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Valencia (III) – Renacimiento en la Catedral (II) y el debate de la capilla mayor

Fantástica convivencia y coherencia la que mantienen todas estas pinturas, de delicadeza, armonía y elegancia absolutas. 

Capilla mayor de la Catedral de Valencia

Capilla mayor de la Catedral de Valencia

La segunda obra renacentista que destacar de la Catedral de Valencia es el conjunto de pinturas que Fernando de los Llanos y Fernando Yáñez de la Almedina ejecutaron para el retablo mayor. Se trata de un retablo-armario, de modo que las pinturas de estos artistas conforman las puertas del mismo, por lo que las tablas están pintadas por ambos lados.

El altar está dedicado a la Virgen María y en los seis paneles interiores se muestran escenas de su vida mientras en los exteriores se representan seis de los siete los gozos de la Virgen. A pesar de que en el contrato no se especifica la división de las obras, podemos tratar de determinar cuál de las grandes tablas pertenece a cada artista, debido a que cada uno presenta características propias. Llanos, pintor más ecléctico, se interesó tanto por la pintura de Leonardo como por otros artistas florentinos y venecianos mientras que Yáñez siguió siendo un fiel discípulo de Da Vinci, utilizando incluso posturas exactas de los modelos leonardescos. La pintura de Leonardo, de cualquier manera, está presente en ambos maestros, especialmente en los rostros y en los cuerpos de las figuras, sin olvidar el característico sfumato del maestro. Fantástica convivencia y coherencia la que mantienen todas estas pinturas, de delicadeza, armonía y elegancia absolutas.

La Resurrección, de Fernando de los Llanos. Retablo de la Catedral de Valencia.

La Resurrección, de Fernando de los Llanos. Retablo de la Catedral de Valencia.

Las doce pinturas que conforman el conjunto fueron ejecutadas entre 1506 y 1510, de modo que nos encontramos ante obras renacentistas bastante tempranas dado el contexto artístico español; no podemos olvidar, a este respecto, el valor de Valencia como uno de los puertos principales de todo el Mediterráneo y su intensa relación con Italia. Es por esto que, sobre el altar mayor, hoy podemos observar unas pinturas propias del Quattrocento, obra de Francesco Pagano y Paolo de San Leocadio, que encontrarás explicadas aquí.

Estas pinturas de ángeles cantores fueron descubiertas y restauradas por el IVC+R hace unos años. Si bien esta restauración supuso el redescubrimiento de las pinturas y su puesta en valor, lo que inició toda una corriente investigadora sobre los cauces que siguió el renacimiento para introducirse en el Reino de Valencia y en España, también hay voces que han criticado esta intervención. Para dejar al descubierto las pinturas de Pagano y San Leocadio, hubo de desmontarse la falsa bóveda barroca de Juan Pérez Castiel que la cubría; cúpula que hoy en día se encuentra desmontada, almacenada y sin exponer. No obstante, la bóveda no se desmontó al completo, pues las nervaduras barrocas que cubrían las góticas sí se mantuvieron en su lugar.

Pentecostés, de Fernando Yáñez de la Almedina. Retablo mayor de la Catedral de Valencia.

Pentecostés, de Fernando Yáñez de la Almedina. Retablo mayor de la Catedral de Valencia.

El debate se centra, por tanto, en dos cuestiones: el desmontaje de la falsa bóveda barroca, que se hizo como vemos de manera parcial; y la consiguiente destrucción del conjunto arquitectónico de Pérez Castiel, que queda inconcluso sin la bóveda. Derivando de esta supresión, nos encontramos con que el conjunto de la capilla mayor muestra una gran incoherencia artística: pinturas quattrocentistas y pinturas leonardescas en un marco barroco incompleto.

En favor del IVC+R ha de decirse que, antes de la intervención, se formó una comisión de especialistas que valoraron su impacto e iniciaron la restauración sabiendo a qué se enfrentaban y bajo qué condiciones la hacían. Además, se han descubierto unas fantásticas pinturas que han reabierto esas líneas de investigación que hemos mencionado.

Yo, personalmente, encuentro acertada la intervención sobre el altar mayor, puesto que si bien el conjunto resulta incoherente, se aprecia a la perfección cuál ha sido la evolución artística tanto de la catedral como de la misma historia del arte. Y, cómo no, te invito a que participes con tus comentarios en este apasionante debate.

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