás fuera

En La misteriosa ausencia de una firma deja a una decena de científicos sin financiación pública (El País, 10/06/2019):

Su solicitud de dinero, según advertía la agencia, estaba escrita con el tipo de letra Times New Roman, tamaño 11, como mandaban las normas, pero había utilizado una dimensión inferior en algunos pies de foto y en las referencias bibliográficas. El error debía ser subsanado para que su proyecto pudiera ser evaluado para su posible financiación.

[…]

La química Aitana Tamayo cometió el error de utilizar el tipo de letra Calibri, en lugar de los permitidos Arial o Times New Roman, aunque respetó el tamaño 11.

¿Una universidad pública necesita anunciarse?

Visto en la página principal del periódico El País:

¿Unos juzgados necesitan anunciarse? No, porque no tienen competencia, son un monopolio.

Tampoco necesitan anunciarse los bomberos, los policías, ni la mayor parte de la administración pública. Y si alguna vez se anuncian, es más por crear un sentido de sociedad, de pertenencia o de recordatorio, más que por un fin comercial.

¿Un hospital público necesita anunciarse? Existen los hospitales privados, ¿por qué no se anuncian los hospitales públicos? Yo nunca he visto un anuncio de un hospital público, sí de hospitales privados.

¿Un colegio público necesita anunciarse? Existen los colegios privados, ¿por qué no se anuncian los colegios públicos? Yo nunca he visto un anuncio de un colegio público, sí de colegios privados.

Entonces, ¿por qué una universidad pública necesita anunciarse?

¿No será que una universidad pública, aunque sea pública, es algo “distinto” a las administraciones públicas?

Soy ‘millennial’ y me pregunto: ¿de verdad no podemos apagar el móvil en clase?

El artículo Soy ‘millennial’ y me pregunto: ¿de verdad no podemos apagar el móvil en el teatro? (El País, 31/5/2019) habla del teatro, pero bien se podría cambiar el teatro por una clase cualquiera de la universidad:

me gustaría comentar un dato que no solo me tiene preocupado e inquieto, sino que además me parece muy grave: desde el mismo primer día de clase hasta el último día no ha habido una sola función en la que no haya sonado al menos un teléfono móvil. Ni una. Luces que se encienden iluminando el patio de butacas, llamadas, mensajes o alarmas. O todas juntas.

La educación está viva porque se representa delante de los estudiantes sin trampa ni cartón. Cada uno de los movimientos, palabras o silencios de los profesores no están ahí por casualidad, todo tiene una intención dramática y narrativa. Y el silencio no solo es aliado de los profesores sino también del propio estudiante. Es necesario para que todo lo que se intenta transmitir desde la pizarra pueda envolver y atrapar a quien está sentado en el pupitre. Y créanme que las melodías de los teléfonos no solo es que no ayuden ni a unos ni a otros, sino que rompen la magia y la concentración en mil pedazos; y reconstruirla es ardua tarea. Para que nos entendamos todos, la llamada anónima que suena entre el oscuro de la multitud es tu madre abriendo la puerta de tu habitación a destiempo.

¿De verdad hemos llegado al punto en que no podemos estar una o dos horas sin comunicarnos con el mundo exterior? ¿Nos han robado el presente?

Las universidades públicas realizan más investigación que las privadas

En España, que las universidades públicas realicen más investigación que las privadas no es ninguna noticia, es un hecho que se confirma año tras año en las clasificaciones de universidades que se publican.

Ayer apareció el artículo La ciencia despega en la Universidad a pesar de las empresas en el periódico El País, y se vuelve a confirmar el dato:

Las universidades públicas son el 60% del total, pero hacen casi toda la ciencia.

[…]

Las universidades públicas copan los mejores puestos en investigación, porque son casi las únicas que invierten, y los peores las privadas y los campus a distancia, salvo la Universidad de Navarra que es la tercera.

Y todo esto, a pesar de que las universidades públicas cada vez tengan menos dinero:

Además, “los presupuestos de I+D no han crecido e incluso decrecieron de manera sustancial en los primeros años de la crisis, y las universidades se han visto obligadas a recurrir más que nunca a fondos europeos y eso se refleja en el indicador”, añade.

 

El código de honor en Utah State University

El código de honor en Utah State University, publicado el 11 de mayo de 2013:

Ya he escrito antes sobre los códigos de honor de algunas universidades de Estados Unidos:

La Utah State University, la universidad en la que me encuentro, tiene un código de honor muy extenso: The Code of Policies and Procedures for Students at Utah State University, aprobado en abril de 2009. Tiene varios artículos que cubren diferentes aspectos, como la libertad de expresión, la organización de los estudiantes, la conducta de los estudiantes y la integridad académica, que se trata en el artículo 6: ARTICLE VI. UNIVERSITY REGULATIONS REGARDING ACADEMIC INTEGRITY.

En ese artículo se define un juramento de honor:

I pledge, on my honor, to conduct myself with the foremost level of academic integrity.

Traducción:

Prometo por mi honor, que me comportaré con el nivel más elevado de integridad académica.

Y se incluyen algunas posibles violaciones:

  1. Hacer trampas: recibir ayuda durante la realización de un ejercicio o un examen, hacerse pasar por otro estudiante en un examen, obtener enunciados y ejercicios pertenecientes a profesores o estudiantes sin su permiso, presentar el mismo trabajo en diferentes asignaturas, etc.
  2. Falsificar: alterar o fabricar cualquier información o cita en un ejercicio o actividad académica.
  3. Plagiar: presentar el trabajo de otra persona como propio. También se incluye usar algún material preparado por empresas que venden trabajos académicos (Adventures in Cheating).

En el apartado “Discipline Regarding Academic Integrity Violations” se establecen los posibles castigos:

  1. Realización de servicios sociales.
  2. Suspensión temporal.
  3. Expulsión permanente.
  4. Denegación o revocación de una titulación.

Lo que más asusta a los estudiantes es que estos castigos aparecen en su expediente académico y pueden ser consultados cuando quieran a optar a un puesto de trabajo. Así que estas infracciones te pueden perseguir el resto de tu vida.

Es muy interesante el artículo USU considering honor code to combat cheating; other schools’ codes quite diverse del año 2002, en el que se hablaba de que USU estaba analizando la posibilidad de tener un código de honor.

El código de honor de Stanford

El código de honor de Stanford, publicado el 4 de mayo de 2013:

Stanford University es la mejor universidad del mundo según muchas clasificaciones. Seguramente es la mejor universidad del mundo porque es de las que más dinero tiene, pero también porque se toma algunas cosas en serio.

Por ejemplo, Stanford dispone de un código de honor que fue redactado por los propios estudiantes en 1921. Este código define una serie de actuaciones que son consideradas faltas de honor: copiar o dejarse copiar en un examen, el plagio, recibir o proporcionar ayuda para la realización de un trabajo cuando no está permitido, o presentar como trabajo propio el trabajo de otro.

Ante cualquiera de estas acciones, el castigo normal es una suspensión completa durante un cuatrimestre (te expulsan de la universidad durante un cuatrimestre, para todas las asignaturas, no sólo para la asignatura en la que cometiste la falta) y 40 horas de servicios comunitarios. Cuando alguien es reincidente, el castigo aumenta.

¿Y qué ocurre en España? Bufff, mejor no hablar, mi experiencia personal cuando has “pillado” a algún alumno copiando en un examen, entregando un trabajo que ha copiado de Internet, o entregando la misma práctica que un compañero es bastante desagradable. Tan desagradable que ya poco me importa: yo no soy un policía, y mucho menos si la universidad no me apoya. Porque, curiosamente, no existe un régimen disciplinario en la Universidad de Alicante que regule todas estas acciones que podemos llamar “deshonestas”.

¿Y qué ocurre en otras universidades? La situación no es mucho mejor. Hace unos años se produjo un escándalo a raíz de un nuevo reglamento en la Universidad de Sevilla: La Hispalense explica la medida como ‘garantía’ ante una ‘simple sospecha’. Y en la comparativa con otras universidades, Cómo se trata en otros campus a los que copian, destacaba la Universidad Alfonso X El Sabio: si te pillan copiando, simplemente te ponen un “no presentado”, ni te suspenden ni te aplican ningún castigo. Con esas medidas, ¡tonto el que no copie!