A falta de guiones originales los directores de cine a menudo suelen acudir a las novelas. En ocasiones se recurre a piezas poco conocidas, pero en general se tiende a adaptar para la gran pantalla obras que den ciertas garantías de éxito en taquilla.

Antes de la aparición del séptimo arte la mejor forma para que una novela llegara al mayor público posible era a través del teatro. Este recurso ya lo utilizó el propio Shakespeare. Su Pericles es una adaptación teatral de una antigua historia, la del rey Apolonio de Tiro, cuyo origen se remonta a época helenística.[1]

Aunque la narración original probablemente sería griega, el primer texto que a nosotros nos ha llegado es una redacción latina anónima, posiblemente una versión cristiana de finales del s. V, conocida como Historia Apollonii regis Tyri. Las aventuras y peripecias de Apolonio y su sufrida familia por el Mediterráneo oriental tuvieron una gran difusión durante la Edad Media y el Renacimiento a lo largo y ancho de Europa.

El episodio inicial del incesto y el enigma que hacía perecer a los pretendientes de la princesa humillada, el naufragio del príncipe de Tiro, la boda con la virtuosa Arquistrata y su muerte aparente, el intento de asesinato que sufre su bella hija Tarsia, los piratas, el lupanar, y todo esto junto con el final feliz hicieron las delicias de muchos lectores durante siglos. La obra se siguió copiando en manuscritos y se imprimió innumerables veces con la aparición de la imprenta. Además de copiarse en latín, pronto se tradujo y aparecieron nuevas versiones en griego, castellano, italiano, francés, alemán o inglés. La obra fue así evolucionando, ya que en cada época se modificaba según los gustos del momento al tiempo que se actualizaba.

El último retoque, la última transformación que ha experimentado la novela se podrá ver próximamente en Zaragoza, según leo anunciado en el diario El País. La Escuela Municipal de Teatro de dicha ciudad se ha sumado a un interesante proyecto europeo para jóvenes artistas de diferentes países. El Pericles de Shakespeare parece haber pasado “por el laboratorio” para convertirse en un espectáculo multidisciplinar en el que, además del recitado, el texto (adaptado) se acompaña de música y danza. Como ya ocurriera antaño, de nuevo el rey Apolonio-Pericles volverá a hablar lenguas diferentes en su viaje por Italia, Portugal, Francia y España.

 

 


[1] Kortekaas, G.A.A, The story of Apollonius, king of Tyre: a study of its Greek origin and an edition of the two oldest latin recensions, (signatura biblioteca gen.: FL LI124’02/HIS/HIS.0)

Una Respuesta a “Apolonio en Zaragoza”
  1. Roberto says:

    (Discurso fúnebre de Pericles tal y como la recogió Tucídides). No puede negarse, a mi juicio y respetando a quien lo hace, que este mundo es tal y como lo conocemos gracias, en gran medida, a la grecia clásica. De entre sus méritos yo apunto a la como el más importante. Sin olvidar su aportación a las ciencias y a las artes (si la iglesia es el opio del pueblo según algunos -yo creo que la , al menos, no le va a la zaga-, opino que el es su mejor bálsamo). Sin embargo, a medida que estudio esa cultura, más me parece que, si la traspusiéramos a la actualidad, con nuestro ordenamiento jurídico, estaría extinta o no sería otra cosa que una gran cárcel. ¿O no interferiría en la que cita Pericles las más que abundantes e impunes manifestaciones de la época de homicidio, violencia de género, pederastia, bigamia, incesto, esclavitud, … por citar sólo alguno de los hoy delitos más graves? Y menos mal que, gracias a esta , ya no está Paco, porque en tal caso el resto de los no penados por los anteriores delitos estarían también encarcelados en aplicación de la famosa Ley de Vagos y Maleantes… En fín, supongo que será mejor que me ubique temporalmente para no liarme.
    Para terminar, me permito recomendar la lectura de un artículo de Enrique Gil Calvo en El País que, aunque con cierto tiempo -anterior a las últimas elecciones generales, pero absolutamente vigente-, no deja de ser una brillante perla del uso de la libertad de expresión, una de las patas de la mesa de la . http://www.elpais.com/articulo/opinion/politica/resentimiento/elpepiopi/20070224elpepiopi_6/Tes

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