La técnica del acolchado

Si hoy pudiéramos hablar con nuestros antepasados que vivían el campo seguramente conocerían esta técnica que se remonta muchos años atrás. El acolchado forma parte de aquellas cosas antiquísimas que aún perduran intactas gracias a los beneficios que produce. Un formato que no se ha mejorado porque no hace falta, sumamente ecológico y atractivo. ¿Vosotros no conocéis el acolchado?

La técnica del acolchado paso a paso 

Vamos a dar a conocer el acolchado por si hay alguien que no sepa exactamente lo que es. El acolchado es una técnica que consiste en crear un manto natural, una cubierta protectora que crea un microclima idóneo para el crecimiento de las plantas. Esto se produce porque el acolchado, que generalmente es de origen vegetal, acumula humedad, calor y libera nutrientes muy beneficiosos para las plantas.

Algunas ventajas del acolchado

  • Al ser un acolchado vegetal (si lo es), con el tiempo y la acción del calor y el agua se degrada para formar parte de nutrientes absorbibles por la planta.
  • Al crear una cubierta que no deja pasar la luz se evita el crecimiento de malas hierbas.
  • El acolchado aumenta la temperatura del suelo así como la humedad, reduciendo la aportación de riego y favoreciendo la formación de nitrógeno en el suelo.
  • La estructura del suelo aumenta con la incorporación progresiva de materia orgánica.

Una vez conocidas las ventajas tan sólo falta saber como obtener el acolchado para crear nuestro mano vegetal. La idea es sencilla y seguramente la hayas visto muchas veces sin saber exactamente por qué. En muchos parques y jardines, puedes ver como alrededor de algunos árboles existe una especie de manto de hojas o paja puesto intencionadamente ahí. Es en ese momento cuando pensamos, «vaya un mantenimiento malo que tiene este parque que no recogen las hojas del suelo». Quizá sea porque esta hecho a propósito ¿no?

acolchado con hierba seca

Acolchado con hierba seca

Cómo conseguir material para el acolchado

Cualquier elemento natural y vegetal sirve para el acolchado. Veamos cuáles.

  • Paja: tiene una gran capacidad aislante y es uno de los mejores acolchados. Pero tiene un gran problema, y es que si entre la paja existe algún tipo de grano de cereal, con el calor, la humedad y la materia orgánica que existirá en el acolchado se dan las mejores condiciones para que germine.
  • Acículas de pino: tienen la ventaja de que se pueden conseguir en cantidad ya que estas coníferas lo liberan muy a menudo. Alrededor del pino podemos ver como hay miles de acículas en el suelo que también le sirven a él como acolchado. Sólo hay un inconveniente y es que estas acículas acidifican el suelo. Si tienes un suelo alcalino vienen que ni pintadas. 😉
  • Abonos verdes: los abonos verdes son plantas que se cultivan con el fin de servir de sustento orgánico en un futuro a otras plantas. En un futuro dedicaremos un artículo a los abonos verdes. Estas plantas previenen de la erosión, mejoran la estructura del suelo, aportan nitrógeno y en general son beneficiosas para el resto de organismos vegetales.
  • Compost: el compost es el comodin de la materia orgánica en el huerto. Sirve para todo y cómo no se iba a aprovechar para crear nuestro acolchado. Se reparte y se crea una capa homogénea alrededor del tronco donde queremos acolchar y él hará el resto. Modificará positivamente la estructura del suelo, aumentará la temperatura, la humedad y el porcentaje de materia orgánica. Todo son ventajas.
  • Mantillo de hojas: con la llegada de otoño empezamos a ver nuestro jardín lleno de hojas que normalmente recogemos y tiramos o incorporamos a nuestra pila de compost. Este año las vamos a aprovechar para otra cosa también muy útil, que es el acolchado de los árboles de nuestro jardín. Dadas sus características se descomponen muy fácilmente, acumulan humedad en cantidad y mejoran las propiedades del suelo. No tengáis miedo en «ensuciar» el jardín porque se degradan muy pronto y sirven de nutrientes a tus plantas.

Esto es todo explicando la técnica del acolchado y espero que, dadas las ventajas que tiene, sepáis apreciarlo y os iniciéis con esta técnica centenaria para conseguir cada día un jardín mejor. Por supuesto, no debéis desechar la idea de acolchar también vuestras plantas aromáticas o medicinales. Ya cultivéis hinojo, albahaca, romero, eneldo, etc., dichas plantas se beneficiarán con las mejorías que se consigue con el acolchado.

¡Un saludo y cuidar el huerto!

Lo que te aporta tener un buen compost

Hoy vamos a escribir un artículo en el prácticamente nos obligaremos a empezar con la técnica del compostaje. Tenemos millones de ventajas y poquísimas desventajas, y generalmente no están ligadas al propio compost si no al proceso.

 La técnica del compostaje o creación de compost no es ni mucho menos reciente. Tiene su base desde hace muchísimo tiempo, en el que se empleaba sobre todo los excrementos animales mezclados con paja y arena, y constituían una verdadera carga de nutrientes para los cultivos. Esto se notaba muchísimo en el rendimiento, obteniéndose grandes producciones. De hecho os voy a contar una anécdota pasada que fue el inicio de lo que hoy se conoce como bancal profundo.

Resulta que en la capital de Francia, París, donde todo el mundo se movía a través de animales, generalmente caballos, había una gran cantidad de estiércol animal, que se recogía y se destinaba al campo. Como sobraba, se añadía en grandes cantidades al suelo, hasta el punto de hacerse famosos los huertos de París por la gran cantidad y calidad de sus frutas y hortalizas.

Si queréis, también podéis construir un compostador mediante paléts

 El bancal profundo ya lo conocemos por nuestro anterior artículo donde os contábamos los principales métodos para montar un huerto, y la premisa principal para obtener el bancal profundo era utilizar abonos orgánicos en cantidad. Eso lo vamos a solucionar ahora preparando nuestro compost particular.

 Conociendo las ventajas que nos ofrece el compostaje añadido a nuestros cultivos, ahora vamos a ver como se prepara.

Básicamente, son muchos ingredientes los que se puede utilizar para formar abono orgánico, y tenemos la ventaja de que la gran mayoría de ellos son desechos que normalmente tiramos a la basura. Así que de esta manera, no sólo podremos aprovechar esos residuos si no que evitaremos cargar con grandes bolsas de basura, por nuestra comodidad y por la conciencia medioambiental.

 Para empezar constituiremos nuestro cubo de compost al que añadiremos lo siguiente:

  • Residuos vegetales como hierbas, ramas, paja, raíces, etc.
  • Pelusa o polvo (siempre que no tenga restos metálicos).
  • Serrín o virutas de madera
  • Papel
  • Restos de cocina como huevos, productos vegetales, poso del café, bolsas de infusiones, etc.

 Pero también debemos evitar añadir algunas cosas que aunque pensemos que podrían formar parte del compostaje no le van bien, como la carne o el pescado, ya que aunque si compostan bien producen un gran olor que debemos evitar de cualquier forma.

 Por otro lado también hay otros ingredientes que perjudicarán nuestra pila de compost, como los restos podridos, las grasas o aceites, restos cocinados de alimentos, productos lácteos, etc.

 ¿Necesito un compostador?

A la hora de disponer nuestro compostaje lo podemos hacer de dos formas, uno sería construyendo o comprando una compostadora, una forma muy cómoda de tener nuestros residuos y evitar emisiones de olor o atraer a animales, y la pila de compost. Esta última forma de compostaje tiene la ventaja de que no tenemos que trabajar en una compostadora o directamente ahorrarnos el dinero comprándola, pero está pensada para grandes cantidades de compost. Si no generamos suficientes residuos, mejor nos pasamos a la compostadora.

 Cómo disponer los residuos en la compostadora y controlar la evolución del compost

Muy importante en la formación del compost, aparte de saber elegir los desechos necesarios y evitar los innecesarios, es controlar los factores que se dan en el proceso de compostaje.

 ¿Cuáles son? La temperatura, la humedad y el crecimiento microbiológico. No podemos permitir que se alcancen grandes temperaturas en nuestra pila, porque mataremos los microorganismos encargados de transformar los desechos en materia orgánica. Sin embargo, tampoco podemos permitir que no alcance la temperatura necesaria. En cualquier de estas dos condiciones la solución es fácil. Si vemos que humea demasiado y está muy caliente, tenemos que rebajar la temperatura volteándolo periódicamente y añadiendo agua. Si al contrario, está muy frío, tendremos que reducir la entrada de aire a la compostadora y mejorar las condiciones de fermentación de la pila.

 En cuanto a la humedad, controlarla es fácil. Para el proceso de compostaje se necesita agua y la cantidad estará regulada por la temperatura. Si está muy caliente la pila se regará y se volteará. Pero no debemos pasarnos con ella ya que produciremos un cambio en la fermentación, reduciremos la temperatura considerablemente.

 Lo que venga después es la experiencia, hay que practicar y practicar y mejorar con el tiempo. Ante la solución de los problemas aprenderemos y llegaremos a ser verdaderos expertos. La teoría está bien pero hay que montar nuestra pila de compost. Ya veréis que los beneficios son inmensos.

Si tienes dudas, en Agroquo puedes preguntar tus dudas o bien ayudar a responder las preguntas de otros. ¡A compostar!

El drenaje de tu huerto

Empezamos siendo un poco agoreros pero así entramos mejor en materia y nos ponemos las pilas. De nada sirve tener el mejor huerto del mundo, con las mejores semillas o plántulas para cultivar, con el mejor clima del mundo y la zona con menos propensión a plagas y enfermedades si tenemos un suelo malo. ¿Qué quiere decir un suelo malo? Bueno, hay muchas formas de evaluar un suelo como bueno o malo. Vamos a verlas:

El pH de un suelo

El pH condiciona enormemente la calidad de un suelo hasta tal punto que puede hacer incultivable cualquier planta. Este se mueve entre ácido o básico y cada planta tiene un pH específico por el que se mueve. Salirse de ese rango supone una pérdida de rendimiento y en definitiva mayores problemas a medio y largo plazo. Corregirlo no es fácil pues como sabéis, el suelo tiene una gran capacidad tampón. ¿Esto qué significa? Pues que tendrá un suelo, de por sí, tiene resistencia a cambiar su pH natural, de forma que hay que añadir muchísimos correctores minerales para llegar a un cambio.

La estructura del suelo

La estructura del suelo es lo que más está relacionado con el drenaje. Hay distintos materiales de los que está formado un suelo, ya sea arena, arcilla o limo, que prácticamente es una mezcla de los dos. A parte también está la materia orgánica que tiene un suelo (que en la mayoría de los casos o por lo menos en España es insuficiente) y los posibles guijarros, rocas o gravas.

La mejor estructura del suelo no la eliges tu si no la planta que cultives. Hay determinados cultivos que se adaptan mejor a condiciones de suelo con arena o bien con arcilla, así que eso tendrás que estudiarlo detenidamente.

El drenaje

Llegamos a la parte por la cual hemos desarrollado esta entrada y se la dedicamos al drenaje. La corrección de las variables anteriores deja de tener sentido cuando el drenaje es malo, y formará parte de la vida cotidiana del horticultor.
Eso sí, hay que saber que un drenaje malo no siempre deja encharcado un suelo, también puede asimilarlo tan rápido que las plantas no puedan aprovechar el agua de riego o de la lluvia. En definitiva, un mal drenaje es un mal huerto.

Mejorar el drenaje de tu huerto

Una tierra con materia orgánica mejorará el suelo enormemente, Dada la gran porosidad que tiene cualquier elemento orgánico como estiércol, compost o vermicompost, conseguirá o bien retener el agua para suelos con un drenaje excesivo o bien precipitarla con mejor resultado en caso de drenaje lento.

Si hay mal drenaje, un síntoma puede ser que el suelo se encuentra demasiado compactado, por lo que un consejo sería airear el suelo, de forma manual o bien con ayuda de maquinaria agrícola, en cuyo caso, a mayor profundidad de aireación mejor resultado.

El uso de tubos o tuberías es un método extendido para mejorar el drenaje de tu huerto. El agua que queda en el suelo se percola por los agujeros de las tuberías hasta una zona concreta de tu huerto, de forma que esa agua muerta no produce asfixia o queda retenida, con los consiguientes problemas.

Si queremos mejorar un terreno con drenaje excesivo, podemos observar si nuestro huerto tiene demasiado contenido en arenas o gravas, lo cual hace que el agua precipite con demasiada rapidez al suelo. Una solución es la incorporación a tu huerto de una capa de arcilla, cuya capacidad de retención de agua es mayor que los materiales anteriores.

En definitiva, una buena idea antes de identificar un problema de excesivo drenaje o todo lo contrario es conocer la estructura de nuestro suelo, buscando la clase de suelo que tienes en tu huerto. ¡Cuídalo, porque un huerto te producirá muchas satisfacciones.

¡Un saludo! El huerto del abuelo.