Tendencias historiográficas actuales

por Antonio Carrasco

La corriente de los Annales

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Antecedentes

La tradición historiográfica francesa

Las raíces culturales de la corriente de los Annales se encuentran en Francia en el siglo XIX o, incluso, más atrás en el tiempo:

  • La tradición historiográfica tuvo una gran importancia desde la Edad Media, ya que, por su carácter pragmático, estuvo vinculada a los centros de poder político e ideológico (la Monarquía y la Iglesia), a los grupos sociales influyentes o emergentes (como la nobleza o la burguesía) y a procesos como la formación del sentimiento nacional entre los siglos XII al XV.
  • Desde finales del siglo XVIII la Historia tuvo un papel dominante en el ámbito de las ciencias humanas o sociales.
  • La historiografía se constituyó como disciplina científica en el siglo XIX, con la fundación por Gabriel Monod en 1876 de la Revue Historique, que se inspiró en el modelo kantinano, subrayando la importancia de los datos empíricos y de las fuentes de información, y prestando una especial atención a la historia política y diplomática.
  • La historiografía historicista francesa, llamada “Escuela Metódica”, reforzó su posición con las aportaciones de dos profesores de Historia de la Universidad de París, Charles Victor Langlois y Charles Seignobos, frente al nacimiento de nuevas ciencias sociales y a las críticas realizadas por los sociólogos, encabezados por Émile Durkheim. La Escuela Metódica tenía las siguientes características comunes con el Historicismo alemán:
    • Profesionalización de la historia.
    • Conversión en una disciplina académica.
    • Defensa del carácter científico de la Historia.
    • Reducción del objeto de estudio a la historia política, diplomática y militar.
    • Método de análisis basado en la crítica y la utilización de fuentes documentales.
    • Estilo narrativo de descripción cronológica de hechos, con notas sobre las fuentes.
    • Utilización política y pedagógica.
    • Pretensión de objetividad.

Orígenes de la historia económica y social

Durante el siglo XIX, la industrialización y el desarrollo del capitalismo generaron importantes transformaciones socioeconómicas, que hicieron insuficiente la construcción histórica basada en los acontecimientos políticos. Por ello, a mediados del citado siglo surgieron formas alternativas de escribir la historia, que permanecieron al margen de la corriente historiográfica principal de aquella época. La conexión entre los cambios económicos y sus repercusiones sociales hizo que apareciese una nueva historia económica y social, que analizaba aspectos como los niveles de vida, la sanidad, la pobreza o las diferencias de clase. La nueva historia económica y social fue utilizada políticamente como arma contra el Estado y como escudo para la defensa de las ideas liberales, democráticas y socialistas.

La historia social tuvo tres orientaciones:

  • La historia de los movimientos sociales de los pobres o de las clases bajas, en ocasiones, limitada a la historia de la clase obrera, su ideario socialista y sus organizaciones.
  • La historia de actividades sociales de la clase alta, como las costumbres, el ocio o la vida cotidiana, que evolucionó a la historia de la cultura.
  • La historia socioeconómica, centrada principalmente en el estudio del pasado desde la perspectiva de las clases desposeídas, y que tuvo como principales representantes a Henri Pirenne, Kurt Breysig y Max Weber.

Contexto político

La revista Annales fue creada en 1929. Los años previos a tal fecha, la situación política europea fue bastante agitada. Iniciado el período de entreguerras, los distintos países europeos se estaban restableciendo política, social y económicamente de la destrucción ocasionada por la Primera Guerra Mundial.

En 1919, la situación en Francia era penosa:

  • Consecuencias sociales de la Gran Guerra: 8 millones de ciudadanos habían tenido que emigrar, 1,3 millones habían muerto durante la guerra y 1 millón de franceses sufrían secuelas físicas o psíquicas severas.
  • Consecuencias económicas: las zonas agrícolas e industriales del noreste habían sido destruidas; la producción manufacturera había caído un 60% y el valor del franco se había devaluado.

La década de los 20 fue una época de reconstrucción. En 1925 el gobierno concluyó el programa dedicado a rehabilitar las zonas destruidas y abrió las fronteras a dos millones de inmigrantes extranjeros necesarios para ocupar el vacío de mano de obra provocado por la emigración francesa durante la Guerra.

La presión fiscal de los sucesivos gobiernos conservadores, necesaria para financiar el déficit financiero causado por los gastos de la guerra, empeoró la situación económica del pueblo, lo que hizo que los trabajadores se aglutinaran en torno a varias organizaciones sindicales, como la Confederación General de Trabajadores (CGT), la Federación Obrera Católica o la Federación Obrera Comunista, para defender sus derechos.

La gran Crisis de 1929, surgida en los Estados Unidos, afectó al sistema social, económico y político francés a partir de 1931, una vez que el gobierno tuvo que retirar las medidas proteccionistas.

En el ámbito de la cultura, hacia la década de los 30 surgió en Europa un rica diversidad cultural. Coexistieron pensadores, escritores y artistas de distintas tendencias: fascistas, nihilistas, existencialistas, socialistas, etc.

En este contexto filosófico, político y cultural nació la corriente historiográfica de los Annales.

Creación de la revista Annales

En 1929, un pequeño grupo de historiadores radicales, a cuya cabeza estaban Marc Bloch y Lucien Febvre, fundó en Estrasburgo la revista Annales d’Histoire Economique et Sociale, en torno a la cual se desarrolló la corriente historiográfica llamada de los Annales.

La revista Annales d’histoire économique et sociale (1929-1937) cambió de denominación varias veces; al tiempo se llamó Annales d’Histoire Sociale (1939-1941) y poco después, Melanges d’Histoire Sociale (1942-1944); más tarde, recuperó la denominación de Annales d’histoire sociale (1945) y fue rebautizada con el nombre de Annales, Économies, Sociétés, Civilisations (1946-1993). En la actualidad, se denomina Annales. Histoire, Sciences Sociales (1994-).

Diversas motivaciones y objetivos justificaron la creación de la revista:

  • La renovación de los estudios históricos tradicionales (Escuela Metódica), que prevalecían en la Francia de inicios del siglo XX.
  • La promoción del ejercicio libre de la crítica.
  • La difusión del conocimiento histórico.
  • La búsqueda de respuestas para la situación trágica que vivían los pueblos de los distintos países europeos y del resto del mundo tras la Primera Guerra Mundial.

Bloch y Febvre plantearon una nueva línea historiográfica, dando un nuevo significado a la labor del historiador e introduciendo cambios e innovaciones en la forma de escribir la historia y en sus contenidos y objetos de estudio.

Marcados por la catástrofe de la guerra, afirmaron que el sentido primordial del trabajo del historiador había de ser comprender y hacer comprender los motivos profundos de los movimientos sociales que llevaban a los hombres a unirse unos contra otros, en distintos tiempos históricos y en los diferentes lugares del mundo.

La nueva corriente que encabezaron introdujo un buen número de cambios e innovaciones en la historiografía:

  • Carácter más analítico que narrativo.
  • Interpretación de procesos históricos y no de sucesos simples e individuales.
  • Ampliación de la perspectiva temporal en el análisis histórico; no se limitan a analizar sucesos de forma independiente; para descubrir cambios históricos, comparan hechos e ideas extraídas de distintos momentos, incluso de distintos decenios o siglos.
  • Ampliación de los temas de estudio.
  • Rechazo del protagonismo de la política, la diplomacia y los hechos bélicos, típico de la práctica historiográfica de los historiadores decimonónicos.
  • Enriquecimiento de la comprensión del pasado y de la construcción histórica con las aportaciones de otras ciencias, como la geografía, la antropología, la economía, el derecho, la literatura, la sociología o la psicología.
  • Inicio del estudio de los pueblos; la historia no es solo consecuencia de las acciones y decisiones de los hombres eminentes.
  • Estudio del contexto social de los protagonistas de la historia para comprender mejor sus movimientos.
  • Aplicación del método crítico a las fuentes (no solo las documentales).
  • Utilización de analogías para descubrir semejanzas y diferencias entre los rasgos característicos de una cultura (como la religión, las costumbres, el manejo del lenguaje, o las visiones antropológica y cosmogónica, entre otros), o de las culturas entre sí.

Raíces intelectuales

Los historiadores de los Annales enriquecieron sus planteamientos historiográficos gracias a la recepción de múltiples influencias provenientes de especialistas de distintas ciencias e, incluso, de historiadores de diferentes corrientes historiográficas.

Las raíces historiográficas de los representantes de los Annales se hallan en los historiadores que prestaron atención a los siguientes temas:

  • La investigación de las causas, la importancia y las características de las civilizaciones.
  • El interés por la historia socioeconómica.
  • La relación de la historia con las demás ciencias (y especialmente, con la geografía, la antropología y la psicología).
  • El estudio de lo cotidiano.

Entre todos ellos, cabe citar a los dos más influyentes: Henri Berr y Henri Pirenne.

Henri Berr

Importancia de Berr en relación con Annales.

Henri Berr (1863-1954) fue un filósofo francés que ejerció una gran influencia sobre Lucien Febvre y Fernand Braudel (líder de la segunda generación), tanto en su formación como en la creación de la revista Annales.

Breve reseña biográfica.

Estudió filosofía en la Escuela Normal Superior de París. Fue profesor de Retórica en Douai, en Tours y en el Liceo Enrique IV de París.

A partir de la redacción de su tesis doctoral, “Esbozo de una Síntesis de los conocimientos, basada en la historia” (1893), Berr comenzó a conceder un lugar privilegiado al conocimiento histórico. De hecho, la reflexión sobre la historia se convirtió en la temática principal de su producción intelectual. Aparecía en trabajos como La síntesis en historia. Ensayo crítico y teórico. Su interés por la historia creció hasta tal punto que en 1900 creó la Revue de Synthèse historique (Revista de Síntesis histórica), emprendió la publicación de dos grandes colecciones enciclopédicas, Les Régions de la France (Las Regiones de Francia) y L’Évolution de l’humanité (La Evolución de la Humanidad), y creó en 1924 el “Centre International de Synthèse” (Centro Internacional de Síntesis). Esta institución alcanzó en poco tiempo un gran prestigio, gracias, sobre todo, a la organización de “semanas culturales”, a las que asistían intelectuales de disciplinas muy diversas (entre los que se hallaba Lucien Febvre).

La influencia de la Revista de Síntesis hizo surgir en el propio Febvre y en Marc Bloch la idea de crear una nueva publicación, de carácter más histórico y menos filosófico: la Revista Annales de Historia Económica y Social. No obstante, el mismo año de la creación de Annales (1929), Febvre y Berr rompieron relaciones y a partir de 1945 no hallamos en los sucesivos números de Annales ninguna referencia a la Revista de Síntesis, ni a las aportaciones de Berr.

En los últimos años de su vida, Henri Berr abandonó la labor docente para entregarse por completo a las actividades del Centro de Síntesis y a la producción editorial.

Concepción y método.

Las ideas de Berr tuvieron una profunda influencia sobre la historiografía francesa y, especialmente, sobre los componentes de las dos primeras generaciones de historiadores de la corriente de los Annales. Veamos las características principales de su concepción de la historia:

  • No quiso crear una nueva teoría de la historia, sino analizar, criticar y obtener resultados de teorías ya existentes.
  • Concedió importancia a la relación de la filosofía con la historia para una mejor comprensión del pasado y del presente.
  • Promovió la colaboración con intelectuales de otras ciencias, como la psicología, la antropología, la economía o la biología, con la intención de enriquecer el conocimiento histórico con aportaciones intelectuales interdisciplinarias. (Esta idea la pusieron en práctica los principales representantes de los Annales: Bloch, Febvre y Braudel).
  • Pretendió desarrollar una historia global, que tuviese en cuenta todas las dimensiones de la realidad, desde lo económico hasta lo psicológico, desde una perspectiva científica.
  • Defendió el estudio del pasado desde la perspectiva del presente, para poder aprovechar el carácter magistral de la historia tanto en el presente como para la preparación del futuro.
  • Hizo énfasis en la necesidad de incluir los factores psicológicos en los estudios históricos, para mejorar la explicación de los acontecimientos del pasado. (Esta propuesta tuvo influencia en la historia de las mentalidades).
  • También insistió en la importancia de los factores sociales en la construcción histórica, partiendo del carácter social del hombre.

Atención especial merece el método historiográfico propuesto por Berr: la síntesis histórica, que requiere dos tipos de trabajos intelectuales:

  • Síntesis erudita: estudio y análisis de las fuentes recopiladas.
  • Síntesis científica: análisis de resultados y reducción a principios explicativos.

Para realizar ambas tareas, el historiador necesita la colaboración de las demás ciencias. Por ello, la síntesis histórica, según Berr, alcanza el rango de verdadera ciencia.

Los cambios conceptuales y metodológicos propuestos por Berr tuvieron tal influencia en el pensamiento de Febvre, Bloch y Braudel, que les llevaron a transformar su concepción del trabajo del historiador.

Henri Pirenne

Breve reseña biográfica.

Henri Pirenne (1862-1935) nació en Verviers (Bélgica), en el seno de una familia de industriales. En 1879 fue a estudiar Derecho a la Universidad de Lieja. No obstante, el profesor de Historia Godefroid Kurth le impresionó de tal forma que le despertó la vocación de historiador y acabó doctorándose en Historia en 1883. Entre 1883 y 1885 estuvo en Leipzig, Berlín y París, completando su formación como historiador. De vuelta a la Universidad de Lieja, ese mismo 1885 dio clases de Paleografía y Diplomática. Y en 1886 comenzó a dar clases de Historia Medieval e Historia de Bélgica en la Universidad de Gante, centro en el que impartiría docencia hasta 1930. Durante la Primera Guerra Mundial se destacó como una de las principales figuras de la resistencia pacífica contra la ocupación alemana, por lo que fue apresado y llevado preso a Alemania. Pasó sus últimos años en la Universidad de Bruselas.

Sus principales obras fueron Historia de Bélgica, Mahoma y Carlomagno y Las ciudades de la Edad Media .

Concepción de la historia.

La concepción de la historia de Henri Pirenne tenía también rasgos innovadores, que pueden ser considerados precedentes de corrientes historiográficas posteriores, entre las que podemos incluir la de los Annales. De dichos aspectos podemos destacar los siguientes:

  • Trató en sus obras históricas no solo los acontecimientos políticos, sino también las circunstancias económicas y sociales. De hecho, les concedió tal importancia a los hechos económicos y sociales para la comprensión del pasado, que buena parte de sus escritos históricos basan sus explicaciones en ellos. Por ejemplo, en Las ciudades de la Edad Media, analiza el progreso urbano utilizando como marco de referencia la evolución del comercio. Pirenne consideraba que los hechos económicos tenían relación con sus causas y consecuencias sociales.
  • Pirenne consideraba necesario conocer el pasado para comprender el presente y viceversa, es decir, conocer el presente para comprender el pasado.
  • Creía que para poder teorizar sobre la historia era imprescindible la disposición de una buena base de conocimientos concretos (erudición).

Método historiográfico.

El método historiográfico de Pirenne se basaba en dos premisas:

  • La doble redacción de textos históricos. Tal como descubrió su hijo, Jacques Pirenne, en el prólogo de Mahoma y Carlomagno, Henri Pirenne tenía la costumbre de escribir sus libros dos veces. En la primera redacción construía la obra reuniendo las ideas principales que deseaba exponer, pero sin ninguna preocupación formal (la primera versión podía tener esquemas no desarrollados, referencias a fichas propias o incluso párrafos inacabados). En la segunda, redactaba un texto nuevo, en el que desarrollaba las explicaciones e incluía cifras y referencias bibliográficas o archivísticas, tratando de acentuar la objetividad de la construcción histórica y de ocultar la parte subjetiva del historiador (su personalidad y sus sentimientos).
  • El uso del método comparativo de análisis histórico. Este método comparaba aspectos políticos, económicos y sociales de la historia de un mismo Estado en diferentes momentos históricos, o de distintas naciones o incluso culturas o civilizaciones.
    • Por ejemplo, en Historia de Bélgica, explicaba la estrecha dependencia de la historia de Bélgica en la Edad Media y en la Moderna de la historia de otros estados europeos, como Francia, Inglaterra o, sobre todo, los “principados” alemanes. Por ello, para poder comprenderla, era necesario conocer la historia de las naciones vecinas.
    • En Mahoma y Carlomagno, comparaba aspectos económicos de las dos civilizaciones (la musulmana y la cristiana occidental).

Primera generación (1929-1956)

Lucien Febvre

Breve reseña biográfica.

Lucien Febvre (1878-1956) fue uno de los fundadores de la escuela de los Annales, junto a Marc Bloch.

Nació en Nancy (Lorena, al noreste de Francia) en el seno de una familia procedente del Franco-Condado, lo que le hizo sentir a lo largo de su vida un especial afecto por esta región, cuya historia y cultura estudió. Su padre, psicólogo de profesión, le inició en el estudio de los textos antiguos y de los idiomas, lo que influyó decisivamente en su forma de pensar. Realizó sus primeros estudios en el Liceo de Nancy y posteriormente marchó a París, a cursar Geografía e Historia en la Escuela Normal Superior, donde recibió la influencia del geógrafo Vidal de la Blache. Tras licenciarse en 1902 comenzó a trabajar como profesor de Historia en el Liceo Louis Le Grand de París, al tiempo que trabajaba en su tesis. Se doctoró en 1911 tras defender la tesis titulada Felipe II y el Franco-Condado.

En esta época conoció a Henri Berr, quien ejerció una gran influencia sobre su vida profesional. Participó con él en reuniones culturales. Escribió varios artículos para la Revista de Síntesis histórica, el trabajo El Franco Condado para la colección Las regiones de Francia y las obras Al margen de la historia universal en dos volúmenes y La Tierra y la evolución de la Humanidad, que aparecieron publicadas en La Evolución de la Humanidad.

Tras el inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1914 tuvo que dejar su plaza docente para enrolarse en el ejército, en el que sirvió durante los cuatro años de la contienda. En 1919 consiguió una plaza de profesor en la Universidad de Estrasburgo y fue distanciándose progresivamente de su maestro Berr. En Estrasburgo compartió las labores docentes con un grupo de historiadores entre los que se hallaba Marc Bloch, quien a partir de este momento sería su colaborador y amigo.

En 1929 Bloch y Febvre fundaron la Revista Annales d’histoire économique et sociale. Febvre publicó en ella innumerables artículos, reseñas y notas críticas. En 1933 consiguió una cátedra en el Colegio de Francia, lo que le permitió centrarse más en la investigación. Su labor editorial se vio frenada por la Segunda Guerra Mundial. Durante el enfrentamiento militar murió Bloch, quedando Febvre solo al frente de la revista. A partir de 1945, hasta su muerte en 1956, siguió escribiendo para Annales, dirigió durante un tiempo la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales y realizó distintos trabajos de investigación colectivos e interdisciplinarios.

En la actualidad, su obra, junto con la de Marc Bloch, ha sido revalorizada, especialmente por los historiadores de la cuarta generación de los Annales.

Obras principales.

Febvre se especializó en estudios sobre la Edad Moderna, especialmente sobre el siglo XVI. Aparte de su tesis doctoral, Felipe II y el Franco-Condado, sus obras más importantes tratan sobre cuatro personajes que vivieron en este siglo: Martín Lutero, François Rabelais, Margarita de Navarra y Erasmo de Rotterdam.

  • Un destino, Martín Lutero.
  • El problema de la incredulidad en el siglo XVI. La religión de Rabelais.
  • El Heptaméron. Amor sacro, amor profano.
  • Erasmo, la Contrarreforma y el espíritu modeno.

Concepción de la historia.

Los principales aspectos de la concepción de la historia de Febvre son los siguientes:

  • Amplía el ámbito de estudio de la historia al ser humano (no solo a los grandes hombres, sino también a todos los demás, a los individuos, a los grupos y a las colectividades).
  • En sus escritos históricos efectúa un estudio global del contexto social, económico, político, cultural y de las mentalidades de la época en que están inmersos los personajes que analiza. Esta línea se aprecia ya en su tesis doctoral Felipe II y el Franco-Condado y se confirma sus obras “biográficas”.
  • Justifica el carácter científico de la historia argumentando que es una de ciencia social global, porque incluye aspectos sociales, económicos, políticos y culturales, propios de otras ciencias sociales.
  • Valora el potencial pedagógico de la historia. Gracias a ella, pretende comprender el presente a través del pasado y el pasado a través del presente. No juzgar, ni describir, ni enumerar: reconstruir con imaginación para comprender el proceso histórico.
  • Cree que la historia debe tener una orientación utilitarista. El historiador debe estudiar el pasado en función de los problemas que preocupan a los hombres de su tiempo, para contribuir a su resolución. Por ejemplo, en su tesis doctoral parte de dos problemas contemporáneos: uno historiográfico, la interdependencia entre los diferentes aspectos de la historia (sociales, económicos o políticos); y otro social, la inseguridad socioeconómica derivada del auge del socialismo y la extensión del sindicalismo.

Método historiográfico.

Febvre pretende renovar el oficio de historiador presentando un método historiográfico innovador:

  • Planteamiento inicial de hipótesis de trabajo, de problemas o interrogaciones basados en el presente, en preocupaciones de los hombres de su tiempo.
  • Localización de fuentes de todo tipo, no solo textuales.
  • Selección y ordenación de hechos a analizar.
  • Análisis en equipo, con la colaboración de profesionales de otras ciencias (como la geografía, la sociología y la economía), para encontrar soluciones a los problemas.
  • Reconstrucción subjetiva e imaginativa del proceso histórico.
  • Redacción orientada a la explicación de los hechos, más allá de la simple narración.

Críticas de Febvre.

  • Mostró una fuerte oposición a la escuela metódica, representada fundamentalmente por Charles-Victor Langlois y Charles Seignobos, dominante en Francia hasta los años 20 del siglo pasado. Critica rasgos como la importancia concedida al documento textual de raíz positivista, el recurso del determinismo del medio natural para la explicación de la evolución de las sociedades, la búsqueda de objetividad, la primacía de los hechos o la utilización política de la historia, aprovechando sus características pedagógicas y propagandísticas.
  • Critica a Spengler, argumentando que un historiador no puede ser imparcial si tiene simpatías filonazis.
  • Critica a Toynbee; pese a que el inglés coincide con sus planteamientos en cuando al favor por la imaginación, la ruptura con la tradición historiográfica anterior, la concatenación de fenómenos, el abandono de la erudición inútil o la búsqueda de la comprensión global de todo el proceso histórico, cree que Toynbee se excede en sus planteamientos.

Marc Bloch

Breve reseña biográfica.

Marc Bloch (1886-1944) nació en Lyon, en el seno de una familia judía. Su padre, Gustave Bloch, era profesor de Historia Antigua de la Universidad de Lyon. Inició sus estudios en el liceo Louis-le-Grand de París. Posteriormente cursó estudios universitarios de Geografía e Historia en la Escuela Normal Superior de París (1904-1908) y completó su formación en las universidades de Leipzig y Berlín y en la Fundación Thiers (1908-1912). Ejerció como docente en los liceos de Montpellier y Amiens hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial. Bloch fue movilizado, participó en la contienda, fue herido, alcanzó el grado de capitán y fue condecorado con la Cruz de Guerra. En 1919 comenzó a impartir docencia de Historia Medieval en la Universidad de Estrasburgo, donde conoció a Lucien Febvre. En 1920 presentó su tesis doctoral Reyes y Siervos. Intentó sin éxito en varias ocasiones (en 1928 y en 1934-1935) ingresar en el Colegio de Francia. En 1929 fundó junto con Febvre la revista Annales. En los años siguientes se dedicó fundamentalmente a la publicación de artículos históricos en ella. En 1936 consiguió una cátedra de historia económica en la Sorbona de París. No obstante, el inicio de la Segunda Guerra Mundial cambió su vida. Pese a su maltrecha salud y a que era padre de familia numerosa, participó en la guerra. Tras la campaña de Francia, en 1940, la aplicación de leyes antisemitas por el gobierno de Vichy supuso su expulsión de la cátedra. Se trasladó a las universidades de Clermont-Ferrand y Montpellier. Se unió al movimiento de la resistencia francesa en 1943. Finalmente, en 1944, la Gestapo le detuvo en Lyon, donde fue torturado y fusilado. Murió gritando: “Vive la France!”

Obras principales.

  • Su tesis doctoral, Reyes y Siervos (1920).
  • Su obra maestra, Los reyes taumaturgos (1924).
  • Los caracteres originales de la historia rural francesa (1931).
  • La sociedad feudal (1939-1940).
  • La extraña derrota (1940; publicada póstumamente en 1946).

Concepción historiográfica.

  • Para Bloch, la Historia es una ciencia de los hombres en el tiempo, la ciencia de las sociedades humanas, que se ocupa del estudio de los cambios y de la adaptación de los hombres a las nuevas condiciones económicas, políticas, morales, religiosas e intelectuales.
  • El principal objetivo del historiador debe ser lograr realizar una síntesis histórica global orientada a la comprensión de las estructuras profundas del grupo social analizado (influencia de Henri Berr).
  • El historiador debe comenzar su labor definiendo problemas concretos de forma que el estudio y la síntesis final estén orientados a su resolución, y no a la realización de reflexiones teóricas generales.
  • Así mismo, el historiador debe conocer el presente, ya que en su labor de síntesis histórica ha de relacionar constantemente el presente con el pasado a través de sus huellas documentales.
  • La síntesis global debe explicar los procesos históricos; no puede quedarse en una mera descripción factual. El historiador debe estar preparado para asumir los riesgos interpretativos necesarios para conseguir explicar el pasado.
  • Bloch prefería analizar las sociedades en tiempos largos (en ocasiones de varios siglos, como en Los reyes taumaturgos o en La sociedad feudal).
  • No se quedaba en el simple análisis de los acontecimiento políticos; al contrario, introducía también en su estudio aspectos sociales, económicos, psicológicos, geográficos y culturales.
  • Para ello, recurría al apoyo en otras ciencias sociales:
    • Dio primacía a los aspectos sociales, convirtiéndolos en muchas obras en el objeto de estudio (por ejemplo, estudió la sociedad rural agraria medieval en Los caracteres originales de la historia rural francesa, o el feudalismo en La sociedad feudal). Utilizó la demografía para el análisis social.
    • Prestó atención a aspectos económicos, como la configuración de las tierras o los ingresos señoriales.
    • Estudió la influencia de las mentalidades (las creencias, la moral, las relaciones afectivas) en la vida social (definiendo líneas historiográficas que han marcado la antropología histórica actual).
    • Introdujo la geografía humana en la explicación histórica, al analizar el marco geográfico desde la perspectiva de la interacción entre el grupo social y el medio natural.
    • Analizó las manifestaciones artísticas o literarias para mejorar el conocimiento de los rasgos culturales de las sociedades analizadas.

Método historiográfico.

La principales características del método historiográfico de Bloch son las siguientes:

  • Utilización del método comparativo. En distintos estudios históricos, Bloch comparó sociedades coetáneas de distintas naciones o la misma sociedad en tiempos históricos diferentes, con la intención de hallar semejanzas y diferencias que le permitiesen mejorar su conocimiento de dichas sociedades, en beneficio de la interpretación, la explicación y la síntesis histórica. Por ejemplo, en Los reyes taumaturgos comparó las sociedades de Inglaterra y Francia desde el siglo XIII hasta el XVIII, y ello le dio fama internacional. Bloch concedía gran importancia al método comparativo porque creía que sustituía en la investigación histórica al método experimental.
  • Fomento del uso del método regresivo. Bloch justificaba la idoneidad del método regresivo, es decir, la construcción histórica desde el presente hacia atrás, argumentando que los períodos cercanos en el tiempo son mejor conocidos y que se debe proceder de lo conocido a lo desconocido.

Segunda generación (1956-1968)

Fernand Braudel

Breve reseña biográfica.

Fernand Braudel (1902-1985). Nació en Luméville-en-Ornois (Lorena, Francia). Aunque de joven se inclinó por la Medicina, su padre, profesor de matemáticas, le convenció a estudiar Historia. Cursó estudios universitarios en la Sorbona de París y en la Ecole Practique des Hautes Etudes. En 1923 se licenció en Historia y comenzó a ejercer la docencia en Bar-le-Duc. De allí marchó a Argel a trabajar también como profesor. Allí conoció a Henri Berr e inició su tesis doctoral, que trataba sobre la historia diplomática de la política mediterránea de Felipe II. La falta de documentación le llevó a investigar en el Archivo de Simancas, así como en otros archivos franceses, italianos e incluso yugoslavos. De regreso a Francia, en 1932 conoció a Lucien Febvre, quien influiría considerablemente sobre sus trabajos históricos. Entre 1932 y 1935 dio clases en París, en los liceos Pasteur, Condorcet y Henri IV. En 1935 marchó a Sao Paulo para fundar la cátedra de Historia en su Universidad. En 1937 volvió a París para trabajar en la École Practique des Hautes Etudes.

En 1939, al estallar la Segunda Guerra Mundial, se alistó en el ejército. En 1940 fue capturado por los nazis y llevado a un campo de concentración cerca de Lübeck, donde permaneció cinco años. Durante este tiempo, trabajó prácticamente de memoria en su tesis doctoral.

Tras la guerra, volvió a la docencia universitaria en París, junto a Lucien Febvre, dedicándose también a la historia social y económica. En 1947 leyó la tesis doctoral y dos años después, en 1949, la publicó con el título de El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II.

El trabajo causó una gran impresión en la comunidad de historiadores de su época. Presentado en tres volúmenes, era un detallado análisis de un vasto ámbito geográfico, el Mediterráneo y su área de influencia, durante un largo período (la segunda mitad del siglo XVI), en el que el autor escalonó magistralmente los fenómenos estructurales, coyunturales y episódicos, realizando así un excelente análisis de conjunto.

Gracias a esta obra, Braudel se convirtió en uno de los historiadores más reconocidos del momento. Al jubilarse, Febvre le cedió su cátedra del Colegio de Francia (1949), lo que le permitió dedicar más tiempo a la investigación. En 1951 fundó junto a su maestro Febvre el Centre de Recherches Historiques (Centro de Estudios Históricos), lo que aseguró la publicación de varias colecciones de historia económica y social. Tras la muerte de Febvre en 1956, pasó a dirigir la revista Annales y la École Practique des Hautes Etudes.

En el año 1967 publicó su segunda obra importante: Civilización material, Economía y Capitalismo: de los siglos XV hasta el XVIII, en el que realizó un estudio económico del mundo preindustrial, utilizando técnicas de la cliometría, y valorando las repercusiones sociales de los cambios económicos.

También fueron numerosas sus contribuciones de carácter metodológico, reunidas en la obra Escritos sobre la historia, que promovieron la reflexión historiográfica durante muchos años.

Contribuciones historiográficas.

  • Énfasis en los factores económicos, sociales e incluso políticos en la construcción histórica; escaso interés por las mentalidades o la religión.
  • Reconocimiento del papel fundamental de las distintas ciencias sociales para la explicación histórica.
  • Integración del espacio en el discurso histórico como protagonista de la Historia (influido por la concepción geográfica de sus maestros del período de entreguerras, como Vidal de la Blache).
  • Visión multicéntrica de los factores con influencia en la evolución histórica de la región analizada.
  • Introducción en la historiografía de una nueva visión del tiempo histórico, que tiene tres niveles o duraciones:
    • Duración larga. Es la historia estructural. Hace referencia a la geohistoria, a la relación del hombre con el medio que le rodea. Braudel se interesa por el medio en el que viven los hombres de la cuenca mediterránea: clima, montañas y llanuras, mar y ríos, caminos y ciudades. Analiza el ritmo casi inmóvil del “tiempo geográfico”.
    • Duración mediana. Es la historia coyuntural. Hace referencia a la estructura social de los “destinos colectivos y movimientos de conjunto”. En El Mediterráneo es subdividida en economías, imperios, civilizaciones, sociedades y formas de guerra. El tiempo medio se corresponde con los ciclos socioeconómicos (la evolución de los precios, las tendencias demográficas, el movimiento de los salarios). Es el “tiempo social” en el que se producen los cambios de los fenómenos demográficos y económicos.
    • Duración corta. Es la historia episódica. Hace referencia a los acontecimientos, la política y los hombres. Es la historia política, factual, de los acontecimientos, a la medida de los individuos.
  • Importancia de la larga y la media duración. Para poder comprender la historia es necesario el estudio de los grandes procesos en la larga duración, o en menor medida, de las coyunturas. Braudel desprecia la historia episódica. Esta concepción se vio muy mediatizada por su experiencia vital. Estando preso en un campo de concentración nazi, cuando la Alemania nazi había terminado con un régimen político francés de cierta duración (la Tercera República) y amenazaba con destruir una tradición política occidental de aún mayor duración, Braudel tendía a privilegiar el estudio de una historia estructural o coyuntural, y a despreciar la historia episódica.
  • Estructuralismo. Influido por el antropólogo Claude Lévi-Strauss, cree que los fenómenos estructurales son los tienen una influencia mayor y más duradera sobre la vida de las sociedades. Braudel cree que todo hecho histórico está conectado con una estructura, que le da sentido. Por ello, escribir historia es reconstruir los nexos entre el suceso y su estructura.
  • Perspectiva anti-historicista. Relega a un segundo plano el estudio de los acontecimientos concretos y de los protagonistas individuales (corta duración) y prioriza el estudio de las sociedades desde una perspectiva global formada a lo largo de los siglos (mediana duración), en el contexto del entorno habitado por las sociedades (larga duración).
  • Desarrollo de una historia “total”, “globalizante” o “totalizante”. Tiene este calificativo porque estudia todas las manifestaciones humanas acontecidas en todos los períodos históricos, rompiendo las divisiones de la Prehistoria y de la Historia.

Otros historiadores de la segunda generación de Annales son Pierre Goubert, Ernest Labrousse, Charles Morazé o Georges Friedmann.

Tercera generación (1969-1989)

A comienzos de los años 70 del siglo XX, Fernand Braudel se retiró de la revista Annales por discrepancias internas. Su salida dio inicio a la tercera generación de historiadores de esta escuela historiográfica. Comparten una serie de características:

  • Heterogeneidad por la falta de acuerdo metodológico, político e intelectual.
  • Incremento de la presencia académica y social.
  • Mayor interés por el estudio de la cultura.
  • Inspiración en Lucien Febvre, Jules Michelet y Michel Foucault.

Los principales representantes de esta tercera generación son Jacques Le Goff, Pierre Nora y, en menor medida, François Furet, Jacques Revel, André Burguière, Marc Ferro, Emmanuel Le Roy Ladurie, Philippe Ariès y Michel Vovelle.

Fruto de esa tercera generación es la acuñación de la expresión Nouvelle Histoire (Nueva Historia), con el propósito de resaltar una nueva perspectiva historiográfica, basada en el análisis de las mentalidades en tiempos “largos” (las representaciones colectivas y las estructuras mentales de las sociedades) utilizando métodos de la antropología. Por ello, también ha sido denominada antropología histórica.

La multiplicación de los objetos de investigación fue motivo de diversas críticas sobre esta tercera generación.

Definición de mentalidad

La RAE define mentalidad como la cultura y modo de pensar que caracteriza a una persona, a un pueblo, a una generación, etc.

El concepto “mentalidades” alcanzó una gran difusión e importancia historiográfica durante los años 70 y 80 del siglo XX gracias a que entre 1968 y 1989 la producción de la tercera generación de la corriente francesa de los Annales se difundió por todo el planeta, ejerciendo una notable influencia sobre la historiografía y las ciencias sociales. Pese a su amplia difusión y popularidad (que llevó incluso a la creación de neologismos en alemán -mentalitäts- o en inglés -mentalities-), no existe una definición precisa y universalmente aceptada ni del término “mentalidad” ni de la “historia de las mentalidades”.

La palabra “mentalidad”, más que designar un concepto bien definido, ha sido utilizada como un término descriptivo que aludía a un amplio y poco preciso ámbito de estudio, en el que se incluían los comportamientos, los gestos cotidianos, el inconsciente, las emociones, las creencias populares, las formas de conciencia, las estructuras ideológicas o los imaginarios sociales, entre muchos otros elementos posibles. Ello llevó al propio Jacques Le Goff -uno de los principales representantes de la tendencia- a afirmar que se trataba de una historia ambigua.

La historia de las mentalidades suele presentarse como opuesta a la tradicional historia de las ideas, que se concentró en la reconstrucción de los grandes sistemas de pensamiento, de los grandes pensadores, los científicos notables, los grandes escritores o artistas, los intelectuales prestigiosos, siempre desde la perspectiva de las élites. La historia de las mentalidades reivindica la ampliación del ámbito de estudio a los colectivos, abordando las creencias populares, la cosmovisión de una determinada época, la sensibilidad cultural o artística de las masas, o los conocimientos técnicos o científicos de una sociedad. Además, la historia de las mentalidades intenta también recuperar los aspectos inconscientes de la cultura y las creencias de una sociedad. Por tanto, las fuentes a estudiar no son solo las obras de los grandes pensadores o artistas, sino también los textos cotidianos, los gestos, la iconografía, las formas de representación popular de una sociedad.

Podemos distinguir cinco componentes en las mentalidades, que se corresponden con modos de percibir la realidad y de actuar sobre ella:

  • Lo racional. El componente racional de la mentalidad permite el estudio de la historia cultural y de las ideas. Marc Bloch y Lucien Febvre fueron los pioneros en el estudio de lo racional para la construcción histórica de los comportamientos colectivos.
  • Lo emotivo. Los sentimientos, la sensibilidad, el miedo o la inseguridad son elementos emotivos que han sido utilizados en la historia de las mentalidades. Entre los historiadores que han trabajado estos aspectos, destacamos a Georges Lefebvre, Marc Bloch, Lucien Febvre o, más recientemente, Jean Delumeau.
  • Lo imaginario. El imaginario es el conjunto de representaciones mentales (fundamentalmente gráficas o textuales) que tratan de reconstruir un mundo interior, distanciado de la realidad. Los historiadores han recurrido al arte, la literatura o las representaciones sociales para realizar estudios históricos sobre el componente imaginario de las mentalidades.
  • Lo inconsciente. Es el componente más controvertido de la mentalidad, por la dificultad existente en probar la mayor o menor influencia que pueda llegar a tener sobre la historia. El pionero en la aplicación de los descubrimientos de Sigmund Freud a la historia fue Wilhem Reich. Por otra parte, en los Estados Unidos se ha desarrollado una corriente historiográfica denominada “psicohistoria”, que intenta aplicar el psicoanálisis al estudio de la historia y cuyos trabajos han encontrado dos vehículos de difusión principales: las revistas The Psychohistory Review y Psychohistory Review. The Journal of Psychohistory. La técnica psicohistórica que suscita mayores recelos entre los historiadores es la empatía, mediante la cual el psicohistoriador se pone en el lugar del sujeto histórico para tratar de tener una noción más real de los acontecimientos sucedidos en dicha época.
  • La conducta. La inclusión de los comportamientos colectivos en la historia de las mentalidades permite la conexión con la psicología, la antropología histórica (también interesada por aspectos como los gestos, los rituales, las fiestas o las tradiciones) y con la nueva historia sociocultural.

Entre los temas relacionados con la historia de las mentalidades que han servido para la elaboración de estudios históricos, podemos destacar el vocabulario, la vida cotidiana y la violencia.

La mentalidad, por tanto, queda definida en virtud de la manera de pensar, de sentir, de imaginar y de actuar consciente o inconscientemente, de forma individual o colectiva. Así, la actividad humana, desde las palabras o gestos personales hasta los grandes hechos de un grupo social, entra en el ámbito de estudio de la historia de las mentalidades. Los historiadores han realizado trabajos de historia de las mentalidades desde cuatro perspectivas que pueden combinarse a la hora de definir los ámbitos de estudio:

  • Han analizado formas mentales complejas, como la memoria, las actitudes, las creencias o los valores.
  • Han realizado estudios sobre un tema determinado (entre los que destacan los siguientes: tiempo, espacio, naturaleza, trabajo, poder, institución, acontecimiento, revuelta, propiedad, dinero, justicia, igualdad, naturaleza, locura, vida, muerte, etc.).
  • Han analizado diversos sujetos: individuo, estamento, clase, profesión, género, grupo de edad, minoría, nación, civilización.
  • Han estudiado períodos temporales concretos.

La dispersión conceptual, temática y editorial ha propiciado la elaboración de síntesis, balances y rectificaciones de la tendencia historiográfica.

Fuentes y método

Una de las consecuencias de la indefinición y la ambigüedad temática de la historia de las mentalidades es la amplitud y variedad de las fuentes que el historiador puede utilizar para su estudio. A diferencia de la historia social o económica, la de las mentalidades no cuenta con fuentes específicas. Para el historiador pueden resultar relevantes tanto la información o los testimonios extraídos del análisis de las fuentes, como los hechos a los que se refieren. No obstante, incluso la ausencia de fuentes y datos también puede ser utilizada por los historiadores para el estudio de las mentalidades.

Esta disciplina pretende estudiar la subjetividad humana, conocer la historia desde el punto de vista del protagonista, desde su interior. Además, no solo pretende descubrir nuevos enfoques, métodos o fuentes, sino que también se plantea la revisión de los temas históricos ya estudiados o de las fuentes y los métodos ya utilizados desde una perspectiva diferente.

Los historiadores de las mentalidades están haciendo un uso desigual de las fuentes más tradicionales:

  • Prácticamente no están utilizando las fuentes narrativas tradicionales de la historia política, quizá porque el acontecimiento propio de la “corta duración” no suscita un gran interés para el estudio de las mentalidades.

  • En cambio, las fuentes notariales y judiciales (especialmente los testamentos y los procesos), explotadas principalmente por la historia demográfica, económica y social, sí empiezan a ser más empleadas por los historiadores de las mentalidades.

  • También están utilizando las fuentes propias de la historia cultural: la literatura, el arte, la filosofía, la religión, la educación o la ciencia. Junto a estas fuentes tradicionales, se han revalorizado otras que anteriormente eran consideradas menores para el estudio de la cultura (como la prensa, la fotografía, o la literatura y el arte populares) o que ni siquiera eran admitidas como tales (la cultura oral o los documentos personales).

La amplitud de las fuentes y la dificultad que conlleva el análisis de las mentalidades (lo subjetivo hasta lo inconsciente) han requerido el desarrollo de una metodología específica para esta tendencia historiográfica. Para definir un método que permita extraer información de las fuentes, verificar dichos datos y sacar conclusiones ha sido necesario buscar el apoyo de las ciencias sociales que más han trabajado temas relacionados con la mente, esto es, la psicología y la antropología. Ello ha resaltado el carácter interdisciplinar de la historia de las mentalidades.

Tipos de estudios sobre historia de las mentalidades

Pese a que el objeto de estudio de la historia de las mentalidades es ambiguo y no está bien delimitado, los miembros de la tercera generación de los Annales no han tipificado los modelos historiográficos de esta tendencia.

Aguirre Rojas comenta la existencia de varios modelos:

  • Modelo de historia autónoma, autosuficiente y casi idealista de las mentalidades. Ejemplificado por la obra de Philippe Ariès, este modelo basa sus explicaciones en factores exclusivamente psicológicos, dejando al margen del estudio otros aspectos como el contexto socioeconómico de la sociedad.
  • Modelo de arqueología y genealogía de las mentalidades, asociado a ciertos trabajos de Michel Foucault, que se apoya en la filosofía, la lingüística y la ciencia para conocer el origen de las mentalidades.
  • Modelo de historia neopositivista o puramente descriptivo de las mentalidades, apartado de la voluntad de escribir una historia global propia de los representantes de las dos primeras generaciones de Annales, que se centra en la narración y no en la explicación o interpretación de los temas analizados.
  • Modelo de historia sociológica o socioeconómica, ejemplificada en los trabajos de George Duby o Jacques Le Goff. Pretende relacionar el estudio de las mentalidades con los contextos socioeconómicos. Ha sido influida por la historiografía marxista y las perspectivas de historia global de Bloch, Febvre y Braudel.
  • Modelo de historia serial y crítica de las mentalidades. Su principal representante es Michel Vovelle. Busca el apoyo de las herramientas de la historia cuantitativa y del aparato crítico marxista para la explicación.

Evolución de la historia de las mentalidades

La constante preocupación de Marc Bloch y Lucien Febvre por construir una historia sintética y total les llevó a estudiar tanto las bases económicas como las psicológicas y culturales de los hechos históricos. De estas líneas de trabajo surgió la historia económica y social, que tuvo un papel preponderante durante las dos primeras generaciones de la corriente de los Annales y, posteriormente, la historia de las mentalidades, la llamada Nouvelle Histoire, que fue desarrollada por la tercera generación entre 1968 y 1989.

Anteriormente, algunos historiadores de Annales (como Norbert Elias y Erwin Panofsky), o cercanos a la corriente, realizaron estudios desde la perspectiva de la psicología histórica. No obstante, ninguno logró resultados llamativos ni en la investigación científica ni en la divulgación histórica. Tampoco alcanzaron reconocimiento profesional los trabajos de la corriente de la psicohistoria norteamericana.

Veamos a continuación las tres fases de la evolución de la historia de las mentalidades en la corriente de los Annales:

  • El relanzamiento de la idea en los años 60.

  • El impulso decisivo de los años 70.

  • El apogeo crítico de los años 80.

El relanzamiento de la idea en los años 60

Esta etapa está relacionada con la propuesta original de Bloch y Febvre. Presenta las siguientes características:

  • Vinculación a la historia social. George Duby anunciaba que el objetivo era construir una historia social de las lógicas mentales y las categorías ideológicas, sin concederle a la mentalidad una autonomía excesiva.
  • Relación con la psicología colectiva. Duby propone la realización de la historia de las mentalidades como un plan de investigación de una historia psicológica, animando a los historiadores a conceder una particular atención a la psicología social. En la misma línea, Alphonse Dupront planteó la necesidad de comenzar a elaborar trabajos científicos sobre la historia de la psicología colectiva.

El impulso decisivo de los años 70

Este impulso tiene su origen en un artículo de Jacques Le Goff, titulado “Las mentalidades: una historia ambigua”, en el que muestra ciertas reservas sobre la historia psicológica y social que se había estado haciendo en la década anterior. Y pese a la relación existente entre las mentalidades y las estructuras y la dinámica social, Le Goff planteó el distanciamiento entre las dos historias (la de las mentalidades y la social).

En esta época, la imprecisión del concepto de mentalidad hizo posible la elaboración de un gran número de estudios caracterizados por la variedad temática, la heterogeneidad metodológica y la relación con diversas disciplinas históricas, que tuvieron, en general, una buena difusión pública.

A finales de la década de los 70, la historia de las mentalidades se había convertido en Francia en la principal tendencia historiográfica, destronando a la historia social y económica, de la que se había desvinculado totalmente.

El apogeo crítico de los años 80

El triunfo de la historia de las mentalidades supuso una ruptura radical con los planteamientos originales de la corriente de los Annales (que proponía el desarrollo de una historia sintética, total, con una fuerte base en los aspectos sociales y económicos). La nueva tendencia se acercó progresivamente a la antropología histórica. De hecho, los temas más tratados en los trabajos de la Nouvelle Histoire fueron materias antropológicas: la familia, la alimentación, el cuerpo, la sexualidad, la enfermedad, las fiestas, la brujería, etc.

El desarrollo de la historia de las mentalidades tuvo algunos efectos positivos:

  • La realización de estudios sobre temas prácticamente abandonados.

  • El fomento del trabajo conjunto con los antropólogos.

  • La renovación de algunas historias, como las de la religión, las ideas o la cultura, cuyos estudios no habían tenido en consideración hasta entonces la psicología social colectiva. De esta forma, fueron redefiniéndose como historia social de las ideas o historia social de las prácticas y modelos culturales.

No obstante, la corriente fracasó en su objetivo original: no consiguió que la historia social y la económica integrasen los aspectos mentales en sus estudios.

En esta época ganaron protagonismo los trabajos de la nueva historia social de la cultura, realizados por historiadores de las mentalidades y basados fundamentalmente en el estudio del imaginario colectivo (las representaciones imaginarias -imágenes, símbolos y realidades inventadas-), a través de las obras artísticas y literarias. Ello contribuyó a la ampliación del objeto de estudio de las mentalidad a la “superestructura” de la sociedad.

Paralelamente a este segundo esplendor, relacionado con el estudio del imaginario colectivo, comenzaron a aparecer distintas críticas a la corriente.

En 1981, François Furet publicó en la revista Le Débat un artículo titulado “Al margen de los Annales. Historia y ciencias sociales” en el que criticaba la vaguedad de la definición de la historia de las mentalidades y el distanciamiento de los planteamientos originales de la corriente, y afirmaba que el éxito de la tendencia se debía a que constituía un sustituto a la francesa del marxismo y el psicoanálisis.

En 1983, el propio Furet publicaba en la misma revista Le Débat una editorial titulada “¿Dónde va la historia?, en la que criticaba la multiplicidad temática de la historia de las mentalidades y sus escasos resultados desde el punto de vista de la investigación y la interpretación histórica, y anunciaba el agotamiento de la Nouvelle Histoire.

También la historiografía anglosajona criticó a los historiadores de mentalidades por su minusvaloración de los cambios históricos, su sofisticación metodológica inútil y su potenciación de la historia inmóvil.

La evolución a la historia social de las mentalidades

Pese a las críticas, la historia de las mentalidades sigue conservando un gran atractivo para el investigador, ya que le plantea el reto de estudiar los modos de pensar, sentir, imaginar y actuar de los hombres, realizando un considerable esfuerzo interdisciplinar.

No obstante, muchos historiadores han preferido mantenerse al margen de esta línea de investigación historiográfica por las características que presenta: la ambigüedad del concepto y su consecuente multiplicidad de objetos de estudio, las dificultades metodológicas, el distanciamiento de la historia social y su preferencia por la historia de larga duración o la historia inmóvil.

La solución a la crisis vino con la reorientación de la corriente hacia la historia social de las mentalidades, de acuerdo con los principios generales de Annales. En este sentido, Georges Duby escribía a comienzos de los 90 que el progreso de la historia social dependía de la convergencia entre la historia de la civilización material y la del pensamiento colectivo.

Hoy parece claro que el futuro de la historia de las mentalidades como disciplina depende de la reanudación de sus relaciones con la historia social, ya que solo así la historia de las mentalidades puede contribuir a la explicación de la actividad humana en la historia. Este giro hacia el estudio concreto de la subjetividad humana para la comprensión de la sociedad se puede ver beneficiado por los éxitos alcanzados previamente por la historia de las mentalidades:

  • El reconocimiento generalizado de la necesidad de investigar los modos de pensar, sentir, imaginar y actuar de la gente.

  • La experiencia interdisciplinar con la antropología y el psicoanálisis.

El retraso español

La dictadura franquista, con sus implicaciones ideológicas y académicas, y su oposición general a la movilidad del profesorado, retrasó la entrada de las tendencias historiográficas innovadoras en España al menos una década. La historia social y económica llegó y se impuso en los años 70, bajo la influencia directa de la corriente de los Annales, en un momento en que en Francia la línea de trabajo dominante entre los historiadores era una historia de las mentalidades, cada vez más alejada de la historia social.

Algunos historiadores, como Reyna Pastor de Togneri, Manuel Tuñón de Lara o Antonio Elorza, intentaron desarrollar una historia mixta, entre lo social y las mentalidades, pero apenas tuvieron aceptación.

La edición en 1985 del conjunto de ensayos Idéologies et mentalités de Michel Vovelle preparó la irrupción de la historia de las mentalidades en España, cuya presencia en conferencias, seminarios, tesinas, tesis y publicaciones comenzó a generalizarse a partir de 1988.

Este apogeo tardío tuvo ventajas e inconvenientes. Entre estos últimos, destaca la falta de conexión y la deficiente asimilación de la historiografía extranjera. Entre las ventajas, cabe reseñar la apertura de un amplio abanico de posibilidades al historiador español, que empezó a trabajar no solo la historia de las mentalidades, sino también la antropología histórica, la nueva historia cultural o la psicología social histórica.

Los historiadores españoles de las mentalidades comenzaron escribiendo sobre temas socio-psicológicos: los modelos de comportamiento, las representaciones sociales, las prácticas, las actitudes, los valores y las creencias colectivas. No obstante, el tema más estudiado en España fue la actitud ante la muerte, una cuestión que ya había sido objeto de gran atención en Francia en los inicios de la corriente de la historia “subjetiva” o de las mentalidades. De hecho, algunos de las principales historiadores de la tercera generación de Annales, como Philippe Ariès, Michel Vovelle o Pierre Chaunu, escribieron libros sobre esta temática en los 70. El balance historiográfico español de la historia de la muerte fue muy positivo ya que, además de popularizar la historia de las mentalidades y generar un buen número de publicaciones, promovió la colaboración interdisciplinar con historiadores del arte, la literatura y la religión. Pese a ello, la historia de la muerte es una tema secundario en el conjunto de la historiografía española reciente.

El auge de la historia de las mentalidades en España, desde finales de los 80, conllevó una benéfica multiplicación temática. Muchos otros temas, objetos de investigación mental y psicológica, fueron estudiados por los historiadores: la imagen del rey; la justicia, la criminalidad y la violencia; los conflictos y las revueltas; los caballeros y los clérigos; etc. A ellos habría que sumar los propios de la antropología histórica: la familia, la cultura popular, la tradición oral, la enfermedad, la fiesta, la alimentación, la sexualidad, la infancia, la vida cotidiana y la religiosidad popular. Y también los relacionados con la nueva historia cultural.

El crecimiento de las historia de las mentalidades en España se generalizó y consolidó en la década de los 90.

Cuarta generación (1989-)

Origen.

La cuarta generación de la Escuela de los Annales nació movida por causas internas y externas:

  • Por una parte, la caída del Muro de Berlín (1989) y la disolución del “Telón de Acero” promovieron la aparición de importantes movimientos sociales, que generaron entre los historiadores la necesidad de revisar los paradigmas historiográficos vigentes en busca de explicaciones.
  • Y por otra, las críticas que cuestionaban la utilidad del análisis de las mentalidades para explicar los problemas históricos también llevaron a los representantes de los Annales a buscar nuevas vías historiográficas.

Características historiográficas.

Pese a que la falta de referentes metodológicos comunes y la variedad de objetos de estudio llevaron a algunos críticos a dudar de la conciencia de grupo de la última hornada de historiadores de los Annales, el elemento aglutinador de la cuarta generación fue la voluntad de revisar y buscar nuevas soluciones historiográficas. Entre los rasgos más destacados de esta última generación, podemos destacar los siguientes:

  • Abandono de la historia de las mentalidades.
  • Revisión de los planteamientos de las dos primeras generaciones:
    • Recuperación y renovación de la historia social y económica, marginada por la tercera generación.
    • Recuperación y actualización crítica de las perspectivas de la historia global y de la larga duración.
    • Búsqueda de apoyos en los aportes de otras disciplinas científicas.
  • Propuesta de una historia social de las prácticas culturales o de una nueva historia cultural de lo social.
  • Interconexión de la cultura con su entorno socio-económico.
  • Atención por la metodología historiográfica, buscando el debate sobre temas como la síntesis histórica, la historia problema, el método comparativo o la historia interpretativa.

El principal representante de la cuarta generación de los Annales es Roger Chartier.

Críticas a la Escuela de los Annales

Los balances críticos sobre la Escuela de los Annales son muy numerosos. Las críticas más fuertes proceden de historiadores relacionados con la historiografía marxista.

Josep Fontana

Especialmente duras resultan las críticas de Josep Fontana (realizadas en 1974), para quien la Escuela es reaccionaria e involucionista por distintos motivos:

  • La carencia de una teoría social globalizadora, que sirva para explicar los cambios sociales.
  • La obsesión por el desarrollo de instrumentos cuantitativos de análisis (una línea de trabajo que se convirtió en un fin en sí misma).
  • El desinterés por la historia política.
  • La falta de análisis de los grandes problemas históricos por el exceso de atención por la evolución de las sociedades.

George G. Iggers

George G. Iggers también ha criticado negativamente diversos aspectos de la Escuela de los Annales:

  • El descuido de la Historia posterior a 1789.
  • El hecho de que sea un fenómeno específicamente francés, sin seguidores destacados fuera de Francia.
  • La obsesión por encontrar nuevos campos sobre los que historizar (que habitualmente son objeto de estudio de otras disciplinas, como la psicología, la etnografía o la antropología), por hallar nuevos problemas que resolver y por inventar nuevos métodos historiográficos.

Juan Manuel Pérez García

Juan Manuel Pérez García ha realizado una crítica favorable de Annales, señalando como sus principales virtudes:

  • La revisión de los conceptos básicos de la historiografía positivista (hecho y documento).
  • La sustitución de la historiografía descriptiva por una “reconstructiva”, basada en la búsqueda de soluciones a hipótesis previamente planteadas.
  • La búsqueda de las aportaciones de otras disciplinas.

Hervé Coutau-Begarie

Hervé Coutau-Begarie, en su obra Le phénomene “nouvelle histoire”. Stratégie et ideologie des nouveaux historiens, publicada en París, en 1983, realiza una crítica demoledora de la Escuela de los Annales. Veamos los aspectos fundamentales de dicha crítica:

  • No realiza una crítica historiográfica de la Escuela; se limita a criticar los excesos cuantitativistas.
  • Duda de la calidad intelectual de los historiadores de la Escuela.
  • Asocia su éxito a tres factores:
    • La conquista del poder institucional (fundamentalmente en las universidades). De hecho, presenta a los historiadores de Annales como profesionales más preocupados por mantenerse en el poder que por la calidad de su trabajo científico.
    • La acomodación o adaptación de los historiadores a las ideologías dominantes en cada momento.
    • La capacidad de difusión de sus trabajos (gracias a la revista y a otras editoriales).
  • Critica la consideración de la historia por Annales como ciencia social.
  • Critica la renuncia de Annales al relato y la minusvaloración del acontecimiento y la política.
  • Critica la concepción de la historia total, argumentando que fue ideada para combatir contra la historia política e institucional de la corriente historiográfica anterior y que es imposible llevarla a cabo.
  • Como teórico anti-marxista, critica las líneas de investigación de Annales dependientes del materialismo histórico (especialmente, la historia económica y la historia de masas; aunque no, la historia social).

François Dosse

Por último, hemos de destacar la feroz crítica que realiza otro historiador francés, François Dosse, quien publicó en 1987 el ensayo L’histoire en miettes. Des «Annales» à la «nouvelle histoire», traducido en 1989 al castellano con el título La historia en migajas.

Dosse centra sus críticas en los historiadores de la generación de la Nouvelle Histoire. Intenta demostrar que han traicionado el espíritu de la Escuela de los Annales hasta tal punto que la historia corre el riesgo de perder su identidad. En cambio, valora positivamente a los autores de las dos primeras generaciones. Resumimos a continuación sus planteamientos:

  • Critica el abandono de la historia geográfica, social y económica por el estudio de la historia de las mentalidades, la cultura y la antropología histórica. Cree que los historiadores de la Nouvelle Histoire no consiguen explicar la realidad histórica en conjunto y que centran el origen de los cambios en las elites culturales.
  • Critica el inmovilismo de la historiografía de la Nouvelle Histoire tras analizar la evolución del tiempo histórico en los Annales:
    • En los inicios de la Escuela, Bloch y Febvre consideraban que la historia era “la ciencia del cambio”.
    • Braudel presentó a la segunda generación el concepto de larga duración como una nueva dimensión temporal de los estudios históricos.
    • Emmanuel Le Roy Ladurie llegó a la historia inmóvil, en la que el cambio ya no es históricamente significativo y no requiere, por tanto, la atención del historiador.
  • Critica el desinterés progresivo de Annales por la intervención humana en la historia. Dosse afirma que la cuantificación pura, el tiempo inmóvil y lo mental inmutable reducen al hombre a un objeto pasivo de la historia.
  • Critica también lo que denomina un “renacimiento del neopositivismo” en la Nouvelle Histoire, por el culto al hecho como punto de partida de la construcción histórica y porque el enfoque antropológico de la historia de la vida cotidiana o privada se parece al de la historia positiva, factual, pero fuera del ámbito político.
  • Critica la dispersión, fragmentación y multiplicación de los objetos de estudio, de los métodos, los enfoques y las concepciones historiográficas de la Nouvelle Histoire.
  • Critica la renuncia a la búsqueda de la síntesis histórica y el abandono de modelos teóricos en beneficio del empirismo y el eclecticismo.
  • Por último, critica la pérdida del enfoque pedagógico de la historiografía de la Nouvelle Histoire. Uno de los objetivos originales de Annales era conocer el pasado desde el presente, para comprender científicamente tanto el ayer como el hoy, y crear una conciencia histórica con el fin de contribuir a prever y construir un futuro mejor para los hombres. Dosse cree que la Nouvelle Histoire está al margen de las preocupaciones del presente y de espaldas a cualquier proyecto de futuro.

Written by Antonio Carrasco Rodríguez

marzo 8th, 2010 at 12:11 pm

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8 Responses to 'La corriente de los Annales'

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  1. espero te sea de utilidad este articulo…

    francisco lemus

    28 may 10 at 16:36

  2. Gran trabajo.

    Levon

    8 jul 11 at 3:43

  3. buena nota, gracias…!!!

    kevin

    10 nov 11 at 12:07

  4. Excelente…! seguro me va a servir!

    paula

    8 feb 12 at 15:17

  5. Buen resumen.

    Marcelo

    4 abr 12 at 14:50

  6. Gracias por este documento, es tan claro, que apenas se cree que es historia. gracias nuevamente

    isabel lopez perez

    13 abr 12 at 23:49

  7. muchas gracias por los apuntes!! están muy bien escritos y bastante claro, me han servido de mucho :)

    Hikuri

    4 jun 12 at 2:56

  8. Exelente síntesis sobre la Escuela de los Annales y su aporte a la disciplina histórica.

    Ingrid

    5 ene 14 at 22:44

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