hernancortes on enero 28th, 2011

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La Historia verdadera de la Conquista de Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, las Cartas de relación de Hernán Cortés al Rey Carlos I, y las Crónicas de Indias en las que muchos conquistadores contaron sus vivencias en el nuevo mundo, son las principales referencias que tenemos sobre lo que pasó durante la Conquista de Tenochitlan ( del 10 de mayo al 12 de agosto de 1521).

Para entender la conquista de Tenochtitlan, capital del Imperio Azteca (actualmente Ciudad de México), hace falta saber lo que pasó durante la Noche Triste y la Batalla de Otumba, y para conocer un poco mejor a Cortés, podríamos leer la anécdota de Pánfilo de Narvaez, o saber que partió de Santiago de Cuba con 553 soldados (32 ballesteros y 13 arcabuceros), 110 marineros, 10 cañones pesados, 4 culebrinas ligeras, 16 caballos y unos cuantos perros, de los cuales ahora no quedaba ni la mitad. Por otro lado, saber que sólo la capital Tenochtitlan tenía unos 300.000 habitantes, semejante a las poblaciones actuales de Sta. Cruz de Tenerife (220 mil) y La Laguna (90 mil) juntas, para que nos hagamos una idea de lo extensa que era la ciudad en 1521.

Pasada la fatídica Noche Triste y el encontronazo de Otumba, los españoles fueron bienvenidos en Tlaxcala, donde Cortés y sus hombres contemplaron con asombro cómo diversas delegaciones de tribus indígenas, antiguos vasallos de los aztecas, juraban ahora fidelidad a la corona de España con el objetivo de ayudar para conseguir el fin de la supremacía azteca. Algunos de estos pueblos fueron incluso enemigos de los propios tlaxcaltecas en el pasado pero ahora, vista la voluntad de los españoles por acabar con los aztecas, no encontraron mejor momento para unirse. Tanto fue el odio de los tlaxcalenses hacia los aztecas, que cuando el nuevo emperador Cuahtemoc trató de forzar una alianza contra los invasores, Tlaxcala se negó rotundamente. Recordemos que los aztecas también fueron un pueblo expansionista y opresor, que tomaban los corazones de sus víctimas mientras estaban vivos, para ofrecerlo como ofrendas a los dioses, mientras las cabezas de los dueños rodaban, escalera abajo, por las pirámides del grandioso Imperio Azteca: (Observa el video ofrecido por ArteHistoria)

Una vez Cortés hizo descansar y reponer fuerzas a sus soldados, españoles y aliados indígenas, comenzó su avance hacia el Valle de México acabando con poblaciones guarnecidas por guerreros aztecas en su camino. Cuantos más triunfos conseguía más aliados. El ejército se componía mientras avanzaba hacia Tenochtitlan, sumando adeptos que iban a pie, a la vez que Martín López fabricaba 13 bergantines para hacerse con el control del Lago Texcoco, que prácticamente rodea a la capital mexicana.

La suerte de la ignorancia concedió a Cortés incluso más ayuda, porque Diego Velázquez (Gobernador de Cuba) había enviado dos barcos con refuerzos y provisiones para apoyar el fracasado intento de Pánfilo de Narváez por capturar e inmobilizar a Cortés. Las tropas amarraron en puerto, y en vez de ver a Pánfilo vieron a todo un ejército comandado por Cortés y sus hombres (Olid, Alvarado, Ávila, Salamanca y Sandoval), dispuesto a acabar con la supremacía del Imperio Azteca, atacando su capital. Inmediatamente los hombres se unieron a Hernán, concediendo comida, ropa limpia, algo de armadura y vino, así animando notablamente la moral de los soldados, de camino a la muerte.

Pero antes de la batalla llegaron todavía más refuerzos, ante la extrema sorpresa de Cortés. Unos por casualidad y otros por ganas de botín o heroísmo, se fueron uniendo al líder desde uno u otro lado. El Gobernador de Jamaica envió 3 barcos que al ser rechazados por los nativos pasaron al control de Hernán, y al poco tiempo, otros tres barcos llenos de voluntarios llegaron desde La Española, así formando un número total aproximado de 600 españoles y 10.000 tlaxcaltecas, pero habría que sumar también a los otros pueblos indígenas que se unieron, que llegarían a unos mil entre todos, aunque algunas fuentes se contradicen. Recordemos que Tenochtitlan disponía de una población de 300.000, de los que salía un ejército de 150.000, excluyendo mujeres y niños, aunque no todas.

El 10 de mayo de 1521 se lanzó el primer ataque español a la capital del Imperio Azteca después de que Cuahtemoc rechazara las propuestas de paz españolas. Cortés lo hizo en tres frentes comandados, cómo no, por sus colegas Alvarado, Sandoval y Olid, todos ellos fantásticos combatientes con honores. Cortés se hizo cargo de la cuarta fila y de los barcos. A partir de aquí Hernán hizo lo siguiente:

Cortar el suministro de agua a los aztecas bloqueando la presa del cerro de Chapultepec.
Obstruir los terraplenes para avanzar por ellos hacia la ciudad.
Colocar bergantines en el lago para protegerse de las canoas aztecas.
Casi todos los arcabuces colocados en los barcos para estar defendidos mientras disparaban.
Amarrar lo antes posible y sorprender, con toda la tropa de los barcos, a los aztecas por los flancos y retaguardia.
Sin embargo, parecía que esto ya lo habían previsto los aztecas pues todas las brechas y trincheras construidas estaban acompañadas de muros de piedra adicionales, de manera que hubieran huecos en la tierra acompañados de murallas de piedra, así doblando la altitud total del obstáculo, obligando a los españoles a ir flanqueando los muros, liberando la zona, y rehabilitando los fosos para poder colocar la artillería, y así poder destruir la muralla improvisada. De esta manera, cañonazo tras cañonazo, los hombres de Cortés derribaron la última muralla, que daba paso a la vista panorámica de la Gran Plaza de Tenochtitlan, plaza que ocuparon.

A todo esto los aztecas habían capturado a 62 conquistadores, en una hábil maniobra de contraataque, pero los españoles avanzaron sin cesar de manera que en agosto, ya las defensas de la ciudad escaseaban, y lo único rebelde que quedaba era pa posición montañera defendida por el propio Cuahtemoc y sus hombres, que cayeron el 12 de agosto de 1521, rindiéndose y siendo alabados por los españoles por su bravura y coraje.

Aunque sí es verdad que los españoles destruyeron muchos edificios importantes y mataron sin dudar a todos los que se cruzaron en su camino hasta la rendición de Cuahtemoc, según el reportaje de Tenochtitlan, 1520-1521 del libro 50 Batallas que cambiaron el Mundo (Editorial Historia Inédita), fueron los tlaxcaltecas los que, en un acto de venganza y rencor, acabaron con la vida de 150.000 aztecas, de entre los que no distinguieron hombres de mujeres o niños. De hecho el propio Cortés los definió así: ” Nunca he visto una raza tan despiadada ni a seres humanos tan inmisericordes”.

hernancortes on enero 28th, 2011


Tras La Noche Triste del 30 de junio de 1520 en la que Hernán Cortés perdió más de la mitad de sus hombres teniendo que huir de la ciudad de Tenochtitlán de camino hacia territorio tlaxcalteca (aliados), 14 días más tarde (El 14 de julio de 1520) fueron rodeados por un gran contingente de guerreros mexicas, tepanecas, xochimilcos y otros poblados mesoamericanos en los llanos de Otompan (Otumba).

Cortés y sus conquistadores habían perdido la mayoría de su artillería y no quedaban casi arcabucesni caballos. De hecho se dice que hasta este punto sólo llegaron los hombres que hicieron caso a Cortés durante la huida de la capital, así llevándose consigo el menor equipaje posible y por supuesto las joyas más indespensables. Todos los que pretendieron salir de la ciudad cargados de oro fueron eliminados, y sus corazones sacrificados en las pirámides aztecas, no sin antes contemplar como las cabezas de sus compañeros caían rodando y dando botes desde lo alto de la pirámide de sacrificios.

En inferioridad numérica y cansados y desmotivados hasta la saciedad, Cortés reunió a su grupo más selecto formado por Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval, Olid, Salamanca y Alonso de Ávila. Les convenció de que la única forma de ganar esta batalla era matando primero a los supuestos líderes aztecas. De hecho, mientras Cortés animaba a sus soldados y les daba instrucciones, vio a lo lejos a Ciuacóatl, el caudillo y portaestandarte de los mexicas, distinguido en la batalla por ser el más alto y adornado de los guerreros aztecas, y sin pensarlo dos veces, los cinco jinetes españoles realizaron la modesta pero importantísima carga de caballería al grito de Santiago!

Fue el mismo Cortés quién tras una gran carga consiguió despojar al caudillo de su estandarte, y mientras caía al suelo fue rematado por Juan de Salamanca, que en seguida le dio un estocazo irreparable capturando a su vez la insignia del general azteca. Los guerreros méxicas, que tomaban la insignia como referencia acerca de si la batalla estaba siendo ganada o no, vieron a su caudillo muerto y su insignia siendo hondeada por los españoles, lo cual hizo que rompieran filas y comenzase un combate completamente desorganizado por parte de los aztecas, que poco a poco fueron cayendo, vista la superioridad tecnológica de los conquistadores, que portaban lo que les quedaba de armadura y las espadas fabricadas mayormente en Toledo.

Tras la victoria española, Cortés y sus hombres puedieron regresar en paz hasta la ciudad aliada de Tlaxcala sin ser perseguidos. Días después los aztecas intentaron una última y desesperada táctica, invitando a los tlaxcaltecas a firmar la paz con la condición de que entregaran a Cortés y sus hombres. Sin embargo los tlaxcaltecas, que desde el principio parecieron y fueron buenos aliados de los españoles, cancelaron el acuerdo y negociaron con los españoles para participar juntos, a buen recaudo, la conquista de Tenochtitlán y el fin del Imperio Azteca.

hernancortes on enero 28th, 2011

Hernán Cortés (1485/1547) regresó de las campañas deItalia, y partió en 1504 a la Isla de La Española (República Dominicana-Haití). Estuvo siete años ahí como plantador y funcionario colonial, antes de que partiera con Diego de Velázquez hacia la conquista de Cuba. Llegó, conquistó y al cabo de un tiempo le asignaron Alcalde de Santiago de Cuba.

Tras 7 años en Cuba en los que llegó incluso a estar preso por conspiración hacia el gobernador Velázquez, se las arregló para estar al mando de la Tercera Expedición, después de las de Francisco Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva, para descubrir la costa de Yucatán, que comprende los países actuales de México, Belice y Guatemala.
Velázquez fue el que le nombró para ir, pero en seguida se arrepintió y corrieron rumores de que volverían a apresar a Cortés. Ante estos rumores, Cortés fue listo y apresuró a sus hombres para partir lo antes posible. Consiguió agrupar a 600 hombres y se largaron en busca de nuevas tierras, oro y prestigio…

Partió de Santiago de Cuba el 18 de noviembre de 1518 pero no pudo abandonar las costas cubanas hasta el año siguiente (10 feb 1519), habiendo parado en Trinidad por falta de recursos. En total salieron 11 naves, 110 marineros, 518 infantes, 13 arcabuceros, 32 ballesteros, 16 jinetes y 200 indios y negros aproximadamente. Por otro lado también hubo 32 caballos, 10 cañones de bronce y 4 falconetes.

Los más destacados soldados fueron Alonso Hernández Portocarrero, Alonso Dávila, Diego de Ordás, Francisco de Montejo, Francisco de Morla, Francisco de Salcedo, Juan de Escalante, Juan Velázquez de León, Cristóbal de Olid, Gonzalo de Sandoval y Pedro de Alvarado. La mayoría de ellos habían luchado con Cortés en las campañas de Italia. Antón de Alaminos con experiencia en las dos expediciones anteriores, era el piloto oficial, que era el que guiaba el camino.

Llegaron a la isla de Cozumel y en 1511 las casualidades de la vida hicieron que se encontraran a Gerónimo de Aguilar, que había sobrevivido al naufragio del buque Santa María de la Barca en septiemebre de 1510. Aquí se produjeron los primeros contactos entre indios y españoles.

Del periodo entre 1511 y 1519 se sabe poco, pero el 14 de marzo de 1519 llegaron al rio Tabasco (Grijalva), cerca de la ciudad de Potonchán, donde tuvo lugar la Batalla de Centla, en la que supuestamente los españoles demandaron entrar en la ciudad y no les dejaron entrar. A cambio les dieron agua y comida pero a Cortés no le pareció suficiente. Los indios maya-chontales atacaron en masa hasta que quedaron perplejos por la figura del jinete, montado a caballo (pensaban que el caballo y el hombre formaban un solo hombre centauro) y los arcabuces y cañones. Al ver la superioridad tecnológica de los españoles, se retiraron.

Tras esta batalla que causó un profundo respeto mutuo, las autoridades de Tabasco enviaron ofrendas a Cortés, las cuales aceptó. De este pueblo salió la conocidísima Marina o Malinche, que acabó siendo amada de Cortés e intérprete.

El 25 de marzo de 1519 fundó la villa de Santa María de la Victoria y el 22 de abril del mismo año Veracruz. Se alió con los Totonacas, que habían accedido a cambio de la libertad una vez acabada la supremacía del Imperio Azteca. Y aquí, es cuando aparecen los primeros rumores sobre un tal Moctezuma, emperador delImperio Azteca. Envió varias canoas con regalos de bienvenida, pero Cortés insistía en querer ver al emperador o Tlatoani, pero Montezuma se negaba.

El 16 de agosto de 1519, Cortés decidió iniciar su marcha hacia el corazón del Imperio Mexica, con un total de 13.000 guerreros totonacas, 400 soldados españoles con armas de fuego y 15 caballos. Muchos libros hablan también de la presencia continua de perros acompañando a Cortés en sus conquistas, habiendo sido entrenados para matar.

Llegó hasta Tlaxcala, pueblo completamente opuesto a los ideales políticos e idiosincracia de Tenochtitlán. Tlaxcala en el siglo XVI era una confederación de estados independientes gobernados al unísono por un Senado. Es decir, Tlaxcala demostró ser más avanzada política y democráticamente que muchas ciudades del mundo en el mismo siglo.

No en vano Tlaxcala era el enemigo número uno de los aztecas antes de que llegaran los españoles. Los tlaxcalenses y los españoles no tardarían en forjar una fuerte alianza para acabar con la supremacía azteca. Probablemente sin la ayuda de Tlaxcala, Cortés y sus hombres nunca pudieron haber escapado tras La Noche Triste, ni hubieran logrado la conquista de Tenochtitlan, ni mucho menos la Conquista de México.

Inicialmente los tlaxcaltecas batallaron en repetidas ocasiones ante los veteranos de guerra españoles, que en aquel momento eran la mejor infantería del planeta, muchos de ellos miembros de los Tercios de Flandes. Al reconocer su superioridad, los tlaxcaltecas decidieron ofrecer la paz y acabaron aliándose.

Tras esto vino la Matanza de Cholula, un pueblo supuestamente aliado de los aztecas, que presuntamente había planeado realizar una emboscada a Cortés, quién ante semejante rumor, decidió atacar él primero con todo lo que tenía y matando incluso a civiles desarmados dejando un total de unos 6.000 muertos. Tras esta matanza, Cholula se hizo aliada de Cortés, quizás a la fuerza.

El 24 de mayo de 1520, Cortés tuvo que enfrentarse hasta con los propios españoles, pues el gobernador de Cuba, Diego de Velázquez, mandó a Pánfilo de Narváez y sus hombres a capturarle por haber partido de Cuba sin su supuesto permiso.

Puede seguir leyendo el siguiente capítulo en La Conquista de Tenochtitlan o leer alguno de los otros episodios de La Conquista de México.

la estatua de Hernán Cortés en Medellín (Badajoz), manchada de rojo
1.Los autores han pedido que se trate “con dignidad al pueblo vencido”
2.La han manchado de pintura roja “por el encuentro México-España”
3.Coincide con el día del Bicentenario de Independencia de México


RTVE.es / EUROPA PRESS
11.08.2010

La estatua de Hernán Cortés ubicada en Medellín (Badajoz), lugar de nacimiento del conquistador de México, ha amanecido este miércoles manchada con pintura roja.

Se da la circunstancia de que el 11 de agosto se conmemora el bicentenario de la independencia del país azteca.

Un grupo que se autodenomina ‘Ciudadanos anónimos’ ha reivindicado este acto vandálico y, en un comunicado de prensa, ha exigido la sustitución de la escultura por un monumento a “todos los caídos en estas invasiones”.

Pintura roja por el partido de fútbol
Los autores de esta acción han aludido también a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México así como a la celebración del partido de fútbol que enfrentará a las selecciones española y mexicana en México DF, motivo por el han escogido añadir a la escultura “el color de La Roja”.

En el comunicado han justificado su acción en la pretensión de ofrecer una “revisión” de la escultura expuesta en la plaza de Medellín, que para ellos se trata de una representación “fascista”.

En particular han criticado que en la “imagen pueden observarse símbolos que representan a las instituciones implicadas -política, religiosa y militar- junto a la cabeza despojada de un indio que está bajo el pie del pobre Hernán”.

“Ofensa al pueblo de México”
El autodenominado grupo ‘Ciudadanos Anónimos’ ha asegurado que, “a pesar del aparente exceso” de su “efímera obra”, la pieza anterior es una “ofensa al pueblo amigo de México”.

Además, han dedicado el resultado de esta intervención a “una amiga de la capital mexicana, que lloró, vomitó” e hizo “sentir vergüenza” el día que la llevaron “a la bonita localidad de Medellín”.

hernancortes on enero 23rd, 2011


Hernán Cortés no fue el primer conquistador. Olvidémonos ahora, a pesar de su extensión, de Santo Domingo y Cuba, cuya población no podía oponer una resistencia duradera a los europeos. En el continente, la expedición de Cortés no sólo estuvo precedida por los viajes de reconocimiento de Hernández de Córdoba y de Juan de Grijalva. Una primera tentativa de conquista y colonización, llevada a cabo por Diego de Nicuesa y Alonso de Hojeda en dirección al golfo de Urabá y de la región del Panamá actual, había fracasado, aunque uno de los compañeros de Hojeda, el hidalgo extremeño Vasco Núñez de Balboa, había conseguido establecerse en el país, había descubierto la Mar del Sur en 1513 y había conseguido entablar relaciones cordiales con los caciques indígenas de la religión.

Pero había un precedente mucho más significativo: en 1514 un ejército muuy importante, el más numeroso y mejor preparado de toda la historia de la conquista, había sido confiado a un gran personaje, Pedro Arias Dávila (Pedrarias), hijo del conde de Puñonrostro, que había crecido en la Corte como paje del rey don Juan y estaba dotado de una amplia experiencia militar, adquirida en Portugal, en Granada y en África de Norte. Caso único, ¡se trataba de una expedición organizada por la Corona! Pedrarias recibió la misión de organizar la conquista del sur de América Central, bautizada como Castilla de oro, por la fama de sus riquezas. Dispuso de 22 navíos y de cerca de 2.000 hombres. Había recibido instrucciones precisas para organizar las religiones conquistadas, fundar ciudades, establecer colonos, negociar con los indios. Pedrarias era portador del texto oficial redactado por Palacios Rubio, el famoso requerimiento que debía servir de base legal, entendida a la española, al establecimiento del imperio de los castellanos.

Ahora bien, a pesar de las condiciones, eminentemente favorables, con las que partió, Pedrarias, obsesionado por el afán de oro, olvidó las recomendaciones de la Corona, persiguió y ejecutó a Núñez de Balboa,cometió mil excesos. Cierto es que el dominio español se estableció en Amñerica Central, pero el balance global de Pedrarias, fue a todas luces el primer conquistador que se hizo dueño de un gran imperio, que venció a ejércitos constituidos por guerreros de mucho valor, que supo establecer alianzas duraderas y eficaces con los pueblos indios, que puso los cimientos de una nueva sociedad, introduciendo en América las plantas y los animales domésticos del Viejo Mundo. Todo eso sin que le costara nada al fisco real, beneficiario por el contrario de importantes envíos de metales preciosos. Las hazañas, realmente extraordinarias, de Cortés y de sus hombres, conocidas gracias a los textos redactados por el conquistador y más aún por las narraciones de sus enviados a España, causaron sensación. Naturalmente, el triunfo inaudito de Cortés encendió la imaginación, suscitó lo más locos sueños de gloria, de fortuna, de poder. Muchos jóvenes, ambiciosos, sin fortuna, pero dotados de inmenso valor y de una increíble fe en su estrella, y entre ellos bastantes extremeños, quisieron imitar al hombre de Medellín.

¿Quiere eso decir que Cortés, en cierto sentido, había creado un modelo de conquistador? Es evidente que ejerció una influencia inmensa. Los más inteligentes de sus émulos, Francisco Pizarro , menos tosco de lo que se ha dicho y con una experiencia de las Indias excepcional, de más años que la de Cortés, ya que había formado parte del pequeño grupo de hombres que descubrieron la Mar del Sur con Núñez de Balboa, con mayor motivo un Jiménez de Quesada, el 《conquistador letrado》cuyas memorias, por desgracia, se han perdido, supieron meditar sobre las enseñanzas mayores de la epopeya de Cortés. Sabían que Cortés había merecido su triunfo debido a una tenacidad constante. Jiménez de Quesada rehusó varias veces volver atrás para alcanzar las orillas del Golfo y llegó a la《sabana》de Bogotá con los 160 hombres y los 60 caballos que todavía le quedaban. Pizarro, en la isla del Gallo, ¡no cuenta más que con 16 fieles, o solamente 13, los 《trece de la fama》, para continuar una empresa imposible! ¡Es Cortés, en Tlaxcala o después de la Noche Triste!

Los mismos hombres habían comprendido la importancia de la información, la absoluta necesidad de las alianzas indias, la gran baza que constituían las divisiones del mundo indígena: Pizarro y Almagro sacaron el mejor partido de la guerra civil entre los dos incas, Huáscar y Atahualpa, al igual que Cortés se había aprovechado de la enemistad fundamental entre Tenochititlan y Tlaxcala. Por su parte, Jiménez de Quesada supo aprovechar la división de la sociedad chibcha. Este mismo conquistador había puesto a Cortés al borde del precipicio. Con un sentido agudo del compromiso, Quesada supo persuadir a Nicolás Federmann y a Sebastián de Benalcázar, que habían llegado a la alta meseta chibcha al mismo tiempo que él, o casi, que era preferible pedir el arbitro de la Corona antes que arriesgarse a librar un enfrentamiento fratricida ante la mirada de los indios. También se acogieron a ello los conquistadores de Perú, para beneficio inmediato del poder civil.

La lealtad de Cortés respecto a su Rey hizo escuela. El único conquistador que se arriesgó a la sedición, y se proclamó rey, Gonzalo Pizarro, pagó con su vida esa felonía.

Pero el modelo de Cortés no podía encajar más que en espacios densamente poblados,habitados poor hombres de un alto nivel técnico, dotados de una organización política que los conquistadores, a semejante de Cortés, se contenteran con maquillar. Ésas fueron las condiciones que permitieron a Pedro de Alvarado asentar su dominio en Guatemala y a los pequeños reyes chibchas y a los soberanos incas. En cambio, los conquistadores más experimentados, los mejores preparados, fracasaron siempre cuando se encontraron con junglas o desiertos, los espacios infinitos del bosque o la pradera. Almagro, en Chile, Alvar Cabeza de Vaca, Francisco Vázquez de Coronado y Hernando de Soto, en la gran llanura norteamericana, Francisco de Orellana, en la Amazonia, estaban condenados al fracaso, un fracaso algunas veces mortal.

A decir verdadm Cortés era inimitable ya que fue el único conquistador que se puede calificar de genial. Ninguno amó tanto como él al país que había contemplado con admiración durante el fabuloso verano de 1520, ninguno intentó con tanta perseverancia transformarlo de acuerdo con sus crencias y sus ideales. A Cortés sólo le faltó, para alumbrar otro México, amar más a los hombres y, quizá, nos atrevemos a escribirlo, romper con España, cuyo soberano no le había comprendido y cuyos hijos, sus compatriotas, se habían dedicado a destruirle y a arruinar su obra. Pero, mencionar la sola idea de ruptura, ¿no es traicionar a Cortés?

Citado de “HERNÁN CORTÉS El Conquistador de lo imposible, Ediciones Temas de Hoy,S.A.2002, BARTOLOMÉ BENNASSAR

hernancortes on enero 23rd, 2011

Los manuales de historia europeos, condenados a la simplificación, nos enseñan que el ejército de Cortés estaba formado por 508 soldados de a pie( más un centenar de hombres de la mar: maestres, pilotos, marineros); disponía también de dieciséis jinetes, montados en caballos o en jumentos, treinta y dos ballesteros, trece escopeteros/ arcabuceros; algunas piezas de artillería, entre ellas cuatro falconetes de hierro y una docena de pequeños cañones de bronce. Éstos eran los efectivos de los que hizo relación el propio Cortés cuando pasó revista a sus tropas en Cozumel, primera etapa de su epopeya mexicana. Los datos apenas se han discutido: las diferencias observadas son de poca importancia. Gómara, al escribir del alarde de efectivos de Guaniguanigo en Cuba, la víspera de la partida, habla de 550 españoles, de ellos 50 marineros, más 200 porteadores indios y gente de servicio. El propio Bernal Díaz del Castillo, nuestra principal fuente a propósito del alarde de Cozumel, en el que estuvo presente, precisa que no está seguro del número de ballesteros. ¿Hay, por lo tanto, que seguir al pie de la letra a Gómara cuando escribe:《Con tan poco caudal ganó tan grande reino […]. Nunca jamás capitán alguno hizo con tan pequeño ejército tales hazañas, ni alcanzó tantas victorias, ni sujetó tamaño imperio》? Gómara nos hace creer lo increíble: el México Central, poblado por alrededor de veinte millones de hombres, dotado de una organización estatal bastante elaborada, de un eficaz sistema fiscal—los recaudadores de impuestos eran omnipresentes—, capaz de movilizar varias decenas de millares de soldados, creador de una civilización refinada que, a pesar de la crueldad de algunas de sus prácticas, suscitó la admiración de los conquistadores y de Cortés más que de ningún otro, fue conquistado en unos pocos meses por unos centenares de hombres. La realidad, evidentemente, es muy otra, e infinitamente más compleja. La por ello, al contrario: la inteligencia de los conquistadores y el sentido político de su jefe fueron las claves del éxito.

Si se quiere comprender lo inconcebible hay que tener en cuenta la cronología, la importante baza que jugaron los intérpretes, y el arma suprema de Cortés, es decir, la explotación de las divisiones existentes en el mundo indígena, sin por ello descuidar el papel desempeñado por el armamento, el valor de los hombres y el genio estratégico y táctico del conquistador,

Una cronología sencilla
La conquista de México se desarrolló en varias etapas que pueden resumirse de la siguiente manera.

De febrero al 8 de agosto de 1519: los barcos navegan a lo largo de las costas de Yucatán, luego hasta las villas de San Juan de Ulúa y de la actual Veracruz, fundada por Cortés. En el transcurso de estos meses se libran algunos fuertes combates en los alrededores de Tabasco, pero los españoles consiguen superar sus pérdidas. Se incorporan a la expedición dos intérpretes cuyo papel va a ser capital: Jerónimo de Aguilar, un español que había estado durante ocho años prisionero de los indígenas y que conocía el maya yucateco, y una indígena de inteligencia excepcional, de origen nahua pero que había sido vendida como esclava a los mayas y que hablaba maya u náhuatl, Malintzin, convertida en doña Mariba tras su bautismo. Durante este periodo los españoles consiguieron liberar a las poblaciones totonacas, que vivían en la ribera del golfo de México, de la relativamente reciente dominación mexica o azteca, que soportaban muy mal. Cortés consiguió del cacique totonaca de Cempoala, el Cacique Gordo, doscientos tamemes o porteadores y cincuenta indios de guerra. Antes de penetrar tierra adentro, Cortés, de acuerdo con sus soldados, había dado al través sus naves, es decir, las había desarmado y hecho encallar para imposibilitar cualquier huida.

Del 8 de agosto al 23 de septiembre de 1519: el ejército de Cortés emprende la marcha con dirección a México. No cuenta entonces más que con poco más de 400 españoles, ya que las pérdidas totales desde la salida de Cuba han alcanzado la cifra de 35 (muertos en combate o a causa de heridas mortales o enfermedades); una guarnición de unos 60 hombres (más los marineros) se queda en Veracruz, bajo el mando de Juan de Escalante. La marcha es penosa: hay que subir puertos antes de entrar en las tierras frías, lejos de la tibieza del Golfo. Cortés ha decidido pasar por Tlaxcala, pues los totonacas le han dicho que los tlaxcaltecas son enemigos mortales de los mexicas. Sin embargo, Tlaxcala rechaza obstinadamente las ofertas de paz de Cortés. Del 2 al 5 de septiembre tienen lugar terribles batallas: millares de tlaxcaltecas lanzan varios ataques contra el ejército de Cortés; uno contra veinte o treinta, los españoles se creen perdidos pero terminan por ganar gracias a una organización táctica admirable, a la artillería, que abrió brechas profundas en la infantería tlaxcalteca, demasiado reagrupada, y por último, gracias a su caballería. Los españoles tuvieron muchos heridos, pero pocos muertos. En total, desde la partida de Cuba, habían perdido 155 hombres. Por suerte y 《gracias a Nuestro Señor》, el Consejo de los cuatro caciques de Tlaxcala decide firmar la paz. Cortés entra en Tlaxcala el 23 de septiembre.

Del 23 de semptiembre al 12 o 13 de octubre: los españoles descasan y curan sus heridas en Tlaxcala. Saben que han estado muy cerca del desastre, de la eliminación física total. ¿Cómo no iban a sentir, junto a la fascinación, la atracción irresistiblehacia ese mundo fabuloso que descubren día a día, una verdadera angustia, una suerte de terror existencial? Pero la suerte está de su parte: consiguen sellar una alianza con los tlaxcaltecas que será decisiva,a pesar de que los enviados de Moctezuma se esforzarán en impedir por todos los medios que ésta se realice, intentando hacer creer a los españoles que se trataba de una trampa y haciéndole a Cortés regalos suntuosos. Los tlaxcaltecas rechazaron firmemente destruir sus ídolos a pesar de la insistencia de Cortés; el religioso mercedario que acompañaba el ejército defendió su punto de vista:《No es justo que por fuerza les hagamos ser cristianos.》Con objeto de sellar la alianza y de tener descendencia de los españoles, a los que consideran unos guerreros extraordinarios, los tlaxcaltecas entregaron a varias hijas de los caciques a los españoles; Cortés las repartió entre sus capitanes (Pedro de Alvarado, Juan Velázquez de León, Gonzalo de Sandoval, Cristóbal de Olid, Alfonso de Ávila). Por último, los tlaxcaltecas ofrecieron a Cortés millares de indios de guerra para la conquista de México. Aceptó cinco o seis mil.

Del 12 o 13 de octubre al 8 de noviembre: los españoles cubren, con calculada lentitud, el recorrido Tlaxcala-México. Por consejo de Moctezuma, deciden pasar por Cholula, que está a sólo seis lenguas de Tlaxcala; los tlaxcaltecas, enemigos jurados de las gentes de Cholula, les alertan de que los caminos han sido bloqueados; esto, y la reserva con que les tratan las autoridades de Cholula, les hace observar la máxima prudencia. El 8 de octubre cometen una auténtica matanza entre los señores de la ciudad: mataron a 3,000 personas en dos horas. Cortés afirmará más tarde que actuó de esta forma porque doña Marina le había informado de que los caciques de Cholula, por instigación de Moctezuma, planeaban asesinar a los españoles. Más tarde, Bernal Díaz del Castillo se enfurecerá contra Bartolomé de Las Casas, según el cual los españoles cometieron semejante matanza sin ningún motivo, por simple diversión y no en defensa propia. En cualquier caso, es evidente que de esa manera Cortés se adelantó a los deseos de sus aliados tlaxcaltecas.

Moctezuma se resignó finalmente a recibir a los españoles en su capital, en la que entraron el 8 de noviembre de 1519. Entonces no se trataba aún de una conquista. No hubo ningún combate: los españoles fueron objeto de una fastuosa recepción, se les acomodó y alimentó muy bien, y se instalaron en la capital azteca.

Del 8 de noviembre de 1519 al 10 de mayo de 1520: los españoles pasan una larga temporada en México-Tenochititlan. Al día siguiente de su llegada sucede un episodio bastante controvertido, el del discurso de bienvenida de Moctezuma, cuyos términos, de confirmarse, habrían creer que el soberano azteca(el tlatoam) vio en los españoles a dioses y en Cortés a una reencarnación del dios Quetzalcóatl, lo que explicará la relativa pasividad del soberano y sus repetidos esfuerzos por conseguir atraerse el favor de los invasores. Sin embargo, el significado del discurso, si se pronunció realmente, lo que parece probable, sigue siendo incierto. La Segunda relación de Cortés y el relato de Gómara( escrito al dictado del conquistador) citan varios pasajes del discurso que hablan explícitamente del origen divino de los conquistadores y la identificación Cortés-Quetzalcóatl; el mismo Bernal Díaz del Castillo hace alusión a ello:《Y que verdaderamente debe de ser cierto que somos los que sus antecasores, muchos tiempos pasados, habían dicho que vendrían hombres de donde sale el sol a señorear aquestas tierras, y que debemos ser nosotros, pues tan valientemente peleamos.》 Los españoles son testigos de los grandes honores que se rinden a Moctezuma; visitan detenidamente México, los mercados, las plazas, los canales. La ciudad les deja tremendamente impresionados, como lo prueban las largas y entusiastas descripciones de los testigos (entre ellos Cortés y Berpero, tras una primera tentativa infructuosa, no han intentado suspender el culto, y se contentan con construir una iglesia por su cuenta. Descubren en el palacio el tesoro del soberano azteca, llamado tesoro de Axayácatl, padre de Moctezuma, cuya riqueza deja estupefacto a Bernal Díaz.

Según Cortés, fue al sexto día cuando los españoles decidieron hacer prisionero a Moctezuma. La tesis de que la detención se produjo el mismo día de la receptación, fundamentada en fuentes indígenas muy posteriores al acontecimiento, está desmentida por todos los testigos; además, es absurda, pues Cortés hubiera cometido un error muy burdo. Bernal Díaz asegura que la decisión de Cortés fue tomada seis días más tarde, ante la insistencia de los hombres de confianza del conquistadores, sus capitanes y doce soldados, entre ellos el propio Bernal: tomar al soberano como rehén garantizaría la seguridad de los españoles, muy pocos frentes a una multitud de indígenas en una ciudad que podía convertirse en una trampa, una 《ratonera》, dada su situación. Cortés no hace ningua alusión a esta versión, la más probable, ya que desde el segundo día varios conquistadores habían defendido ese punto de vista, pero ratifica la fecha (el sexto día) y, para intentar justificar ocurridos en Veracruz: su lugarteniente Juan de Escalante y seis españoles fueron asesinados allí por un destacamento mexica, probablemente bajo instigación de su soberano. Moctezuma se había defendido de la acusación, prometiendo además hacer castigar a los culpables, cuatro oficiales, que fueron efectivamente detenidos de la acusación, prometiendo delante del palacio. Mientras tenía lugar el suplicio se le pusieron los grilletes a Moctezuma.

La tensión subía en México, a pesar de las reuniones diarias entre Cortés, sus capitanes y el tlatoami, y de los juegos que compartían, además de las partidas de caza, aunque esto es más dudoso. Cortés obtuvo de Moctezuma información sobre el emplazamiento de las minas de oro y envió a algunos de sus hombres a explorar. Pero, según ciertos rumores, Cacamatzin, señor de Tezcoco y sobrino de Moctezuma, preparaba la rebelión: el encarcelamiento de su tío, en efecto, se prolongaba, los españoles se habían apropiado de una parte del tesoro real y habían fundido el oro para reducirlo a lingotes, mientras consolidaban su dominio sobre el país. Había llegado el momento de plantarles batalla y de terminar con la pasividad de Moctezuma.

Del 10 de mayo al 30 de junio de 1520: se desarrollaron varios episodios dramáticos. José Luis Martínez escribe: 《Cuando parecía que la conquista del imperio azteca se iba consolidando sin violencia mayor, el episodio de Narváez y la ausencia de Cortés de la ciudad de México van a dar un nuevo curso a la historia del enfrentamiento entre españoles e indígenas.》

En efecto, a comienzos de mayo, Cortés se entera de que un importante ejército español, llegado de Cuba, al mando de Pánfilo de Narváez, acaba de desembarcar en San Juan Ulúa. Las cifras varían pero se trata de la expedición más grande lanzada sobre México: de 800 a 1.400 hombres, de 80 a 90 caballos, de 100 a 150 ballesteros y escopeteros, una docena de piezas de artillería. Cortés se da cuenta inmediatamente de que Moctezuma, cuyos informadores atraviesan sin cesar el país, está perfectamente al corriente del desembarco; la noticia, como de costumbre, se la han pintado en tejidos de algodón. Cortés no tuerce el gesto ante Moctezuma, cree poder entenderse con los recién llegados ya que el oidor de Santo Domingo, Vázquez de Ayllón, acompaña a Narváez en calidad de mediador, pero cambia de tono rápidamente ya que Narváez reenvía inmediatamante a Vázquez de Ayllón; además, su aliado de Cempoala, el Cacique Gordo, embaucado por Narváez, deserta.

Cortés realiza entonces una extraordinaria operación de comando. Deja en México una importante guarnición al mando de Pedro de Alvarado, y parte el 10 de mayo con setenta hombres( entre ellos Bernal Díaz del Castillo), incorpora en Cholula a Juan Velázquez de León y a sus hombres, luego, cerca de Cempoala, tras una marcha forzada, a Gonzalo de Sandoval y los suyos. Dispone entonces de menos de trescientos hombres, una fuerza tres veces inferior a la de Narváez, pero se ha cuidado de enviar unos días antes a algunos hombres de confianza, bien provistos de oro para los artilleros de Narváez y algunos otros soldados que cree conocer bien. La noche del 27 de mayo, bajo la lluvia, las tropas de Cortés se apoderan de Narváez gracias a un número acrobático de Gonzalo de Sandoval que escala una torre, desarma a algunos jefes y luego logra la adhesión del ejército de Narváez a Hernán Cortés, el hombre que va a colmarlos de riquezas y honores. Éste se siente con motivos para creer que acaba de obtener una victoria decisiva, tanto es así que hace desarmar las naves de la flota de Narváez. Nunca ha dispuesto de un ejército tan importante.

Pero la rueda de la fortuna gira valozmente. Unos mensajeros llevan al conquistador una noticia fatal: Pedro de Alvarado y sus hombres están sitiados en México donde ha estallado una gran rebelión. Llegan datos más precisos: la rebelión se debe a la matanza perpetrada por Pedro Alvarado en el Templo Mayor., en la que han sido asesinados muchos de los principales dignatarios aztecas. Cortés vuelve a toda velocidad a Tlaxcala donde el 20 de junio para revista a su ejército: puede contar con 1.300 soldados, 96 caballos, 80 escopeteros y otros tantos ballesteros, 2.000 indios de guerra que le proporciona Tlaxcala. A la cabeza de una fuerza tan considerable, Cortés se siente confiado: la noticia de su victoria sobre Narváez a favor de la paz. El 24 de junio Cortés está de regreso en México con su ejército. Toca a llamada a sus capitanes, Juan Velázquez de León y Diego de Ordaz, a los que había enviado de reconocimiento.

La situación en México-Tenochtitlan, peor de lo que Cortés imaginaba, se agrava aún más tras la muerte de Moctezuma, ocurrida en circunstancias bastante oscuras. Los mexicas están decididos a vrencer o a morir, y, bajo la dirección de Cuitláhuac, el muevo tlatoani, combaten encarnizadamente y con un éxito creciente. Numerosos españoles mueren o son heridos. Cortés comprende que la retirada es la única posibilidad de salvación. La decide con mucho secreto. Es la Noche Triste, el 30 de junio. Pero, dada la alerta, la columna se ve furiosamente atacada en la calzada de Tlacopan; la retaguardia, con Pedro de Alvarado y Velázquez de León, se ve separada del grueso de la columna y pierde una parte de sus efectivos. Pedro de Alvarado se salva, gracias, quizá, a un salto que se hará legendario. Las pérdidas totales, minimizadas por Cortés (150 españoles, 45 caballos, 2.000 indios), y sin duda exageradas por Bernal Díaz del Castillo (870 españoles), han sido objeto de muy diferentes evaluaciones pero afectan a 400 o 600 españoles y alrededor de 4.000 indios, la mayoría tlaxcaltecas. La mayor parte del tesoro se ha perdido, tragado por las aguas de la laguna en el transcurso de la retirada. Pero Cortés y sus hombres tuvieron suficiente fuerza e inteligencia táctica para infligir en Otumba un duro golpe al ejército mexica, que creía poder acabar con ellos durante la persecución:¡Cervantes de Salazar llega hasta a pretender que fue 《la batalla más memorable》de la conquista.
Del 1 de julio de 1520 al 28 de abril de 1521, el ejército de Cortés puede descansar gracias a la ayuda y el auxilio de Tlaxcala; pese al temor de los españoles ante cuál pudiera ser su reacción, los talzxcaltecas rechazan el acuerdo propuesto por los aztecas y permanecen fieles a la alianza con Cortés. Para Bernardino Vázquez de Tapia se trató de un milagro: 《Y milagrosamente Nuestro Señor nos libró y llevó en salvo a Tlaxcala, a donde, y si los halláramos de guerra,según íbamos cansados y heridos no se escapara ninguno de nosotros; pero ellos como buenos guardaron la paz y amistad que a los principios asentaron con el marqués.》 El consenso a este respecto es total: el respecto de la alianza por parte de Tlaxcala salvó a los españoles.

A continnuación, Cortés prepara metódicamente ña reconquista de la capital azteca moviéndose en dos direcciónes; en el ámbito diplomático, negocia con los otros pueblos del México Central para privar a los aztecas de aliados; en el militar, consigue doblar sus efectivos, gracias a importantes refuerzos llegados de las islas. Promulga ordenanzas militares y hace construir en Tlaxcala los elementos de trece 《bergantines》, en realidad grandes chalupas muy manejables, que serán transportados hasta la laguna. Hace que los guerreros tlaxcaltecas sigan entrenamiento militar, para que adquieran principios tácticos de los que efectivamente darán prueba durante la batalla de México-Tenochititlan. Parece ser que Cortés también intentó, varias veces, entrevistarse con Cuauhtémoc, el sucesor de Cuitláhuac, para convencerle de la necesidad de la paz, pero no hay ningua certezan sobre esto. Durante el Pentecostés de 1521, la víspera de la batalla decisiva, Cortés organiza el alarde de Tezcoco. Ha reunido bajo sus órdenes a 650 soldados de a pie, 84 de a caballo, 194 ballesteros y escopeteros y una veintena de cañones, tres cañones grandes de hierro y una quincena de cañones pequeños de bronce, a los que hay que añadir más de 25.000 indios de guerra, de los cuales al menos 16.000 son tlaxcalteras.

Por fin, del 30 de mayo al 13 de agosto de 1521 se desarrolla una batalla encarnizada por México-Tenichititlan. Cortés ejecuta la operación anfibia que ha preparado para encerrar a los defensores en su ciudad. Él mismo toma el mando de la fuerza naval, con300 soldados de a pie y los artilleros, ya que los cañones están repartidos entre los bergantines. Tres destacamentos, compuestos por un número más o menos igual de soldados de a pie, de alabarderos, de ballesteros y de jinetes son confiados, respectivamente a Pedro de Alvarado, a Cristóbal de Olid, y a Gonzalo de Sandoval. Cada uno de los tres destacamentos está apoyado por unos 8.000 indios de guerra. Las notables disposiciones tácticas concebidas por Cortés le permiten tomar inmediatamente ventaja, pero los mexicanos se defienden heroicamente, casa por casa, y hay que acudir frecuentemente a la lucha cuerpo a cuerpo. Los españoles se ven obligados a quemar las casas ocupadas para evitar que sean sitiadass durante la noche. Sufren un fracaso humillante en su primer ataque contra la plaza del mercado y pierden terreno. Pero los asediados carecen de todo, especialmente de agua potable, porque los españoles han cortado el acueducto de Chapultepec. Además, sufren una epidemia de viruela, introducida, parece ser, por un soldado o un porteador de la expedición de Narváez. A pesar de todo, rechazan varias veces las ofertas de paz de Cortés. Por fin,el 13 de agosto, Cuauhtémoc, agotado como todos los suyos, se rinde. La guerra ha terminado. Cortés podrá enviar pequeños destacamentos a las regiones vecinas que no estaban sometidas a los mexicas (por ejemplo, a Michoacán o a Huasteque) y obtener sin grandes esfuerzos su adhesión.

Esta secuencia cronológica, aunque breve, hace justicia a las simplificaciones a que hacíamos referencia al comienzo de este capítulo. Con su ejército inicial Cortés ha conseguido dos victorias importantes. La de Tlaxcala: los españoles se batieron uno contra veinte o treinta con un extraordinario espíritu de solidaridad y supieron utilizar a fondo su artillería y sus arcabuces, que causaron estragos en las formaciones demasiado agrupadas y desconcertadas por unas armas desconocidas; además, esta tropa, ya curtida en la guerra con los indios, estuvo admirablemente dirigida. La segunda victoria, uno contra tres, fue ganada a otros españoles, gracias a la sorpresa, el 27 de mayo de 1520. Pero ni el doble de efectivos más la ayuda de 2.000 valerosos guerreros indios ni las armas de fuego evitaron la derrota de Cortés durante la primera batalla de México-Tenochtitlan, que terminó con la Noche Triste. Y su victoria total en la última batalla hubiera sido imposible sin la contribución de varias decenas de millares de combatientes indios entre los que estaban los tlaxcaltecas, enemigos jurados de los aztecas.

Es evidente, por lo tanto, que la epopeya cortesiana, fueran cuales fueran las notables cualidades del capitán, no puede definirse simplemente como una guerra que enfrente a combatientes de elite, dotados de un armamento muy superior, con guerreros valientes pero mal armados y sin formación estratégica y táctica. Hay, sin alguna duda, que analizar las fuerzas presentes y sus métodos de combate: éstos revelan la clara superioridad militar de los españoles. Pero no deberíamos contentarnos con ellos.

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HERNÁN CORTÉS Y LA AZTECA

hernancortes on enero 23rd, 2011

1492 D.C. Cristobal Colón descubre América.

1502 D.C. Muerte de Ahuízotl, ascenso de Moctezuma Xocoyotzín o Moctezuma II.
Moctezuma Xocoyotzín nació en México-Tenochtitlan en 1466. Este señor azteca mantuvo el dominio de los pueblos sujetos a tributo y extendió las rutas comerciales hasta Panamá. Dispuso que todos los nobles desempeñaran trabajos en la administración pública y acentuó la severidad en la educación de la juventud.

1502 a 1520 D.C. México-Tenochtitlan es gobernado por Moctezuma II.

1503 D.C. Toma de Achiotla.

1504 D.C. Estallido de la guerra contra Tlaxcala. Campaña de Quetzaltepec y Totoltepec.

1505 a 1506 d.C. Captura de Yanhuitlan y Zozollan.

1507 d.C. Ceremonia del Fuego Nuevo en Tenochtitlan.

1508 a 1513 D.C. Campaña azteca contra Huexotzingo.

1511 d.C. Toma de Tlaxiaco. Los españoles ocupan Cuba.

1515 D.C. Guerra contra Tlaxcala. Los huexotzingas se refugian en
Tenochtitlan. Se restaura el Templo Mayor.

1517 D.C. Hernández de Cordoba dirige la expedición de las costas de México.

1518 D.C. La Ocupación azteca de Huexotzingo acaba. Huexotzingo de nuevo se vuelve aliado de los tlaxcaltecas. Juan de Grijalva dirige la expedición aMéxico.

1519 D.C. Moctezuma II manda embajada a Hernán Cortéspara disuadirlo de que penetrara al interior del país. 10 de febrero: Cortés embarca para México, 8 denoviembre: Cortés entra a Tenochtitlan.

Hay que recordar que según las creencias aztecas, el dios Quetzalcoatl regresaría por el oriente en forma de un hombre blanco y barbado, por lo que cuando llegóHernán Cortés a México, fué confundido con este dios por el rey azteca Moctezuma, lo cual facilitó la conquista.

1520 D.C. 27 de junio: muerte de Moctezuma II, sucedido primero por Cuitláhuac y después de un breve reinado, por Cuauhtémoc. El día 30 de junio sucedió la famosa Noche Triste y Cortés abandona Tenochtitlan.

Cuitláhuac fue entronizado el 7 de septiembre de 1520, pero el 25 de noviembre del mismo año murió víctima de la viruela, enfermedad traída a México por los conquistadores.

1521 D.C. 28 de abril. Comienza el sitio deTenochtitlan. 12 de agosto: caída de Tenochtitlan. Captura de Cuauhtémoc.
Muerto Cuitláhuac, Cuauhtémoc gobernó hasta enero de 1521 y ascendió después al trono al término del año indígena. Enterado de que Cortés pensaba poner sitio aTenochtitlan, organizó al ejército y al pueblo para defender la ciudad, ofreció quitar los tributos a sus vasallos, fortificó la plaza, destruyó los puentes y mandó armas 5 mil barcas. Los aztecas defendieron durante 75 días sus posiciones, hasta que, el 13 deagosto de 1521, quedaron reducidos al islote de Tlatelolco, diezmados y hambrientos.

Al empezar agosto la defensa de la ciudad era ya imposible. Se decidió que Cuauhtémoc y otros jefes aztecas intentaran escapar por el lago, para continuar la lucha en otro lado. Sin embargo, fueron detenidos por uno de los navíos de los españoles y hechos prisioneros. En los días siguientes, lo que quedaba de la ciudad fue capturado por las fuerzas de Cortés y la resistencia indígena cesó.

1521 D.C. Caída del Imperio Azteca, conquista deTenochtitlan por los españoles.

Los españoles buscaban oro y el tesorero español ordenó que le dieran tormento a Cuauhtémoc para que confesara dónde estaba el oro. Le pusieron aceite hirviendo en los pies y manos a él y al señor de Tacuba, quien se quejaba y pedía a Cuauhtémoc que confesara, a lo que éste respondió: – Estoy yo acaso en algún baño o deleite?

1525 D.C. Ejecución de Cuauhtémoc, último rey azteca.
Cuauhtémoc permaneció preso durante 4 años. Fue asesinado por los conquistadores durante la expedición de Cortés hacia Centroamérica en 1525.

hernancortes on enero 23rd, 2011

Los aztecas se establecieron e impusieron su dominio en la meseta mexicana hacia fines del siglo XII d.C. Antes de su arribo, la región había sido el asiento de numerosos pueblos indígenas, siendo los toltecas los unificadores de los elementos culturales anteriores. Los aztecas, también llamados mexicas o tenochcas, fueron uno de los últimos pueblos nahuas que llegaron a la región procedentes del Norte del Río Grande.

Según su propia leyenda, provenían de un lugar llamado Aztlán. Aquel sitio era donde las águilas levantaban el vuelo, simbolizando de esta manera el amanecer que posibilita la vida. En su migración desde las áridas montañas del Norte, los aztecas se movilizaron de manera muy particular. Avanzaban en pequeños grupos, que se establecían en asentamientos permanentes, hasta que los pioneros determinaban la conveniencia de ocupar nuevas tierras. Su ruta fue larga hasta llegar a Chapultepec, en donde fueron prisioneros y vasallos. Sin embargo, este infortunio no les hizo olvidar la promesa de su dios Huitzilopochtli, quien les había asegurado que vengaría todas las ofensas que hubieran recibido y los convertiría en un pueblo poderoso.

El cumplimiento de este compromiso se realizó ante un hecho fortuito. Su dominador, Cocox, se encontraba en guerra con una ciudad rival. Los aztecas decidieron apoyar a su señor. Una vez obtenida la victoria, sellaron entre ambos una alianza por medio del matrimonio de la hija de Cocox con el jefe azteca. La venganza azteca consistió en el asesinato de la princesa en la ceremonia nupcial. Odiados y temidos, volvieron a migrar por el valle de México. Una vez más reemprendían la marcha tras el lugar donde se posara el águila sobre un nopal para fundar su
ciudad.

Comandados por Tenoch, en el año 1325, en una isla casi estéril, vieron al águila según las indicaciones dadas por su dios. Decidieron allí echar las bases de su capital, construyendo en primer lugar un templo en honor a su dios. Así nació Tenochtitlán. Establecidos por fin, los aztecas iniciaron los trabajos de desecación del pantano, construcción de diques, canales y chinampas para el cultivo. La ciudad se fue delineando alrededor de estos jardines flotantes sobre el lago. Asegurada su existencia, la población experimentó un importante crecimiento, que culminó con la instalación de puentes de unión entre las costas y la ciudad.

El centro de la ciudad fue erigido como sitio ceremonial. Entre los edificios más importantes, se contaban las pirámides en honor de sus dioses, canchas de juego de pelota, residencias para sacerdotes y guerreros y altares para las ceremonias litúrgicas. Palacio real, casas para la nobleza y el mercado completaban este barrio central. La gente común, en tanto, se agrupaba en los sectores que rodeaban la urbe.
Desde esta ciudad, el pueblo azteca inició una serie de campañas de conquista contra sus vecinos con el doble propósito de tomar prisioneros de guerra para los sacrificios y adquirir la tierras y productos que escaseaban en el lago. Convertidos en temibles guerreros, lograron ampliar sus territorios hasta los límites del actual México.
La cultura azteca recogió todos los elementos que habían producido sus antecesores y formó con todo ello un amplio y homogéneo cuadro cultural.

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CULTURAS DE MÉXICO ANTIGUO

hernancortes on diciembre 21st, 2010

Tras esos hechos contrastados, La Malinche acumula un buen número de leyendas, de suposiciones menos comprobables, y de asociaciones más o menos justas al personaje, como puede ser la palabra malinchismo o el considerarla, por muy pocos, primera madre de México. Estas leyendas, suposiciones y asociaciones quizá puedan agruparse en cuatro tipos:

  • Las relativas a la novelesca historia de su infanciaNacida en noble cuna. Secuestrada y vendida como esclava siendo niña, por un conflicto familiar en el que su madre y su hermano la traicionan. Encuentro de la cautiva con el conquistador, que la hace su mujer y la encumbra… Y vuelta a su lugar de nacimiento, donde, en lugar de vengarse de su madre y su hermano, se preocupa porque sean bautizados y los cubre de regalos,… No es de extrañar que algunos cronistas puedan haber exagerado o adornado la historia, que es digna de las novelas de caballerías que los conquistadores adoraban.
  • Las que aluden a una supuesta historia de amor con Cortés: Seguramente no hubo tal; las relaciones humanas en el siglo XVI no pueden juzgarse con criterios actuales, y menos aún con criterios novelescos. Cortés tuvo un hijo con Malintzin, pero también tuvo otro con Tecuichpo, la hija de Moctezuma que hubiera sido mujer de Cuitláhuac o de Cuauhtémoc. Posiblemente su relación amorosa con Malintzin fue mucho menos intensa de lo que se quiere a veces suponer.
  • Las que la culpan de traición a los suyos, de venta de la patria: Es evidente que Malintzin no tenía ninguna patria que vender. Cortés se aprovechó precisamente de que no existiera unidad, y sí gran enemistad, entre los pueblos con los que entraba en contacto. La palabra “malinchismo“, con la que se adjetivan las acciones en perjuicio de la propia cultura (sobre todo si además son en beneficio personal propio), o la preferencia por lo extranjero por el hecho de serlo. Seguramente no fue un sentimiento de los vencidos, y es muy posterior a la conquista.
  • Las que la señalan como madre fundadora: Malintzin también tiende a evocar el nacimiento de una nueva patria y, en un sentido general, la maternidad. Se la asocia, por ejemplo, a la leyenda de La Llorona, (?) (un fantasma clásico de la Ciudad de México, que en sus apariciones grita ¡Ay, mis hijos!).
hernancortes on diciembre 21st, 2010


Una de las figuras más polémicas de la conquista española es la mujer conocida como La Malinche o Doña Marina (ca. 1500-1527), quien ejemplifica la importancia de los intérpretes en el curso de la historia. De familia noble, La Malinche fue esclavizada, se convirtió en intérprete y en la persona de confianza del explorador español Hernán Cortés, a quien dio un hijo. Algunos la ven como la traidora de los aztecas, mientras que otros la consideran el chivo expiatorio del fracaso de Moctezuma, quien no fue capaz de defender su reino.

Marina nació en una familia noble en la provincia de Paynalla en Coatzacoalcos, en la región de Veracruz al sur de México. Cuando su padre murió, su madre se volvió a casar y dio a luz a un varón. Aunque Marina era la primogénita y heredera legítima, su madre y su padrastro favorecieron al nuevo bebé. Y para que el nuevo vástago fuera heredero único, su madre la regaló o la vendió como esclava y la declaró muerta.

Antes de convertirse en propiedad del cacique de Tabasco, Marina viajó en cautiverio desde su región natal de habla náhuatl a las regiones de habla maya en Yucatán, donde aprendió dicha lengua. Durante esta época, Hernán Cortés había llegado desde Cuba a la costa de Tabasco con su intérprete, Jerónimo de Aguilar, quien había aprendido el maya después de naufragar, ser esclavizado por los mayas de Yucatán y posteriormente rescatado por los españoles.

Habiendo tomado la decisión de buscar favores de los españoles en lugar de pelear con ellos, los mayas les ofrecieron alimento, vestido, oro y esclavos, incluso a 20 mujeres. Aguilar, quien también se había ordenado como sacerdote, además de servir como intérprete ayudó en la conversión de los mayas. Las mujeres, Marina entre ellas, fueron bautizadas en marzo de 1519. Se desconoce la edad que tenía cuando la bautizaron.

Cortés obsequió las mujeres bautizadas a sus militares y Marina estuvo destinada primero a Alonso Hernández de Puertocarrero; luego regresó un mes después a donde Cortés. Casi de inmediato empezó a trabajar con Aguilar como intérprete. Cuando Cortés llegó a las regiones de habla náhuatl, hacia el occidente por la costa del golfo, ella interpretaba entre el náhuatl y el maya para Aguilar, quien sabía interpretar entre el maya y el español.

Marina rápidamente amplió sus conocimientos lingüísticos al aprender español o castellano. Se ganó la confianza de Cortés, se convirtió en su secretaria y después en su querida, y hasta llegó a darle un hijo. A Cortés se le ofrecían a menudo otras mujeres, pero él siempre las rechazaba, demostrando así su respeto y cariño por Marina. En una carta escribió, “Después de Dios, le debemos la conquista de la Nueva España a Doña Marina”.

Los historiadores no consideran a Marina la responsable del éxito de la conquista española. El apetito de los españoles por el oro, la epidemia de la viruela y, por supuesto, su superioridad militar fueron factores primordiales. Sin embargo, sus habilidades para servir de intérprete jugaron un papel enorme. Se tiene certeza de que ella facilitó la comunicación entre Cortés y varios de los líderes indígenas de la antigua América, entre quienes fueron claves los tlaxcaltecas, pues estaban a la búsqueda de aliados en contra de los aztecas debido a sus brutales exigencias de sacrificio humano y tributo.

Sin duda, el punto culminante de su carrera como intérprete fue el encuentro inicial, cara a cara, entre Cortés y Moctezuma, pero asimismo participó directamente en numerosos intercambios entre los españoles y la gran cantidad de personas que encontraron y trataron. Se dice que ella favorecía activamente las negociaciones en lugar del derramamiento de sangre.

Aunque algunos la consideran una traidora, muchas chicanas consideran a La Malinche una preponderante figura histórica, cuya denigración y difamación de carácter tiene paralelos con su situación actual. Ella fue repudiada por su gente y no debía lealtad a los otros poderes mesoamericanos. Y aprovechó sus facultades lingüísticas para asegurar su propia posición social. Pero hay evidencia certera de que, una vez que se alineó con la causa española, fue totalmente leal a Cortés, a pesar de las múltiples oportunidades que tuvo para traicionarlo, a medida que la intrincada historia de la conquista se desenvolvía.

El autor mexicano Gómez de Orozco afirma que La Malinche “fue una parte instrumental de la estrategia [española], al interpretar en tres idiomas y al ofrecer información esencial sobre la organización económica, el conocimiento de las costumbres nativas, el orden y la sucesión de los reinos, las formas de tributo, las reglas que regían las relaciones familiares, etcétera”.

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El sueño de la Malinche de Antonio Ruiz, 1939
Después de la conquista, Cortés, quien ya tenía una esposa en España, demostró su respeto por Marina al concertarle un matrimonio con Don Juan Jaramillo, un teniente de Castilla. Aunque Marina fue apenas una de las mujeres indígenas que tuvo hijos de padres españoles, es la más destacada, y el hijo que tuvo con Cortés, Don Martín Cortés, fue el primer mestizo de relevancia histórica y alguien que eventualmente tuvo un cargo en el gobierno. Fue el Comendador de la Orden de San Jago. En 1548, fue acusado de conspirar en contra del virrey y posteriormente ejecutado. Marina también tuvo una hija de su esposo, Don Juan Jaramillo, llamada Doña María. Como la madre de un hijo y una hija de dos razas, con la misma sangre mestiza que corre por las venas de la mayoría de los mexicanos, a Doña Marina se le puede reconocer legítimamente como la madre de la nación mexicana.

¿Qué hay detrás de su nombre?

La mujer llamada “la lengua de Cortés” o su intérprete, al nacer fue llamada Malinalli (el nombre en náhuatl para uno de los 20 días del mes mexicatl, así como para un tipo de hierba que sirve para elaborar cuerdas). También se le llamaba Malinalli Tenépal. La palabra náhuatl tenépal significa “persona que tiene facilidad de palabra, que habla mucho y con animación”.