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El Dorado

Pedro de Ursúa

(El Baztán, 1526 – Machifaro, junto al río Marañón, 1561) Conquistador español. Fue teniente gobernador de Nueva Granada (1545), donde llegó a ser gobernador interino un año después. Desde 1547 participó en varias expediciones de pacificación de los indios chitareros, taironas y muza. Fundó Pamplona (1549) y Tudela (1549). Fue Justicia mayor de Santa Marta. Tras varias tentativas de comandar una expedición al Dorado (y tras una estancia en Panamá), se le encomendó la misma en 1559 por el marqués del Cañete, virrey del Perú. Acudió con su amante Inés de Atienza. En 1561, durante la expedición, fue asesinado por Lope de Aguirre, que tomó el mando de la misma, dando así inicio a los sucesos sangrientos y desafortunados que rigieron la expedición en busca de las míticas riquezas.

 

PEDRO DE URSÚA EMPIEZA VIAJE EN BUSCA DEL DORADO.

Este conquistador llega a América de 15 años. En 1543 se encuentra en el Perú pero viaja a Cartagena para encontrarse con su tío don Miguel Díaz de Armendáriz quien llega como Juez de residencia de las Indias, con solo 17 años se convierte en teniente de gobernador del Nuevo reino de Granada titulo que ostenta durante dos años en reemplazo y en espera de la llegada del tío quien le encomienda entre otras cosas las conquistas de diferentes tribus como las Muzo y Guanes.

Lideró igualmente campañas en la sierra Nevada de Santa Marta antes y después de haberse desempeñado satisfactoriamente con tan poca edad como Gobernador encargado del territorio colombiano pese a la oposición de los hombres de Quesada.

Se lo conoce además como el pacificador de los negros insurrectos de Panamá y alrededores. Funda varias ciudades en territorio de Colombia como Pamplona.

Estando en la Sabana de Bogotá siempre trata de hacer expedición en busca del Dorado lo que inicialmente obstruye su tío y después cuando este entra en desgracia, los Oidores del Nuevo Reino de Granada, viaja Ursúa al Perú y con el beneplácito del Marqués de Cañete emprende esta expedición fatídica para él, parte el 26 de septiembre de 1560 en busca del Dorado vía el río Amazonas con 370 soldados y 500 esclavos indios y algunos negros.

El link a la obra completa del padre Aguado lo encuentran en el Menú: Bibliografía en Bibliografía Digital. Los apartes de la relación de esta expedición pertenecen al Libro décimo, capitulo primero y dice:

…En esta sazón se trataba en el Pirú de unas provincias que ciertos indios brasiles habían dado por noticia muy ricas, por las cuales ellos afirmaban haber pasado viniendo huyendo de sus tierras y naturalezas, que era la costa del Brasil, de la cual salieron de conformidad más de doce mil indios con propósito de ir a poblar a otras provincias que más les contentasen, aunque algunos son de parecer que más lo hicieron por irse a hartar de carne humana a otras partes, con los cuales dicen que traían consigo dos españoles portugueses; y después de haber andado y peregrinado más espacio de diez años así por el río Marañón como por otras provincias, vinieron a salir por la provincia y río de los Motilones al Pirú, donde dieron esta noticia que llaman Dorado y ellos dijeron llamarse de propio nombre Omegua; y así mismo había dado nueva de esta noticia o de otra que en este río Marañón hay, el gobernador Orellana, que bajó o anduvo por este río del Marañón cierto tiempo.

Luego que la jornada del Dorado se publicó en el Pirú, que fue principio del año de cincuenta y nueve, Pedro de Orsúa, gobernador de ella, sabiendo y entendiendo por la noticia que tenía, el golfo dulce que se había de navegar y pasar, y que para ello era necesario algún género de navíos o barcos, los cuales se habían de hacer en alguna distancia de tiempo, luego incontinente, y porque después de junta la gente no se detuviesen, buscó con toda diligencia todos los más carpinteros y calafates y otros oficiales de hacer navíos, de los cuales juntó veinte y cinco, y otros doce negros carpinteros, y haciendo todos los pertrechos de herramienta y clavazones y otras cosas que para hacerse los navíos o barcos eran menester,..

Así por los inconvenientes dichos como por la poca posibilidad que tenía, porque aunque había sido mucho tiempo capitán en el Nuevo Reino de Granada, no alcanzaba muchos dineros, detúvose más de año y medio en juntar la gente, la cual es cierto que no juntara si no le favorecieran muchos vecinos y otras personas con dineros, para proveer las necesidades de algunos soldados y repararse de pólvora, plomo y arcabuces, caballos y otras armas y municiones, que para aquella jornada y la guerra de ella forzosamente eran menester; a cabo del cual tiempo, habiendo echado por delante toda la más gente que había podido haber, se partió de la ciudad de Lima, yendo casi como retaguardia de su gente, porque no se le quedasen algunos en el camino.

Lo que bien sabido es esta expedición fue llamada la primera rebelión de América por el desenlace de la misma.

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Las siete ciudades

Origen de la leyenda de las siete ciudades

Este mito se originó en el siglo XII, cuando los Moros atacaron y conquistaron la ciudad de Mérida, en España. Se narra que siete obispos abandonaron la ciudad con maravillosas reliquias e inmensos tesoros y que se escondieron más allá del mundo conocido. Comenzó a correr el rumor de que cada uno de ellos construyó una fantástica ciudad en una tierra lejana, más allá del Mar Océano, como era llamado el Océano Atlántico. Estas ciudades eran distinguidas con los nombres de Aira, AnhuibAnsalli, Ansesseli, Ansodi,  Ansolli y Con. Por mucho tiempo se pensó que las siete ciudades estaban situadas en Antilia, la legendaria isla situada en el MarOcéano.

El origen del nombre Antilia puede derivar de la Atlántida descrita por Platón en el Timeo y Crizia o quizá del latín anterior en cuanto es considerada anterior al Cipango descrito por Marco PoloPlutarco, en sus Vidas Paralelas, escribió que el cónsul español Quinto Sertorio tuvo contacto con algunos navegantes que afirmaron haber avistado unas islas a aproximadamente cuarenta días de navegación desde Marruecos. El erudito PaolodalPozzoToscanelli las dibujó a unas 700 leguas (3500 kilómetros) de las costas españolas, dándoles una exacta ubicación en el Mar Océano.

En los tiempos de Cristóbal Colón tenían la convicción de que las sietes ciudades estaban situadas en Antilia. Sucesivamente comenzó a pensarse que estaban situadas en Norte América. La primera expedición que llegó a los actuales Estados Unidos meridionales tuvo lugar en el 1528, al mando de Panfilo de Narváez. La empresa se enfrentó con enormes dificultades ambientales y además hubo continuos enfrentamientos con los nativos guiados por el Cacique Hirrihigua.  Casi todos los que viajaron murieron, excepto Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y un esclavo bereber llamado Estebanico.

Los cuatro se alejaron lo más que pudieron de esos lugares tan hostiles avanzando hacia el oeste en los actuales estados de Alabama,
Louisiana y Texas. Su increíble viaje duró unos ocho años, durante los cuales conocieron varias tribus indígenas, logrando sobrevivir. Llegaron finalmente a Culiacán, en Sinaloa, territorio que hacía parte de la Nueva España, contando haber visto enormes riquezas.

 

Alvar Nuñez Cabeza de Vaca escribió un libro en donde narró la aventura, titulado “Naufragios”. En este libro se describieron ciudades de oro y riquezas sin límites, y rápidamente comenzó a pensarse que el territorio atravesado por cuatro aventureros fuera el reino de las siete ciudades, que se llamaron “de Cíbola“, porque anticamente el bisonte, numeroso en las praderas norte-americanas, se denominaba “cibolo”.