La noticia del telediario de hoy sobre el censo en Rusia me ha llamado la atención. Toca uno de los temas más graves de nuestro futuro: Rusia ha perdido más de seis millones de habitantes de 1990 y la tendencia es a la aceleración.
Las tendencias demográficas son muy difíciles de invertir y la pérdida de población, no por emigración, si no por que la mortalidad supera a la natalidad, es algo que bien podría empezar a suceder en España dentro de unas pocas décadas por el envejecimiento.
Rusia pierde cada año casi un millón de habitantes, necesita inmigrantes más que ningún otro país del mundo, pero es una de los sociedades más duras con los extranjeros. Lo demuestran los numerosos disturbios como los que se produjeron a mediados de diciembre en la Plaza Roja de Moscú, el empleo electoralista sin límites de la migración o la creación de un fichero de ADN de extranjeros.
El dramático descenso de la población rural ya provoca problemas de cohesión territorial y no es, por ejemplo, ajeno a la oleada de incendios que conoció el país durante el verano de 2010.
Las campañas para aumentar la población son en mi opinión como tratar de frenar un torrente con la mano. El descenso de la natalidad responde en un primer momento a un cambio de mentalidad estructural de la sociedad, ya difícil de invertir, y luego al propio envejecimiento.
Lo que vemos en Rusia, lo vemos en numerosas regiones de España y con el tiempo va aumentando la escala, primero en municipios, luego en comarcas y pronto en provincias. Es uno de los grandes retos del siglo XXI.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/ultimo-censo-poblacion-rusia-confirma-descenso-demografico-pais/1131126/
http://www.courrierinternational.com/files/pp/demo/files/docs/all.pdf
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