Soy el Muchacho de la semana

Pues eso, que en Muchachada Nui (http://muchachadanui.rtve.es/ aparezco en la parte de la derecha, casi al final de la página) me han nombrado muchacho de la semana, por ser el que está más lejos siguiéndoles. Me ha hecho ilusión.

Sigo a la gente de Muchachada desde sus comienzos, en La Hora Chanante (y en Smonka!). Me gusta mucho ese humor absurdo, como lo Monthy Python, Pedro Reyes, Pepe Rubianes (qué tristeza esta semana!), Faemino y Cansado, Gila, y algunos más que no me vienen ahora a la cabeza.

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Sorpresa!! Muy grata

Al empezar a escribir los posts de Sydney, un chico de España, Juan, escribió unos cuantos comentarios preguntándome cosas sobre Australia, si merecía la pena traerse portátil, y alguna cosilla más. No pudimos vernos en Sydney porque yo estaba fuera cuando él estaba aquí.

Pues resulta que el último día en Ayers Rock, mientras estábamos esperando al autobús que nos llevaba al aeropuerto, se me acercó una persona y me preguntó: “eres Miguel, verdad?”. Vaya, en la otra punta del mundo y alguien que me conoce (y que yo no conozco). Resulta que era Juan. Menuda casualidad! No tuvimos mucho tiempo, porque nos fuimos enseguida, pero tuvimos una buena charla y nos reímos. Son esos momentos, con cierta gente, que conectas aunque no nos conozcamos de nada.

Estas son las cosas que te hacen pensar en las casualidades. Casualidad y causalidad. Porque no sólo se encontraba en el mismo lugar (Ayers Rock), el mismo día que yo, sino que se alojó en el mismo hotel (dentro del resort hay varios hoteles) y estaba en la puerta justo en el momento que nos fuimos. Aquí dejo una foto para inmortalizar el momento. Juan: deja en un comentario la dirección de tu blog (tengo la memoria de un pez). Esperamos que os sirvieran las entradas al parque ;-).

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Ayers Rock-Spirits of Uluru

El último día en Ayers Rock lo dedicamos a ver la salida del sol en Uluru. No levantamos a las 5 de la mañana, dejamos el hotel y a las 6 ya estábamos en Uluru. Uluru se encuentra dentro de un parque nacional, y tienes que pagar unos 25$ por persona para entrar (el pase lo puedes usar por tres días). Cuando amanece, Uluru, que está formado por roca arenosa, va cambiando de color. Es marrón al principio y se va tornando rojo conforme el sol incide en él. Desayunamos viendo el amanecer, aunque las moscas empezaban a hacer de las suyas.

Luego nos dieron una vuelta por la roca (el perímetro es de varios kilómetros). Nos contaron historias aborígenes. Una muy bonita trata sobre una serpiente, Kunia. Cuenta la leyenda que la serpiente (de varios metros de grosor) anduvo por la roca y fue a parar a un sitio concreto. Resulta que hay una formación rocosa que tiene forma de serpiente. Varias marcas en la roca se usaron para confirmar el recorrido que hizo la serpiente. Incluso el rastro que dejaba el agua en la roca se dice que es la sangre de Kunia. Vimos una zona cubierta con pinturas aborígenes, que se supone que era la escuela, donde los abuelos enseñaban a los nietos todo lo que tenían que saber, pues los padres se encargaban de cazar y recolectar frutos. Hay zonas con agua permanente y hay bastante vegetación, para la zona semiárida en la que estábamos. Existen muchos sitios sagrados para los aborígenes, que no dejan que se fotografíen. A estos, no les gusta nada que la gente suba a Uluru, aunque mucha gente lo hace. Existe una cadena que te permite ascender más fácilmente, aunque el día que estuvimos no estaba permitido subir. La razón que argumentan los aborígenes es que no quieren que nadie muera allí (mucha gente ha muerto subiendo, es bastante complicado). Para los aborígenes, cada cual debe morir en el país que le vio nacer, con sus seres queridos. Su país se entiende como el sitio concreto (su casa) donde nació.

No vimos ni un aborigen en Uluru. Nos contaron que existe una comunidad aborigen más “civilizada” en el parque, y otra que es nómada y que se rige más por las constumbres ancestrales. Una cosa que nos resultó muy curiosa es que del precio de la entrada al parque, sólo una cuarta parte va a los aborígenes. Vaya tela. Incluso ponían carteles que te lo decían y que por favor dieras algo para mantenerlos. Vaya tela.

Ayers Rock-Spirits of Uluru
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Ayers Rock-Kings Canyon

El siguiente día en Ayers Rock fuimos a Kings Canyon. Nos levantamos a las 3:30 de la mañana y a las 4 ya estábamos en la carretera, con un autobús y un guía. Kings Canyon está a más de 300Km de Ayers Rock. Pudimos dormir algo en el camino. La carretera estaba llena de camellos. En un momento vimos más de 20. Luego nos contaron que también se vieron canguros, aunque nosotros estábamos durmiendo y no los pudimos ver.

A las 8 ya estábamos preparados para hacer la ruta. Podíamos hacer dos rutas, una más fácil (de media hora, por el fondo del cañón) y otra de 3 horas por encima del cañón. Debido al calor extremo, el guía insistía en que no hiciéramos la dura si no estábamos en plena forma, que lleváramos por lo menos un litro de agua por persona. La verdad es que son un poco extremistas y por un momento nos pensamos en no hacer la ruta de 3 horas. La verdad es que no era nada dura (jolín, que hemos subido el Perdido!), lo más duro era al principio, una subida hasta la parte más alta del cañón, pero en 15 minutos estabas arriba. Nos hizo gracia dos japoneses que, además de no entender nada de inglés, iban con una botellita de 100ml de agua. El guía les intentó hacer entender que con tan poca agua no podían hacer la ruta. Al final, encontraron varias botellas que pudieron rellenar con agua. Se pensaban que iban de paseo :-).

La ruta consistía en recorrer el cañón por la parte más alta. Las vistas eran impresionantes y el guía nos iba contando cosas sobre la naturaleza, la vida de los aborígenes en esas tierras, etc. Nos resultó curioso saber que si frotas un ecualiptus, este desprende un polvo que usaban para pintarse la piel. Como cada zona tiene distintos tipos de ecualiptus, servía para identificarse entre tribus. Además, resulta que dicho polvo tiene propiedades parecidas a una crema solar, por lo que el índice de cánceres de piel entre aborígenes es muy bajo. El cañón está formado por rocas de arena, que se han solidificado. El color rojo viene por el hierro, si rompes una roca ves un color más marrón.

Toda esa zona estaba antes bajo el mar y pudimos ver un fósil de un cangrejo en la roca. También era curioso ver las marcas del agua en la roca, parecido a lo que se forma en la arena de la playa cuando la marea sube y baja.

A mitad de camino llegamos a una zona que se conoce como el jardín del edén. Es una zona de agua permanente que en la época lluviosa se desborda y crea un riachuelo. Es curioso ver en la carretera muchas zonas marcadas como zona de inundación (inundación en el desierto??). En época de lluvia (por octubre) se producen desbordamientos y pueden llegar a cubrir la carretera, cortando el tráfico.

Había una zona donde más muertos se habían producido por caídas. La gente se asoma al precipicio y cualquier golpe de viento puede hacer que te caigas desde una altura de más de 100 metros.

Terminamos sobre las 11:30, menos mal, porque el calor empezaba a ser insoportable (43 grados). Nos llevaron al resort de Kings Canyon (el guía dijo: “no parpadeéis que sino no lo véis”) y comimos algo y de regreso a Ayers Rock. En el camino de regreso pudimos hacer fotos a otra montaña parecida a Uluru y a un lago de sal, vestigio del mar que antes cubría esa zona. Ya de regreso, un bañito en la piscina del hotel, a mi temperatura ideal: unos 30 grados :-D. Cenita tranquila y la cama a las 9, que al día siguiente teníamos que madrugar otra vez.

Ayers Rock-Kings Canyon
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Viaje a Ayers Rock

El fin de semana del 28 de febrero hicimos un viaje corto a Ayers Rock. Se encuentra en medio del desierto (la parte central de Australia es una zona semiárida) y está formado por un conjunto de montañas, la mayoría sagradas para los aborígenes. El viaje desde Sydney son unas 3 horas y media en avión. Cuando estábamos llegando, el avión empezó a sufrir muchas turbulencias, pero al final aterrizó bien.

Para visitar Ayers Rock hay dos opciones. La primera es ir directamente al aeropuerto de Ayers Rock y alojarse en el resort que está a unos pocos kilómetros del aeropuerto y de las zonas para visitar. Como es el único alojamiento que hay, es muy caro, más del doble que otros sitios turísticos (200$ mínimo la noche). El vuelo es tambié caro, porque sólo opera Qantas (400$ ida y vuelta desde Sydney). La segunda opción, que no tuvimos en cuenta, es volar hasta Alice Springs y luego coger excursiones para que te acerquen a Ayers Rock y hacer alguna noche allí. Alice Springs está a 500km de Ayers Rock, por lo que para llegar a Ayers Rock hay que coger alguna excursión hacia allí.

Nosotros nos alojamos en el Ayers Rock Resort. Al poco de llegar ya nos estaban esperando para nuestra primera actividad. Se trataba de la cena Sound of Silence. Te recogen un poco antes de que se oculte el sol y te llevan a mitad del desierto, en un montículo donde puedes ver el Uluru por un lado y por el otro las Olgas, por donde se ocultaba el sol. Nada más llegar nos dieron una compa de champañ de bienvenida y nos ofrecieron unos canapés de carne de canguro, cocodrilo y salmón. Estuvimos haciendo fotos hasta que el sol se ocultó. Nos pasaron a una zona con las mesas preparadas para cenar.

Compartimos mesa con una pareja de italianos, de unos 60 años. Hablaban un poco español y nada de inglés. También teníamos sentados en la mesa a 3 americanos, una pareja y su sobrino. Fue gracioso hacernos entender entre todos. La cena estuvo bien. Una sopa de calabaza con especias, un poco caliente y luego un bufet con carne y pescado, cocinado a la barbacoa. Volví a probar el canguro (no tenía ningún sabor especial para mí) y un cordero buenísimo. Todo servido con un vino que no estaba mal, pero que lo tenían a temperatura ambiente. Mientras cenábamos, alguien tocaba el dijeridoo.

Cuando terminamos de cenar nos explicaron las estrellas. Es mucho más fácil localizar el sur que el norte, y me sorprendió ver dos galaxias a simple vista. Nos contaron historias aborígenes y tomamos un oporto de postre.

Ayers Rock-Sound of silence
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Hobbiton

El útimo día en Nueva Zelanda hicimos la visita de rigor a Hobbiton. Es el decorado natural donde se grabó LOTR, la primera película (la parte de la comarca) y el final de la tercera parte. Se encuentra en Matamata. Desde allí hay que contratar un tour (no se puede hacer por libre) para que te lleven. Hobbiton se encuentra dentro de una propiedad privada, una granja. Peter Jackson estuvo buscando con helicóptero un sitio donde no se vieran rastros de civilización y este sitio era ideal. También proporcionaba un sitio estratégico para mantener las grabaciones en secreto. La armada neozelandesa fue contratada para crear carreteras hacia el sitio y para proporcionar la infraestuctura necesaria para mantener a más de 400 personas durante el rodaje (más de tres meses). Los detalles que nos dieron sobre el rodaje eran increíbles. Algunas de las escenas, que duraban sólo apenas unos segundos, implicaban una movilización de cientos de personas, cerca de un año de preparación y mucho dinero, todo para intentar ser lo más fiel al libro original. Como ejemplo, contrataron a más de 20 jardineros que quitaron matorrales y ciertas plantas, las trasplantaron a otro sitio y pusieron las que se iban a usar durante el rodaje. Cuando terminó, volvieron a plantar las originales. También las vallas que delimitan el terreno las quitaron y pusieron otras, reponiendo las originales cuando acabó el rodaje.

El sitio no refleja en la actualidad lo que se grabó en la película, sólo se mantienen las entradas a las casas (que sólo eran una madera), sin los colores ni la vegetación originales. Pero con una guía que te va contando anécdotas del rodaje se hace más divertido. Nos contó que en las fiestas que se celebraban en la película, les daban cerveza de verdad, para que el ambiente fuera más real, pero tuvieron que desistir (les daban cerveza con un 1% de alcohol), porque parecía que se fuera a eternizar el rodaje :-). También hay una escena donde Pipin y otro hobbit encienden los cohetes que trae Gandalf y al hacerlo hubo un pequeño incendio y el actor que hace de Pipin da un pequeño grito, muy afeminado y el director decidió dejarlo así. Bolsón cerrado, el hogar de Frodo, está en lo más alto. Se puede entrar, pero no es más que una pequeña habitación. El interior de la casa se filmó en los estudios de Wellington.

Si no eres un fan de LOTR puede que no te guste demasiado el sitio. Nosotros tenemos más ganas que nunca de volver a ver las películas!.

Hobbiton
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Wai-o-Tapu

El día 15 fuimos a ver Wai-o-Tapu. En este sitio se pueden ver de cerca la actividad geotérmica que predomina por esta zona. Hay que ir temprano: a las 10:15 erupciona el geiser Lady Knox y sólo a esa hora. El resto del parque lo puedes ver en una hora y media o así. Tienes marcado un recorrido y te van detallando los sitios. La mayoría son cráteres que se han ido formando por la erosión que se produce en el subsuelo, debido a los gases y los elementos químicos que lleva el agua. De repente estás viendo un pequeño lago verde como que ves uno amarillo, con tintes naranjas en los bordes y echando humo. El único problema es el olor: hay mucho azufre y el olor a huevos podridos es insoportable en algunos momentos (verdad, Patri?).

El geiser Lady Knox está un poco más separado del resto, hay que coger el coche para llegar hasta allí. Lo tienen todo preparado para la erupción (sale una persona a contarte la historia) y lo que hacen es que echan una especie de jabón y al cabo de unos momentos erupciona. Echa un chorro de varios metros de alto y bueno, no es gran cosa, pero la historia que te cuentan es divertida. Lo descubrieron unos británicos que iban a lavar la ropa a esa zona, y al usar jabón, su ropa se desperdigó y no la encontraron :-). También nos enteramos que un geiser no es un señor gay en inglés :-). De allí continuamos viendo el resto del parque. Destaca la piscina de champán, continuamente echando humo, amarilla y con los bordes anaranjados (Jordi me ha comentado que ese color es debido a una bacteria que se alimenta del azufre). También hay una planicie que ha sido formada por el silice que se ha ido acumulando durante años. En los cráteres es curioso ver cómo las aves depositan sus huevos entre las rocas, para que el calor empolle a sus huevos, vagas que son!.

De aquí fuimos hacia Rotoura, aunque no hicimos gran cosa. Nos acercamos a la oficina de información y reservamos los tickets para ver Hobbiton y el camping para esa noche, en Matamata. El camping no era gran cosa, pero tenía una piscina de agua termal y nos dimos un bañito. Tenía varias piscinas. La primera, más grande y clorada, estaba a 27 grados. Fresquita para mí :-). La siguiente estaba a 37 grados y venía directamente de un manantial (la enfriaban un poco). Para mí fue muy relajante estar ahí. Tenían otra a 39 grados donde sólo estuvimos un poco, porque la tensión nos empezaba a bajar demasiado. También disponen de spas privados con incluso más temperatura.

Wai-o-Tapu
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Parque nacional de Tongariro y lago Taupo

Justo en el centro de la isla norte se encuentra el parque nacional Tongariro, y un poco más al norte el lago Taupo. Si tu idea es hacer una buena ruta, este es tu sitio. Montes de más de 2000 metros (alguno de casi 3000), más que montes, volcanes. Y activos. Y si eres fan de LOTR, aquí se filmaron algunas de las escenas de la película, sobretodo las correspondientes a Mordor. Para saber las cosas que se pueden hacer en Tongariro y ver las posibles rutas, lo mejor es ir a Whatapapa. Desde ahí parten algunas rutas, te pueden dar información del tiempo y puedes subir en teleférico al monte Tongariro (nosotros no pudimos por el mal tiempo). Tienes rutas de menos de una hora hasta una ruta que cruza todo el parque nacional y dura 8 horas.

El monte Ngauruhoe (2287m) es el que aparece en LOTR como monte Doom, el que tiene el ojo justo encima. Por falta de tiempo no pudimos hacer ninguna ruta, sólo ver una cascada, menos de 20 minutos de caminata. De ahí fuimos hacia el norte. Nos encontramos con el lago Taupo, el más grande de Nueva Zelanda. La carretera recorre la parte este del lago, dejando unas vistas espectaculares. En la parte norte del lago se encuentra la población de Taupo. Justo cruzándola, se pueden ver un par de cosas que merecen la pena. Las cascadas de espuma Huka son un salto de agua de unos 10 metros. Se pueden hacer algunas rutillas alrededor, pero lo mejor es la caída de agua. El agua al caer formaba remolinos y te advertían que si caías te podías despedir de tus seres queridos. Estando allí vimos que una persona se disponía a hacer un salto con una piragua. Sólo de ver cómo caía el agua te hacía pensar que la persona en cuestión estaba medio loca. Pudimos tomar alguna foto y la verdad es que lo hizo muy bien y nos dejó muy contentos de poder haberlo visto. Siguiendo por la carretera se pueden ver los cráteres de la luna (craters of the moon). Si llegas después de las cinco olvídate, porque está cerrado. Se tiene que pagar para visitarlo y consiste en una zona con actividad geotérmica, donde por muchos sitios surgen fumarolas entre los árboles. Lo vimos desde fuera. Una vez visto lo que vimos al día siguiente, no merece tanto la pena, mejor Wai-o-Tapu.

Para dormir nos fuimos a un lago. Como ya era de noche, buscamos un camping DOC que nos marcaba en el mapa. Pasamos la noche y por la mañana vimos a un montón de patos alrededor nuestro, que iban hacia el agua.

Tongariro
Lago Taupo, cascada Huka y cráteres de la luna
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KaiKoura y cruzar el estrecho de Cook

El siguiente día de nuestro viaje (12 de febrero) nos fuimos hasta Kaikoura. Llegamos pronto (sobre las 2 de la tarde) y fuimos directamente a la oficina de información para ver si podíamos hacer un viaje en barco para ver ballenas. Nos dijeron que nos garantizaban un 95% de probabilidad de verlas, pero que desafortunadamente las malas condiciones atmosféricas no permitían hacer el viaje. Si acaso al día siguiente, pero teníamos reservado el ferry que nos iba a llevar hacia la isla norte y no teníamos tiempo. Bueno, pues a ver qué cosas se podían hacer por Kaikoura. Lo primero era buscar el camping, cogimos el Top 10, aunque este no era tan bueno como el de Te Anau, pero con el frío que hacía (lloviendo todo el rato) nos vino bien tener calefacción. Luego fuimos a ver focas. Hay una colonia de focas a unos kilómetros de Kaikoura. Allí fuimos y pudimos ver varias de ellas que regresaban a descansar. Son peligrosas, pues no tienen miedo a los humanos y si te acercas demasiado te pueden morder. Y los colmillos que te enseñaban eran majos.

Esperando en el aparcamiento para ver las focas, en un momento dado abrimos las puertas de la caravana y salió volando una bolsa de chips con unos restos de patatas. De repente, aparecieron más de 20 gaviotas que se lanzaron a por las patatas. Daban miedo como las devoraban. Nos hizo gracia ver que cuando terminaron, todas las gaviotas se fueron a un charco a beber agua. Es lo que tiene comer tanto salado :-). Ese día no hicimos mucho más. Descansar, porque al día siguiente nos esperaba otro día duro.

El día 13 nos levantamos temprano y nos fuimos hacia Picton. Desde allí salen los ferrys hacia la isla norte. Nosotros reservamos por Internet el viaje, pues parecía que no era tan fácil reservarlo en el sitio. Sale un poco más barato, pero te obliga a estar a la hora que has reservado. En total (dos personas y la caravana) nos costó 255$ (100€). Después de esperar casi dos horas el embarque, por fin nos metieron en el ferry. Al principio estábamos muy bien: asientos reclinables, muchos sitios para comer, cines, podías salir fuera del barco a ver la costa, etc. El problema fue cuando salimos al estrecho de Cook. Había muy mala mar (olas de más de cinco metros) y el ferry se movía mucho. Patri se puso muy mal, se mareó mucho y salimos fuera del barco para que nos diera el aire, pasando fresquillo y mojándonos con las olas. El viaje son casi cuatro horas y estás casi dos en el estrecho. Por fin llegamos a Wellington, sobre las cinco de la tarde. Wellington es donde nació Peter Jackson, el director de LOTR. Allí es donde están los estudios donde se grabaron las escenas de interior de la película.

En Wellington preguntamos en la oficina de información sobre cosas para ver de LOTR, pero todo era organizado y hasta el día siguiente nada. Pues nada, vamos a ver si vemos algo por el camino. Algo vimos (ríos donde se filmaron escenas), pero decidimos ir tranquilos, que nos quedaba mucho camino todavía. Paramos a cenar y después Patri cogió la caravana. Menos mal, porque nos paró la policía en un control de alcoholemia. Además de lo nervioso que te pones (aunque no hayas hecho nada malo), resulta que el aparato para medir el alcohol es distinto. No tienes que soplar directamente chupando una boquilla, sino que dices tu nombre cerca del aparato y te mide. Hubo un poco de falta de entendimiento entre el policía y nosotros. Nos reímos mucho (después, claro). Pasamos la noche en un camping gestionado, aunque cuando llegamos a las 8:30 nadie nos pidió nada. Al día siguiente, cuando nos íbamos, apareció un hombre y se medio enfadó porque decía que habíamos llegado muy tarde (¿cómo que muy tarde? ¡Tarde son las 11 de la noche!). Por lo menos tuvimos luz para la calefacción (fijaros que estábamos en verano y la calefacción por la noche se agradecía).

Kaikoura
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Glaciar Fox

Después de Milford Sound tomamos la carretera para ir hacia el glaciar Fox. Al llegar al lago Wanaka vimos un camping del DOC y paramos a hacer noche. Con una luna casi llena y un sitio privilegiado descansamos para el siguiente día. Por la mañana otra vez a conducir, pero llegamos al glaciar con tiempo para hacer una ruta. En esta parte de los alpes fue donde se grabó la escena del encendido de las linternas en LOTR .

Hay dos glaciares principales para visitar: el Fox y el Franz Joseph. El primero que nos encontramos fue el Fox, por lo que paramos en el pueblo y decidimos hacer una ruta. En coche puedes conducir hasta casi el glaciar, parando en un parking y andando un kilómetro hasta el mismo. Otra cosa es que se quiera andar por el hielo, se necesita crampones. Hay varias alternativas. Se puede contratar una visita con guía (lo recomendable) que puede ser de medio día (unas 4 horas) o de día completo (casi 8 horas). Tienes que llevar tu propia comida y agua. Te proporcionan calzado (si no llevas el tuyo propio), mochila e impermeable. Luego se puede contratar un viaje en helicóptero que te suben muy arriba en el glaciar sin necesidad de ir por tu propio pie. Esto último es muy caro (casi 300$) y la visita de medio día nos costaba 90$ por persona. Pues nada, a hacer una rutilla por el glaciar. Lo bueno es que al ir con guía, te van contando datos interesantes sobre el glaciar.

Nada más subir al autobús (éramos unas 14 personas) el guía nos preguntó de dónde éramos. Al decirle que de España nos dijo que si habíamos estado en un glaciar allí (¿glaciar en España? Si España no tiene glaciares!). La mayoría nunca habíamos estado sobre hielo. Nos fue contando cosillas de este. Es uno de los más rápidos en el avance (desde el circo glaciar hasta su final, el hielo tarda sólo unos 600 años). Era impresionante ver la capacidad de erosión que tenía en su avance. Lo malo es que estaba “sucio”, por la tierra que iba arrastrando con él. Fuimos andando hasta el final del glaciar y vimos como trozos de hielo de casi un metro se iban desprendiendo y bajando por el río que llevaba el agua del deshielo. Los trozos golpeaban contra las rocas, con un ruido muy seco.

Una vez llegados al punto donde terminaba el glaciar, nos comentaron que no se podía subir por esa parte, pues era muy peligroso. Teníamos que hacerlo desde otro sitio, y para eso teníamos que ascender una pequeña montaña. Una subida de más de 100 metros (diría que unos 200), pero bien acondicionada, con muchos escalones mantenidos por la compañía que organizaba la ruta. Después de casi media hora pateando y subiendo por el monte, llegamos al punto de entrada en el glaciar. Ahí nos pusimos los crampones (spiders les llamaban) y a subirnos al hielo. El guía iba creando escalones (que por otro lado estaba lleno de escaleras de hielo por todos los sitios). Estuvimos una hora sobre el hielo, viendo sus características. Una curiosidad: si pones una piedra sobre el hielo, al cabo de un tiempo tienes un agujero tremendo hasta el suelo. Cuando terminamos el recorrido, regresamos al parking para que nos llevaran al pueblo otra vez.

Una vez en el pueblo y sin perder tiempo, a conducir otra vez, que al día siguiente teníamos un buen tramo hasta Kaikoura.

Glaciar Fox
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