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Granada (II) – Capilla Real

Interior de la Capilla Real de Granada

Granada es una ciudad fantástica y totalmente recomendable, no sólo por su patrimonio histórico-artístico, sino por su condición amable y afable respecto al visitante. Realmente es un placer visitar esta ciudad que nos ofrece, generosamente, todo un mundo por descubrir. De todo ese mundo, del perteneciente al siglo XVI, Granada no sólo cuenta con la catedral, sino que es amplísimo su repertorio artístico, en el que también destaca la Capilla Real, anexa al complejo catedralicio.

Al igual que el templo mayor, la capilla de los reyes fue un encargo de Isabel I a Enrique Egas, que llevó a buen puerto la construcción de este espacio entre 1506 y 1517, cuando ya la reina Isabel había muerto, deseosa de ser enterrada en Granada.

Monumentos funerarios de los Reyes Católicos y de Juana "la Loca" y Felipe "el Hermoso"

Monumentos funerarios de los Reyes Católicos y de Juana “la Loca” y Felipe “el Hermoso”

La capilla presenta una arquitectura sencilla que enlaza con el tipo de iglesia de una sola nave con ábside poligonal y coro elevado sobre los pies del templo. Si el rey Fernando había pensado en un pequeño templo austero, su nieto Carlos I se encargaría de brindarle una decoración realmente exuberante. Así, los restos de los Reyes Católicos se trasladaron en 1521 a la capilla, y para remarcar este hecho, se encargó a Domenico Fancelli un monumento funerario en mármol en que aparecen los monarcas yacentes sobre un lecho. Poco después, el sepulcro de los reyes Felipe el Hermoso y Juana I, la Loca, haría pareja con el de los Católicos, gracias a la bellísima obra de Bartolomé Ordóñez de 1519. El retablo de la capilla, obra de Felipe Bigarny, es también uno de los mejores ejemplos de escultura retablística del renacimiento español, con grandes influencias de la escultura italiana.

Pero quizá lo que uno más sienta al estar en esta capilla es la presencia de los Reyes Católicos; no una presencia real, evidentemente, pero sí un recuerdo muy presente de la labor de Isabel y Fernando, dos de los personajes que sin duda más influyeron en el devenir de España, y a los que, para bien o para mal, se deben en gran parte los últimos quinientos años de nuestra historia.

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