Faraday nació tal día como hoy, 22 de septiembre, en 1791

Todos conocemos a Faraday por su descubrimiento de la inducción electromagnética, sus aportaciones en electrotecnia y electroquímica o la introducción del concepto de campo para describir las fuerzas electromagnéticas. Sin embargo, no es tan conocido el hecho de que hizo contribuciones fundamentales a la teoría electromagnética de la luz. En 1845 Faraday descubrió que un campo magnético influye sobre un haz de luz polarizada, fenómeno conocido como efecto Faraday o efecto magneto-óptico. En concreto, encontró que el plano de vibración de la luz polarizada linealmente que incide en un trozo de cristal giraba cuando se aplicaba un campo magnético en la dirección de propagación. Se trata de una de las primeras indicaciones de la interrelación entre el electromagnetismo y la luz. Al año siguiente, en el mes de mayo de 1846, Faraday publica el artículo “Thoughts on Ray Vibrations” (Consideraciones sobre las vibraciones de los rayos). Una profética publicación en la que especulaba que la luz es un tipo de vibración de las líneas de fuerza eléctricas y magnéticas.

Thoughts on ray-vibrations

El caso de Faraday no es frecuente en la historia de la física: su formación era muy elemental; sin embargo, las leyes de la electricidad y el magnetismo son debidas mucho más a los descubrimientos experimentales de Faraday que a los de cualquier otra persona. Él descubrió la inducción electromagnética, la cual le llevó a la invención de la dinamo, precursora del generador eléctrico, explicó la electrolisis en términos de fuerzas eléctricas e introdujo conceptos, como “campo” y “líneas de fuerza”, fundamentales en la comprensión de las interacciones eléctricas y magnéticas y piezas básicas en el desarrolló posterior de la física.

Michael Faraday nació el 22 de septiembre de 1791 al sur de Londres, en Newington, en el seno de una familia humilde, y falleció en Londres el 25 de agosto de 1867. La única educación formal que recibió de pequeño fue en lectura, escritura y aritmética. Abandonó la escuela a los 13 años para trabajar en un taller de encuadernación, donde desarrolló un insaciable apetito por la lectura. Su pasión por la ciencia despertó tras la lectura de la voz “electricidad” de la “Enciclopedia Británica” cuando la estaba encuadernando, tras lo cual comenzó a hacer experimentos en un laboratorio improvisado. En 1813 fue contratado como ayudante de laboratorio del prestigioso químico Sir Humphrey Davy en la Royal Institution de Londres, de la que fue elegido miembro en 1824 y donde trabajó hasta su muerte en 1867. Faraday causó tal impresión a Davy que éste, al ser preguntado por cuál había sido su mayor descubrimiento científico respondió: “Mi gran descubrimiento ha sido Michael Faraday”. Faraday fue también un gran divulgador de la ciencia y en 1826 inició en la Royal Institution las “Charlas vespertinas de los viernes”, que aun perduran y son un canal de comunicación entre científicos y profanos, y al año siguiente las “Conferencias juveniles de Navidad” (Christmas lectures).

faraday

Realizó su primer descubrimiento sobre electromagnetismo en 1821. Al repetir el experimento de Oersted con una aguja imantada en diversos puntos alrededor de un hilo con corriente dedujo que el hilo estaba rodeado por una serie infinita de “líneas de fuerza” circulares y concéntricas. El conjunto de estas líneas de fuerza es el campo magnético de la corriente, término también introducido por Faraday. Partió de los trabajos de Oersted y Ampère sobre las propiedades magnéticas de las corrientes eléctricas y en 1831 consiguió producir una corriente eléctrica a partir de una acción magnética, fenómeno conocido como inducción electromagnética. Comprobó que cuando se hacía pasar una corriente eléctrica por una bobina, se generaba otra corriente de muy corta duración en otra bobina cercana. El descubrimiento de la inducción electromagnética en 1831 marcó un hito decisivo en el progreso no sólo de la ciencia sino de la sociedad y revela algo nuevo sobre los campos eléctricos y magnéticos. A diferencia de los campos electrostáticos creados por cargas eléctricas en reposo cuya circulación a lo largo de una línea cerrada es nula (campo conservativo), los campos eléctricos creados por campos magnéticos tienen una circulación a lo largo de una línea cerrada distinta de cero. Dicha circulación, que corresponde a la fuerza electromotriz inducida, es igual al ritmo de cambio del flujo del campo magnético que atraviesa la superficie delimitada por dicha línea cerrada (ley de Faraday). Faraday inventó el primer motor eléctrico, el primer transformador, el primer generador eléctrico y la primera dinamo, por lo que Faraday puede ser llamado, sin genero de dudas, el padre de la electrotecnia.

Inducción electromagnética

Experiencia de inducción electromagnética: Al acercar o alejar el imán de la bobina se genera una corriente eléctrica en esta última.

Faraday abandonó la teoría de los fluidos eléctrico y magnético e introdujo los conceptos de “campo” y “líneas de campo” para explicar la electricidad y el magnetismo, apartándose de la descripción mecanicista de los fenómenos naturales al más puro estilo newtoniano de “acciones a distancia”. Esta incorporación del concepto de campo fue calificada por Einstein como el “gran cambio en la Física”, pues suministró a la electricidad, el magnetismo y la óptica un marco común de teorías físicas. Sin embargo, hubo que esperar varios años hasta que se aceptaran definitivamente las líneas de campo de Faraday, justo hasta que Maxwell entró en escena.

Como se ha señalado al principio, otro de los efectos descubiertos por Faraday, quizás menos conocidos, es el de la influencia de un campo magnético sobre un haz de luz polarizada, fenómeno conocido como efecto Faraday o efecto magneto-óptico. En 1845 comprobó que si un haz de luz polarizado linealmente atraviesa un cierto material al que se aplica un campo magnético en la dirección de propagación de la luz, se observa un giro en el plano de polarización de la luz y que ese ángulo girado es proporcional al campo magnético aplicado y a la distancia recorrida por la luz dentro del material. Se trata, desde luego, de la primera indicación evidente de que la fuerza magnética y la luz estaban relacionadas entre sí y demostraba que el fenómeno de la luz se relacionaba con la electricidad y el magnetismo. Faraday llegó a escribir en relación a este fenómeno que “este hecho probablemente será sumamente fecundo y de gran valor en la investigación de ambas clases de fuerzas naturales”. Es evidente que lo fue. Este efecto constituye uno de los pilares fundamentales de la teoría electromagnética de la luz.

Efecto Faraday o magneto-óptico (Wikipedia, dominio público).

El ángulo de rotación β que gira el plano de vibración de la luz polarizada es proporcional al campo magnético B y a la longitud del medio atravesado d de modo que β = VBd, donde V es la constante de Verdet del material.

En 1846, Faraday publica en Philosophical Magazine el artículo titulado “Thoughts on Ray Vibrations” (Consideraciones sobre las vibraciones de los rayos) y al que Maxwell (1831-1879) en su artículo de 1865 “A Dynamical Theory of the Electromagnetic Field” (Una teoría dinámica del campo electromagnético) que contiene la teoría electromagnética de la luz, uno de los acontecimientos que se conmemoran en este Año de la Luz 2015. En efecto, en la página 461 de su artículo, Maxwell señala:

“Faraday descubrió que cuando un rayo de luz polarizada plana atraviesa un medio diamagnético transparente en la dirección de las líneas de fuerza magnética producida por imanes o corrientes situados en sus alrededores, el plano de polarización rota.”

Y en la página 466, y con la humildad que siempre le caracterizaba, Maxwell afirma:

“La concepción de la propagación de perturbaciones magnéticas transversales y la exclusión de las normales está claramente establecida por el Profesor Faraday en sus “Thoughts on Ray Vibrations”. La teoría electromagnética de la luz, según lo propuesto por él, es la mismo en esencia, a la que yo he comenzado a desarrollar en este trabajo, a excepción de que en 1846 no había datos para calcular la velocidad de propagación.”

BIBLIOGRAFÍA

José Antonio Díaz-Hellín, El gran cambio de la Física. Faraday (Nivola libros y ediciones. Madrid, 2001).

Eugene Hecht, Óptica (Addison Wesley. Madrid, 1999).

Michael Faraday, «Thoughts on Ray Vibrations», Philosophical Magazine, Series 3, Vol. 28, Nº 188, May 1846.

James Clerk Maxwell, “A Dynamical Theory of the Electromagnetic Field”, Phil. Trans. R. Soc. Lond. 1865 155, 459-512, published 1 January 1865.

Augusto Beléndez, «La unificación de luz, electricidad y magnetismo: la ‘síntesis electromagnética’ de Maxwell», Revista Brasileira de Ensino de Física, Vol. 30, Nº 2, pp. 2601-1/20 (2008).

Augusto Beléndez, «La unificación electromagnética: 150 aniversario de las ecuaciones de Maxwell», MÈTODE, Nº 84, pp. 16-21 (2015).

José Manuel Sánchez Ron (ed.), J. C. Maxwell: Materia y movimiento. (Crítica. Barcelona, 2006).

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«Mi clásico favorito: James Clerk Maxwell» en la Revista Española de Física

Tengo que reconocer que hasta el año 2007 no conocía de Maxwell más que algunas de sus contribuciones científicas: las ecuaciones del campo electromagnético, la distribución de velocidades moleculares, la estadística de Maxwell-Boltzmann o los triángulos de Maxwell utilizados en teoría del color. De su vida no sabía prácticamente nada y de otras contribuciones, como las relacionadas con la estructura de los anillos de Saturno, tampoco. Sin embargo, mi percepción sobre Maxwell y mi fascinación por su vida y su obra cambió tras la lectura ese año de la edición y traducción de su libro Materia y Movimiento realizada por José María Sánchez Ron. Su magnífica introducción (“Maxwell, su vida y su obra”) me permitió descubrir realmente a uno de los grandes de la historia de la física, que se convirtió desde entonces en “mi clásico favorito”.

Cuando tenía doce o trece años vi una película en televisión que me impresionó por sus aventuras, historias, secuencias, espectacularidad y colorido. Admito que la película me sigue gustando, hasta el punto de que en los últimos cuarenta años he vuelto a verla en numerosas ocasiones, tanto esa versión como otras dos que posteriormente se han rodado de la misma en 1977 y 2002. Se trata de Las cuatro plumas («The Four Feathers»), película británica de aventuras basada en la novela homónima del escritor A. E. W. Mason, dirigida por Zoltan Korda y estrenada en el año 1939. La película narra las peripecias del joven Harry Faversham, hijo único de un antiguo oficial británico, miembro de una familia de grandes héroes militares, la mayoría heridos o muertos en combate, y educado en la mentalidad británica del siglo xix, del honor, el imperio y la reina. Sin embargo, más allá de eso la película también trata de los límites del miedo, de la heroicidad y de la cobardía e incluso hasta pueden vislumbrarse algunas referencias a lo absolutamente injustificada que es la guerra, algo bastante impensable en aquella época de preguerra mundial. Históricamente los acontecimientos tienen lugar años después de la muerte de Maxwell, pero el ambiente victoriano que se aprecia en cada fotograma de la película no sería muy diferente del que Maxwell vivió.

Mientras leía la introducción dedicada a la vida y la obra de James Clerk Maxwell en la edición y traducción de Sánchez Ron del libro Matter and Motion publicado por Maxwell en 1876, me venían a la memoria muchas de las imágenes de Las cuatro plumas y de aquel ambiente de la era victoriana: la biblioteca y sus cuadros, los grandes salones, los trajes, los carruajes de caballos, el baile, el honor, los diálogos, las frases perfectas, las conversaciones entre los jóvenes oficiales, etc. Ciertamente la vida de Maxwell transcurrió durante la consolidación de la revolución industrial en Gran Bretaña, en pleno auge del Imperio Británico y en la tradición victoriana del honor, el deber, la responsabilidad y los principios. Es evidente que todo aquello influyó en su vida y su obra.

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Publicaciones docentes

En la dirección http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/11260 podéis descargar publicaciones docentes de interés para la asignatura «Fundamentos Físicos de la Ingeniería», como libros, manuales, apuntes, temas, resúmenes, presentaciones, artículos, comunicaciones, etc. Los documentos se irán actualizando y ampliando. Más información sobre el Repositorio Institucional de la Universidad de Alicante (RUA) en el siguiente enlace.

logoruaportal

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Curso 2016-2017: Bienvenidos

Bienvenidos al blog de Física del Grado en Ingeniería en Sonido e Imagen en Telecomunicación de la Universidad de Alicante. En él podéis encontrar información sobre las asignaturas «Fundamentos Físicos de la Ingeniería I» y «Fundamentos Físicos de la Ingeniería II», así como otros temas y enlaces de interés. Espero que entre todos podamos sacerle partido a esta nueva herramienta de comunicación.

Guías de los temas

Resúmenes de los temas

Enunciados de los problemas

 

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«Demasiado valioso para morir»

El físico Henry Moseley (1887-1915) falleció un 10 de agosto en Galípoli

Hacía calor, hacía mucho calor… Eran las 04:30 horas del 10 de agosto de 1915 cuando el coronel de la 19ª División del Ejército del Imperio Otomano, Mustafa Kemal Atatürk –quien años después sería el «padre» y primer presidente de la República de Turquía–, daba la señal alzando la mano y ordenaba a sus tropas atacar con la bayoneta calada en las escarpadas alturas de la colina de Chunuk Bair. Apenas había transcurrido un año desde el inicio de la Primera Guerra Mundial. Las tropas de Kemal estaban destacadas en la Península de Galípoli, en la parte europea de Turquía, frente al estrecho de los Dardanelos, una región en la que siguiendo un plan de Winston Churchill, Primer Lord del Almirantazgo, habían desembarcado tropas aliadas: británicas, francesas, australianas y neozelandesas (estos dos últimos conocidos como los ANZAC, acrónimo de Australian and New Zealand Army Corps). Quizás más de uno de los lectores recordará al actor Mel Gibson, protagonista de la película australiana Gallipoli de 1981, subiendo por las playas con el sombrero característico de las tropas australianas.

Fotograma de la película Galípoli (1981).

Ese 10 de agosto, el ala derecha de las tropas de Kamal llegaba hasta una pequeña meseta conocida como «la granja», donde entabló combate cuerpo a cuerpo con las tropas británicas allí desatacadas y que habían sido desembarcadas pocos días antes, eran los hombres de la 38ª Brigada. El teniente británico Henry Moseley estaba en medio de esta cruenta refriega con menos de treinta soldados. Moseley intentó desesperadamente pedir refuerzos telegrafiando al cuartel general. Mientras lo hacía una bala disparada por un francotirador turco impactaba en su cabeza, muriendo instantáneamente. Tenía 27 años. Cuando más de la mitad de los soldados británicos habían muerto o estaban heridos, los supervivientes retrocedieron. Según un informe del 13 de agosto de 1915, tras los ataques turcos de Chunuk Bair del 10 de agosto los hospitales militares británicos de Egipto y Malta estaban totalmente llenos. Tras la campaña de Galípoli, Winston Churchill tuvo que dimitir como Primer Lord del Almirantazgo, mientras que Mustafa Kemal era ascendido a general y se convirtió en héroe nacional, recibiendo el título de Paşa (comandante).

Henry Gwyn Jeffreys Moseley había nacido en 23 de noviembre de 1887 en el seno de una familia acomodada. Tras graduarse en Física por la Universidad de Oxford, marchó en 1910 a la de Manchester para trabajar como investigador en el Laboratorio de Ernst Rutherford, Premio Nobel de Química dos años antes. Nueve de los discípulos de Rutherford fueron galardonados con el Premio Nobel y es muy probable que Moseley también lo habría sido. En la Universidad de Manchester, Moseley se interesó por la naturaleza de los rayos X y su relación con la estructura atómica, publicando su primer artículo científico en julio de 1913. Trabajó sobre el espectro de la radiación electromagnética y las transiciones de rayos X y su mayor contribución a la ciencia es la ley que lleva su nombre, la Ley de Moseley, en la que logró la justificación cuantitativa del concepto de número atómico. En sus tan sólo 40 meses de investigación científica, Moseley publicó ocho trabajos, algunos de los cuales dieron lugar a grandes avances en Física y Química. Muchos de los colegas de Moseley, familiarizados con su obra extraordinaria, declararon que él era un científico excepcional y que de no haber fallecido aquel aciago 10 de agosto de 1915, Henry Moseley habría sido galardonado con el Premio Nobel en pocos años, de hecho, estaba nominado para ese año de 1915.

Henry Moseley en su laboratorio – Universidad de Oxford, Museo de la historia de la ciencia.

La muerte de Moseley causó un gran impacto no sólo al director de su laboratorio, Ernst Rutherford, quién publicó varios artículos sobre su lamentable pérdida (incluido uno en la revista Nature el 9 de septiembre de 1915), sino en toda la sociedad británica. Tras su muerte, los titulares de los periódicos señalaban «sacrificio de un genio» y «demasiado valioso para morir». Tal fue el impacto que causó su desaparición, que se ha especulado que fue su muerte la que hizo que el gobierno británico tomara la decisión de no enviar al frente en época de guerra a sus científicos e ingenieros brillantes, con la idea de que podrían servir mejor a su país en la retaguardia.

Conferencia (Royal Society, 11/10/2013): ‘Sacrifice of a genius’: Henry Moseley’s role as a Signals Officer in World War One

La guerra es un auténtico asesinato en masa, nunca se puede ganar una guerra, siempre se sale perdiendo. El escritor Ernest Hemingway, reflexionando sobre la guerra, dejó la siguiente reflexión:

Jamás penséis que una guerra, por necesaria o justificada que parezca, deja de ser un crimen.

Publicado por A. Beléndez y E. Arribas (La Verdad de Alicante, 10/08/2015)

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