Trabajar, atender el hogar y estudiar una carrera sin morir en el intento

María Teresa es madre de tres niños en edad infantil, cuidadora de su madre septuagenaria y su hermana con discapacidad, esposa de un laborioso marido que trabaja hasta las 8 de la noche o más tarde, y además estudiante en la Universidad de Alicante.

Este curso sigue la carrera con una evaluación no contínua ya que sus labores de casa y de cuidadora no le permiten acudir a clases como le gustaría. Tiene momentos libres cada día pero afirma sentarse delante de los apuntes embobada y pasando hojas sin saber muy bien qué está haciendo. Finalmente, cuando sus hijos vuelven del colegio, ocupan su espacio en el salón y revuelven sus notas y apuntes. Para cuando Mayte termina de preparar la comida, vuelve al salón y ya no encuentra sus notas, ni tiempo para buscarlas.

Le gustaría organizarse para encontrar tiempo y hacer algo que realmente le gusta: estudiar Trabajo Social.

Asesor: Anota todas las actividades diarias que realizas en una hoja semanal, tanto las labores de casa como el tiempo que desdicas al estudio (ejemplo horario semanal en pdf).

Mayte: (dibuja un cuadro semanal con sus labores de casa, de atender a los niños y su familia y de su tiempo libre para estudiar, descargar el horario de mayte)

Asesor: Analicemos el tiempo que empleas en “actividades ladronas de tiempo“, veamos si se puede CONCENTRAR y DELEGAR tareas, y distinguir lo urgente de lo importante.

Mayte: es cierto, las compras pueden concentrarse, preparar comidas y cenas también, preparar la mesa pueden hacerlo mis hijos, mis hijos pueden venir solos del colegio sin que yo tenga que ir a recogerlos, la casa de mi madre no tiene que estar limpia todos los días, …

Asesor: Veamos los tiempos que has de acompañar a tus hijos si son altamente aprovechables, algo aprovechables o nada aprovechables.

Mayte: Ciertamente, cuando estoy viendo como entrenan, podría estudiar algo, de hecho me llevo los apuntes pero al final no logro rendir.

Asesor: La calidad de esos momentos, podríamos clasificarla de ALGO aprovechables si en vez de trabajar los apuntes te llevas FICHAS, MAPAS DE CONCEPTOS, “CHULETAS”, ¿verdad? Esto mejorará mucho tus recuerdos de las materias porque se mantendrán más tiempo vivas en tu memoria.

Mayte: Tienes razón, no había probado antes con las “CHULETAS”, pensaba que era algo deshonroso.

Asesor: Ahora fijémonos en los momentos de la semana que dispones de 2 horas diarias de soledad y sin tareas del hogar. ¿Cuando te sientas a estudiar trabajas con algún objetivo?

Mayte: No. Me asaltan muchos pensamientos, dudas, cosas que tengo que hacer y me siento delante de los apuntes pasando hojas sin retener nada.

Asesor: Bien, fíjate un Objetivo ALCANZABLE en una hora. Lee, Subraya y haz un esquema de lo leído. Finaliza esa hora de trabajo siempre con un Esquema. Repite ese proceso en la siguiente hora. Más vale tomar poca materia pero que de tiempo a trabajar en una hora, que mucha y no consigas terminar con un Esquema.

De manera que vas a combinar cada día, momentos en los que trabajarás con los apuntes y libros el método de Exploración, Lectura, Subrayado, Esquema y Resumen; junto con otros momentos, cuando estás viendo cómo tus hijos entrenan, en los que sacas tu chuleta y repasas los contenidos que los días anteriores has sintetizado en esquemas, mapas de conceptos o chuletas (ver la planificación sugerida a Mayte).

Para el estimado lector: ¿Qué otros momentos en el día a día encuentra factibles de ser aprovechados en el horario de Mayte? ¿Alguna sugerencia?

 

 

Cómo mejorar mi motivación para estudiar

En Wikipedia se dice que la palabra motivación deriva del latín motivus, que significa «causa del movimiento». La motivación puede definirse como el señalamiento o énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio de satisfacer una necesidad, creando o aumentando con ello el impulso necesario para que ponga en obra ese medio o esa acción, o bien para que deje de hacerlo.

La motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta. Implica estados internos que dirigen el organismo hacia metas o fines determinados; son los impulsos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación. Este término está relacionado con «voluntad» e «interés»

Pero ¿Qué tiene todo esto que ver con que no tengas ganas de sentarte a estudiar y prefieras quedar con los amigos o ver tu serie favorita o jugar a tu videojuego favorito, te preguntarás?

Pues bastante.

Si lo piensas, cuando no estudias y haces otra cosa, luego ¿qué piensas? ¿cómo te sientes?

¿Abatido, decepcionado, enfadado contigo mismo, irascible, desilusionado, abrumado por la cantidad de materia y su dificultad, piensas que no serás capaz, que no aprobarás nunca, que no vales para estudiar?

Esta serie de pensamientos y sentimientos, negativos, te llevan a un círculo vicioso de desesperanza, desmotivación, que no te invitan a sentarte a estudiar, trabajar, perseverar y obtener los resultados que tanto deseas. Al revés, te bloquean, te paralizan y te machacan por tu inoperancia. Un día tras otro y alimentan de nuevo los pensamientos y los sentimientos negativos, convirtiéndose en una autoprofecía cumplida.

Luego, es la voluntad que pones en hacer las cosas que te pro-pones, el primer trampolín hacia el éxito.

  • Actuar: para comenzar, ten voluntad, hazlo, no lo pienses, ponte a estudiar siguiendo un plan, todos los días, aunque cueste mucho sobreesfuerzo al principio.
  • Comienzar: por las asignaturas que más te gustan o las que encuentres más fáciles, luego las de grado medio o difícil y termina con algo fácil.
  • ¿Estudiar con música? La música que se reproduce a una velocidad de cerca de 60-80 compases por minuto crea ondas alfa, que es el estado de relajación mental que puede ayudar a la concentración. Trata de encontrar la música que tiene un mínimo de palabras. Piezas como Adagios, Andantes, Dolce, Pastorales, o New Age, te ayudarán a concentrarte.
  • Mantener los distractores lejos de ti. Televisión, redes sociales, móvil, etc. a su debito tiempo y después de haber trabajado.
  • Distribuir: descansos, premios, por igual con los momentos de trabajo y de esfuerzo. No esperes a final de curso para recibir recompensas. ¿Conoces la técnica pomodoro?
  • Te acuerdas de las cosas mejor en cortos períodos de tiempo, no estudiando durante 4 horas seguidas sin parar.  Sólo se olvidará la mitad de las cosas que lees. Estudio de una hora, luego tomar 5 a 10 minutos para caminar, estirarse, beber o comer algo ligero, y luego retomar el estudio de algo menos de una hora. Así durante tres periodos es más efectivo que estudiar las 4 horas seguidas sin descanso.
  • Divide y vencerás. ¿Porqué esperar a los exámenes finales para estudiar? Estudiando bloque a bloque desde la primera semana, es más fácil que darse la “empollada” de la semana antes del examen y más efectiva.
  • Buscar compañía: si se te hace largo esperar al día del examen, prepara con tus compañeros sesiones de examen, que te hagan preguntas de los temas que lleváis hasta ese momento. Te dará una buena medida de tu progreso y de los puntos débiles a rectificar. ¡Seguro que puedes “suspender” las veces que quieras, que no será la nota final! ¿Y si resulta que sacas muy buenas notas? ¿Te imaginas hasta dónde podrás llegar?
  • Autoevaluación: Estudia como si mañana fuera a haber un examen. Así, cuando llegue realmente, habrás estudiado muchas veces (en realidad, casi las mismas que si vas estudiando en la víspera de los exámenes de enero, julio, etc.)
  • Avanza: no dejes que un problema difícil te bloquee y no te deje avanzar, sigue con otro aspecto, ya preguntarás a profesores y compañeros y volverás a enfrentarlo de otro modo.
  • Pregunta a los profesores, a los compañeros, busca documentales, revistas, sitios de internet, información visual, ejemplos prácticos del día a día de la profesión que te gustaría ejercer y cómo resuelven los problemas.
  • Se compasivo y no te maltrates si alguna vez no cumples con tu programa. La próxima vez lo harás mejor. Repite este lema hasta que te pongas a estudiar.

Algunas dudas más

 

  • Las bebidas energéticas, café y otros estimulantes en exceso tienen efectos secundarios desaconsejables y no aportan detalles espectaculares que justifiquen su ingesta para facilitar el aprendizaje o la memoria. Están desaconsejados porque sobreexcitan el sistema nervioso, desequilibrándolo y obligándolo a hacer un gasto extra para volver a la normalidad.
  • Si te gusta estudiar por las noches, ten en cuenta que al menos 6 horas de sueño son necesarias. Y es muy posible que olvides el material estudiado en el tiempo extra ganado al sueño debido precisamente al cansancio.

 

Pero además de educar tu voluntad, también te ayudará despertar tu interés.

  • Sin interés es difícil ponerse en marcha. ¿Sabes cuál es tu interés en estudiar esa carrera? ¿Es el dinero, el status, la fama, el trabajo o la pasión genuina por saber, por aprender, por ayudar, por hacer lo que siempre te ha gustado hacer o ser en la vida?
  • Si has llegado hasta aquí, podemos asegurarte que ya tienes la fuerza interior suficiente para proponerte lo que quieras. Significa que tienes el potencial, ¿cómo lo vas a emplear?
  • Si te interesa de verdad mejorar tu motivación, ¿Por qué no intentas subrayar las palabras clave de los anteriores puntos?

¿Por qué no dejas tus “motivadores personales” en los comentarios?

 

 

 

 

Miedo ante las evaluaciones

El miedo, la ansiedad ante las evaluaciones y los exámenes se puede convertir en un verdadero problema cuando una persona se estresa tanto al hacer un examen que no puede controlar los nervios y se bloquea, se queda en blanco y no es capaz de contestar o ni siquiera de entrar al aula.

Tened presente que los tres factores más destacados que determinan el resultado que se obtiene en las evaluaciones son: la preparación, el autocontrol y la propia realización.

Por tanto vigila los siguientes aspectos:

  1. Utiliza un poco de estrés a tu favor. El estrés es el mecanismo de aviso de tu cuerpo -es una señal que te ayuda a prepararte para algo importante que está punto de suceder. Utilízalo en tu propio beneficio: en vez de reaccionar ante el estrés amedrentándote, lamentándote o quejándote del examen con tus amigos, adopta un enfoque activo. Deja que el estrés te recuerde que debes prepararte bien el examen con antelación. Lo más probable es qué así evites que el estrés te domine. Después de todo, a nadie le estresan pensamientos sobre lo bien que le puede ir un examen.
  2. Pide ayuda. A pesar de que cierta dosis de ansiedad ante los exámenes puede ser positiva, una dosis excesiva es otro cantar. Si, cuando te reparten el examen, te pones tan nervioso que se te queda la mente en blanco y se te olvida una materia que te sabías, probablemente necesitas ayuda para controlar el nivel de ansiedad ante los exámenes. Tu profesor, tu tutor o el psicólogo del CAE pueden ser importantes fuentes de información, a quienes puedes acudir si sueles padecer ansiedad ante los exámenes.
  3. Prepárate bien el examen. Algunos alumnos creen que lo único que necesitan para aprenderse la materia y hacer bien los exámenes es asistir a clase. Pero para aprenderse una materia hace falta mucho más que intentar absorber toda la información en clase. Por eso son tan importantes los buenos hábitos de estudio y las buenas técnicas de estudio– y por eso ninguna “empollada” la noche antes del examen permite obtener el nivel de comprensión más profundo que se consigue estudiando regularmente.
  4. Muchos estudiantes comprueban que su ansiedad ante los exámenes disminuye cuando empiezan a estudiar mejor o más regularmente. Tiene sentido – cuanto mejor te sepas la materia, más seguro te sentirás y esperarás hacerlo mejor. Si esperas hacerlo bien, estarás más relajado mientras haces el examen después de los primeros momentos de nerviosismo.
  5. Controla tus pensamientos. Si el hecho de esperar hacer bien un examen te puede ayudar a relajarte, ¿qué ocurrirá cuando esperes hacerlo mal? Fíjate en cualquier mensaje negativo que te puedes estar enviando a ti mismo, ya que ese tipo de mensajes pueden contribuir a tu ansiedad.
  6. Si te das cuenta de que estás teniendo pensamientos negativos (“No se me dan bien los exámenes” o “Si suspendo este examen, lo tengo fatal”), sustitúyelos por pensamientos positivos. Por descontado, no los sustituyas por mensajes positivos que no sean realistas, sino por mensajes prácticos y verdaderos, como: “He estudiado y me sé la materia, de modo que estoy preparado para hacerlo lo mejor que puedo”. (Ni que decir tiene que, si no has estudiado, ¡este mensaje no te ayudará mucho!)
  7. Acepta tus errores. Otra cosa que puedes hacer es intentar relativizar los errores que cometas – sobre todo si eres muy perfeccionista y tiendes a ser muy crítico contigo mismo. Todo el mundo comete errores, y tal vez hayas oído en boca de tus profesores o entrenadores que los errores son “oportunidades de aprendizaje”. Aprender a tolerar los errores sin importancia – como el problema que hiciste mal en el examen sorpresa de matemáticas – es una facultad muy valiosa.
  8. Cuídate. También te puede ayudar el hecho de aprender formas de tranquilizarte y de centrarte cuando estás tenso o ansioso. A algunas personas les bastará con aprender técnicas de respiración y relajación (ver entrada sobre la práctica de la Relajación). Si practicas regularmente los ejercicios de respiración (cuando no estés estresado), tu cuerpo aprenderá a ver esos ejercicios como una señal para relajarse. Y, por descontado, cuidando de tu salud – por ejemplo, durmiendo lo suficiente, haciendo ejercicio físico y comiendo de forma saludable – ayudarás a tu mente a rendir al máximo.
  9. Todo aprendizaje requiere tiempo y práctica, y aprender a superar la ansiedad ante los exámenes no es diferente.

Aunque no es algo que vaya a desparecer de la noche a la mañana, el hecho de afrontar y aprender a controlar la ansiedad ante los exámenes te ayudará a aprender a controlar el estrés, lo que te será de gran ayuda en muchas otras situaciones, aparte de los exámenes.

De todos modos, puedes consultar las siguientes claves para hacer unos buenos exámenes

Cómo preparar un exámen

Claves para hacer un buen examen

Antes del examen

  1. Llevar al día el estudio de la materia: repasar, reforzar, afianzar
  2. Adecuar el estudio al tipo de examen: test, dearrollo, oral, práctico
  3. Conocer el sistema de evaluación y puntuación de la prueba
  4. Elaborar una lista del material necesario: bolígrafo, calculadora, pilas, goma de borrar, lienzos, reglas, atril, documento de identificación
  5. Llegar al lugar del examen descansado y con tiempo: intenta situarte donde habitualmente te pones
  6. Eludir a compañeros nerviosos y recordar pensamientos positivos

En el examen

  1. Leer atentamente el examen y seguir todas las instrucciones
  2. Distribuir y controlar el tiempo: borrador inicial, respuesta, repaso final
  3. Responder con precisión, ajustando la respuesta a lo que se solicita: céntrate primero en las respuestas que mejor domines para tener confianza y seguridad y luego de las más difíciles
  4. Ante un bloqueo, la tranquilidad ayuda a recordar, también reescribir la pregunta en un papel en sucio, indicando las posibles opciones de respuesta
  5. Cuidar el contenido – estructura, caligrafía, ortografía, gramática – recuerda que no estás escribiendo un sms en el móvil ni en messenger
  6. Atender a la presentación, claridad y limpieza que faciliten la corrección
  7. Evitar extenderse demasiado en alguna pregunta y restar tiempo al resto
  8. Procurar no dejar preguntas sin contestar: poner un esquema, algunas ideas básicas
  9. Revisar las respuestas antes de entregar el examen

Después del examen

Si tenemos otros, es mejor centrarnos en los siguientes que andar comprobando resultados del que se acaba de realizar.

Control de la ansiedad ante los exámenes

El profesor Joaquín Álvarez de la Universidad de Almería pone a nuestra disposición un “Programa Autoaplicado para el Control de la Ansiedad ante los Exámenes” en versión online.

Además de explicarnos las razones por las que nos ponemos nerviosos, nos da la oportunidad de Autoevaluarnos, de forma orientativa.

En el caso de obtener resultados que indiquen posibles interferencias en tu rendimiento, te aconsejamos que hagas una visita a los psicólogos del CAE para valorar mejor las áreas que puedes mejorar.