¨La Valencia Medieval¨

Una breve descripción de la ciudad de Valencia durante la Edad Media

¨La Valencia Medieval¨ - Una breve descripción de la ciudad de Valencia durante la Edad Media

El agua y su administración

Como una sociedad con un modelo económico principalmente agrícola, el agua tenía una gran importancia, de hecho los furs recogen el derecho al acceso a esta. Cada parcela poseía una parte de regadío, reparto bien reflejado en los furs. Por esto para convertir una parcela de tierra a regadío había que seguir un proceso arduo y bien reglamentado.

Para rentabilizar el uso de esta tras  la conquista de la ciudad, se mantuvo el modelo administrativo musulmán ya que estos tenían más experiencias en el regadío. Este consistía en dotaciones continuas de agua para unas 8.000 hectáreas mientras que el resto se regaban según dotaciones temporales.

tribunal-aguas-2

Este sistema fue posible gracias a la creación de comunidades de regantes, se establecieron cuatro para las acequias superiores de Moncada, Quart, Tormos y Mislata, más otras cuatro para las inferiores de Mestalla, Favera, Na Rovella y Rascanya. Se reunían  en edificios eclesiásticos donde a través de ordenanzas regían la distribución y el mantenimiento. Esta institución evolucionará hasta tal y como conocemos el actual Tribunal de las aguas de Valencia (Thomas Glick).

Todo labrador tenía la obligación de arrancar hierbas yacequia limpiar el cauce. Para ello, al menos una vez al año, el çequier le cortaba el agua, hasta que no arreglara el cauce, no se la devolvería.  Este çequier tenía además plena autoridad sobre los repartos de los turnos, hacía de juez entre los litigios de los regantes, mantenía los ribazos y como ya he comentado se encargaba del mantenimiento y limpieza de los cauces.

Los çequiers respondían ante el çabaquies, cargo que se ocupaba del suministro de agua en la ciudad de Valencia, al menos hasta 1283, año en que Pedro el Grande transfirió esta responsabilidad al Consell de Valencia.

La propiedad

Para explicar la propiedad en la ciudad de Valencia primero tenemos que entender que estas son unas tierras recién incorporadas a la corona de Aragón en donde aún se encontrarán familias mudéjares viviendo en ellas.

Furs Valencians 1547

Furs de València

Imagina pertenecer a una familia cristiana llegando a sus tierras recién adquiridas, tierras que han pertenecido toda la vida a la familia mudéjar que aún reside ahí, explícale que ahora esas tierras son tuyas. Por tanto si hay algo que los fueros del Reino de Valencia trata con gran detalle es el tema de la propiedad; estas nuevas familias debían saber que sus nuevas adquisiciones iban a estar bien protegidas, puesto que habían dejado su antigua vivienda y su medio de subsistir atrás, ahora dependían completamente de éstas y más cuando en los primeros momentos del reino las tierras no se podían enajenar, buscando que no se formaran nuevas oligarquías.

Respecto a la vivienda, los fueros recogieron una serie de normas acerca del alzado y mantenimiento de estas. Se prohibió construir ventanas que dieran vista a una zona privada de otra vivienda, construir casas cuya altura perjudique a la contigua y solo permitía salientes en estas con fin de verter fuera las aguas pluviales, debido a la estrechez  de las calles.

Para proteger estas propiedades, en las que se incluye vivienda, tierras y ganado, se estableció en los fueros toda una serie de leyes que compensaran cualquier daño recibido. Hay que tener en cuenta que estas eran fuente de riquezas y por tanto era gran interés del Reino de mantener estas en su correcto funcionamiento. Por ello, cualquier daño ocasionado en las mismas, debía ser reparado, ya fuese culpa del mismo propietario o de cualquier otro, debería pagar los daños ocasionados. En caso de que este negase haberlos causado y posteriormente se demostrara su culpabilidad, debería pagar el doble de la cuantía.

Respecto al robo, en los fueros se distingue entre hurto y robo, según sea con o sin violencia. Estaba duramente penado, agravándose en caso de que este se hubiera cometido durante la noche. Respecto a la propiedad agrícola, si se dañaran los cultivos (tala, paso del ganado), el causante debería pagar el doble de los daños ocasionados. Igual ocurre con el daño por fuego, ya fuese por descuido o intencionado, su responsable deberá cargar con todos los costes de reparación.

Para terminar hablar de la servidumbre de la tierra, es decir el derecho de paso a través de unas tierras de propiedad privada. Esta se otorgaba en caso de que el propietario aceptara dicho paso a lo largo de dos años, transcurridos estos, está ya no se podría denegar hasta transcurridos otros diez. Aunque esta parcela se vendiera, el derecho de servidumbre iría incluido con ella. En una sociedad ampliamente rural, esta era de vital importancia, puesto que podría permitir el paso a un río o acequia, en cuyo caso este derecho de servidumbre debería ser mantenido siempre.

Pese a estar sometido a un riguroso control, los fueros no consiguieron adelantarse a un sin número de problemas. Esto ocasionó que en los primeros años del Reino surgieran una gran cantidad de litigios por lindes, propiedades y derechos de servidumbre.

 

Llibre Repartiment

Valencia es una de las ciudades que forma parte del movimiento repoblador de la Corona de Aragón tras la reconquista; por ello, para entender mejor en qué condiciones vienen estos nuevos ciudadanos, vamos a dar una pequeña visión desde el punto de vista administrativo de cómo se realizó este reparto de las tierras recién conquistadas.

La ciudad de Valencia llibre_repartimentcae en manos cristianas en 1238, cae ante las manos de cruzados, vasallos del rey de Aragón y otros en busca de botín. Estos últimos se llevarían una decepción al permitir la libre salida de todos los musulmanes cargados con todo lo que pudieran llevar. Tras abandonar el último musulmán la ciudad el monarca tomó posesión de todas las tierras por derecho de conquista, por tanto, todas las tierras que posteriormente repartiría entre sus súbditos eran otorgadas como una concesión del monarca.

La gran necesidad de familias que sustituyeran a la población que recientemente había sido forzada a abandonar la ciudad hizo que a quienes acudieran a la llamada repobladora se les concediese una serie de ventajas. Pronto llegarían campesinos en busca de la autosuficiencia, puesto que se les otorgaría tierra propia, gremios de oficios a los que se les concedió el monopolio en su sector y artesanos en busca de aprovechar este nuevo mercado.

Cada nuevo colono recibía una parcela en la ciudad y una parcela de cultivo. Pero el reparto no se realizó igualmente entre todos estamentos de la población, mientras que a la nobleza y al clero se reservaba las tierras más fértiles y las mejores casas de la ciudad, a las clases populares se les otorgarían un solar de 50 m2  y 9 hectáreas para el cultivo. El sueño de estas clases para autosuficiencia caerá en picado cuando dividan estas entre sus hijos, lo cual complicaría la productividad de estas tierras; aunque otros, imitando a los nobles, compraran nuevas tierras aumentando sus posesiones. Por otra parte, la corona dona las mezquitas, oratorios y cementerios a la Iglesia.

El auge económico de la ciudad en el S. XIV, hizo que el consell decidiera una renovación urbanística. Aprobó el derrumbe de las casas musulmanas tanto dentro como fuera de la muralla, permitiendo así asentarse a los colonos que seguían viniendo a la ciudad.

Será ahora el consell el encargado de proceder al reparto de las tierras, mediante el stabliment, es decir “El acto jurídico por el cual un consell asignaba una determinada parcela a un labrador, bien por cesión, a instancia de parte o bien por compra” (F.A. Roca Traver, 2006).

 

 

 

Tributos y regalías

 

Nos es imposible hablar de la administración Valenciana sin mencionar el sistema de financiación  de la ciudad. Esta se realizaba a través de un sistema de impuestos establecidos por el Consell, este estaba formado por tres tipos diferentes de ingresos: las sisas, las tallas y los censals.

a)      Las sisas, creado a fines del S. XIV con fin extraordinario aunque se acabaría fijando ordinariamente. Consiste en la imposición de un valor añadido a los productos alimentarios básicos, vituallas, cereal molido, venta del ganado, tejidos,  inmuebles entre otros, vamos algo parecido al I.V.A. actual. Para recaudar este impuesto el Consell lo saca a subasta pública, el mejor postor será el encargado de recaudarlo, los cuales se enriquecerían con el tiempo. Este impuesto al gravar los productos de primera necesidad afectó considerablemente a las clases más bajas de la sociedad.

b)      La talla, este sí de carácter extraordinario y directo, era un impuesto que se basaba de forma proporcional a los bienes del individuo. Se cobraba cuando era necesario financiar un gasto importante o algún pago terminante.

c)      El censal, una especie de título de deuda, con una hipoteca como fianza y con posibilidad del deudor de rescatarla cuando reintegre el total recibido, vamos un préstamo a interés. Excepto por una salvedad, este préstamo se hace disfrazado de venta, el prestamista compra por cierta cantidad la obligación del deudor de pagarle una cierta cantidad anual cuyo total dependía del interés fijado. Una vez el deudor cubriera la totalidad del préstamo y su interés, este quedaba librado de pagar esta anualidad.

Encontramos dos tipos de censales, el violari, que duraba una o dos vidas, tras las que finalizaría la pensión sin necesidad de pagarla pero con un interés mayor, y el censal mort, cuya renta era perpetua

La corona además fijó otro sistema de recaudación similar al de los consells:

1)      El compartiment, fue el sistema establecido para repartir entre los estamentos de la poblacion los subsidios a la corona aprobados en Cortes. Era de carácter extraordinario y consiste en la división de este en seis partes, de las que corresponde tres al “brazo real”, dos a la nobleza y una a la Iglesia. Un impuesto directo, puesto que se pagaba por hogar y cabeza de familia.

2)      Las generalitats, un arancel indirecto que gravaba la entrada y salida de productos del reino. A través de este impuesto y de las sisas la corona intervendría totalmente en la economía del reino. Al igual que las sisas era sacado a subasta pública en la Lonja de Valencia, el mejor postor se quedaría con su recaudación.

3)      Las regalías, al conquistar la corona el territorio, esta se hace con la propiedad de todo. Las tierras que no cedió se quedarían en dominio público cuyo dominio útil podrían explotar particulares con licencia de la Corona y la participación de esta en los beneficios de la explotación. Estas cesiones eran denominadas regalías.